Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 2 de abril de 2019

Manto De Flores



Manto de flores,
me envuelven
con su fragante aroma
y su cadena de colores,
rojos,
amarillos,
blancos,
 lilas
y su dulce perfume
perturban mi alma plena de amor.

Entre rosas,
nenúfares,
amapolas,
azahares,
 azucenas,
almendros en flor,
dalias,
tulipanes,
calas,
aterciopelan mi cuerpo
y me inundan de dulzura y paz,
aureolan mi ambiente.

El amor es como la flor
 todavía en capullo bello
donde ha brotado pureza,
suavidad,
delicadeza,
pasión.
Manto de flores
que a su través
me lleva al mundo de tus brazos,
me siento cobijada,
amada
entre colores y perfumes.

En el aire sensual
y tibio de la tarde
me acarician sus pétalos,
es un manto dulce,
mágico,
 luminoso,
que nunca se olvida.

Como el arco de los cielos
sus olores llegan
 y crecen
y luces me envuelven
y el ángel verde
de la esperanza
me llena de alegría.

He perdido el miedo
en tus brazos
que me estrechan poderosos
con la fuerza del amor.

Manto de flores,
 el lirio de la ternura crece
en la pradera celeste
 del agua
como los nenúfares en flor
 quietos y anhelantes
que parece que esperan las canciones
que alguien los acompañe
en su danza de círculos.

Los camalotes cándidamente se asoman,
castos y libres
y las aguas nos brindan
 sus vestiduras de melodías
haciendo que nuestra total entrega
sea duradera y dichosa.

Mantos de flores,
 la lluvia se inicia ya,
 las nubes
en su tránsito lento
hacen brotar los retoños luminosos,
que crecen libres
en las ramas perfumadas
haciéndonos sentir
entre vergeles floridos,
caricias nuevas.

El radiante césped trémulo
 se viste de perlas de agua,
dando a nuestro amor
frescura
que espera botones,
capullos
y tenues lazos
que entre grises y rosas
se entrecruzan.

Manto de flores,
en la calma
de unos pétalos
nuestro amor resurge,
se retrata fiel,
entre rosales
y madreselvas
con comunicativa ternura.

Olor de nube en la flor celeste,
en la tierra verde,
en tus brazos
mis manos leves
encuentran los carmines que busco.

Manto de flores,
 feliz la nube de mayo,
que es ésta
o aquella rosa,
déjenme vivir feliz
con mi amado
entre guirnaldas florecidas,
 límpidas y libres,
y entre enredaderas
de campanillas azules
aquellas que allá se asoman.

Bajo la esmeralda temblorosa,
amado mío,
te veo
y te siento
con corona de jilgueros
y pétalos de amapolas,
siguiendo yo
alegre tus pasos
 hacia las islas
y los bosques florecidos
 del sueño.

Soy feliz,
estoy en el valle perfumado
de tu ágil cuerpo
y en tu regazo
me dejo caer
cual frágil flor
recién nacida.

Desarraigada



Desarraigada,
su significado profundo y hondo
 hiere y lastima el alma,
 trastorna mi mundo interior,
confunde mis amores
en desamores.

¿Por qué me siento apartada,
alejada
del mundo que me rodea?

Soy una emigrante itinerante,
mi lar está fuera del real,
 mi imaginación me transporta
a un mundo
donde vivo dando amor,
 traspasando barreras,
cadenas,
prejuicios,
 críticas,
¿cómo no sentirme perturbada
al vivir desconectada,
descuajada
de la rama alta del ciprés
 verde y frondoso,
cima en la que creí vivir,
 levantando vuelos cortos
 y veloces
para regresar
al lugar que creí era amada?

La vida tiende sus redes
y en un instante
me siento dañada
pero, ¡ya no más!
No pueden arrancarme de la luz
que me conduce a un orbe nuevo
y maravilloso,
desprendiéndome de lo que el amor
 me hace escribir,
inundar páginas en blanco
 que me buscan desesperadamente
con ansias de volcar en ellas
mis inquietudes,
 mis sentimientos,
mis deseos de escaparme
a otro lugar distante
y vacío
 donde encuentre la paz ansiada
en mis ideas locas
de estar enamorada de la vida.

Desarraigada,
 desterrada de este mundo real
para  poder irme
al mundo mágico,
puro y límpido
donde nacen mis prosas poéticas vírgenes,
 sin causas ni porqués.

