Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 25 de abril de 2019

Préstame tu luz


Préstame tu luz, la tuya,
la que ilumina con fulgores mi cercado todo,
dándome las rojas alegrías
que burbujean intensas
en el sol que redondea las armonías
equidistantes en el humo danzante del amor.

Préstame tu luz,
es el color del tiempo
donde aun me atrevo a amar,
ilumina mi mirada
que creí perdida en una lejanía distante.

Te llamo hasta quebrar mi voz,
por aso me derramo
en llantos y sangra mi corazón.
¡Préstame tu luz, la necesito!,
mis manos se angustian en el aire
por el largo alumbrar del movimiento.

Quiero sentirla como se siente
el agua del puerto, pensativa, calmada.
La gozaré en un temblor de hojas
en que se paran gotas del cielo al suelo.

La quiero para soltarla al viento
al son de mis deseos,
eres la luz de mis mañanas
que aguardo entre mis cantos,
risas y sones de poemas
que tú me inspiras,
que caen sobre el papel
como manchas florecida del azar.

Dame tu luz,
no me dejes en las sombras
entre las angustias,
los deseos no cumplidos
y el dolor de no tener la luz
que no se tiene
y el gozo de esperar la que vendrá.

Quiero colmarme
con la claridad que tú tienes.
Vamos hacia ella los dos,
nunca más solos.
Mundo de dos,
verdad de dos,
verdad paradisíaca
iluminada por tu luz prístina y pura
ya no más días y noches solos.

Préstame tu luz
la que abre mis caminos
y pone en sus finales
embarcaderos con alas,
en un nido nuestro
donde nos encontramos
con el alma y las manos,
en suaves y aterciopeladas caricias
y alegrías en un final cierto
en nuestro existir.

Préstame tu luz,
mi cuerpo tiembla,
es la felicidad que está ya cerca
en su gran marcha subceleste,
hollando nubes, quebradas, roquedales,
a una velocidad de luz de estrella
desde las lejanas constelaciones
donde mis ojos bien abiertos
las esperan con frenesí y anhelo.

Es tu luz,
la que buscaba,
no luces soñadas, sólo la tuya,
la que ilumina mi vida toda
y se expande
luciendo en mi alma su forma decisiva.

Me estremezco sólo de pensar
que mi alba iluminada en desatada prisa
me transporta a tu mundo,
amado mío
en alas leves hacia la felicidad
del gran gozo de amar y ser amada.

No estar contigo


No estar contigo,
 te desviaste
de la senda
 en la que yo te estaba buscando.

Te entreví soslayadamente,
 intuí tu venida,
te esperé con todas mis ansias,
mi cuerpo entero
clamaba por ti.

Viniste hacia mí
raudamente
como relámpago de luz
 iluminando mis mares internos
y te internaste con alegrías,
con ternuras
y deliciosas caricias
como un pájaro
picoteando un campo pleno
y fecundo
de semillas estremecidas
de ser encontradas.

Tu llegada
duró sólo instantes,
ya no estoy contigo
y te extraño tanto
que mi corazón se estruja,
vibra,
palpita
y se anega de lágrimas
 largas,
interminables,
la desilusión me colma
y los pesares
inundan mi alma
que confundida
y estremecida
no puede comprender
 los por qué
de estos tan sólo instantes
de felicidad total
y pródiga.

No estoy contigo,
no lo estaré nunca más
en esta vida del Hoy,
ni del mañana.

Mi afán ciego
por creer
 en tus promesas de amor
 no me dejaron ver
que ibas a ser
en mi camino
sólo una estrella fugaz.

Bañaste mi alma
de luz por un instante
y como un cometa raudo
y veloz
su estela
dejó marcas indelebles
en mi cuerpo
y en mi espíritu.

Contigo
 sentí el perfume
y la suavidad
de una flor recién abierta.

Suave curva
la entrega de nosotros
como pájaros
que en busca de lo soñado
hacia todas partes vuelan
 ensayando todos los cantos
de las aves
 que toda la Tierra pueblan.

No estar contigo
es sentirme
como colmena vacía,
sin zumbidos
ni latidos
 ya que mi alma está seca,
es como hundirme
en un mar de dolorosas tragedias,
me hiciste mal,
me hiciste bajar
a un abismo
donde la luz
no penetra.

No estar contigo
es sentirme atrapada
en un laberinto
de verdes follajes
donde los pájaros
 no responden
 y en un intangible ensueño
lejano
donde las flores
se esconden.

