Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Mi Verso es un Canto
Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.
La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.
Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.
Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.
Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.
Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.
La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.
De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.
Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.
Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.
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sábado, 22 de octubre de 2011
Dos voces internas
Dos voces internas, ¿cuál es su diálogo? ¿qué temática las envuelve? ¿por qué han surgido dentro de mí, es que acaso necesito hablar y ser escuchada?.
Dos voces internas que se confiesan mutuamente dentro de mi alma, los mil misterios ocultos en secretísimos rincones, muy recónditos que nadie, nunca, los descubrirá, ¿por qué sucede esto? ¿cuál es el ritmo cadencioso de estas conversaciones íntimas?
Voces internas que su centro fulgura como el agua con fulguraciones de fragua y en los bordes casi al ras de la profundidad interna a rayas brilla la luz donde se torna la quietud y las voces desaparecen sin promesas de regreso ni de espera.
Voces internas, ¿Qué buscan? ¿A dónde me conducen? es un dúo interno que apacigua mi alma buscando lo que nunca lograré hallar, alguien que se ofreciera a escuchar mis cuitas, mis ansias, mis sueños, mis ilusiones y mis pensamientos íntimos de un corazón siempre enamorado.
Voces internas, aparecen y desaparecen sin saber por qué, en cualquier instante y me siento sola sin mi interior colmada de ellas y como ilusiones que se disuelven y evaporan como nubes, la tristeza me inunda.
Dos voces internas, ¡no me abandonen nunca!, déjenme vivir con nuestros diálogos íntimos, sin misterios ni penas, ni lágrimas prontas a desprenderse de mis grandes pupilas invisibles.
Dos voces internas, prontas y sin prisas a trepar y dialogar en mi interior sin más empeño de seguir la pura idea de ascender que el alma siente…
Si mis voces internas callan y un no silencio recorre mi piel y en mi ser, en su reemplazo queda un cielo gris y nublado, una melancolía que no pronuncia el adiós…
Mis dos voces internas callaron, su canción interna de ángeles y me dejaron sin armonía mi corazón.
¡Oh, dignas voces internas de la vida misma, las que dan energía, las que brindan calor a mi corazón!
¡Vuelvan pronto! ¡Quiero escucharlas con su tinte fino, con los colores de la emoción, sin dejar silencio en un espacio lento ni nostalgia de su melancólico son…
No me abandonen, no callen, no se en qué notas musicales se esconden, estén en mi corazón siempre dándome el calor de la expresión y el palpitar de su diálogo.
martes, 18 de octubre de 2011
Pájaros del sueño
Ser o no ser
viernes, 14 de octubre de 2011
Augurio misterioso
Augurio misterioso, en este día largo y mío como siempre, pienso en ti y me palpa con destellos de sol que glorifica y me ofrece el misterio de llevarte en mi mente escondiéndote dentro mío para que no te vayas.
Y como augurio misterioso empiezo a escribir mis versos naturales siguiendo el rastro de tu dulce aroma que cada tarde trepa la luna blanca que nos esconde.
Vaticinio claro, profecía llegada desde lejos, se que estaremos juntos, la magia de tu afecto le ha costado a mi vida perderse en el ensueño que tiene todo lejos.
Augurio misterioso, presagio de tu aparición en ardorosa noche que llegara con aroma y sabor a dulces manzanas, mangos, aguacates, papayas, guanábanas y naranjas, y el verso crecerá largo como pestaña joven vibrando con la fuerza de un asombro de alas.
Augurio misterioso, presentimiento triste y doloroso que los planes que forjamos juntos ninguno fue posible, cual memoria de un sueño se borró la esperanza.
Fuimos un centelleo, por nuevo, poco fuimos perdidos entre las altas olas de la playa en este mar que ahoga un llanto de magnolia y el verso de amor brota triste de esta alma acongojada y rota.
Augurio misterioso, volveré por ti, te encontraré, interrumpiré con una fuerte lluvia de palabras quebrando en mil pedazos todo lo que nos desune y distancia.
Volveré por ti sin escuchar presagios que auguran fracasos y dolores a tu lado.
Augurio misterioso, déjame ir con sílabas y acentos a matizar la magia en mis palabras, palabras que vuelan en el polvo grisáceo y claro de las almas.
