Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Desilusión dolorosa

Mágico embrujo



Mágico embrujo se despertó en la intimidad junto a ti, misterio en tu cuerpo, seducción que me lleva a volar a cielos infinitos.
Vigilia de besos, abrazos, palabras, deseos, delirios, ensueños…
Mágico embrujo, aquieta la noche a orillas del mar, entre tu mirada y la mía llenas de deseo juntos a la luz de la luna donde se refleja en el mar y danza la divina magia.
 Entre música de violines y tenues luces de velas, divaga mi mente imaginando toda tu piel.
Desnuda mi alma en un mágico embrujo, abrázame y sentirás mi corazón latir y tendrás de mí el gran amor.
Mágico embrujo, no me olvides, que mi recuerdo no se pierda en el ocaso junto al sol, haz que mi corazón suene como un cascabel, remóntame siempre y llévame contigo por aire, por tierra, entre sueños y anhelos.
En el dulce embrujo de tus ojos, danza mi alma enamorada y si me sonríes me apasiono ansiosa por dejarme acunar por tus palabras.
Y te veo, mi poeta-navegante que por un mágico embrujo recorres los mares de mis horas, capaz de romper cualquier escollo que quiera apartarme de mi sombra.
Me entrego a la magia de tu vida, que dibuja en mi piel, caricias que antes no tenía, segura que al beber de la miel de tus secretos, renaceré como tierno bambú en agua quieta.
Tan convencida estoy de tu gran transparencia en la que vivo de la luz, la lluvia, el cielo, son formas en que te escondes para aparecer en un mágico embrujo, al encenderse las estrellas casi en silencio.
¡Aquí estoy, a tu lado siempre!
Mágico embrujo, olvido de yo en tú, recuerdo de tú en mí. Sólo los dos, universo infinito de amor y placer, seré viento que ágil disperse tus doradas palabras. Seré vida en tu noche y luz en tu silencio, seré todo yo en ti, fuente de juventud eterna que perpetúe tu risa en mis labios, tú y yo en el embrujo inmortal de  la mirada y te seguiré diciendo con mágicas palabras, susurrando o en silencio un ¡te quiero!.
Mágico embrujo del amor que nos lleva en blanca espuma del gran querer callado, mar total flotando en el paraíso que anhelamos ser.

El viento que te trajo



El viento que te trajo, como brisa suave llegaste a mí para borrar la tristeza de no tenerte junto a mí, susurrándome canciones con palabras dulces para enamorarme.
El viento que te trajo me acunó suavemente en el aire, llevándome en volantas de caricias como trapecista de altas nubes.
Escribiré en el viento poemas de amor, seré como fuego que tu cuerpo quema, como llama ardiente y pasión eterna.
El viento que te trajo buscó en las nubes almohadas de seda para que al dormir tu sueño no pierdas nuestros silencios de caricias mudas.
Y cuando en las oscuras noches, el viento, rumores, llegan y me tocan me asombro de ver que el brazo que te tiendo no lo estrechas, ya que aún me sigues buscando en un abrazo sin término, buscando un más detrás de un más, otro cielo en su cielo.
El viento que te trajo me llevó flotando a la deriva, confusa me siento en mi existencia misma y sigo mi trayecto tan sólo tras de ti,. no quiero perderte, sólo encontrarte.
Oigo voces de asombro en la boca del viento, nos esconde de este mundo, en un íntimo secreto confundiéndome en nuestro vuelo en aves de fantasía, dejando una rosa de agua en nuestros ensueños.
El viento que te trajo, mi viento que me alzó desde las rudas cuestas a buscarte con mis pálidos anhelos, dejando estelas de poemas en el río y un río en el poema de mis primeros sueños.
¡Cómo sueño las horas azules que me esperan tendida en el aire a tu lado, sin más luz que la luz de tus ojos, sin más lecho que aquél de tus brazos!.
El viento que te trajo me arrebató mis días y mis noches y me dejaste vagando por el infinito en una luz difusa y violeta sin más frases, palabras que en mi boca se iban encendiendo como  estrellas, buscando donde posarse para que tú las recibieras al abrir los secretos de la noche.
El viento que te trajo me embriagó el alma con tu amor, labrando muy hondo dentro de mí la dócil materia eterna que te amará por siempre.
Te sentí llegar, parecías una nube alta, un fantasma sin asidero, un horizonte sin llegada, pero sí ahora a mi lado vamos juntos entre vientos más ligeros, entre nubes, soñando los sueños nuestros que nos llevan a encontrar otros nuevos que nos empujen a estar siempre juntos como dicha futura llamándonos…