Y así
 dejaste mi alma triste
y abatida
viviendo
sólo en la bruma
donde mis ilusiones
se pierden.

Te pienso
y te retrato fiel
sobre el heliotropo
del crepúsculo
 idealizándote
con ímpetu alado.

Sólo eres ahora
 un triste recuerdo,
 un tesoro no conquistado,
un espejo
donde no se reflejan
 nuestras imágenes.

¡Vete ya!
 ¡No regreses!
No me encontrarás
en la inmensidad del tiempo,
ya eres una saeta
que se perdió
en el azul cielo.

Para ti
escribí los versos de amor
que no llegaron nunca al papel
 que los esperaba
con ansias
entre el olor de tomillos
y de madreselvas.

¡Qué dolor a mi pecho se derramó!
 Voy en busca
de la lluvia que limpia
y rejuvenece mi alma
e ilumina mi rostro
con una sonrisa
para el nuevo amor
que se acerca.

miércoles, 24 de abril de 2019

Luna triste


Rescataste mi vida


Rescataste mi vida,
tú, el único, mi númen,
mi inspiración divina
el que no me dejó caer, ni doler,
porque me envolviste en piedras verdes
de la noche oscura
y me devolviste
a la vida serena y calma.

Como vigía de mis poemas
hiciste de mi alma un canto arrepentido,
 sin temores, dudas ni falsedades
y me llevaste a mirar mi entorno
con inocencia
como si nunca
hubiera sido herida ni lastimada.

Rescataste mi vida,
quiero mirar tu rostro amado
para que se aleje de mi
para siempre el miedo del engaño
 como un pájaro
al borde filoso de la noche.

Ahora, en éste mi otoño,
me hace sentir como una niña
de tiza rosada
en un muro muy viejo
que súbitamente lo borró la lluvia.

Rescataste mi vida,
que ahora mi corazón
se abre como el retoño de una flor.
Todos los gestos de mi cuerpo
 y de mi voz,
hacen de mi la ofrenda,
 el ramo que florece,
el viento en el umbral.
La noche es de los dos,
 se dispersó la niebla
y mi memoria
 es la sed de tenerte junto a mí,
en mi fondo, en mi recuerdo.

Al negro sol del silencio
 tus palabras doran mi vida,
por eso escribo, no estoy sola,
hay alguien aquí que tiembla.

Rescataste mi vida,
voy en busca de quien soy,
peregrina de mí,
voy a la que duerme
en un país al viento.

Rescataste mi vida,
disipaste la niebla verde de mis labios
y del frío gris de mis ojos
y mi voz, ahora,
a tu lado, canta con amor tierno y dulce.

Arcano sueño,
 ahora, ya, no más aparecerá
el antepasado de mi triste sonrisa
y hay candados pero no llaves
y hay pesares pero no lágrimas.
A ti te debo todo lo que soy ahora,
 tengo mañanas luminosas,
no más noches sufrientes.

Rescataste mi vida,
mis manos enamoradas del viento
acarician tu amado rostro aún ausente
y desde mis espejos,
guardo, en mi cofre de memoria
 todo el olvido del ayer.

Te has llevado mis angustias,
mis miedos temblorosos,
mis delirios hondos,
ahora por ti baila la luz en mi sonrisa,
 mis manos palpitantes
se desnudan y te buscan
para que me enseñes a vivir junto a ti.

Rescataste mi vida
y mis brazos insisten
 en alcanzar al mundo
y la danza salvaje de la alegría
 inunda mi corazón.

Mis esperanzas se renuevan,
 mi existir es ahora un pájaro en alto vuelo
 hacia un horizonte sin fin
y el soplo de la luz
 inunda mi mente
cuando escribo las palabras de amor
que me hacen sobrevolar
como una dinastía de soles.

Palabras al viento


Palabras al viento,
se fueron tras la cálida brisa,
dejando en su eco,
susurros en mi alma.

Palabras al viento,
se llevan mis monosílabos,
mis frases, mis palabras quedas,
mis versos de amor,
 ¿a dónde llegan?
¿qué buscan?

Se maduran los mundos a su llegada,
nada se puede ver ni tocar,
sólo están arremolinadas,
sueltas, desmadejadas,
deshilachadas, destejidas,
pero aún frente a todo,
son Amor, Amor único
que recorre el orbe,
dejando estelas
y perdurando en corazones
puros y embelesados.