Y en el destello de papeles antiguos que no acaban, uso plumas que proyectan poemas de amor que me llevan a distantes albas.
Y la madrugada es hacedora luz de inspiración, creando para ti en un augurio misterioso mensajes de amor que nos unan en una extensa comunión.
Estrellas peregrinas
Pienso en ti
Despacito
lunes, 3 de octubre de 2011
Besos que no has dado
Besos que no has dado, se han ido con la brisa, lejos en el tiempo.
Temblaron mis labios, trémulos y ávidos de amor pero no llegaron a ser verdad en mí.
Besos dulces y tiernos no recibidos, escondidos entre oscuros pasillos y zaguanes donde el amor zigzagueaba sin encontrar donde ofrecerse como secretos encastillados.
Besos que no has dado, perdidos se fueron a otros lares buscando la miel de otros labios.
Un día, esos besos desde lejos, de centellantes horizontes fueron naciendo y entregándose a quienes los recibieran ya que yo me negaba sin querer como alma delgada y esquiva, sin rendirme a ellos.
Los labios ceden, rinden su forma al otro labio que los viene a besar, pero el destino se inmiscuye y los deja pasar.
Besos que no has dado, esos, los más tiernos, los más dulces, los carismáticos, los cautivadores, ¿por qué los dejaste pasar?, besos no entregados, como frutos redondos se fueron a lugares ardientes,
buscando pasión, sin ver ni tocar mi sonrosada piel.
Besos que no has dado, con alas doradas, volaron a otros cielos y yo triste y desolada aún los deseo y los espero.
Fue lo imposible, hecho repetido, inalcanzable y aún añorado, sus delicias fueron tan sólo imaginadas pero no llegadas.
Besos que no he dado, no tuve la valentía de recibirlos, vacilé toda trémula, fue una ausencia sin labios.
Y ahora yo sola, con la verdad me enfrento al recordar la angustia, el tormento, cielos negros, estrellados, de puede ser, de quizás, de nunca.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Si supieras
Flamear de imágenes
Sin alas, silenciosa por los aires, te busco recorriendo distancias, emocionada con versos que se dan a la vida como un milagro.
Flamear de imágenes, mi ritmo cadencioso, revolotea entre caricias y suspiros en nuestros encuentros entre rosas, albores, celajes, donde el tiempo se pierde en un ir y venir infinito.
Flamear de imágenes, como flechas perfumadas lancé mis palabras en un poema de amor que viajó hasta tu alma, dulce estrella de la pasión, ojos de luna, corazón suave y tierno de mi esperanzada espera.
De ti conozco tan solo tu alma venida desde lejos, alma que con pálido encanto es fuente sonora, esencia del canto ¡es un reír de aurora!
Un gran flamear de cuerpos en proyecto, abruma las imágenes que en el agua transparente y celeste nos entreteje en tules y juntos nos acercan y nos llevan a mundos milagrosos.
Flamear de imágenes, con notas breves y trémulas, las frases se entrecruzan, otras se mojan las alas en la transparente esfera de la gota de rocío en la que tú y yo absortos contemplamos la imagen del cielo unida a la forma de la vida.
Y escuchando atentos, muy juntos oiremos la melodía de los versos incesantes que no se agitarán como las dichas ni los besos.
Flamear de imágenes, en noches de misterio encendamos la lámpara del amor y compilaré mis versos en lugares remotos con la complicidad de la noche en el abrazo de la luna.
Fluye amante porque eres amado, muestra en tu hacer que eres un afluente de una corriente embravecida.
Flamear de imágenes, mis manos rozan tu suave piel y mis labios se acercan y te buscan.
