Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 28 de febrero de 2012

Dime tú…


Dime tú…
 ¿Cómo no quererte, si te pienso todo el día?
¿Cómo no añorarte, si te quiero junto a mí?
¿Cómo no buscarte, si sin conocerte bien me haces falta?
¿Cómo no soñarte, si te acaricio hasta en sueños?
¿Cómo no sentirme perdida, si hay veces que me dejas en la nada?
¿Cómo no querer acariciarte, si la brisa siempre lo hace?
¿Cómo no enamorarme, dime cómo si he depositado mi fe en ti?
 Fue tan poco el tiempo para amarte que parece no hubiera sucedido. Pero está aquí, mi corazón herido, sufriendo sólo al recordarte.
¡Qué triste, cruel condena! buscaré refugio en el olvido.
El olvido tarda, lentamente, pero llega y el corazón parece conformarse, en el fondo del alma una voz clama, más no hay corazón donde abrigarse.
Dime tú que puedo hacer si quiero quererte y sólo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón, quiero alejarme pero estás en mí.
Dime tú cómo hago para vivir si te necesito, a ti, como el día necesita la noche para descansar.
Dime tú… te escucho y suspiro con todos mis sentidos, ¡te amo! ven y ¡búscame ya!
Cuando estoy triste pienso en ti porque recuerdo todos los momentos que pasé contigo.
Cuando quiero que alguien me escuche, pienso en ti porque recuerdo todo lo que me escuchaste decir.
Cuando quiero abrazar, pienso porque recuerdo todos nuestros abrazos.
Pero ahora que tú no estás conmigo pienso mucho en ti, sólo me pregunto algo: dime tú, ¿qué piensas de mí?
El día menos pensado te llevaré al cielo, dormirás en una cometa, bailarás en una nube y cubriré todo tu cuerpo con sonido de trompeta.
Una noche pensando en ti, mis ojos se humedecieron y entonces comprendí lo mucho que te quiero.
El día menos pensado te raptaré un instante y te llevaré muy lejos donde nadie te encuentre, donde nadie te descubra, donde nadie lo sepa.
Dime tú amor, un día no sabrás como ni cuando te besaré profundamente, soñarás con ese día, esperarás que en la mañana te ame eternamente.
Tengo miedo de verte, necesidad de verte, esperanza de verte, desazones de verte. Tengo ganas de hallarte, preocupación de hallarte, certidumbre de hallarte, pobres dudas de hallarte.
Tengo ganas de oírte, alegrías de oírte y temores de oírte.
Dime tú, ¿piensas en mí?

Revelaciones

Revelaciones son tus cartas de amor, cuando me miras mis ojos son llaves, el muro tiene secretos, mi temor, palabras y poemas.
En la noche sueño en estar a tu lado, las palabras son claves, son llaves para que nuestros cuerpos sean siempre un amado espacio de revelaciones.
Revelaciones, solamente en la noche las escribo en mis poemas, he pedido, he perdido el amor único y esperado, como en alegrías y pesares de naufragio de letras.
He implorado tanto, desde el fondo de los fondos de mi escritura, en ceremonias de días y semanas, buscando que tu amor se despertara y me encontrara.
Revelaciones del hoy y del mañana entre las cenizas del alba te veré llegar a mí entre pétalos de flores y sonrisas tiernas y calladas, entre hierbas invisibles con perfumes secos.
Revelaciones de las sombras de los días a venir, esperando siempre tu dulce llamado, entre luces de querer y cánticos de amor.
Revelaciones como voces cantando que van vestidas de pájaros, llevando mis poemas a los confines del mundo.
Revelaciones de quien salta en el vacío, de estrella en estrella, de quien ama el viento y tiene la memoria iluminada, galería donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá. No es verdad que no vendrá.
Revelaciones de un corazón misterioso que en el umbral de mi mirada, espera, ahora, la dulce presencia del ser amado, no la cornisa de la niebla, sí en el cielo azul, diáfano y puro, despertando la flor que se abre al viento.
Revelaciones de poemas que no digo sin explicar con palabras de este mundo el amor que late profundo en lo hondo de mi ser.