Las calles del miedo



Las calles del miedo, esas, las oscuras y escondidas entre resquicios de mi alma de experiencias dolorosas vividas en el pasado de ayeres.
De ellas no sabía salir, eran laberintos intrincados, tenebrosos, desolados, me sentía zarandeada, engañada, en una red de mentiras y falsedades sin fin.
Te amaba más allá de esta vida, eras mi faro, mi luz, mi existir todo y cuando tú derrumbaste, con un golpe tajante y frío ese castillo de cristal que juntos habíamos construido, mi mundo se derrumbó en pedazos, desperdigados por los nortes, sures, estes, oestes, detrás del sol casi negro y de la luna amarilla con reflejos de espejos.
Me dejaste en las soledades del temor y pesares con el espíritu desdoblado como telas de tisú rojizas y llameantes.
Las calles del miedo, imperecederas, encubiertas, atadas con lazos invisibles para que se las lleve el viento huracanado y las arremoline en abismos profundos del olvido, en cuevas jamás encontradas, nunca más.
¿Qué he hecho yo para merecer la desgracia de no ser amada por el ser que en algún instante de ese pasado me amó con desesperación?
La vida me plantea esquinas, rincones, vueltas, giros inesperados frente a los cuales no supe ni pude estar preparada.
Las calles del miedo que desde las penumbras me acosan, me sumergen en vahídos y mareos danzantes con sones de trompetas de submundos que me hacen emerger inmóvil y estática como estatua cubierta de flores marchitas y enredaderas secas.
Las calles del miedo que atraviesan en breves instantes este hoy que vivimos con ellas como muros del tiempo, recordados a veces, olvidados otras, pero siempre dentro de nuestro pasado como experiencias vividas que nos elevó a vibrar en la sensibilidad del llanto, de la queja, del lamento.
En este hoy las recorro en puntillas, sin pies en la tierra, volando con alas rotas que se mueven hacia este mundo más feliz en el que vuelca mi todo en poemas, prosas, versos, porque la vida me está despertando nuevamente al amor de vivir, de volver a ser yo otra vez, conmigo misma, a quererme y a querer al mundo que me rodea.
Ahora estoy absolutamente enamorada de la vida, piso fuerte y con mis totales sentimientos la tierra me acoge en todo su esplendor y brillo.
Vivo, vibro, danzo, canto, escribo con todo mi amor, ya las calles del miedo desaparecieron en la nada de mis pensamientos, no dejando huellas de heridas ni dolores.
Ellas me condujeron a ser lo que soy hoy, una mujer poeta colmada de amor.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Soñando luces

Regálame tus secretos



Regálame tus secretos, los que tienes escondidos allá, detrás de la esperanza.
Enséñame los que tienes ocultos en la sombra de tu corazón, y yo te regalaré mi alma.
Concédeme la luna, envuelta en tu sonrisa y los mimos tibios que florezcan de tus fuertes manos despierten la esencia íntima de mi ser.
Regálame tus secretos, los más íntimos, que como en un ritual te envuelves en ellos, compartámoslo juntos aunque nos entretejan, consumiéndonos en temblores, en una desgarradora verdad que nos ahoga.
Te amo, perfil solo, nube gris, nimbo de olvido.
En el misterio de tus miradas, bajo la tormenta oscura de palabras, en la tristeza o puñal de cada beso hasta la ira o la melancolía, te sigo amando.
Regálame tus secretos aunque no más el pequeño y yo te enviaré los míos, los que en el recóndito de mi alma, te pertenecen y te los haré llegar como un relámpago entre sueños de amaneceres, atravesando la aurora para que tú, los descifres en el sueño del horizonte donde todo se olvida.
Y si tú los quieres, irán hacia ti como un alarido gimiente y doloroso que llega de tan hondo que han deshecho su quemante raudal, desfallecido antes que tu alma lo sienta.
Regálame tus secretos, así estarán unidos a los míos en nuestros corazones de agua y miel, prisioneros de cascadas de sonrisas como cadenas de flores suspendidas en nuestros suspiros, en nuestro tiempo imaginario donde rumorea una bandera de rosas.
Regálame tus secretos, los guardaré en mi cofre de tesoros ocultos con siete candados y llaves que nadie encontrará, estarán conmigo comulgando en silencio el amor sin límites que siento por ti.
Y entre goces, placeres, caricias que desgarran, besos que dibujan nuestros rostros temblorosos, nuestro amor nace, renace, en cada instante de nuestro amanecer.
Regálame tus secretos, los que no huyen a su guarida oscura, que trepan, sí, por las paredes húmedas para llenar mi alma como en un juego de risas y tristezas compartidas como canta el río, mojando las veredas  y empedrados en la sed del silencio y el anhelo.
Mis palabras de amor, más que mías son tuyas y para que tú las oigas son como cascabeles de cristales para tus manos suaves como la seda, van trepando despacio, sin prisas en mi viejo dolor como las yedras de no tenerte.
Ahora, conmigo, tú y tus susurros que van tiñendo con tu amor mis prosas porque todo mi mundo interior lo ocupas tú, todo lo ocupas, fundiéndome en tu regazo con tus secretos en mis labios.   

