Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 24 de febrero de 2019

El silencio del viento


El silencio del viento,
me estremece, me acuna, me mece,
como si fuera mi amado ausente.
entre ráfagas sin sonido,
mi cuerpo siente instantes de dicha y placer.
estoy contigo.

El silencio del viento
Desde más allá, lejos, a la distancia,
el eco del silencio quiebra por instantes mi soledad.
sé que estas pensando en mí siempre.
Y en el aire del silencio del viento
lloro a las sombras en el rumor de mi alma,
que se acerca irrealmente a tu lecho,
quieto, muy quieto…
a fuerza de silencios y de besos.

El silencio del viento,
Me siento engañada,
porque llega el día
Y en mi gran lecho vacio, limpio,
sin señales de las almas
otra vez me confirman con dureza, la soledad,
diciendo que todos eran encuentro fugaces aquí abajo
de las luces distantes, azares sin respuesta,
No, ni carne, ni alma.

El silencio del viento,
Callado, calmo, vago,
como las sombras grises y palpitantes
que no se pueden besar
si no es poniendo los labios en el aire
contra algo que pasa
Y se pierde.
¡Tiemblo por dar cariño a la nada!

El silencio del viento,
¿Y si no fuera verdadero en silencio del viento,
fugaz, huracanado, suave briza o tan sólo
un soplo de aire seco y húmedo
que pasa por mi lado sin darme cuenta,
sin siquiera tocarme?
¿ y si no fueran las sombras del silencio,
sombras sin formas?
¿Si las sombras fueran en verdad reales
yo las estrecharía a mi cuerpo
con el viento danzando a mi alrededor
las besaría,
me palpitarían encendidas entre mis brazos,
todas miedosas de carne?

El silencio del viento,
Se acerca con alfabetos de letras
que se clavarán en el aire alto del más allá,
luminosos en el cielo
Y se guardarán en un mundo perdido
ya que todas las almas en el silencio del mundo…
sienten su curso como las estrellas
que vivieron en valles floridos de la tierra
Y besaron labios humanos.

El silencio del viento,
Volverá con su presencia pura
para recomponer el mundo con sólo recuerdos vagos
dentro de la niebla de los destinos humanos.
silencio que arroja a los cielos las alegrías,
los disimulos, los tiempo, las palabras,
antifaces leves sin luz ni eternidad.

Angustia


Angustia
se me remueve el alma,
destruyendo mi corazón en mil pedazos.
Sufrimiento, opresión,
Y el llanto aflora como un mar salado
Entrecortado, a veces reprimido otras.

Angustia
Porque me ha herido, lastimado,
no el cuerpo si no el alma
con críticas severas o indiferencias absolutas.
Bajo mi piel,
¡qué viento enloquecido por valles de la sangre
y sus colinas, me estremecen un rosal de más espinas
que de fragantes rosas florecido.
El amor que parecía verdadero
Era tan solo un aparente resquicio de afecto.

Angustia
ante las sonrisas vagas que ofrecen
un espejo al revés de lo que es diáfano y verdadero.
Amor al prójimo.
Recorro mis sentidos sin orillas,
dudas entrelazadas  entre   hiedras de desprecio,
de separación, del no querer estar conmigo.
Mi piel tiembla y la tormenta se vuelca en mi cuerpo.
Hay minutos en que parece que el firmamento cruje,
se desquicia y el camino se cubre de tinieblas.

Angustia,
nuestra alma mustia clama por amor
que me conduzca al sedero de la fe y la esperanza.
Si alguna vez la detracción me muerde
con rampantes odios de culebra,
en mi desprecio su ponzoña pierde su furia,
gasta y sus colmillos se quiebran.

Quien me hirió agote el arsenal de la impostura
y multiplique sus proyectos ruines,
Mientras las nubes vuelan en la altura,
Y se visten de fiesta los jardines.
Todo asciende.
Soñando con las flores,
despiértese la sabia milagrosa
y sonríe en la gracia de la rosa.

Y a fuerza de soñar la angustia se desvanece,
El amor con fuerza y poderío se adentra en mi alma
y soy feliz al tenerlo conteniendo mis dolores
y mis decepciones que cobardes
y falsas quisieron destruirme
pero no pudieron
te quiero siempre a mi lado mi amor,
te necesito, no te alejes mas de mí.

