Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


martes, 26 de febrero de 2019

El camino del silencio


El camino del silencio,
Tú,
en el alto balcón de tu silencio,
Yo,
en la barca,
sin rumbo de mi vida,
Los dos perdidos
por igual camino,
tú esperando mi voz
y yo, esperando…

Esclavo tú
del horizonte inútil,
encadenada yo
de mi pasado,
mi silueta de nave en tu pupila,
no eres más mi brújula
y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías
mi llegada en vano,
yo habría de llegar
 sobre la espuma
en el amanecer
de un día blanco.

El camino del silencio,
me perdí
en la niebla de tu encuentro,
por el alto balcón
de tu silencio.
Olvidé la señal para mi barco.

El camino del silencio,
me perdí buscándote
 como un pájaro
ciego por los años.

La voz precisa
quedó bajo el silencio sepultado.

No lo puedo decir,
el eco se fue
se fue lejos,
repitiendo mis palabras
y acaso es largo el camino
 que el daño me asegura.

No lo puedo decir,
y sin embargo
 sé que está cerca
la total negrura.

No lo puedo decir,
mis labios están sellados,
mi búsqueda se perdió
en la nada.

No lo puedo decir,
todas las penas
se van volviendo ya
como serenas soledades
que aquí
no tienen signo.

El camino del silencio,
y aunque la muerte
simplemente abra,
aunque al fin
 me arrebaten la palabra,
no me voy a callar
ni me resigno.

Mi camino buscará la luz
y las mágicas palabras
 que me den alegría
 y no pesares.

Pequeñas promesas


Pequeñas promesas,
 vienen desde muy lejos,
nos atrapan, nos envuelven,
dándonos alegrías al escucharlas.

Son fugaces y tiernas,
nos despiertan sentimientos
 que creímos ocultos,
que ya nos habían abandonado.

Pequeñas promesas de amor,
de un amor que arrastra recuerdos vagos,
ya casi olvidados,
los cuales creí inexistentes
pero cuán profundos
se arraigaron en nuestras almas.

Nos hacen crecer poderosas alas 
para cortar como golondrina 
el cielo azul y celeste
de esta aurora nueva
y me siento casta, luminosa,
 transparente, serena,
andando libre y sin sombras
en un camino de estrellas.

Pequeñas promesas
que pasan por el aire como ramos verdes,
cercando mi sosiego,
posando un viento en mis labios,
 guardando tu augurio en cofre de plata.

Mis manos están prontas
 a recibir tu ofrecimiento,
rogando que se cumplan mi deseo
de estar junto a ti,
 tan sólo instantes, minutos de mí existir,
calmo y sereno.

Pequeñas promesas,
 te escucho, te nombro y te reclamo
y mi deseo reverdece hacia adentro,
 puliendo artesonados tu ausencia.

Recorre mis orillas
un viento adolescente en primavera
y en este otoño mío
la estirpe de mis cantos se levanta
 y la sangre vibra, palpita,
te convoca y te necesita a mi lado,
 entre suspiros entrecortados y hondos.

Pequeñas promesas,
 el indicio de ti, es como un signo
de dorada abeja en el aire de alelíes,
 la miel de mis labios muda
al carmín tus besos esperados.

Renuevas mis anhelos y esperanzas
y siento crecer en mis solares,
olivos, laureles y mirtos blandos
y proclama con todos mis sentidos
¡tuya soy entre aires de cristal
y oros perfumados!

Pequeñas promesas,
tan sentidas y anheladas
que temo despertar en tus pupilas
por no apoyar mis ojos en los tuyos
y por un breve resquicio de mi frente
se asoman a mi pecho  tus sentidos
y tiemblan las barandas de mi cuerpo
al sentir apoyar tus leves
y deseados brazos
 en mi cuerpo estremecido.

Pequeñas promesas,
siento promisiones que de tu piel sin nubes
se levanta un sol joven de rosas circuido
 y mi boca en la boca del estío
se inicia en el secreto de nombrarte.