Estas son las palabras

Estas son las palabras que quiero decirte y no sé si te llegan, no sé si las percibes,  te las trasmito despacito, en secreto, en murmullos dulces, en levísimas frases que necesito que escuches.
¡Te quiero! Mi corazón entristecido vibra en sólo pensar en ti y en el espacio del existir medido por la luz del alba hasta el crepúsculo que busco para sentirte cerca de mí, con las manos entrelazadas y entre emocionados versos nuestras almas se acercan.
Estas son las palabras que bajo el gran cielo azul, me hicieron temblar.
Aceleradamente aumentan mis deseos de estar a tu lado y en los encantos de la noche cuando se movilizan las brisas tiernas, entre vergeles súbitos y celestes luceros, mis palabras van hacia ti dibujando con belleza fácil tiernas palabras de amor.
Ven a mis brazos, vuelca en mí la felicidad deseada que cumpla su misión de fuego puro.
Tú y yo abrazados sin movernos, alcanzamos así los indispensables momentos felices   que dan al existir instantes inolvidables.
Estas son las palabras, las que surgieron del silencio, las que trasmito a través de estos versos, ven y búscame y bajo la luz de la luna sonreiremos a la vida impaciente para que nuestro amor nos envuelva.
Nuestras vidas surgen en el universo con todo nuestro cuerpo y se expresan con nuestros sentimientos en cada abrazo, en cada beso.
Estas son las palabras que como ideas turbadoras, como enigmas sin claves, llegan de pronto al númen ignoto y es cuando los ríos en tropel brotan y las verdes colinas ondulan.
Ten presente que te busco y ansío mirarte frente a frente, ese es mi deseo y como en un vuelo transparente que de astro en astro va con un mensaje de paz, amor y ventura, mi voz te busca con el viento, como si al borde de tu oído hablara entre ondas de ríos, clara y serena y con los susurros de tus bosques llena.
Estas son las palabras, no las olvides, en nuestras manos sensibles tiemblan la gran liberación, felicidad hallada allí en el seno del mundo pleno de ansias nuevas y arrolladoras fuerzas que nos unen para no separarnos.
¡Ven a mí!

Chispazos de recuerdos


Chispazos de recuerdos, vienen desde el ayer cercano, uniéndome a ti, apareciendo con tu voz susurrante que endulzó mi vida y que apretándome el corazón al derribar mis murallas tantas veces levantadas para no sufrir ni ser herida.
Chispazos de recuerdos, que como diálogos de nuestras almas en miradas atentas, sorprendidas, milagrosas, sorpresivas, consuelos y bálsamos que nos unen en una alianza continua, permanente, constante, sentida.
Chispazos de recuerdos, de carcajadas frescas que repercuten en mi memoria que dormida quedó desde que nos alejamos.
Te pienso, te respiro, te extraño y hasta siento la caricia del alma que tu mi amado una vez allí dejaste.
Chispazos de recuerdos que invaden mi mundo viviendo otra vez hora tras hora la dichosa vida de ilusión y pasión que me hará esperar siempre ese amor vivido.
No existe brevedad en el tiempo del amor cuando es recordado ya que fueron y seguirán siendo momentos únicos e irrepetibles.
Chispazos de recuerdos que dejaron en palabras escritas en las madrugadas cuando te pienso poemas hilados en pensamientos entrelazados.
Chispazos de recuerdos que como relámpagos en el aire en una tierra prometida colma mi memoria que se inunda de ausencia.
Pasan por mis ojos calles lluviosas que recorrimos juntos, labios que se besaron con pasión, voces que se colgaron de mis letras.
Chispazos de recuerdos que atesoraré por siempre desnudando mi alma para no olvidarlos.
Hoy, tal vez, sólo escuches en mis nostalgias solitarias y plenas todas las letras de mis frases de amor que atrás quedaron entre colores y risas.
Chispazos de recuerdos, siento en cada poro de mi piel tus caricias suaves y hoy empecé a llorar por fin y a cubrirme de entera soledad.
No existen los adioses ni las despedidas, no se pueden romper en mil azogues de plata lo vivido intensamente. Chispazos de recuerdos del tiempo vivido no perdido en horizontes lejanos, sí sentidos para siempre, uniéndonos en una verdad imperecedera que será nuestra luz y nuestra guía en esta vida donde lentamente caminando por apartados senderos nos seguiremos amando hasta convertirnos en el mundo de dos.

Embriágame con tu mirada

Embriágame con tu mirada, dame la fascinación de reflejarme en tus ojos de miel, necesito tus palabras de amor. ¡Ámame!.
Sólo se necesitan miradas, caricias, suspiros para que las emociones se eleven hasta horizontes lejanos y el amor nos conduzca como dos seres únicos que vuelan al orbe infinito.
Embriágame con tu mirada, llévame al mundo que por doquier lucen los verdes, los rojos, los azules y el aire revolotea tibio, alegre, donde renace la vida clamando amor y temblando de emociones, a alas tendidas, reclamando un sitio para reposar y anidar, amor de ojos, de bocas, de manos, de alas y de vuelos.
Embriágame con tu mirada, enfrentemos juntos la naturaleza y la vida, las promesas y la realidad.
Llévame bajo tus alas, detrás del perfume de algún cielo y que esta felicidad soñada me acune temblando de emoción por tu mirada tierna y apasionada.
Embriágame con tu mirada, que como cegadora luz que nos rodea mis ojos son los que te miran para saber quienes éramos tú y yo: la luz de dos.
De dos, porque mis ojos embriagados por los tuyos sólo pueden verte a ti.
Ni recuerdos nos unen, ni promesas, lo que nos enlaza sólo entre dos, únicos dos, tú para que yo te mire y yo mirándote vivir podamos ver esa luz.
Que nuestro amor se encuentre en un lecho de rosas, sin heridas ni sufrimientos, ni dolores y si aparece la pena, sólo lo haga con aroma a conquista, un olor a gloria.
Embriágame con tu mirada, déjame sentir la paz en tu interior, manos llenas de amor, riqueza en tus letras cuando se oyen en el aire, aire que fluye llegando a mis oídos como notas tocadas en un piano que se sienten en el alma colmada de paz y amor.
Felicidad y alegría cada vez que en mis ojos tu mirada se aposenta.
Embriágame con tu mirada y como una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío.
Vida, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo y en un canto arrepentido vigía detrás de mis poemas, mirarme en tus ojos, sin miedos, para hacer de mí la ofrenda, el ramo que el viento abandona en el umbral.