Encuentro inesperado



Encuentro inesperado, fortuito, sin esperanzas de que el amor único fuera el que se acercaba, acechaba, con ímpetus de pasión y deseo.
Mi alma se sintió acongojada, mi mente colmada de pensamientos incoherentes y confusos.
¿Qué sucedió en mi vida que el amor, el sentido, se fue y aparece otro, no deseado, no esperado?
¿Por qué amor no esperado, llegas sin avisar, sin decir nada, como ladrón por la noche, con tan sólo ansias desesperadas de estar junto a mí con promesas de hacer feliz a quien no puede impedir que entres?
Encuentro inesperado, llegas arrasando con todos los sentimientos que están a tu lado para después irte y dejar vacío mi corazón, tristeza en mi vida, gris y sin ilusiones.
No quiero más que llegues a tocar ni un dedo de mi cuerpo, ni a respirar a mi lado, ni a sentir el palpitar de mi sangre corriendo por mi cuerpo.
Tú no eres ni serás la luz de mi oscuridad, a pesar de tu tenacidad y paciencia por serlo.
Encuentro inesperado, no deseado, te quiero lejos de mí, muy lejos, que las distancias se muevan como alas batientes, por detrás de mí, llevándote al horizonte de tu vida, sin mí.
Vete moviéndote con el viento en su susurrar, sosegado, a montes que su verdor, sangra en el río.
Encuentro inesperado, con el hombre que alguna vez formó parte de mi vida pero que un día cualquiera, como todos los amantes abandonaron el sentimiento, se dijeron adiós.
Él encontró su camino, yo encontré un nuevo sentido a mi manera de construir mi sendero.
No hubo propuesta ni un acuerdo, todo se entregó a la nada, a lo inconcluso, sin palabras, uno marcó una ruta, yo hablé con un suspiro.
¿Por qué regresaste a mi vida?
No quiero que ni roces mi cuerpo, ni me mires a los ojos, mi amor por ti se acabó, sólo dejaste un zumbido en mi alma, palabras sin prefijos, vocablos inentendibles, una dicción no percibida.
No regreses más, vete más allá de la lejanía, sin distancia, que desaparezca mi nombre recogido de tu boca que antes era el color en la música del viento.
Encuentro inesperado, con sabor insípido y roces furtivos como dagas en mi pecho.
Necesito salir corriendo, agitada, sudada en frío, huyendo de ti, el que me hizo sufrir, desgarrando mi corazón.
Voy hacia el camino a una libertad madura, con sabor a un amor de mariposas frescas, hacia la luz, a saborear la paz en espera del verdadero amor.

