Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 10 de noviembre de 2012

Regálame tus secretos


Déjame a solas


Déjame a solas, no quiero más tu amor frío y silencioso, es húmedo río subterráneo en los tejidos de mi ser.
Déjame a solas, que no paralices mis sentidos, no deseo recordarte ni un instante más.
Déjame a solas, ¡márchate ya! bramando en torbellino ciego, llévate tu tempestad, volteando tu raudo mundo, déjame curar éste dolor profundo que inunda mi alma de lágrimas como cataratas que la dejan vacía y sin esperanzas.
Déjame a solas, nunca más quiero sentir que sabías a silencio y a sueños y a tactos de deseos, sabías a mi mundo, a todo lo que anhelaba, sabías a amor, a mi amor.
Quiero reír sin tristezas, llorar con sonrisas, ¡vete ya de mi vida! ¡déjame a solas con mi nostalgia de tus besos y poder escuchar tu melodía aún cuando estés lejos, aún cuando ya no estés!
No necesito tus ojos para ver ni tus labios para sentir, ni tu alma para vivir, ni tu existencia en mi vida para sonreír ni te necesito para saber amar.
Déjame a solas, no quiero lágrimas con emociones llenas de ti y de mi llenando surcos de pasión, aclarando tristezas, llenando melancolías, lágrimas que eran tan sólo para quererte y guardadas con sentimiento.
Déjame a solas, soñándote en cada anochecer, sin colores, sin esperanzas, sin anhelos, sin nada que me recuerde a ti, ni tus suaves palabras en mis sueños que ilusionaron mares, que significaron tu presencia, secretos ya idos de amores a voces.
El tiempo de amarnos entre tú y yo ya no existe, déjame a solas soñar con el amor, caricias y besos verdaderos y plenos.
Alma sombría, no llegues más a mí, no mereces castigo ni reproches, no te veré en el pliego más negro de la noche, ahora sin ti brillarán más las lejanas estrellas.
Eres ya luz entre sombras que no me alcanza, eres flores entre ruinas sin color ni aroma, eres falso clamor entre dulces caricias nunca más encontradas.
 Déjame a solas, olvidarte casi en el borde del fracaso, en el final que asombra.
Ahora, sola al fin, una luz que el sol no sabe ilumina mi alma con sus rayos de amor, límpido y brillante. Vivo en una claridad, en una transparencia de paz en el gran milagro de un cenital esplendor por no estar más a tu lado.

Mientras espero


Mientras espero inunda mi alma el perfume lejano de tu ausencia que acaricia mi piel y me abraza tu silencio.
Mientras espero me rodea un silencio de voces y ojos cenicientos de cristal y te amo en la espera en un letargo impreciso que arrastra en sus alas minutos y tormentas para acercar a mis caricias el fuego de tu piel.
Mientras espero borro el sueño de tu lejanía, mi delirio, mi ilusión, mi incertidumbre.
Mientras espero, te quiero en mi presente, en este hoy de cantos de cigarras, de trinos enjaulados, de flores indefensas y de cielo lleno de brotes blancos.
Y al sentirte, de mi alma se abren palabras nuevas, encendidas de amor, sílabas largas, versos áureos que acarician tu ser.
Mientras espero te siento como la sombra que me acompaña.
Te busco y te pienso, eres el que alimenta mi espíritu y calmas mi sed.
¡Ámame! Seré la sal de tu camino y el verde de tu sombra acogedora.
Mientras espero, lentamente me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro desde lo hondo de mi ser esa presencia esquiva, plena de misterio que me niega tus manos y tus ojos.
¡Qué difícil es encontrarnos! Te encontraré mientras espero, a través del misterio nunca bastante claro y estaré contigo en el remanso de agua mansa, bajo la verde cabellera de un sauce.
Mientras espero, pensativa y triste oculto mi pena muy dentro y mi corazón palpita sin engaños, buscando la paz y la ventura, reviviendo lo que pudo ser y no fue.
Las preguntas me acosan, ¿por qué para poder tenerte en mí, no debo tenerte para mí? ¿Toda mía es la culpa de tu ausencia? ¿Será mi culpa? ¿Y tu miedo a amarme y ser amado?
Mientras espero, más te amo cada día porque estás en mí y la paz serena del amor que siento sacude mi soledad y me hace sentir que acaricio el pétalo de tu sombra y que sigo viva, existo, gracias a ti. 