Susurros

Susurros, leves, misteriosos, acariciantes, que llegan a lo profundo de mi alma.
¿Qué trasmiten? ¿Por qué aparecieron en mi vida?
Me inspiran ansias de que estén siempre cerca aunque en mi mundo interior llegan palabras sin sentido, sí con sentimientos de amor.
Susurros, apenas audibles, sus colores brillantes iluminan mi mente, los necesito, son parte de mí, me estremecen, me acarician por dentro, me hacen cosquillas y mi corazón late más aprisa.
Murmullos sinceros que inspiran instantes de felicidad, puros y mágicos, no existe el tiempo ni la distancia.
Susurros que como bocanadas de aire diáfano penetran en mi cuerpo, se traslucen en mi piel, en mi sonrisa espontánea y única.
Son como gota a gota que caen bajo un sol radiante iluminando ampliamente y con rítmicos latidos mi corazón de agua y miel.
Musitas a mi oído como si estuvieras escondido detrás de mí, entre sombras claras y crepúsculos ardientes. Susurros encantados como temblores de alas que me buscan y se posan despacio, muy despacio en mi espíritu.
Y entre esos balbuceos de siempre, en tiempos sorpresivos, constantes, lentos, a veces dadores de armonía, a veces dispensadores de amores pero nunca los mismos. Me hacen estremecer entre músicas de cascabeles y cristales como pájaros colgados, con olores inefables, frutales, a uvas cortadas o a café recién molido.
Susurros inquietos, a veces suaves, a veces calmos pero siempre con un mensaje de amor, como una caricia que me lleva a esperarlos con ansias de besos, ternuras.
Rumorean cerca de mí, me llegan como de lejos, como viento entre tallos de mimbre o entre nenúfares flotando en el agua, me cercan, me rodean, bordan en mi interior cuartetas que sólo yo podré escuchar.
Susurros dulces, ¡no se detengan! cual extrañas partituras contrapuntean en mi alma deseos inconfesables, íntimos, muy íntimos y río de felicidad cuando oigo su mágica brisa en las madrugadas albas de mis despertares ansiosos de tenerlos cerca de mí.
Son los susurros de amor que me inspiran a volcar en mi poesía todo lo que siento siempre, desde lejos, siempre desde cerca.
Líricas de respiración como notas azules en mi corazón, melodías que resbalan en mi sangre como visiones de ti que se posan en una mirada fija en la vida de dos muy nuestra.

Somos prisioneros


Somos prisioneros y te siento y miro lejanas mis palabras, más que mías son tuyas y de mis manos surgen los poemas de amor que tú inspiras.
Llenas mi alma toda de sortilegios mágicos y poéticos y quiero que las oigas, que te lleguen proféticamente puras porque voy tejiendo con todos los poemas un collar infinito para que te envuelva y no te alejes nunca más de mí.
Todo hace el amor en este enmudecer de dos, me habías prometido un silencio como un fuego, una casa del silencio y de pronto el templo es un cerco de amor y la luz una lluvia de estrellas.
Tensas las fuerzas vírgenes, dormidas en el ser y así la dicha se anuncia en ansia ardiente, inminencia galopante uniéndonos en este alejamiento sin miedo, franqueándonos su paso a lo imposible.
Somos prisioneros de cascadas de sonrisas, tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores.
Sólo tú a mi lado suspendes con tu voz mis suspiros y en nuestro suave tiempo imaginario rumorean corazones de agua.

Después de ...


Después de haber sido tuya, de haber estado entre tus brazos, de haber saboreado la miel de tus labios, te fuiste y me he quedado sola.
Sin ti ya no es lo mismo mis prosas poéticas, mis frases de amor, se diluyen en papeles desteñidos por la tristeza del tiempo.
Después de haber vivido sobrevolando en el azul cielo por la dicha de amarte, ahora soy tan solo, una sobreviviente del tiempo sordomudo en una eterna y condenada búsqueda que aplaque esta sed clavada en mi corazón.
Después de dejar estelas de amor por doquier, ahora me deslizo, resbalando de a poco sin dejar ni siquiera posadas, buscando las huellas y el recuerdo de lo que ya fue en ese minuto tan próximo o en el ayer de ayeres o en el borde mismo del ya del jamás.
Después de que ya el amor en vilo se fue, no tiene donde pisarte y mi corazón como un gran hueco vacío guarda tan solo un beso, el último, el que nos dimos bajo las estrellas.
Nuestro amor, ya remoto, quedó suspendido en gotas de agua, en nubes de algodón, en campos de amapolas mustias de tristezas.
Después de que los recuerdos sean olvidos en los fondos del tiempo, esperaré con ansias y anhelos otra imagen, otra voz, otro amor que me ame ciertamente.
Y así ser libre, querer lo que me es querido oscilando los imposibles trémulos como cañas de bambú en las orillas del agua, después del sufrimiento viene la paz, las heridas se cierran y las espinas que se clavaban rectas en mi pecho, desaparecen, como el caudal sereno de un río palpitante.
Triunfo gozoso del nuevo amor que no se nos niega, con besos, auroras, mañanas aquí en el agua segura que canta  los imposibles posibles, de onda en onda las promesas de las dichas desatadas.
Después de que el mundo se me había pagado en forma pasajera, llegó por fin el amor esperado, está al alcance del querer, cerquísimo como está el ser amado cuando está soñando a nuestro lado.