Mi verso es un gemido



Mi verso de amor es un gemido, callado, que jamás se queja y en las madrugadas, entre tinieblas y fríos llegan hasta el papel donde se vierte la ilusión de una estrofa perfumada.
Es para ti, mi númen, mi amado por siempre, te escribo con todo el amor de mi alma taciturna que como música olvidada tiene azul resignación y lo da todo sin pedir nada.
Mi verso es un gemido, dulce, umbrío, levanta mis quebrantos, sin arrebatos y sin ruidos que espera que tu duermas para decírtelo con ternura al son de mis suspiros cadenciosos.
Es el verso que se agita y rápido se despierta como eco de un estampido de una flecha musical que arrebolada se estrella en tu corazón amado.
Mi verso es un gemido, moja sus alas en la transparente esfera de la gota de rocío en la que, absorto, contempla la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.
Cada estrofa gime y canta y suelta su perfume como la flor recién nacida en los atardeceres bajo el canto de tus besos y en la danza de tus brazos.
Mi verso es un gemido, blanco y puro que alimenta mi espíritu y mi sed  se nutre de tu presencia aún a pesar de la distancia que a veces nos aleja.
Mis áureas palabras, mis letras impredecibles, mis estrofas que nacen de mi alma van hacia las nubes para flotar en ellas, iluminadas por luces de estrellas.
¡Versos! ¡Prosas! Con ímpetu alado al ideal ascended y en las estrofas verted todo el amor escondido en mi espíritu, mente y cuerpo, por ti, amado.
Yo mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el medido esplendor de tu alabastro y una hiedra de amor caerá sobre mi pecho.
Mi verso es un gemido, un no tocar el río, apenas aire, el blando discurrir de tu mirada.
¡Qué dicha sin sonrojo la que corre por mis venas, entre las lágrimas que buscan mi pecho!
Amor callado, en un silencio silente escribo para ti, con un clamor de queja y lamento por no tenerte a mi lado.
Mi verso es un gemido, escribo y sollozo a solas, entre suspiros y plañideras clamo ¡Ven a mí! ¡Te espero!
Quiero versos sin lamentos, todos para ti, para entrar más adentro en la espesura, desgarrando mis naves de amor sobre la playa y así, te dí el sellado de mi gracia y tú la cifra de tu nombre.
Mi verso es un gemido, ahora más calmo, sosegado, no hay más tristezas en nuestro aire que nos sigue y canto y mi mano fuerza el hombro de la noche porque vuelvan tus labios a los míos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Aromas de vergeles


Ahora que no estás


Ahora que no estás, las horas pasan más lentas, el río corre despacio, el viento se detiene y tu alma ausente de mí hace que mi corazón vibre sin compases de alegrías y felicidades.
Ahora que no estás, quiero llorar e inundar mi olvido piadoso, mi corazón atravesado por el dolor de una traición que como espina me ha herido profundamente.
Ahora que no estás, rodeada de sinsabores, llena de mil preguntas que agonizan en mi mente sin respuestas.
Todo se perdió en un inmenso abismo.
Aún entre tantos devaneos  quiero no dejarte ir.
Ahora que no estás, invoco a los dioses del amor, para que iluminen tu alma y despiertes de tus incertidumbres, tus indecisiones, tus vagas ideas y me regresen tu amor intacto.
Ahora que no estás no hay instante en los días de mi vida en que sin quererlo te piense y suspire y en las noches te sueño conmigo.
Ahora que no estás lleno las páginas en blanco y escribo recuerdos palpitantes y existentes que a tu lado viví.
Te conocí tan de tiempo, que en tu amor me recuesto, cierro los ojos y camino sin errar, a ciegas, sin pedir nada a esa luz lenta y segura con que se conocen las letras y formas, pensamientos e ideas que me llevan a creer que tú eres, mi invisible existir .
Ahora que no estás, que te has ido, diciéndome que no me quieres, que has encontrado otro amor, ¿qué le digo yo a mis labios para que dejen de nombrarte?
Tengo preparado el cuerpo para el dolor y el beso que no te di con la sangre en su sitio, quedará dormido en mi regazo hasta el día en que quizás llegue alguien que me ofrezca sin más espera lo que tú no supiste dar.
¡Ay amor si me quisieras, si volvieras a mí aunque sea un instante, sería el gran día que con sólo una palabra abrirías las puertas de mi corazón!

Diálogo interno


Diálogo interno, palabras volátiles, sutiles a veces, buscando la verdad interior, otras veces bruscas, violentas, entrecruzando voces con silencios olvidados y secretos.
Diálogo interno ¿a dónde me conduce? ¿Qué busca en mi alma taciturna y triste y en mi corazón vacío de amor? 
Nadie fue capaz de reemplazar el amor que tú me dabas y el que tú mismo me inspirabas, hay silencios que no son silencios cuando se ama, son ecos profundos, suspiros que arrebatan el cuerpo y el alma y que surgen cuando hemos sido cautivados de manera total y profunda como lo has hecho tú conmigo.
Diálogo secreto, mundo mudo de palabras que vuelan en mi interior y balbucean, murmuran, se hunden en las noches lúgubres hasta que finalmente se encuentran en el nivel de las raíces donde se confunden todos los sentimientos.
Diálogo interno que vive en esta mujer poeta y mi espíritu como casa abierta, no tiene llaves en sus puertas e invitados salen y entran sin casi darnos cuenta.
Diálogo interno de palabras aladas, sagradas,  plenos de sentimientos, a veces antagónicos, otras veces coincidentes en búsqueda  de la cordura, la verdad, la armonía, la fidelidad de sí mismo.
Diálogo interno, lucha entre palabras que conllevan a la búsqueda de las fuentes del pensar a buscar la esenciabilidad del existir.
Son vahos de misterios, espejos de nácar, de lágrimas húmedas, que me llevan a existir a través de la vida, a existir a través del tiempo.
Diálogo interno que conlleva a entrecruzar todos los pensamientos, del ayer, del hoy, del siempre, marchen por otro rumbo para no conocer el dolor, el miedo ni la tristeza sin limitaciones, sin entredichos.
Me siento vulnerable, desnuda, pero habita en mí, en el fondo de mi alma, un camino que pide a gritos, que clama… por ser recorrido.
Diálogo interno, retumban las preguntas, los ecos contestan, buscando la entrega total del signo que ilumine el camino que nos lleva, en su trémula espera,  al gran amor a través de nieblas, nunca bastante claro pero sí seguro y total.
Hallazgo al fin de coherencias de palabras unidas, enlazadas, colmadas de luces en el arco de los cielos, bajando de  tiempos del ayer hasta el hoy.

