Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 6 de marzo de 2020

Sigo siendo


Sigo siendo tuya,
cuanta falta me haces,
escúchame,
búscame para volver
a creer en el amor.
Tengo para ti
besos y caricias dulces.

Sigo siendo tuya
aunque tengo mis manos vacías
y vacío de tu amor
está mi corazón
aunque siempre en mi mente
estás presente
en cada lar que busco.

Sigo siendo
ese ser
que siempre buscaste,
libre, sensible,
pura y casta,
que escribe poemas de amor
que tú inspiras sin saberlo,
tú renaces al amante
y haces que sólo sepa hablar
con el corazón primero.

Sigo siendo
la luz que te ilumina,
los brazos que te arropan,
tu luz y tu paz,
la que vela por tus sueños
la que te guía
en tus momentos de duda.

Sigo siendo
la que sin condiciones
ni obsesiones
pinta en tu cara sonrisas
porque la mayor de mis pasiones
eres tú.

Sigo siendo
la que espera que me emociones
con tus vaivenes de sosiego
y arrumacos de gozo y felicidad
porque tu amor
me hace libre
y a tu amor me entrego.

Sigo siendo
un ser sin sombras
ya que desde que llegaste a mi
me has iluminado,
has colmado mis días
de risas y alegrías
y has alejado las tristes
melancolías de mi alma.

Tu amor impulsa mi pluma,
escribo para ti,
sigo estando cerca de ti
en cada milésimo
de mi segundo de vida
y por ti triunfa
lo cierto en mí.

Sigo siendo
como nube,
luna de misterio,
sin vaguedades indistintas,
sólo yo para ti,
sin inquietudes ni desapegos.

De virginidad me ceñí
para guardarme
para cuando me encuentres,
me cerqué de niebla
en mis sueños,
me quité mis formas
y voy y vengo,
ingrávida de blancura
en suspenso para esperarte
y seguir siendo tuya.

Esclava dulce
que acepta su entorno
porque el amor
es el que la apresó en su cautiverio
y quedó esperando para salir
entre los aires volando
cuando me encuentres.

Me extrañas


Me extrañas sin conocerme,
 sólo nuestras palabras
nos unen,
palabras viejas
como el mundo
que se llenan de alas
 y campanas
y suenan nuevas,
nuevas por completo
 porque han sido pulidas
y lustradas por la ternura,
la dicha de habernos encontrado
en un instante especial
y único
que nos cubre,
que nos rebasa,
que nos estremece.

Me extrañas,
dulces palabras
que se vuelven únicas
como por milagro
 y nos dejan suspendidos
en un momento de felicidad.

Tú y yo,
desde la distancia
somos pobladores
de la maravilla de extrañarnos
sin habernos visto nunca,
¿te das cuenta?.
Somos una canción,
dos aves en vuelo,
dos estrellas
de una constelación de amor.

Ya nunca seremos dos extraños,
porque tanto tú como yo
 tenemos en nuestras almas
nuestros nombres
unidos
por una invisible cadena
¡qué milagro!.

Tú no sabes,
 solitario sacramento del nombrar
que cuando te nombro,
te pienso
y el todo que nos separa
nos acerca.
Me extrañas
porque somos un amanecer,
 la llegada del sol
y del verano
 en una lluviosa tarde.

Me extrañas
y más me extrañarás
cuando tus manos
se posen en las mías
y tu beso encienda
esta cabeza mía
que caerá
como un fruto dorado
sobre tu pecho.

Porque eso es vivir…
 ¡vivir es renovarse cada día!,
 es extrañar
 sin saber por qué
a alguien que se cruzó raudamente
por tu vida
sin remotamente esperarlo,
dejándose caer
en tu camino,
 iluminando
creo otras luces,
generando expectativas nuevas
y curiosas
como una gracia
un poco endeble
pero arrobadora
como una flor nueva.