Sola con mis recuerdos



Voy por la vida sola con mis recuerdos, ya que tú desapareciste…
la luz intermitente que tu corazón me daba se apagó de golpe y quedaron solos mis suspiros envolventes  clamando por tu presencia toda.
Sola con mis recuerdos  ya que un vuelco ajeno, te borró de mi espacio y así tu ausencia me llevó a un recuerdo grave e imborrable.
Sola con mis recuerdos, con mis guiones de vida, fluyeron los poemas de amor, con palabras suaves, que tú encontrarás en un libro que ya habrás olvidado.
Sola  con mis recuerdos, revivo los recuerdos de este amor frustrado y son los versos que escribo hora tras hora por motivos que nadie jamás podrá decir que sabe pero que tú,  mi musa del amor, siempre me has inspirado.
Sola con mis recuerdos  vuelvo del ayer, hasta el hoy y voy hacia el mañana tras el camino cierto que yo buscaba y a la aventura me entrego con nuevos bríos, sin desapegos, sin verdades a medias y sin heridas en mi pecho abiertas.
Sola con mis recuerdos voy hacia la paz total, rodeada de voces de aliento y de sentimientos cálidos y sentidos a buscar palabras claras que como el arco de los cielos luces dispara hasta mis ojos y pueda escribir con pasión, sones y sortilegios no usados,
el amor que se anida en mis recuerdos toda en emocionados versos que aparecen en cada instante de día o de noche.
Sola con mis recuerdos sin memoria perdida voy a lugares recónditos y secretos en pos de la armonía que navega en un mar de nuevas dulzuras y amores que despiertan mis sentidos que adormecidos estaban.
Sola con mis recuerdos plena de ternuras en todos los instantes, liberada de ataduras y lazos de pasiones aparentes, viene hacia mí un nuevo amor con mimos y caricias como un leve hilo que de la noche avanza, a buscarme para estar a mi lado y compartir con dichas y dulzuras todos los momentos que la vida nos depare…

martes, 21 de febrero de 2012

Eres mi música


Eres mi música, mi numen, mi inspiración, mis poemas nacen al compás de tu sentir, al latir de tu corazón.
El pentagrama de tu amor, con notas claras, redondas, tibias, despacio se van a su destino, para encontrarse más tarde en mi cuerpo, siguiendo el curso largo de una huella imborrable.
Eres mi música, toda de espuma blanca que me besa con sabor a los zumos del mundo.
¡Qué gusto denso y aromático a tierra, a sol, a mar!
Son sonidos dulces que me llegan, no sé si de las estrellas o de las auroras de cielos nuevos con un asombro infinito y mientras no vengas tú yo me quedaré en la orilla de tus notas, de tus vuelos, de tus sueños, de las estelas, inmóvil, esperándote y escuchándote expectante.
Eres mi música, sé que sólo quiero estar contigo, canturreando, susurrando tus sones únicos e inolvidables.
Ni en el mirar, ni en el besar aprendí lo que tu música me quería hacer llegar y entonces sin que tú supieras un gran sollozo estalló en mi ser para que tú me besaras y me estrecharas en tus brazos, lágrimas que tú secarías besándolas gota a gota entre música de agua clara.
Eres mi música, cuando tú me elegiste, el amor eligió, salí del gran anónimo de todos, de la nada, recibí tus compases de amor que llegaron al fondo de mi alma, hasta las profundidades más hondas y mi tristeza fue toda alegría, gozosa de que tú me encontraras y me hicieras rodar, prendida a tu ser, en tu pulso, en tu corazón.
Eres mi música, no te vallas nunca porque si lo haces retornaré a ese mundo imperfecto en que vivía sin diferencias en el agua, en la gota, en la nube y en mi boca quedará tan sólo tu nombre perdiendo yo el mío.
Eres mi música, tus compases caminarán conmigo y mientras yo te sienta mi ilusión, mis anhelos brillarán intensamente con luces parpadeantes buscando el horizonte tuyo y mío.
Siento que tu sueño es mi deseo, siento que tu mirada es mí descanso y que la música de tu alma me colma de paz infinita…

Yo aquí, tú ahí...