Cómo decirte


¿Cómo decirte que te busco en el más allá, en horizontes, en el orbe todo?
¿Cómo decirte dónde estás, tú, el ausente, el inquieto peregrino, el aventurero, buscador de amores ocultos?
¿Cómo decirte que espero que vengas a mí, despacio, en silencios umbríos?
¿Cómo decirte que te busco en cada sombra?
¿Cómo decirte que en el bruno rincón veo tu figura esbelta como esencia luminosa rodeándome en su cerco de amor?
¿Cómo decirte que te bebo con mi aliento, que te acuno con mis labios, que te trizo con mis abrazos?
¿Cómo decirte que me abraces para susurrarte, suavemente, que eres el amado esperado, el misterioso ser que inundó mi alma?
¿Cómo decirte de mi vacío encendido en los espejos rotos de tu espíritu desdibujado que me ahoga desde tu distancia?
¿Cómo decirte, al fin, que te amo más allá del amor, que te deseo más allá de tu cuerpo, que dominas toda mi razón, desgranando mi piel?
¿Cómo decirte que te quiero mío y me quiero tuya hasta la eternidad?
¿Cómo decirte que extraño tus caricias leves y suaves, tus abrazos de silencio, mi imagen en tus recuerdos?
¿Cómo decirte que extraño tu voz, ese bálsamo errabundo que me busca en la oscura lejanía?
¿Cómo decirte que mi angustia espera tu presencia para seguir existiendo para ti?
¿Cómo decirte que si no te encuentro mi pasión se convertirá en polvo de cenizas y tendrás que armarme buscándome con tus besos intensos y furtivos?
¿Cómo decirte que necesito tus labios y tu aroma de amor en flor para que no exista más en mi vida esta ausencia tenaz?
¿Cómo decirte que añoro tu presencia para sentirme como naranjal en flor donde los azahares me hacen temblar de felicidad?
¿Cómo decirte que extraño tus manos ruborosas, plenas de caricias y calor?
¿Cómo decirte que me ames para que sea mi piel de abeja tibia palpitación cerca de tu corazón?
¿Cómo decirte que cerca de ti, tus ojos con sus fuegos de amor, de cálido verano me atan a ti en cada mirada errante?
¿Cómo decirte, amor, que al estar junto a ti, una música áurea del éter, lejano, colma mi alma en plenilunios no más solitarios?
¿Cómo decirte que te ruego que me ames como un narciso bebido por el sol de la tarde mientras mis manos buscan el agua de tu manantial?
¿Cómo decirte, ya ahora, en este instante, entre canciones y leyendas que tejen nuestro amor que lo nuestro perdurará por siempre?