Me extrañas,
ser que entiende,
comprende,
siente,
en mis prosas de amor
lo que éstas guardan:
 temblores,
ansiedades,
emociones,
ese perfecto deseo de amar
y ser amada,
de esa realidad de amor
que nos hace inmensamente felices
y volátiles,
levitando ambos
 en ese otro espacio
donde sólo tú y yo
lo recorremos.

Me extrañas,
hablamos
 y nuestras voces se unen,
 se suspenden
en el aire como para volar.

Que extraño lo nuestro…
 cada vez que hablamos
parece que algo profundo
nos acerca,
algo con magia,
duendes,
hadas
que nos entrelazan
con hilos intangibles
que no se desatarán
nunca más.

Me extrañas,
te extraño
y la espera de encontrarnos
se hace larga,
quiero compartir contigo
sueños,
 penas,
alegrías,
canciones,
música.
Ser los dos
 la savia de un árbol,
las alas del alma,
el color del agua,
 las estrellas
en el fondo de los ojos,
la locura
en el pensamiento,
el calor de la piel.

Dejar que el amor
 nos inunde
sin miedos
y sin temores.

jueves, 5 de marzo de 2020

Concordia en mi interior


Imprevisto


Imprevisto,
es lo que me sucede inesperadamente,
como sorpresa insólita,
¿Por qué?,
¿para qué?

Es que el amor,
el verdadero,
el que creí único,
se desmenuzó en mil papeles de cenizas
en tan sólo cartas de amor que creí puras y sinceras.

Imprevisto,
ineludible,
el destino me cercó y me llevó a creer
que él mi amado ausente,
era el que me estaba esperando ansioso,
anhelante de mí,
desde esta lejanía cercana.

Imprevisto,
en forma ineludible el muro cayó
y la verdad cruel y despiadada
rompió en cientos de espejuelos de plata
mi corazón dulce y enamorado.

¿Por qué la aflicción,
la pena,
naufragó mi alma en un mar de lágrimas?

¿Para qué la ilusión con fulgores brillantes
inundó mi horizonte con sonrisas
y súbitos estremecimientos de amor,
si se desvaneció en la nada?

El tiempo en instantes imprevistos se aletargó,
en segundos dormidos apagando mi sed de amar.

Imprevisto,
de pronto,
el mundo giró y la red que nos envolvía
en inolvidables momentos de eterno amor
se deshizo en hilos desmenuzados en el tiempo.

Quiero recuperar esos instantes breves,
intensos,
efímeros pero verdaderos de sentimientos únicos
de dos almas enamoradas.

Juntos,
muy juntos,
quizás,
en un Hoy del mañana,
nos abrazaremos,
unidos por lazos indestructibles
entre miradas arrulladas
por cánticos melodiosos del amor
que llegó y nos despertó
del letargo en que estábamos sumidos
y nos condujo a lo altos cielos
unidos por siempre.

Imprevisto,
lo esperado,
ya en el ahora,
quiero que seas mi sendero,
mi ruta,
mi guía,
que no me olvides que existo
en este existir raudo y leve,
rodéame siempre con la luz de tu alma
que yo continuaré amándote
más allá del tiempo.

Experiencia vivida


Experiencia vivida,
en el Hoy,
entre visiones plácidas
la vida nos lleva a una existencia
que es lucha pero sin sombras,
es pasión, es ternura,
todo lo amado que al pasar no se olvida,
es fuente de ilusiones.

La vida en el minuto
que la vivamos es fiesta,
es calor,
es movimiento,
es amor,
es gozar los momentos preciosos
con sutil encantamiento.

Experiencia vivida
en la que junté sílabas dulces
como el sabor de un beso,
bordé frases de oro,
les dí música de alas como de mandolinas
que un laúd acompaña,

Dejé en una luz vaga
las hondas lejanías llenas de nieblas
húmedas y de melancolías,
y por el fondo oscuro,
cruzan raudas y veloces las risas,
como en una mundana fiesta,
ágiles máscaras al compás de la orquesta.