Yo aquí, sola esperándote, tu ahí queriendo estar a mi lado pero las trabas de los imposibles han hecho un tejido fuerte y entrelazado y los no saber por qué nos separan cada día más.
¡Ay, ensueños inagotables sintonizados en frecuencias virtuosas!. Las que no nos dejan unirnos, las que se cobran en dolores y pesares y recaban al sonido de la vida sus aportes…
Pido la calma por no estar contigo, como alma que quiere resplandecer, ¡dar luz!.. De que ama, dar la buena nueva de ser tu amante… dispuesta a vivir a tu lado.
Tú ahí… yo aquí, nostalgias me invaden y no quiero sentir el dolor de que estés lejos de mí, ¿Qué es lo misterioso que nos impide estar juntos? ¿Cuándo y cómo llegarás a mí?
¿Acaso el destino no quiere que estemos juntos?
Quiero que vivamos  amándonos en la danza incomparable de un ensueño que sueño despierta, en vigilia permanente para encontrarnos de improviso.
Tú ahí… yo aquí, cuidemos nuestro amor porque es un tesoro único aún desde la lejanía.
Me he dado cuenta de que amarte me lleva a lo inmenso que me conduce a tus amantes brazos.
Tú ahí… yo aquí y aunque distantes mi amor está libre, suelto, con tu sombra misteriosa y puedo vivir en ti sin temor a lo que más deseo, a tu beso, a tus abrazos que me llegan sin rozarme, tu solo cuerpo posible, tu dulce cuerpo pensado.
Y acaso tú algún día leerás estos versos, saberlo yo me colma de paz y yo aquí, recordándote a la orilla del mar.
Existe un amor tranquilo que dura hasta la eternidad y un amor tempestuoso, apasionado y loco que es el que sembré en el alma para quererte a ti que durará por siempre.
Tú ahí… yo aquí, el rumor de mi sangre va cantando tu nombre y el viento de la noche lo repite al pasar.
Tú ahí… yo aquí, pero siempre juntos los dos aguardando, esperando, susurrando, a vivir la vida, a que se la sienta…

Soñando te amo



Soñando te amo, ¡cómo suena en mi alma la imagen de una noche completa en tus brazos, diluyéndome toda en caricias tiernas y dulces, mientras tú te brindas a mí extasiado!
Soñando te amo, ¡qué incesante el temblor de miradas que vendrá en la emoción del abrazo y qué intenso el coloquio de besos que tendré estremecida en tus labios!
Soñando te amo, ¡cómo sueño las largas horas azules que me esperan recostada feliz a tu lado, sin más luz que la luz de tus ojos, sin más lecho que aquel de tu brazo!
¡Cómo siento mi amor encenderse en la mística voz de tus cantares, notas tristes, alegres y profundas que unirán mi emoción a tu amparo!
Soñando te amo, la noche regada de estrellas que enviará desde todos sus astros la más pura armonía de brillantes luces a mi lecho de amor contigo a mi lado.
Soñando te amo, lo saben nuestras almas más allá del horizonte y más allá del sol y tus sueño y mi sueño se unieron en cadenas de flores de lirios y azahares.
Soñando te amo, asomada en mí misma contemplo los momentos que juntos vivimos y me vuelve a la vida en tu destello mis crepúsculos que sueñan bañarse en tus luces…
Soñando te amo se fueron las tinieblas de mis pupilas desde que hallé tu corazón que alumbraba al mío en penumbras.
Sí, mi amor es así, como un torrente, como un río crecido en plena tempestad, como una azalea prendiendo raíces en el viento, como una lluvia íntima, sin nubes y sin mar…
Soñando  te amo, cabalgo horizontes cruzando rosales quitándole espinas que puedan herirnos, anhelando la paz, la hora sin ruido, cuando nada turbe los momentos de ensueños apasionados.
¡Oh mágica noche de sueños de versos que me alumbran y dan amor a mi alma! 

En busca del amor



En busca del amor, el que siempre he querido en mi existir a través de la vida, a través del tiempo.
Ese,  el amor que nunca he vivido, que sea  toda pasión, que entre en mi corazón que siempre lo ha anhelado.
¡Ay… Amor de misterio, que entre amores me has puesto! 
¡Ay… Amor de misterio, que suspendida me has dejado! Quisiera encontrarte algún día para ser totalmente feliz y así oiré la melodía de la vida con su ritmo y su compás, estaré en tono, entonada, en sintonía, afinada al estar junto a ti.
¡Magia ¡Magias de amores, son momentos únicos, de belleza, de dicha, sólo buscando el amor.
En el aire camina la esperanza ya que tan sólo voy en búsqueda del amor y en la tierra camino tras de ti y en las noches sueño con el amor, el dulce amor que tejiendo ilusiones y dicha quiero que entre en mi alma que espera callada y plena.
En busca del amor el cual parece que está muy cerca, que no se escapará lo guardaré entre besos apretados y tímidas  caricias.
Llegará fuerte, tan hondo que aunque vuele a buscar otros cambios  no dejaré que se marche.
Por él escribiré sonetos de alfabeto romántico buscando su secreto escondite en los mapas trazados en firmes arenas y los azules del cielo.
¡Qué claro estaría todo si ya te encontrara! En busca del amor, amor que está oculto como valioso tesoro escondido por hadas y por diosas del amor en mundos mágicos e imaginarios donde sólo hay espera ansiosa e impaciente.
Estoy labrando su sombra, estaré detrás de él voy por el camino que se hace más estrecho cuando creo estar más cerca.
En busca del amor, a su encuentro voy, toda trémula, expectante, para vivir en él, sin temor a lo que yo más deseo, sus tiernas declaraciones al estar frente a mí, su ternura y bondad al estrecharme en sus brazos.
En busca del amor, estar ya siempre pensando en los labios, en la voz, en el cuerpo, y en que yo misma te encontré para poder quererte por siempre.  