En un rincón de mi alma


El secreto íntimo


El secreto íntimo, mi secreto escondido entre hilos de seda y entretejido con recuerdos cobijados con un manto de ilusión.
El secreto íntimo guardado entre ocultos lugares del corazón, nadie podrá saber nunca lo que esconde, ansias de amar, anhelos de vivir, felicidades transparentes entre luces multicolores.
El secreto, mi secreto ¿quién podrá resquebrajar el capullo donde está envuelto y encontrarse con el existir de mi vida?
Sólo podrá ser quién me ame con ese único amor perfecto que descubra las fibras más íntimas de mi ser.
El secreto íntimo no es un solitario enigma, es una red de intrincadas formas, de infinitos límites, de inescrutables contenidos donde mi alma guarda lo más íntimo de mi ser.
El secreto, mi secreto es el que en mi mundo interior vaga, se acurruca en lugares cálidos para vislumbrar la verdad de lo oculto en mi ser.
Mi yo interior lo escudriña, lo analiza, quiere saber el por qué de su existencia ¿qué es lo que guarda tan celosamente? ¿fantasías ocultas? ¿verdades a medias? ¿amores desvanecidos?, ¿reprimidos?
El secreto, único, irrepetible,  propio, sólo mío, donde duermen el amor y el deseo escondidos anhelando que en un resonar de campanas al vuelo, encuentren lo que están esperando, el ser conocido, el aire tibio de una noche de amor y desvarío.
El secreto, entre agobios y tristezas inundado de llanto y de quejas de dolores quiere escaparse de su escondrijo húmedo y tubio y encontrar el aroma perfumado que sólo un alma noble y pura lo pueda recibir.
El secreto íntimo, te siento rozándome invisible, sutilmente impalpable, en mi mundo interior y aunque sé que siempre te he llevado conmigo eres lo único, lo solitario  entre todas mis emociones.
Quiero que vengas tú, el amor esperado para compartir en nuestros instantes juntos este secreto tan íntimo y tan celosamente guardado para que cantemos juntos con la voz del alma el himno del amor eterno, sin subterfugios, sin huidas, sin heridas.
El secreto íntimo, compartido al fin con un presentimiento es como una hoja medio desprendida que ya la agita sin llegar el viento, hoja temblorosa y conmovida.
Mis ansias, mi angustia y mi tristeza desparecerán buscando en la dura realidad de la vida la belleza del vivir.

Desengaño



Desengaño, tristeza y dolor, la verdad afloró en un soplo del tiempo, la traición y la cobardía inundaron mi alma.
Aquel a quien yo consideraba mi ilusión de amor quitó su máscara y en un momento su verdadero yo, se atrevió a ser girar mi vida en esquivas y lastimeras quejas de llanto.
¿Quién es capaz de producir este desengaño tan humillante huyendo rápidamente después de la traición?
¿Qué buscaba al romper la unión, tan tiernamente atesorada, que creí que existía entre los dos?
Desengaño, por fin puedo decir que se rompieron las cadenas que me tenían presa.
Gracias doy al cielo por este gran milagro ¡no más humillaciones! ¡no más mentiras!
Desengaño, acíbar amargo y cruel, te amaba demasiado para merecerlo, te entregué mis vanas esperanzas, ¿quién te ha conferido el derecho divino de juzgar y el don de herir y lastimar a quien tan sólo te ofreció amor?
Al fin, todo terminó, dejé de ser el recurrente destino de tus falsas caricias, de ser la corriente perpetua de tus falsas mentiras.
Ya no eres más el fulgor donde se anidaban mis anhelos, arrasando mis sentidos a las alturas inolvidables del más allá.
¿Quién eres tú para ostentar como bandera al viento tus malignas verdades plenas de apetitos prohibidos?
¿Por qué crees tener el don de la persuasión para engañar por falsos caminos a quien te respetó y te dio todo su cariño?
Desengaño, triste y doloroso, has dejado de ser mi dulce amor, el prófugo príncipe enamorado que busca aventuras mortales y peligrosas.
Tristeza y dolor pero sentimiento de libertad total y por siempre ecos de mis esperas.
Has dejado una cicatriz más en mi alma pero con firmeza sólo será una raíz muy honda que ni se percibirá.
Mi amor, el verdadero, me encontrará y a mi vida retornarán como gotas de lluvia la esperanza, la fe, los anhelos de vivir.
Desengaño, cruel, pero ya superado, quiso hacerme daño pero no lo logró, mi alma aún apergaminándose de llanto por la desilusión resurgirá, pura y límpida dejando en las huellas del olvido lo que nunca debió acercarse.
Podré así sembrar y cultivar el amor que me inunda mi mundo interior y ser feliz, gota a gota cada minuto del existir.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Dime tú…