Te llamo hasta quebrar mi voz,
no me defraudes,
 prométeme no olvidarme,
sé que el amor se despertó en los dos
y se derramó en nuestras almas,
reflejándose tu imagen en mi cuerpo
como el frescor de la creación primera.

¡Pequeñas promesas,
acérquense, arrumáquenme,
denme la tibieza primera
de un amor amanecido y luminoso!

lunes, 25 de febrero de 2019

Otoño de amor


Tal vez mejor soñar


Tal vez mejor soñar
que vivir entre húmedas neblinas
en las que ningún árbol,
ni una nube se destaca,
en esta blanquecina cerrazón
que me entristece
y no ilumina débil
 la luz crepuscular y opaca.

Soñando voy por senderos luminosos,
 hadas y gnomos iluminan mi camino,
 floto en la brisa fresca y pura
del espacio de la nada,
ingrávida y suelta sin pesares ni dolores.

Tal vez mejor soñar y no vislumbrar
desde la invisible altura
 bajo la luz que, demacrada, brilla
 a través de la niebla del vivir
que es un velo todo impregnado en llanto.

Soñando soy como un ave que,
con su ímpetu de vuelo,
su canto lanza por campos en flor.
¡Qué bien se respira,
gozan mis anhelos,
canto en la lira
y en el alma que sueña,
vuelos vibran sin par,
en un fragante edén!

Tal vez mejor soñar
que vivir en la ardua lucha diaria,
de cada instante,
que nos desgasta,
nos produce sufrimientos y dolores
entre tan pocos instantes de amor y alegría
que como un millón de notas nos subyuga
y en un millón de arpegios nos eleva
a vivir la realidad cruel
a veces una y otra vez.

Tal vez mejor soñar
con todo un paisaje que canta
y nos conmueve con notas misteriosas
en fantásticos pentagramas
plenos de dicha y luz,
en un alado idioma sin palabras
que vivir instantes presurosos
de amores fugaces
o de recuerdos nuestros.

Tal vez mejor soñar
con el númen del estío
donde se vierten en llanos y bosques,
 campos de girasoles, alelíes, azucenas
que como arcos de violín,
resbalan hacia el río
entre el cordaje del juncal sonoro.

¡Ya no caben más notas en el viento,
en mi sueño azul y mágico!
Tal vez mejor soñar,
no sentir el dolor frío de la realidad
que golpea a veces nuestro corazón
 llevándonos a pesares de remotos ayeres,
Soñando melodías de lejanas orquestas
 nos invaden y nuestra alma feliz
clama ante la esperanza
deshojando flores entre dichas y placeres sin fin.

Tal vez mejor soñar
y no vivir fugazmente momentos breves
como gotas de rocío
a quien le da la aurora
 para vivir su hora morada
en una flor conociendo las espinas
 que defienden su fragante palacio de color.
Y así la vida pasa
pensando en tener un mañana
como no tuvo un ayer.

Palabras al viento


Palabras al viento,
se fueron tras la cálida brisa,
dejando en su eco,
susurros en mi alma.

Palabras al viento,
se llevan mis monosílabos,
mis frases, mis palabras quedas,
mis versos de amor,
 ¿a dónde llegan?
¿qué buscan?

Se maduran los mundos a su llegada,
nada se puede ver ni tocar,
sólo están arremolinadas,
sueltas, desmadejadas,
deshilachadas, destejidas,
pero aún frente a todo,
son Amor, Amor único
que recorre el orbe,
dejando estelas
y perdurando en corazones
puros y embelesados.

¡Santas palabras!
Bajan por los tiempos milenarios,
necesitadas por almas
como tenues alas
viniendo del ayer hasta el hoy
 y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca,
nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?.

Palabras al viento,
como innúmeras sombras calladas
llegan a ti, mi amor,
cada día más sentidas,
cada día trasmitiéndote más
 mi todo entero,
nunca desaparecen
ni se escapan.

Y entre temblores de risas,
como voz de vigía gritando
 ¡Tierra!
llegan una a una
a acariciar tus labios,
tu rostro, tu cuerpo
que siento ya mío.