No mires atrás



No mires atrás, deja que tus huellas se borren en las arenas del olvido, vive el Hoy, no desandes el camino que ya recorriste.
Vivía sin aire, entre lágrimas derramadas, penas agobiantes, amores sin amor, esto fue tan irreal como fuego que no arde.
Ahora sí volveré a emprender mi verdadero camino porque me iré por donde he venido y atrás no miraré.
Ya no esperaré verte desde mí existir, tú el amor que ya fue.
No mires atrás, las olas veloces cambian como la arena en las manos del viento, sin dejar huella.
Estoy confundida en las ondas que tras de mí se cierran como flores sin dejar rastro.
No mires atrás, la vida es como un río, en ciertos momentos cascadas de aguas cristalinas  te brindan, amores, pasiones, dichas y felicidades pero también en otros momentos aguas turbulentas de falsedades, envidias sinsabores  todo lo cual eres incapaz de superar para ir hacia adelante.
Todo cambia, menos yo, que mido las arenas, el tiempo cruel, el mar inmenso, buscando otras playas de paz y amor.
No mires atrás, arranca el misterio a las sedas del alga como flor volandera y bien segura elévate al más allá en las ondas azuladas.
No mires atrás, extiende tu cuerpo hacia fronteras lejanas nadie ya te alcanza, corre, vuela, en la pradera sin medida de las verdes aguas.
Avanza como  arquero del sol, por el bosque de cristales, si mirar hacia atrás.
Siguen mis miradas las huellas leves del pasado vivido cual puñal sufrido y coronas de amores.
Y despierta en la alta sombra que parece andar desnuda por dentro, hacia un mundo perfecto.
No mires atrás, lo vivido cae como ordo en la niebla en un valle triste y agobiado.
El ángel de la luna me cuida y me protege recorriendo el océano de verdes  amapolas  angustiadas.

Atardecer frente al mar


Atardecer frente al mar, sé que mi corazón alguna que otra tarde recordará estas serenas aguas del mar y este levísimo encantamiento azul del cielo que las sueña.
Sé muy bien que mi corazón recordará este crepúsculo, buscará este frescor, estos reflejos del lento atardecer que ven mis ojos.
Atardecer frente al mar, los pájaros escriben con sus vuelos en la celeste página la belleza y verdad de la cual soy testigo.
Esta visión, esta emoción, viaja ya por el tiempo, hasta este día para dejar temblando su milagro desnudo en las aguas.
Entonces, me acordaré del hoy.
Donde fluye vida, mis ojos brotan como manantial de agua al son de la música al ver el sol esconderse entre nubes en el horizonte.
Cuando agoniza el sol, el agua se le entrega, fraternal, sumisa, envolviéndolo con guirnaldas de flores y collares  ondulantes. Desaparecen estos espléndidos colores de un arcoíris  iridiscente, soñando va la tarde azul y la vida marcha hacia el ocaso.
Entre abanicos de espuma de olas que golpean sin cesar las rocas, el cielo se va tornando de colores rojizos ante la puesta del astro.
El mar por la sal sutil y el iodo sano plateado por los hilos del sol conserva la música de sus ondas en marcha.
Atardecer frente al mar, entre trompetas radiantes del agua el cielo como una flor dormida cierra sus pétalos de colores.
Atardecer frente al mar, entre aromas de mar y sal mi corazón se estremece y mi alma renace en onda paz y me veo reflejada en espléndidas sinfonías que viajan al ritmo sigiloso al encuentro de este atardecer tan esperado
¡Tengo todo el mar en mi pecho!
¡Todo el cielo en mi alma!
Atardecer soñado que frente a mí se cierra y queda plasmado en mis pupilas por siempre.
¡Cuánta  gracia, el cielo y la mar a mi cuerpo entregan!, pájaro de fuego, reflejándose en los sonoros espejos.