Desarraigada,
 me voy,
no tengo tiempo de volver a empezar,
de regresar a ese pasado
cercano y lejano a la vez,
 debo volver al hoy,
plenamente,
entre cielos azules
 y nubes de algodón,
entre desprecios de lejanías,
mares transparentes,
 turbulentos y calmos,
entre rojizas puestas de sol
en el horizonte lejano,
donde las nubes danzan
 a su alrededor,
en silencios y vientos calmos.

Desarraigada,
 ¿por qué ocurrió?
No lo sé,
son diferencias de vida,
de sentir el amor y de ser amados,
como ídolos de mármol,
duros,
impenetrables,
rígidos
y no con el corazón abierto
para dar lo mejor de mí,
de sentir cálidos sentimientos
y brisas frescas
y limpias en mi mente.

Ya me desprendí
de todo el manto de llanto,
ahora sólo correré tras la música,
las risas,
 las bellezas del verde bosque,
 el azul del mar
y los corazones tibios y verdaderos
que se me acercan
 y me acarician
con sus miradas dulces
y palabras tiernas
 buscando en mí
 el amor que aflora
sin saber por qué.

La pesadumbre se fue lejos,
no quiero pensar en los recuerdos
que me hicieron mal,
 busco la luz,
 quiero sentirme envuelta
en ese capullo que me protege
entre palabras de amor
 en mi ser entero
y que la alegría me invada entera,
 no sintiéndome desolada
y triste,
 si no plena de amor
para dar a raudales
por el mundo que me rodea
y lo quiere recibir.

Dos títeres



Dos títeres,
somos dos seres que sin rostro y sin piel
 nos amamos con total intensidad,
manejados no sé por quién.

¿Quién rige nuestras vidas?
Vaga historia,
formas turbias,
 sucesión de ademanes con cadencias.

Y en nuestros escenarios de vida,
surgen de pronto,
 veloces animaciones,
 falsos besos
a través de nuestra aparente piel
y sufrimos condenados sin remedio
 a pasiones y a ilusiones vanas.

Nuestros cuerpos se acercan,
se tocan,
se llaman pero en un instante,
 sin darnos cuenta
 se paran tan sólo frente a frente
 entre enredos de hilos multicolores
 y volvemos a la soledad,
toda desnuda sin ver en nuestro interior
la tela blanca de nuestras vestiduras,
 inmaculada,
 ajenas a las maldades
que en ella pretenden,
 unos extraños, cometer.

Dos títeres,
 que entre hilos de voz,
que se oyen en la noche,
nos acercan y nos alejan,
¿Quién,
de dónde,
por qué?
 y entre luces inciertas
 nos amamos.

Juntos,
muy juntos,
de improviso,
desapareces en un telón oscuro y misterioso,
 ¿Adónde estás?
¿Por qué te alejas?
Y yo sola quedo desmadejada
y quieta en el suelo polvoriento del teatrillo.

Por mis mejillas
resbalan lágrimas de color
y esos lagrimones tristes,
 dejan manchas en mi vestido
 de estopa y algodón
como pétalos encarnados
de mil colores diferentes.

Y mi voz que sólo tú escuchas,
te dice temblando y con frío
 “soy el dolor que por donde andas,
ando.
No clames más,
 tu corazón es mío.

Títeres,
 fantoches,
 polichinelas nos llaman,
 brindamos risas por doquier
pero en nuestro interior con voces prestadas,
chillonas,
 agudas, falsas,
sufrimos por amor,
 habitamos un cuerpo que no es nuestro
y no pueden sujetar
con trenzas o lazos nuestros corazones
que están unidos por un eterno tiempo.

¿Quién nos hizo?
¿Por qué?
 Vivimos en un hoy
 que no es nuestro
y con redoblada fuerza
sacudo el silencioso corazón
de quien nos une y desune a la vez
 y sólo hay una puerta
que ni a mis golpes responde,
es inútil cambiar,
es inútil gritar,
sólo nos queda amarnos
 en esos instantes en que por milagro,
estamos juntos,
muy juntos.

El tiempo es un río que huye
y en algún momento en un arcón de madera
 nos dejarán juntos y todo quedará atrás
en las sombras de un remoto ayer
y así podremos amarnos,
reír, vivir nuestro existir,
 mirándonos a través
de nuestros ojos de cristal policromados
 y siempre abiertos.

La eternidad será nuestra casa
que al fin hemos de habitar
y no habrá hilos ni lazos
que nos puedan separar.