Dime tú…
 ¿Cómo no quererte, si te pienso todo el día?
¿Cómo no añorarte, si te quiero junto a mí?
¿Cómo no buscarte, si sin conocerte bien me haces falta?
¿Cómo no soñarte, si te acaricio hasta en sueños?
¿Cómo no sentirme perdida, si hay veces que me dejas en la nada?
¿Cómo no querer acariciarte, si la brisa siempre lo hace?
¿Cómo no enamorarme, dime cómo si he depositado mi fe en ti?
Fue tan poco el tiempo para amarte que parece no hubiera sucedido. Pero está aquí, mi corazón herido, sufriendo sólo al recordarte. 
¡Qué triste, cruel condena! buscaré refugio en el olvido.
El olvido tarda, lentamente, pero llega y el corazón parece conformarse, en el fondo del alma una voz clama, más no hay corazón donde abrigarse.
Dime tú que puedo hacer si quiero quererte y sólo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón, quiero alejarme pero estás en mí.
Dime tú cómo hago para vivir si te necesito, a ti, como el día necesita la noche para descansar.
Dime tú… te escucho y suspiro con todos mis sentidos, ¡te amo! ven y ¡búscame ya!
Cuando estoy triste pienso en ti porque recuerdo todos los momentos que pasé contigo.
Cuando quiero que alguien me escuche, pienso en ti porque recuerdo todo lo que me escuchaste decir.
Cuando quiero abrazar, pienso porque recuerdo todos nuestros abrazos.
Pero ahora que tú no estás conmigo pienso mucho en ti, sólo me pregunto algo: dime tú, ¿qué piensas de mí?
El día menos pensado te llevaré al cielo, dormirás en una cometa, bailarás en una nube y cubriré todo tu cuerpo con sonido de trompeta.
Una noche pensando en ti, mis ojos se humedecieron y entonces comprendí lo mucho que te quiero.
El día menos pensado te raptaré un instante y te llevaré muy lejos donde nadie te encuentre, donde nadie te descubra, donde nadie lo sepa.
Dime tú amor, un día no sabrás como ni cuando te besaré profundamente, soñarás con ese día, esperarás que en la mañana te ame eternamente.
Tengo miedo de verte, necesidad de verte, esperanza de verte, desazones de verte. Tengo ganas de hallarte, preocupación de hallarte, certidumbre de hallarte, pobres dudas de hallarte.
Tengo ganas de oírte, alegrías de oírte y temores de oírte.
Dime tú, ¿piensas en mí?

Espejismo

Espejismo



Espejismo, tú eres un espejismo en mi vida, eres una mentira de agua y sombra en el desierto de mi existir.
Espejismo, tú no brillas en mi vida, aunque brilles con una luz de agua. No amarras aunque amarres la vida. No llegas aunque llegues, no besas aunque beses…
Reflejo, falsedades de agua en tus ojos que como prismas de plata no brillan con el amor que dices sentir.
Espejismo, eres el verde que no existe, la frescura de ninguna brisa, la palabra de fuego que nadie escribió sobre el muro de mi vida…
Yo misma, proyectada en la noche por mí, en ensueño, ¡eso eres tú!...
Espejismo, sólo eres el espejismo de lo que un día fuiste, una luz difusa que se apagó en la nada cuando la memoria del tiempo se propagó en el más allá.
Espejismo, ilusión de entretejer lenguajes entrecruzados, engaños de tu voz, de tu susurro, de tus te quieros apasionados, eras delirios de un amor fracasado, antes del sollozo de los sauces y de las flores que acabaron en rimas, versos que empezaron tallos.
Espejismo, fuiste tan sólo inocente tacto de tu trémula mano que volvió derrotado como visión de engaño.
No eres más el único y verdadero ni el gran dolor que consuela al desnudo del alma.
Espejismo, sólo pasiones aparentes, falsos besos, ¿de dónde se han oído? ¿Cómo se creen reflejados en esa forma turbia de un espejo de agua?
Cruzando concéntricas tinieblas entre luces, vagas historias de amor, creídas por mi verdaderas y por ello, día a día, noche a noche estoy volviendo a mi interior para encontrarme a mi misma, limpia, casta y pura, con fe en que los espejismos desaparezcan ya de mi vida y broten nuevos arrullos a mi alma triste, dulce y melancólica en claridades de luna y brisas del jardín florido.
El húmedo espejismo borró toda la gala matutina, ni un árbol, ni una nube se destaca ya en esta blanquecina cerrazón que entristece el alba y no ilumina, débil luz crepuscular y opaca, ¡eso eres tú!
Espejismo, ¡hálito de abismo! flotas en esta alborada agonizante que me fatiga y marea y me marca de oscuros pensamientos, obsesionantes.
¡Desaparece ya! ¡húndete en el más allá, en el desierto lejano! ¡Déjame vivir esperando sin cansancios ni desalientos, el amor que me busca detrás de ti.