Amor desesperado



Amor desesperado, te espero, no encuentro tus pasos tras los mios, te encuentro y tus huellas se funden en las mías.
Necesito tus brazos, tus auroras indecisas porque sin ellas sería cambiar la duda de mi existir como en un mundo a oscuras.
Amor desesperado, si te marcharas de mi lado desfallecería pero no moriría porque siempre serás el dueño de mis pensamientos y el motivo por el cual quiera vivir.
No quiero tus ausencias serían angustias y tormentos de cielos negros sin estrellas ni luces sin atardeceres esplendidos y sin amaneceres  extasiados  y  plenos,  con cantares de pájaros y perfumes de naturaleza que traen las suaves brisas que acarician.
Amor desesperado, abre las puertas de mi corazón solitario ven hacia el umbral en penumbras de mi alma, duerme dentro de mis sueños y seamos en secreto por siempre el uno del otro.
No quiero tu imagen fuera de mi mundo, no deseo olvidarte ni entregarme en las manos del imposible o del nunca jamás.
Amor desesperado, amor ven a mí, devana una a una cada aventura que contigo imaginé tener, extiéndeme tu mano, levanta de mi suelo todas las tristezas, todas las lágrimas, y alguna alegría que dejé caer por si acaso un día vinieras a mi, enhébralas como cuentas en el collar de la vida.
Amor desesperado, amor entra en mí vida, se mi silencio, mi voz, mis ojos,  mi locura, mi pasión, mi calma y mi tormento.
Sea yo para ti lo que eres tú para mí.
A orillas de las aguas claras nos bañaremos en la sal de la espuma con estrellas, sobre la arena nuestros pies desnudos, lejanos y mudos dejan una promesa dibujada entre nuestras voces ensimismadas que dividen el aire y atraviesan lo azul de la naturaleza mientras cruzamos la playa y nos amamos.
Amor desesperado, amor que ante todo y mi razón está, amor que va más allá de la verdad.
Amor que va clavado como flecha ardiente se lleva mis lágrimas y mi dolor dejándome la ilusión dentro de los espejos.
Guiada por tus ojos labro en mi interior resplandores y dichas que la duda empañaba.
Amor desesperado libérame de la tristeza, préstame tus alas para volar a tu mundo y estar junto a ti por siempre! 

Besos en la noche



Besos en la noche, tu beso, mil besos en la noche… besos, besos que en la noche unen nuestras almas, besos que regalan empatías de amantes furtivos que se encuentran en el silencio de la oscura noche.
Te espero, no estás… tus besos… en la noche ya no los encuentro, tras mis pasos hay derroche de amor…
Besos que descubro, me deleitan y me confunden… Besos, en  noches de amor que colman de pasión los ávidos labios.
Besos, vida que retorna a nuestros sueños, tan ansiados como ciertos…
Besos que despiertan el silencio, y que entorpecen los sentidos, enigmas de la vida sin amor.
Entre tu verdad mas honda y yo me pones siempre tus besos.
La presiento, cerca ya, la espero, no la alcanzo cuando estoy más cerca de ella, me cierras el paso tú, te me ofreces en los labios. Y ya no quiero saber que algún día muy cercano ya no estarás conmigo.
No quiero dejarte ir y te doy mis besos porque se que un día el beso tuyo de tan lejos te va a nacer, lo estarás escondiendo detrás de ti y lo que me negabas, se me entregará, me lo darás sin querer y serás todo mío, seremos dos amándonos hasta el fin porque los labios ceden su forma al otro labio que los viene a besar.
Besos en la noche, cálidos, sinceros, que se dan con la mirada y algunos se dan con la memoria.
Hay besos que dan sólo las almas, hay otros por prohibidos, verdaderos.
Besos en la noche esperados siempre, nobles, enigmáticos, silenciosos, que arrebatan los sentidos, algunos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos.
Besos en la noche, algunos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado, besos perfumados, tibios que palpitan en íntimos anhelos dejando huellas en los labios como un campo de sol colmado de blancas azucenas, ingenuos y  puros.
Besos en la noche, como estrellas de pasión, ojos de luna, en poemas de amor viajan hasta tu alma

Indiferencia



Sentí total indiferencia, me despegué de ti, ya no estoy a tu lado, mi amor se fue como vuelo de golondrinas.
¿No sientes mi resistencia a que tu nombre sea mi canción?
Mi desencanto por ti es como un volcán que surgió en un minuto de adentro, muy adentro, desde el fondo de mi corazón.
Ya nada palpita entre los dos, ni besos, ni miradas, ni gozos esperados y en este expirar del amor, la apatía me inunda y me lleva por caminos curvos entre selvas vírgenes y roquedales altos.
Indiferencia, desamor que se desató como vendaval brisa o suspiro bajo mi submundo, como temblor y calor de tierra en mi angustia desolada.
Indiferencia, mi espacio está vacío de ti, el gran aire que me aleja me aísla de tu lado y sólo avizoro en mi horizonte un nuevo sendero que me conduce a un nuevo amor con el cual seguramente la felicidad me inundará.
La frialdad se adentró en mi alma y la despojó de memorias, de recuerdos vividos plenos de amor, ya no existes en mi vida, siento tan sólo desinterés y desdén por algo que fue maravilloso y único.
Indiferencia, sentimiento de incomprensión por no ser tú parte de mi vida, es una verdad definitiva que traspasa los límites antiguos.
Desencanto tras el hallazgo de la realidad de saber quien realmente eras.
Indiferencia porque todas tus palabras repetitivas y falsas eran presagio de verdades no dichas y tu inventada figura se convirtió en miles de cristales rotos.
Eras tan solo un espejismo en un desierto de oscuridades y silencio.
Indiferencia, cual triste sentimiento en lentas claridades, muy despacio me hace ir hacia las puertas del olvido para encontrar mi paz en otros rumbos.
Indiferencia, testigo cierto de la firmeza de que Hoy ya no significas nada en mi vida, fuiste un fuerte soplo de la suave brisa que golpeó mi alma pero desperté ante la realidad inundada de pesares y herida en mis sentimientos que tan celosamente defendí de injustas vanidades y desoladas sombras, dudas de existencia.