Tuya soy


Tuya soy,
tiéndeme tu abrazo,
¡ay!, ¡cómo te necesito,
apóyame, respírame,
grita que me amas!
Cascarón de hojas,
vahos de campo,
de vida, de viento,
de lluvia.

Hueles a cuerpo húmedo,
mi pasajero fugaz,
necesito tus besos apasionados
con sentimientos profundos y tiernos.
¿Cómo  puedo pensar o decir esto?
¿Casi sin respirar o atontada?
Cada día quiero más de ti.

Tuya soy,
hoy y siempre,
no te pierdas en lo venidero,
a ti me acerco en tu presente.
Ser es estar siendo.
Prisa, apetito de las lejanías,
torpe atropello
de las largas dulzuras del minuto,
da tiempo al tiempo.
¿A qué darle palabras de amor
al poema si lo estoy siendo?

Tuya soy,
mi amor es lento.
El caudal de mi dicha eres tú
y como el del agua fluyen parejos,
lo que ellos hablan
y la espuma dice suenan de acuerdo.

Tuya soy,
tan sencillo es quererte
que a veces se me olvid
a que vivo de milagro el amor fabuloso
que al cargar sobre ti ingrávido se torna
y como lo redimes de sangre o de tormento,
por fuerza de tu pecho,
con corazón de magia,
siento la ilusión de que estás conmigo,
muy cerca,
a mi lado.

Tuya soy
encuentro la ternura
en que se injerta el color de tu piel
que me soborna y adoro tu palabra
que trastorna y apura mis sentidos
buscándote siempre.

Pienso en acariciar tu pecho al descubierto
y todo lo invisible que te rodea,
me complazco en la luz que te contorna,
muerta de amor en lecho enfebrecido,
pasto de celo en huerto clausurado,
corazón por tus flechas percutido.

Tuya soy,
hambrienta de amor
soy una llama que por ti clama.
Un agua no pausada sí cantada,
se allega por tus manos a mi pecho,
¡oh ríos sin espuma,
tan alzado,
que moja las puertas de mi cielo!

Tuya soy,
los signos de tu grave y dulce voz
me reclaman a cada instante
y despiertas mi ternura
y mis requiebros.
¡Qué umbría en verde valle,
qué collados!,
¡qué rama sumergida en niebla y cielo!

Tuya soy,
tú eres la música de mi vida
en todo mi tiempo.
¡Te ansío ya!

sábado, 23 de febrero de 2019

Sueño contigo


Suspicacia


Suspicacia,
dudando con pena y dolor
ya no creo más en tu amor.

Mi reticencia me aturde.
Presiento lo que no quiero
y me atormento.

Me pierdo en el desespero
y tiemblo.

Nadie ve lo que yo veo
y la paranoia comienza a ser
mi estado natural.

Suspicacia,
que con delicadeza inunda
todos mis sentimientos.

Te busco y no estás,
te beso y no me sientes,
me miras y no me ves.

Mi suspicacia me agobia,
¿Cuándo empezó todo esto?
Puedo tocarte,
pero sé que no estás aquí.

Reticencia del amor
que hace que mis poemas
vayan manando en silencio
por las venas del tiempo.

¿Quién los bebe?
De pronto, alguien,
la sed,
¡Qué agua fresca,
sin recelos ni sospechas!

Suspicacia,
con intensa susceptibilidad,
lloro y me apeno,
el llanto como un mundo transparente
me lleva a la invisibilidad,
al otro mundo donde fui
sumamente feliz,
pero todo tiene un principio y un fin.

Para qué quiero quererte
si me dueles tanto,
si el dolor de tu amor
me ocupa todas las médulas.

Tantas palabras de tu amor andan en mi sangre
llamándome,
como si yo pudiera llegar
hasta tu sueño,
como pidiendo auxilio a mi corazón,
a mi corazón que se ha extraviado
en su propio sueño de querer quererte.

Suspicacia,
con pena y dolor,
te extraño,
eres para mí una duda eterna.

Quisiera morderte gajo a gajo,
como una dulce naranja,
besarte sin descanso,
hasta que la misma luna que nos mira
sude y sude.

Quisiera arrastrarte conmigo
hasta el fondo de mi corazón desnudo,
con verdad profunda
donde yace hace días tu amor,
como rehén prisionero de mi propio sueño.

Suspicacia,
triste está mi alma.

Escribo versos para tu corazón.