Dos títeres que se aman
 y que ya no temen a la muerte ni a la vida,
 sólo les queda soñar y así todo pasa,
 sin que la transparencia del mañana
se enturbie jamás.

lunes, 1 de abril de 2019

Renacer


Esperanza de otoño




Esperanza de otoño, no es leyenda,
es realidad que se enciende en mi alma,
nació la poesía, nació la vida.
Algo hay que corre y no huye,
es el agua entre tantos verdes
que pasa y no se remansa.
Hay en este otoño pájaros de colores que cambian siempre
¿Quién lo hace?
es el amor que en mi late, son mis poesías de amor,
me salvan en mi soledad,
no me abandonan,
siempre aparecen cuando más las necesito.
Ahora ¿cuál vendrá,
la gris,
la azul fuerte,
la esperanza cálida?
Vendrán con frases románticas y sensuales,
es que acaso vienen así
sin buscarlas lentamente y me hallan
¿Cuál es el milagro?
¿Magia pura que se vuelca en mi papel desde otro mundo?
¿Es galardón de un esfuerzo?
No, es un regalo de la gracia no pedida.
Esperanza de otoño,
el amor vendrá,
arrastrando todo a su paso,
pasará dinteles,
fraguas,
muros,
parapetos sin fin
y me encontrará.
Jamás palabras, abrazos,
me dijeron que tu existías,
que me querrías, jamás.
Me lo dijeron las hojas blancas,
augurios, tú, no.
Y estoy abrazada a ti en este tiempo sin fin.
Sin preguntarte nada,
de miedo a que  no sea verdad

                                 “No vaya a ser que descubra
                                  con preguntas,
                                  con caricias,
                                  esa soledad inmensa,
                                  de quererte sólo yo”




Alas de papel


Alas de papel, que revolotean,
se entremezclan, se deslizan suavemente
¿hacia dónde?
al donde del nunca existir.
Vuelan extendiendo alas,
sus alas en blanco en donde nunca nadie escribió,
son vírgenes, inmaculadas,
cual velos de novias.
Las alas de papel fingen saber, hacia dónde despegar
e ignoran cuando han de aterrizar.
No poseen un piloto,
ni destino predilecto,
tan sólo buscan una poeta que las haga encontrar
el lugar y destino preciso dónde posarse por siempre.
Alas de papel, frescas, limpias,
desean ser poseídas por la tinta
del amor,
del gozo
y del deseo.
Inéditas letras cargan en su vuelo,
son impulsadas por mares de lágrimas invisibles,
que nadie pudo escribir.
¿hacia dónde van?
¿qué buscan?
ese encuentro con las palabras que se lleva el viento.
Las quiero por ser intérpretes de lo tan deseado siempre
del amor verdadero y único.
¿Existe?
no hay respuesta,
en el Hoy nadie lo advierte
es tan sutil como una gasa transparente
que se resquebraja al menor descuido.
Alas de papel,
únicas,
serenas,
pares,
equilibradas,
saben que el tesoro que llevan
deben cuidarse como para no ser tan ligeras que se pierdan,
ni pesadas que se caen
como Ícaro que ignoraba su fragilidad.

                                                  “Tanto en la vida
                                                   existe el amor y el dolor.
                                                   No debemos sentir que no los sentimos”


Umbral




Umbral, es la entrada al mundo nuevo,
al de frases puras,
al de verdades que existían desde antes
y no las vislumbraba.
Es el comienzo de vivir sin temores,
sin miedos,
sin presagios a ser rechazada,
a no ser querida.
Umbral, comienzo de una nueva era recorriendo mares
y tiernas pruebas de que mi ser ascendiendo
por escala de tactos, de bocas,
hasta llegar a algo más denso ya,
más palpable, a una voz que me dirá:
“Te quiero”, que lucha para afirmarse.
Umbral, acceso único al Paraíso azul,
donde mi alma se encuentra con la tuya,
mi boca con tus besos,
donde estrepitosamente el mundo
se abre para los dos.
Desde lejos, toda la naturaleza te mira,
avergonzada y yo displicente grito,
río,
lloro, con mi cuerpo donde la luz tímidamente se asoma.
Bajo la luna en mis brazos
pero nadie ve que me envuelve la túnica de lentos llantos.
Corro  como llama sobre el río de la espuma
atravieso el umbral,
y allí están esperándome mis poemas
que se alargan cual árbol en la pradera celeste del agua
y junto a ellos regresas tú, el amor de mi vida.
¡Cuánta gracia el cielo y tu amor junto a mí!.
Tú avanzas, pájaro de fuego,
Destruyendo los sonoros espejos,
trayéndome ramos de laurel
a mi enardecido pecho.

                                                  “voces que apenas son canción
                                                  sombra de la mano
                                                  que se desliza sobre mi cuerpo
                                                  en el atardecer de la canción”