Diálogo interno



Diálogo interno, palabras volátiles, sutiles a veces, buscando la verdad interior, otras veces bruscas, violentas, entrecruzando voces con silencios olvidados y secretos.
Diálogo interno ¿a dónde me conduce? ¿Qué busca en mi alma taciturna y triste y en mi corazón vacío de amor? 
Nadie fue capaz de reemplazar el amor que tú me dabas y el que tú mismo me inspirabas, hay silencios que no son silencios cuando se ama, son ecos profundos, suspiros que arrebatan el cuerpo y el alma y que surgen cuando hemos sido cautivados de manera total y profunda como lo has hecho tú conmigo.
Diálogo secreto, mundo mudo de palabras que vuelan en mi interior y balbucean, murmuran, se hunden en las noches lúgubres hasta que finalmente se encuentran en el nivel de las raíces donde se confunden todos los sentimientos.
Diálogo interno que vive en esta mujer poeta y mi espíritu como casa abierta, no tiene llaves en sus puertas e invitados salen y entran sin casi darnos cuenta.
Diálogo interno de palabras aladas, sagradas,  plenos de sentimientos, a veces antagónicos, otras veces coincidentes en búsqueda  de la cordura, la verdad, la armonía, la fidelidad de sí mismo.
Diálogo interno, lucha entre palabras que conllevan a la búsqueda de las fuentes del pensar a buscar la esenciabilidad del existir.
Son vahos de misterios, espejos de nácar, de lágrimas húmedas, que me llevan a existir a través de la vida, a existir a través del tiempo.
Diálogo interno que conlleva a entrecruzar todos los pensamientos, del ayer, del hoy, del siempre, marchen por otro rumbo para no conocer el dolor, el miedo ni la tristeza sin limitaciones, sin entredichos.
Me siento vulnerable, desnuda, pero habita en mí, en el fondo de mi alma, un camino que pide a gritos, que clama… por ser recorrido.
Diálogo interno, retumban las preguntas, los ecos contestan, buscando la entrega total del signo que ilumine el camino que nos lleva, en su trémula espera,  al gran amor a través de nieblas, nunca bastante claro pero sí seguro y total.
Hallazgo al fin de coherencias de palabras unidas, enlazadas, colmadas de luces en el arco de los cielos, bajando de  tiempos del ayer hasta el hoy.

Mi verso es un gemido


Presagios no esperados


Presagios no esperados, en un soplo del tiempo la verdad afloró en mi mente y surgieron en mi mente sin querer aceptar que estaba envuelta en falsas verdades  en palabras sin  amor crueles y despiadadas que creí eran ciertas y me enamoré de lo alcanzado.
Presagios no esperados, tu voz rodeó mi corazón y se hundió en mi alma , en lo profundo, en lo escondido, para tenerte siempre allí y me equivoqué tu querer no era cierto, yo era simplemente nadie con quien te sentías importante frente a mis poemas frases, versos de amor, inspirados en tu seudo amor que en mí era verdadero y único.
Hoy digo ¡ basta ¡ ,¡ ya no más ¡ me alejo de ti para siempre, me despido de tus viles arrumacos sin sentido, de tus ¡te quieros! , usándome como un fantoche a quien con hilos invisibles, lo usabas en tus momentos de soledad. ¡Vete! , no quiero sentir los miedos típicos de situaciones que sólo nos conducen al borde de un abismo sin fin.
Presagios no esperados, iré desde este instante rompiendo todo y volviendo ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo , y te digo… Ya no te quiero más, ahora soy yo la verdadera , la pura y límpida de alma vacante disparada del arco más casual contra el cielo y el suelo.
Asustada, ciega, veloz, me alejo de ti, sin mirar hacia atrás, sin ver nada y queriendo lo que veo.
Presagios no esperados, me desprendí ahora del te quiero, del deseo de estar entre tus brazos y ebria toda en tu esencia ya no sentida, no pido nada, aplasto bajo mis pies ligeros la paciencia y tu mundo y lo lleno de ruinas, órdenes, tiempo, penas en una abolición triunfal, total,de todo y me voy en búsqueda de la felicidad de estar conmigo misma, empinada, mi frente erguida.
Presagios no esperados, no quiero caer , ni doblarme como una heroína sobre su hazaña inútil, solo pretendo no pensar en ti, en no depender del minuto sagrado que era escuchar tu voz que me decía…¡eres un ser tan querible!
No dejaré aún muriendo de pena, humo ni memoria de haber sido tuya y nadie lo sabrá, ni tú mismo.
E iré al encuentro de júbilos monosílabos, de frases dulces, de versos de amor que un sí contestará a otro sí y repetiré diálogos que se oirán por encima del mar llevando mis palabras que se leerán por el aire como relámpagos de plumas que como nieve caerán copo a copo, cubriendo la tierra de un áureo amor esperado por todos.
Presagios no esperados, pidiendo a gritos lo que creí imposible, tantas veces pedido, callado  tanto tiempo y que hoy, nada más que hoy, de que esos te quiero falsos, aparentes, cortezas de cenizas me dejen con la gran delicia de esperar lo que llegará con un gran suspiro a mi espíritu en calma para darme Amor, el anhelado.