martes, 27 de septiembre de 2011
Tejiendo la vida
Así tejemos la vida entre nuestro diálogo de miradas atentas, sorprendidas, milagrosas, sorpresivas, consuelos y bálsamos de nuestras almas que nos unen en un alianza continua, permanente, constante y sentida. Tejiendo la vida sin palabras mutiladas, sí, con rumores de amor en noches de espera, cantando sin tristezas ni penas. Soy la viajera con el corazón pleno de amor y la sombra de tu sombra quien teje palabras de amor, frases, versos, entre hilos de seda y plumas haciendo un nido cálido de caricias. Sensación de ser dos voces en la noche unidas por lazos estrechos y entretejidos de recuerdos. Tejiendo la vida en un vivir juntos el hasta ahora esperado, trémulo y jubiloso de promesas unidas, ya que la vida es la sorpresa en que nos suelta desnudos, inocentes, en un mar inmenso. Tejiendo la vida, los dos al unísono, para que en nuestros días de tormenta sólo haya claridad que atraviese las nubes oscuras y tristes. Tejiendo la vida comenzaste a quererme porque me convertí, sólo para ti en ese sueño de cuento de hadas que todo lo llenó con su magia atrapando tu corazón y a la vez, haciéndolo libre. Mi pasión fluye al recordarte, te tengo prendido en mi corazón y una catarata de gozos fluye desde mis entrañas. Tejiendo la vida, los poemas van destilando cada día, ilusiones, rosas, fantasías, que llenan mi alma de alegría, sueños que despertarán algún día mientras vivo y respiro tu sonrisa. Tejedora de versos y rimas, tejiendo momentos trenzo la vida. Eres mi amor cada noche, mi eterno enamorado que calla y mira. Tejiendo esperanzas y sueños con la madeja en mis manos, el corazón, el papel y una pluma, hilo y deshilo la ilusión de estar contigo. Para que me sirve la vida si ya tejida en un hilo, perece, aunque de su esencia brota mi vida en un verso. Ya no sueño con tus ojos, ahora quiero tu regreso, ya te tejí toda la vida y ahora en versos te quiero para mí, quiero estar contigo siempre. Sueño con estar a tu lado, tendidos sobre nuestro lecho, recordar las horas pasadas en unas sábanas de tejidos blancos sobre la aguja de tu amor soñado, tejidos en letras de sueños y tiernos besos palpados sobre este gran poema de amor que es la vida.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Herida de amor

Escuchemos juntos una dulce melodía, armoniosa que nos permita danzar juntos con ansias de seguir viviendo el hoy hacia un futuro pleno de promesas.
Herida de amor, mis pasos te seguirán buscando como visiones de sones acompasados y correré a regiones ignotas en un pentagrama vacío que busca y no encuentra sus notas que en lejanías se esconden y se guarecen en frondas de tupidos follajes.
No lo entiendo, no logro entender como se puede herir de esta manera, ¿por qué después del sol radiante, la fría noche se hizo eterna? y él, en quien creí, estalló como una copa de fino cristal en mil pedazos que impregnaron el aire en un vacío irrecuperable.
Ciertamente prefiero lo que parece ser amor y dejarme cegar con tu infinita luz que me consume.
Herida de amor, cuando escucho tu voz y mi corazón lleno de lamentos comienza a golpear aceleradamente mi pecho.
Quisiera tener alas para volar y estar a tu lado para acompañarte y apoyarte. Cuantas más piedras te arrojen más alto haré mi pedestal de gloria para ti. Lo importante es levantarse ¡fuerza!
¿Por qué siento que mi mundo está apartado entre soledad de soledades entre mil noches sin lunas?
Herida de amor, la lluvia desgrana el gris de tu mirada, mi angustia se prende en cada gota agonizante.
Herida de amor, tú me regalas el recuerdo de tus ojos, plomizos y aleteantes. Eres el fino aliento de la aurora y un abrazo de sentimientos mansos.
Herida de amor, eres en mis días de tormenta, claridad que perfora nubes.
Herida de amor, eres la placidez del agua que en mi piel revolotea y mi sangre te llama y te siento mío para siempre.
Corazón con alas de ciudad. Voz de horizonte y de queja solitaria. Ojos de jacarandá madurados en la nostalgia.
Herida de amor, no quiero que el sol me despierte, quiero seguir soñando contigo, tu recuerdo y tu figura las tengo en mis ojos, clavadas como dos luceros, te tengo a ti en mi alma y prendido en mi corazón
¿Cómo será?

¿Será esto, amor, lo que siento? Dímelo tú, mi amado.
¿Será o sólo es cuestión de tiempo?
Quererte tanto sin saber si te quiero ¡vivir! ¡morir! en un momento.
Como si nada más existiera, sólo tú y yo en este eterno tormento de supuesta felicidad mezclada con la soledad que no me deja en paz.