Palabras al viento,
 todas en un sol tras otro
se vuelven claras, soñando,
cantan delante, detrás de ti,
ofreciéndose sin guardarse nada,
onda tras onda,
 rompiéndose en mil,
cien sílabas en tus brazos.

Palabras al viento,
se esfumaron de mi vida
como la niebla al amanecer,
para llegar a ti, mi amado amante,
así es su destino y
¡qué confusión,
sin ellas me siento perdida,
mis sentidos se bloquean
y mi cuerpo empieza a temblar!

Pero… sueño o realidad,
las palabras no se han perdido,
 fueron hacia ti, en secreto,
en suaves movimientos,
llegando a tu mundo interior,
 bloqueando tus sentidos
y haciendo que tu cuerpo temblara
tan sólo de escuchar sus susurros.

Palabras al viento,
 libres, airosas, juguetonas, necesitadas,
atraviesan cielos y cantos,
mares y horizontes,
ecos y silencios,
fronteras y murallas,
van a encontrarse,
a inquietar o a asombrar
al revelar lo sentido y expresado
 en todas las emociones
que ellas conllevan
pudiendo fundir tu corazón
en un profundo acto de amor.

Palabras al viento,
en volandas te envían belleza,
alegría, paz
que trasmiten en su canto
 la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento,
 vírgenes, radiantes,
van como fulgores en monosílabas,
 trisílabas, frases
 en busca de la aventura
de estar en ti
entregadas una a una
en tu corazón apasionado.

Te necesito


Te necesito,
abro mis ventanas con flores
de múltiples colores
para darte una señal,
un signo
por donde puedas encontrarme.

En mi jardín envuelta
en un manto de esperanza
mi cálida voz te llama
para encontrar tu sonrisa
 cálida y sonora
detrás de un heliotropo,
de un alelí,
de una rosa.

Te necesito,
hablaré con las mariposas,
les mencionaré mis deseos
alumbrando mis movimientos,
 buscándote con el pulso agitado
de la sangre
sobre el plato frío de mi silencio,
poblado de ecos y de sombras
como un ave de marfil en primer vuelo.

Te necesito,
recorre mis sentidos sin orillas,
un viento adolescente en primavera,
la estirpe de mis cantos se levanta
y mi sangre convoca tu presencia
y ahora que te nombro y te reclamo
floto con movimientos lentos
en el aire,
en un rítmico volar de dulces sueños.

Te necesito, amor,
te necesito más aún
cuando los astros encienden sus lumbreras,
mientras hallan trasluces en las tinieblas,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Te necesito,
ven a mis brazos que ansiosos te esperan,
que cuidan su misión de fuego puro,
un caliente perfume de cipreses
tienden un arco de paz sobre el camino,
 las nubes que sustentaban a los cielos,
sueltan al aire pájaros al vuelo.

Te necesito,
eres mi ancla de oro
y cadena de mi anhelo,
piel que adivina el pulso de mis ojos,
cruz que aprieta las nubes contra el cielo.
Quiero que bajen sombras de amor
a nuestro cielos,
circundando nuestro mundo,
sólo nuestro.

Te necesito,
estoy en tus islas encallada,
hambrienta de amor,
soy una llama que tu cuerpo reclama.
Es el capricho que risueño rompe
 la cerradura del secreto
que padece mi corazón.

Ese miedo tibio que revuela
entre alegrías e ilusiones hacia tí,
como alas batientes en el aire,
que sigue y canta.

Te necesito,
los signos de tu voz me reclaman,
despiertan mi ternura,
desparraman mi alma enternecida
toda por tus dulces palabras.

¡Te necesito!
 ¡Búscame!
¡Atrápame!
¡Conquístame!
Y dame algo que sea nuevo.

El tiempo ya no existe,
aunque exista la templanza
y la experiencia de nuestras vidas,
pues nuestro amor nos llevará
 a nuestra auténtica realidad y destino.