Hoy te vi


Hoy te vi, no pude evitar que de mi pecho escapara un hondo suspiro al verte y recordar todos los momentos que juntos vivimos.
Hoy te vi y sentí las locas ganas de correr hacia ti, perderme en la profundidad de tu alma, envuelta en tus brazos que tantas veces fueron remanso para mi, de mi vida agitada y de mi soledad interior.
Hoy te vi y no pude ignorar las tantas veces que juntos, en momentos interminables nos comprendíamos y complementábamos hablando con suspicacia de secretos y experiencias vividas por los dos.
Hoy te vi, me pregunté y aún me pregunto ¿por qué es tan difícil siempre, llegar a más? ¿Qué es lo que se rompe? ¿Lo que se termina, lo que no funciona?
Cuando dos personas se hacen tanto bien, se alimentan el cuerpo, la mente, el espíritu de uno al otro ¿qué nos faltó? ¿O qué nos sobró? ¿Qué misterioso duende revoloteo a nuestro lado, que nos rompió el encanto, nos quitó la magia y nos llevó nuevamente al abismo de la soledad y a la necesidad de ya no ser pero queriendo haber sido?
Siempre me hago miles de preguntas, no encuentro las repuestas.
Pero… hoy te vi, también sentí la necesidad de decirte mil cosas pero sólo me nace pedirte perdón, perdón, sí, al separarme de ti te cause daño, te hice mal y causé heridas en tu corazón, te pido perdón porque sé que me amaste y quizás aún me amas, perdón aunque yo también te ame a mi manera alocada, apasionada y de prisa.
Siempre estarás en mi corazón porque a tu lado viví cosas distintas, nuevas y únicas, ¡fui feliz!
Tú me diste alas como de águila, volé alto y pude tocar el cielo, mas se que cuando lo esperabas, me quedé sin alas.
Hoy te vi, te vuelvo a pedir perdón por tu decepción, sin saber cómo ni cuándo un sendero con otro se juntó, más mi camino se ha separado, no se cómo ni donde quedó. He perdido el mundo en un efímero momento para que juntos aprendamos del error y no de la culpa. Aceptemos que seguramente el error nos fortalecerá, pero aceptemos vivir, caminar hacia otros rumbos en busca de nuevas esperanzas.

Mi escondite


Mi escondite, está frente al mar, en la noche estrellada, en las cálidas arenas, en el viento envolvente.
Estoy en un rincón del mundo donde nadie y todos no me encuentran.
Escondida conmigo misma en un enjambre de desconocido espacio donde llega un aire nuevo y fresco y donde todo parece nada, ahí me encuentro.
Mi escondite, pleno de ensueños donde nacen los versos, palabras de amor que son motivos de vida. Y desde mi escondite escucharé la melodía del vivir con su ritmo y su compás, estaré entonada, en sintonía, ávida de sabiduría.
Fluída mi vida, contaré mis pasos sin que nadie me mire, desde mi escondite secreto y desconocido.
En mi escondite ha de haber una puerta con herrajes por la que nadie podrá entrar como un ladrón de cielo, buscando la raíz de los quebrantos.
¡Déjenme sola!, aquí en mi escondite para dormir el anticipo del no despertar sin límites, al que me tiendo para limpiarme en el goce perfecto.
En mi escondite el miedo ahuyenta de los ojos las palomas del sueño y a mí llegan los clamores de los que ríen o lloran apurando en la breve búsqueda la inmensidad del tiempo.
En mi escondite, encuentro mi paz, mi sosiego, mi cobijo, dejando lejos las desdichas, los sinsabores y los tristes pesares y anclada en sus recovecos todo mi ser clama por encontrarme a mi misma.
Despierto en la alta sombra, llamada por voces internas y me parece andar desnuda por dentro yendo hacia un lugar perfecto.
En mi escondite el ángel de la luna me protege y me cuida, recorriendo los vastos caminos de mi espíritu contra vientos y lluvias levantados las espadas del miedo y de la duda desaparecen encendiendo la secreta lumbre de mi pecho cansado. ¡Todo el cielo me cubre en mi escondite alumbrándolo con las blancuras del astro y colmando mi alma con libertad y espacio infinito, hacia lo diáfano y dulcemente esperado.
Todo cabe entre sus limpios muros amparadores como ramas de árboles a cuya sombra cantan los mirlos apartándome del ruido y descubriendo en mí secretas  fuentes que el polvo del mundo había secado.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Ya no te quiero