En un rincón de mi alma



En un rincón de mi alma, escondidas, apretadas, enlazadas, nacen mis letras, mis prosas, mis poemas que nuestro amor creó.
Son los versos que lloran en la lira, que se quedó sin cuerdas.
Son las aves de mi niñez que buscan y no encuentran un árbol protector en que posarse.
Las busco con desesperación pero las estrofas de amor se anidan en frases que escribo como amor para ti.
En un rincón de mi alma donde nadie encuentra se oculta el poema de amor que nos unió, poema que escribí con dedos de amor y llanto de cristal por la falta de tu presencia que tu ausencia se llevó.
Ausencia que se siente como cuando el fuego se extingue porque el aire ya no está.
En un rincón de mi alma, se guarece entre frondas de lágrimas el dolor de no tenerte a mi lado y pido noticias de ti al viento, al ave, a la flor, al bosque y a los astros del firmamento.
Mas no he de dejar de buscarte pues me dice una voz secreta: ¡sigue no te canses, mujer poeta!
Él ha de venir a buscarte por tierras, mares y cielos, en su cansada fantasía.
En un rincón de mi alma, aturdida y desangrada revolotean recuerdos purificados del pasado y como en una tierra mullida danza en amores trenzados a mano delicada, intrincada filigrana como un gran amor donado.
En un rincón de mi alma, mis sueños peregrinos prosiguen sin tregua la búsqueda de tu amor, se afanan, luchan, persiguiendo al mañana que te traerá otra vez hacia mí.
Y como una luz como telar exangüe que el cielo ilumina mis tristezas hilvanan enviando a mis páginas, letras como poesía de la noche fría.
En un rincón de mi alma,  te tengo guardado, tú, el soñador, el amor compartido, luz en mi dolor y mi arpa reza ¡oh luz! ¡oh belleza blanca de ilusiones!
¡Cuánta esperanza irradia en mi alma la sombra de tu ser ausente, siguiendo un ideal y un sueño que no se alcanza!
Y hay en éste, mi otoño, cuando la vida empieza a declinar, mi corazón rebosa de amor y mi espíritu se anega de ilusiones en el silencio que flota a nuestro alrededor, rodeándonos como un tapiz vaporoso entre hilos alados y brillantes.
El sueño de amor inunda mi alma y en mis versos gira como magia del más allá, inundando mi alma de un existir único y verdadero  donde no existe el mago azul de la mentira.

Aromas de vergeles



Aromas de vergeles, en prados florecidos de multicolores flores y de fragancias exquisitas, allí quiero estar.
Ir en busca del edén divino de belleza, para no volver nada o para volver inhibida de fragancias de alelíes, rosas, azahares, azaleas, jazmines.
Tenderme en los jardines y unida a las abejas oír y aprender el dúo que en la flor recién abierta, el perfume y el color misteriosamente elevan.
Pasar por rosaledas, contigo abrazada y que su aroma nos inunde en una nube de esencia como emanaciones de amor recién florecido.
Aromas de vergeles, de bosques umbríos que beben luz de las estrellas, dormitamos en el silencio blanco de la luna llena o como en potros de llamas cabalgamos en los cometas.
Pensativa y calma en el vergel sumergida, surgen de mi corazón de poeta los versos de amor para ti que un rojo sol prisionero encerrado, encuentra.
Quiero volar contigo por todo el universo y regresar con las flores inmortales del pénsil de la belleza.
Aromas de vergeles que hacen nacer el ideal del poeta, el que está en el mundo interior pleno de encanto.
Suelta la flor su perfume, mas si una frase lo aspira, se evapora o se consume en las cuerdas del violín.
Efluvios de suspiros de amor en un intangible ensueño, donde lejana, la flor se esconde.
Aromas de vergeles, donde la mujer poeta escribe lo que es en su fantasía, ave y flor, mirlo y lavanda, pues viven sólo en la bruma que en la ilusión se levanta ese canto que perfuma y ese perfume que canta.
Aromas de vergeles, bálsamo de colores que nos inundan, los verdes más verdes, los tornasolados ocres, los lacres de hojas marchitas nos inundan de amor placentero, pleno de paz y belleza.
Tendida en ese campo infinito entre amapolas y margaritas el aroma de la tierra húmeda hiende mi alma necesitada de tu intenso amor.
¿Bajo qué fronda te escondes? Ven y tiéndete a mi lado, el cielo nos acaricia, el viento nos mece y las hierbas frescas nos acunan en su mullido lecho.
Aromas de vergeles, en esta aurora placentera, entre mil estupendos follajes, temblorosos de primavera, nuestro amor crece, se agiganta, entre sones de música celestial y canto de pájaros.