La necesidad de no sentir tu vacío. ¿Será esto, amor, lo que siento? o sólo un instante fugaz que desaparecerá cuando caigas tú, mi dulce amor, en el tiempo.
¿Cómo será mi vida sin que tú llenes mi universo de brillantes estrellas? estrellas que nublan mi razón y de cometas que caen a veces de golpe y me devuelven a la realidad.
Pero, ¿qué es la vida si tú no estás?
¿Será esto amor lo que siento cuando te extraño y estás lejos y siento como si fuera a morir si no te tengo?
¿Cómo será vivir sin ti?
¿Será esto, amor, lo que siento? O más una tortura, un sufrimiento, un espejismo, obra del destino este sentimiento tan intenso, a veces frágil, incierto, que me hace dudar y pensar si será esto lo que siento.
¿Cómo será separarnos? Lo distinto se alza, nos pone en pie, nos llama otra vez a vencernos por las minas oscuras.
¿Cómo serán las tempestades amantes igual que las celestes, desembocando en fúlgidas sorpresas, en más luz, en la cándida novedad de lo mismo?
¿Cómo será cuando nuestras almas dedicadas, ardientes, se buscan como por un camino que no tiene despedidas?
¿Cómo será el verso que inunda mi espíritu en noches solitarias, misteriosas, en tinieblas?
¿Cómo serán las estrofas inspiradas por ti, mi amado, mi corazón se asombra de cómo llevan todas mis ilusiones, volando como insectos de luz en sus canciones?
Quiero a mis poemas por ingenuos, piensan que vuelas, sólo porque mi frente roza tus alas de jilguero.
Los quiero por audaces, yo sé que en sus anhelos hay horizontes para los mundos y los cielos.
¿Y cómo será, amor, cuando no pueda volcar en mi papel, en versos todo el amor que por ti siento ya que siempre tendrán en mi laúd cantares y en el rosal de mi cariño, flores brillando en el fondo de mis noches las alas de mi númen.
Bien lejos

Bien lejos, desde la distancia imprevisible, te invoco, a ti, señor de mis amores y entre sílabas deslumbrantes quizás te diga: ¡Ven a mí! ¡Acércate!.
Bien lejos, por el aire, sin volar, sin tocar tierra, mi vida está suspendida sin tiempos puros, equidistante de los dos crepúsculos, solamente por buscarte a ti.
Tiempos de gozos ya idos, horas limpias, esperando nuevos alfabetos que se hacen y deshacen en rapidísimas palabras como versos tendidos en el cielo.
Bien lejos, los caminos pueden recorrerse, sin dar más que un paso, un paso que se convierte en el deseo, en la necesidad de estar con el ser amado.
Amor lejano, lejos como una estrella, tú mi amado te encuentras de mí.
Y aunque no pueda verte por la distancia mi amor se expande por toda la tierra y toda ansia se calma tan sólo en escribir versos para ti.
Bien lejos, distingo los destellos de tus besos apasionados, son relumbres, claridades, alejándose, acercándose y en delirantes titubeos los siento cerca, cerca de mí, a la sangre de mis venas que van en busca de su centro, mi corazón enamorado.
Bien lejos, vienes y vas y tu canto vive dentro de mí, alma arriba, alma abajo, cantando y recantando.
En la lejanía, cuando se va tu sol cantas estrellas, se va estrellando el alma, con los ojos cerrados, de luceros, en tu cantar nocturno, me brisas y él me entrega desde la distancia al mismo río de tu eterno cántico.
Vienes y vas desde bien lejos, desde el humo a la nada, a través de los poemas.
¡Cuántas más luces hay, más dudas tiemblan y vibran de pena mi alma toda!
Delicadas, ardientes, nuestras almas se buscan por nuestro diferir, como por un camino donde no hay despedidas.
Y al final, el hallazgo, el contacto del uno con el otro, la nueva separación vencida, la unión pura, brotando de la lejanía.
Y mirándonos en el triunfo como de un agua quieta, tú y yo, otra vez sólo veremos un rostro.
La noche no es más solitaria, ni serenamente triste, sin manto de tinieblas, nos encontramos desde lejos, bien lejos, para encender la pasión que no estaba dormida.