¡Santas palabras!
Bajan por los tiempos milenarios,
necesitadas por almas
como tenues alas
viniendo del ayer hasta el hoy
 y yendo al mañana.
¿De qué lejos, misterioso su vuelo arranca,
nortes y sures, orientes, horizontes sin fin?.

Palabras al viento,
como innúmeras sombras calladas
llegan a ti, mi amor,
cada día más sentidas,
cada día trasmitiéndote más
 mi todo entero,
nunca desaparecen
ni se escapan.

Y entre temblores de risas,
como voz de vigía gritando
 ¡Tierra!
llegan una a una
a acariciar tus labios,
tu rostro, tu cuerpo
que siento ya mío.

Palabras al viento,
 todas en un sol tras otro
se vuelven claras, soñando,
cantan delante, detrás de ti,
ofreciéndose sin guardarse nada,
onda tras onda,
 rompiéndose en mil,
cien sílabas en tus brazos.

Palabras al viento,
se esfumaron de mi vida
como la niebla al amanecer,
para llegar a ti, mi amado amante,
así es su destino y
¡qué confusión,
sin ellas me siento perdida,
mis sentidos se bloquean
y mi cuerpo empieza a temblar!

Pero… sueño o realidad,
las palabras no se han perdido,
 fueron hacia ti, en secreto,
en suaves movimientos,
llegando a tu mundo interior,
 bloqueando tus sentidos
y haciendo que tu cuerpo temblara
tan sólo de escuchar sus susurros.

Palabras al viento,
 libres, airosas, juguetonas, necesitadas,
atraviesan cielos y cantos,
mares y horizontes,
ecos y silencios,
fronteras y murallas,
van a encontrarse,
a inquietar o a asombrar
al revelar lo sentido y expresado
 en todas las emociones
que ellas conllevan
pudiendo fundir tu corazón
en un profundo acto de amor.

Palabras al viento,
en volandas te envían belleza,
alegría, paz
que trasmiten en su canto
 la verdad de nuestro existir.
Palabras al viento,
 vírgenes, radiantes,
van como fulgores en monosílabas,
 trisílabas, frases
 en busca de la aventura
de estar en ti
entregadas una a una
en tu corazón apasionado.

La espera


La espera,
con infinita calma y paciencia,
expectante,
te busco como a una flor,
no lejos de la noche,
mi cuerpo mudo se abre
a la delicada urgencia del rocío.

Hay en la espera, un rumor a lila,
rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol
con pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
 una tribu de palabras mutiladas,
 busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
 los funestos, los dueños del silencio.

La espera,
en ella he dado el salto de mí al alba,
 he dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.
Soy la silenciosa en el desierto,
la viajera con el vaso vacío,
 la sombra de mi sombra.

Sin desesperación ni ahogos,
sólo con penas profundas,
 te espero tan sólo por un minuto
de vida breve, único,
de ojos abiertos
que te ama en su mirar,
danzando de alegría entre flores pequeñas
como palabras sentidas y dulces.

La espera,
desnuda en el paraíso de mi memoria,
sin conocer el destino de mis visiones,
 tengo miedo de no saber nombrar
 lo que no existe.

Salto de estrella a estrella,
de sombra en sombra,
muero de muerte lejana,
la que ama al viento.

La espera,
 mi memoria iluminada
es como una galería
donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá.
No es verdad que no vendrá.

La espera,
 no quiero ir tras tu búsqueda
como sonámbula y transparente
en nuestro nido de hilos que tú dejaste
y ahora rígido sólo me danzo
y me lloro
con tus recuerdos
doblemente sufrida
en la memoria de aquí y de allá.
Y en la noche un espejo de cenizas
 como una visión lejana
refleja tu amado rostro,
en mi corazón de medianoche.

La espera interminable,
pasa lenta, con pausas dolorosas
y en un canto arrepentido,
vigía detrás de mis poemas,
 me amordaza, me quiebra,
me inunda de llantos largos.
La noche que fue de los dos,
se dispersó con la niebla
y quiero mirar tu rostro una vez más
 hasta que se aleje de mí
 el miedo
como un pájaro al borde filoso de la noche.

Pero el silencio sin ti es cierto
y por ello mis palabras vuelan en el aire
porque estoy sola y escribo.
No, no estoy sola,
hay alguien junto a mí que tiembla.
Delicia de perderse en la imagen presentida,
voy en busca de quien soy,
peregrina de mí,
 voy hacia la que duerme
en un país al viento.