El aire guarda un sueño de tí,
hay unos ojos fijos
y una mirada húmeda esperando.

Espero,
hora a hora
se acerca tu regreso,
¿Será verdad?
¿O sólo mi imaginación galopante?
Pero mientras llegas sigo
escribiendo versos tristes
para tu corazón.

El tiempo sin tí
ha sido un río sin memoria,
una infinita ausencia discurriendo.

Desconfianza,
susceptibilidad de no encontrarte
y sufrir pisando el sueño
del mundo irreal.

Nadie


Nadie,
no fue nadie ni nada,
la Muerte me llevó
por vericuetos misteriosos
atravesando murallas,
 abismos, cuevas,
llevándose con ella mis amores,
 mis alegrías, mis risas,
 mis poemas, mis danzas.

¿Por qué hizo esto?
¿Cuál es la razón de este secuestro no tan furtivo?
Me llevó lejos de ti,
mi amante, mi amado.

Nadie,
voy en busca de la clave
o algún poema en alguna flor
para descifrar el tiempo que nos queda,
mírame sin los ojos
para fraguar en el confín del infinito
y sobreviviré en la memoria de un beso.

Esto sería posible,
 caer en el abismo sin fondo
a inaugurar la memoria vacía
frente al silencio eterno de la Muerte.

Nadie,
sólo nos queda reptar
en los polvos de los huesos de nadie
 y esperar en ese sitio la luz
que borre mi nombre y mi sombra
de la historia de todos.

Tendré que escribirlo todo para no olvidar,
o morir con una granada de palabras
y miles de preguntas como esquirlas.

Danzan en el viento
las hojas amarillas del otoño
presagiando la arritmia
del pulso de la Muerte.


Cargo mi equipaje de rosas marchitadas,
el herrumbre de la sombra
y un nombre como tantos.

Arde y cruje la madera,
esparciendo las cenizas
de este crematorio de esperanza.

El tiempo acalla voces,
el recuerdo horada surcos de dolor,
todo conspira la herencia de los muertos,
el frio del invierno,
el silencio de los pájaros.

Nadie,
sin ti soy nadie,
te necesito muy junto a mí
en la vida y en la muerte,
acá y más allá,
cerca y lejos.

En el paisaje celestial se posa la mirada
del ojo que no existe,
bajo el pie del caminante,
el hueco interminable del abismo.

La memoria juega el juego del olvido
sin nombre que me nombre,
se agrieta esta montaña de silencio
y hace cumbre la última palabra
¡Adiós!

Quiero acallar tu voz


Quiero acallar tu voz
en mi alma
y no quiero perder
ni una sílaba de tus frases de amor,
que aunque sea sólo una fantasía,
lo siento real.

¡Cómo suena en mi alma la idea,
que nunca será verdadera,
de una noche completa en tus brazos,
diluyéndome toda en caricias,
mientras tú me las das,
extasiado!

Quiero acallar tu voz
en mí.

Te has ido para siempre de mi lado
y sueño en las horas,
tendida en tus brazos,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu pecho
¿Qué sucedió?
¿Por qué nos separamos?

Yo sigo amándote
y siento mi amor floreciendo
en la mística voz de tu canto,
notas tristes y hondas
que unen mi dolor por no tenerte.

Quiero acallar tu voz,
mi senda de amor vacía
es una tragedia del alma.

Hay un aire muy suave
 en cada estrella,
removiéndome el polvo de los años.

Hasta mi cara en vuelo,
las cortinas del mar se treparon
y mis ojos se unieron a los ojos
de todas las pupilas del espacio.

Quiero acallar tu voz
anudando emociones
y una larga ilusión se va rodando
y hace inclinar la sombra de mi mente,
sin el rayo de luz de tu regazo.

Como corola al viento
mi desilusión y mi pena
abrióse paso al cosmos
quedando en el pétalo
de una rosa solitaria y triste.

Despedida en silencio,
me solté a la pureza
 de un amor sin ropajes,
que cargaba mi vida
de lo irreal a lo humano
y hube verme toda
en un grito de lágrimas,
en un recuerdo añorado
de tus besos suaves y de tus abrazos íntimos.

¡Yo sentí la Vida amándote!

He de volver conmigo misma
a buscar lo perdido,
en un profundo batir de inquietas fuentes,
en inmenso río, blanco,
corriendo hacia el desierto
con esperanzas nuevas.