Experiencia vivida en el minuto del hoy
que ya ha quedado en el ayer,
vivámoslo intensamente,
vibrando en ese instante
la maravilla de lo que nos rodea.

De las experiencias vividas uno no se olvida,
son parte de la vida,
son parte del recuerdo.

Porque recordar es parte de vivir,
no significa que se viva del recuerdo.
Es el recuerdo quien alimenta nuestra vida
para una mejor experiencia.

Experiencia vivida,
en un rincón del tiempo oloroso a jazmines
y a maderas de sándalo,
en un lago de sueños que bordean los arbustos
donde duermen los pájaros.

Experiencia vivida,
entre los dos brillaba una luz
inmarcesible y alta
que nos llevaba
a las estrellas fugaces de la noche
para colgar nuestros deseos
entre sus destellos blancos.

Experiencia vivida,
vibraba en nuestra carne
la música del viento
y nuestro amor era un nido completamente ajeno
a todo lo que vive
y a todo lo que ya no existe.

Experiencia vivida,
tú y yo somos uno,
entre nubes que el poniente
fragua por nuestro amor,
otro cielo rosado y azul oscuro
en los espejos trémulos del agua,
se refleja como un cristal irisado de magia.

Experiencia vivida,
camino que cruzamos sin intentar buscarlo,
porque al menor descuido
a nuestro encuentro vendrá.

Inadvertidamente vivimos el Hoy,
experiencia de vida que por quererlo
el destino me llevó hacia ti,
y mi noche se lleno de luz
de claros días vagando por los sueños
sin escaramuzas ni ruidos que perturben mi alma.

Vives para mí


Vives para mí,
esas palabras tuyas
traspasaron los límites de mi alma
y muy a lo hondo llegaron
como un preludio del alba
entre copos de rocío.

Vives para mí,
escribiste en una de tus cartas de amor,
hace mucho tiempo,
que te doy paz,
tranquilidad,
amor y sanación total
de cuerpo y alma.

Mi amor por ti se filtra de mi cuerpo,
de mis sentidos
y hace feliz a todo aquel que está en mi esfera,
a mi alrededor.

Vives para mí
como yo para ti
y me haces dar en el ir,
en un ser desprendido,
ligero y sin raíces sintiéndome ansiosa
por percibir la plenitud que nos rodea.

¿Cómo me vas a explicar
la dicha que no sabemos por qué es?,
ni de quien ha sido,
si es pura dicha de nada,
si aún no nos hemos conocido.

Imagino tu mano sobre mi mano,
paseando miradas y caminando amores,
imagino mis sueños siempre en tus sueños,
rindiéndome ante tus pasiones,
sucumbiendo sin resistirme.

¡Vivir para mí!
porque tus besos son ya míos
con sabor a placeres
e imaginando que muero por amarte,
porque ya te amo.

Vivir para mí,
palabras aladas que llevan mi alma
a lugares secretos,
remotos,
nutriendo mi ser que recibe,
se entrega, s
e va encontrando contigo,
tú,
mi amado.

Vivir para mí,
tú lo dices y me das alivio
necesario para soñar,
aliento profundo para continuar
y permites que nuestra flor de la esperanza,
crezca y se alce impoluta hacia el infinito.
Vivir para mí,
palabras que le dan deleite a mi corazón
como una voz pura,
íntima,
con caricias,
que como largos goces iniciados
me dejan caricias no terminadas.

Vivir para mi,
sé que esta noche pensarás
en nosotros y tu ser,
tu memoria,
todo,
te descansa y disuelve en mí.

¡Toda la vida es única
si se que tú vives para mí!

Desde un ala de mariposa
hasta un grano de arena,
mi alegría de que existes
te llegará al vasto tiempo,
entero,
que se escapa hacia el amor nuestro.