Tus caricias



Tus caricias como aroma de flores de azahares impregnan mi piel y me envuelven en suaves delirios de ensueño haciéndome sentir que a nada en el mundo se parecen.
Tus caricias, leves como la seda, frescas como brisa al amanecer, son promesas de dichas desatadas.
Las quiero en mí a mi alcance, cerquísima, como está el ser amado con el ritmo de su cuerpo al lado mío que aunque sin verse se siente, se sueña.
Tus caricias deshojan mi tristeza en anhelosos huecos de amor, dándole luz a mi alma.
Laten en mis sienes como tenues sombras de ruidos, caricias que como pétalos de rosas se deslizan en mi rostro cual temblores de hojas y gotas del cielo.
Tus caricias como tímidas palabras sueltas o murmullos en el aire, en lento encanto, sin ansias, descubren mi cuerpo lentamente, allí en ardorosas palmas que me llevan a reclinar mi mejilla en el blancor de plumas que visten nuestro lecho de amor.
Tus caricias, que como gotas de lluvia caen sobre el papel, ese, el florido del azar, donde las letras bailan y crean palabras de amor.
Tus caricias me hacen conocer tu mundo, me quedo inmensamente deslumbrada al ver que el brazo que te tiendo tu me lo estrechas.
Tus caricias flotan en el paraíso ideal de lo que anhelamos ser, en ese velo súbito en nuestra vida tan clara.
Son sutiles como alas de mariposa y aleteos de ángeles que protegen  mi ser y le dan paz a mi alma.
Tus caricias me estremecen de impaciencia y soy feliz sintiéndolas latir con frenesí en mi piel.
Me seducen, me apasionan y crean dentro de mi mundo interior una alegría sin fín.
Tus caricias, sin ellas no concibo el no tenerte, son una cálida huella de los sueños que soñamos con el aire azul en cada día. 

He renunciado a ti



He renunciado a ti, no sé si te has dado cuenta que  ya no te llamo, no te escribo, no te busco.
He renunciado a ti porque es irrealidad nuestro amor, porque mis fantasías, fueron sólo eso y nada más.
Quedarás en celdas de mi memoria y te guardaré en albergues vastos, mínimos y en mi alma te encerraré en cercos sin prisión.
He renunciado a ti, ya mis pensamientos se han distendido y no existen más.
Hoy la fervorosa negación de tu ausencia, tu recuerdo, va por mi ser entero, por mis venas, fluye dentro de mí y es el cansancio del alma, de pies a frente, sin dolor, circula tan despacio que si en él me mirase ya no te vería más.
He renunciado a ti y en arrobada calma de las contradicciones de mi misma me digo que nuestros sentimientos están desencontrados, nuestros pasos no caminan la misma senda, nuestros caminos se cruzan pero jamás se juntarán.
Me acuno en el cansancio y a mi ánimo torpe se le apaga la llama donde vive aún lo pasado.
Y mi rendido espíritu abandona la lucha inútil que ha batallado por tener tu amor y ganar tu corazón.
He renunciado a ti aunque todos mis sentidos se nieguen a aceptarlo.
Quiero dejar de recordarte aún cuando hasta por mis venas la misma sangre vuelta recuerdos.
He renunciado a ti, porque he buscado conquistarte de mil maneras, he tratado pero en vano, abrir la puerta de tu corazón ni siquiera has intentado quitar ese cerrojo con el que quieres convencerte de que nadie lo quitará.
He renunciado a ti, a esperar juntos los atardeceres de ensueño, a las cálidas noches donde volábamos juntos a buscar los amaneceres que dejaban caer las frescas gotas de rocío en nuestros rostros.
He renunciado a ti, a bailar al ritmo de los sonidos que provoca la lluvia cuando cae sobre nuestros cuerpos, a las palabras dulces, tiernas, provocadoras y sensuales que salían de tus labios.
He renunciado a ti, porque todas mis intenciones han sido amarrarte a mi y temo causarte heridas ya que todas mis ilusiones se desvanecieron y siento que de mis manos se escapan como arena entre los dedos todas las esperanzas que puse para que nuestro amor floreciera como flor en primavera.
He renunciado a ti.