Dolor del alma


¡Oh! cuanto tiempo silenciosa el alma, ni un gemido se escucha, ni una queja.
El tiempo vuela con alas de golondrina cuando debería quedarse quieto y parece inmóvil cuando debería volar.
Dolor del alma, cuando al quererlo la suerte se mezcla en nuestras vidas.
De la ausencia, las penas desconocidas y envueltas en el misterio que subyugan, van con rapidez que asombra, van llevando ilusiones a la sombra.
Dolor del alma, con un péndulo inmóvil que ya no cuenta las horas que se van, no siente los minutos cadenciosos a golpes del corazón que adora, aspirando la magia embriagadora de tu amoroso afán.
¡Abandóname dolor del alma!
Llévame a la intensa voz de ternura, que vibra en el alma de mi amante, como entre la noche oscura una campana distante nos busca para encontrarnos entre recuerdos perdidos de angustias y desengaños.
¡Dolor del alma! crece como una alta llama, envuelta en gasas y tules blancos y me lleva por encima de ocaso a otros mundos buscando la paz, el sosiego, ¡no más penas desconocidas! que se mezclan en nuestras vidas.
¡Sí la luz al alma!
¡Sí que aparezcan en nuestro mundo interior, luces, músicas y poemas de amores eternos!
¡Dolor del alma! ¡Vete pronto! ¡Déjame encontrar el cariño dulce y tierno que dé a mi alma calmas hondas y vívidas ternuras, besos puros y dichas profundas!
Y así poder seguir escribiendo mis poemas a los que entrego mi vida, los vivo como un anhelo porque soñadora soy.
¡Dolor del alma, ya no más!, pondré música a mis palabras y así la brisa suave y breve los llevará hasta ti, amor esperado por siempre.

La música de mi alma



La música de mi alma trasciende hacia el infinito con sones melódicos y dulces, plenos de sentimientos de amor.
Va a impregnarse a mi corazón haciéndome sentir temblor de balada como voz que nunca se cansa.
La música de mi alma es tu nombre recogido en mi boca, es color en el viento, es tan leve en extensión que sufre el labio al amparar su son en un breve tiempo.
Mueve el viento su lengua sosegada, el monte su verdor sangra en su espesura al oírse la música de mi alma.
La música de mi alma son los signos de tu voz que me reclaman, despiertan mi ternura y mi requiebro.
La música de mi alma se recuesta en el aire alado de los vuelos, sobre el linde sonoro de tu pecho.
¡Oh el blando corazón que yo apetezco que llora y llorando me desvelo!
La música de mi alma mueve tus distancias como alas batientes por detrás de mis mejillas, el color de tu tez, allende el ojo, fatiga el  corazón y mi respiro.
La música de mi alma hace soñar tus manos por mis manos, sol desmayado y musgo despertado y el calor de mis pupilas ahonda la trabazón de tus abrazos.
La música de mi alma va como alas en el aire que ajusta como un arco mis deseos y del puente que tiendes con tus flechas bajan sombras de amor intenso a nuestro suelo.
Ella custodia el hechizo de tu sueño, mis manos, angustiándose en el aire por mi largo alumbrar del movimiento.
La música de mi alma divide en luz el zócalo del viento, el aire se serena al escucharla, nace desde mi corazón estremecido y torna el río aljófar de la mar a los roquedales, dorada abeja en aires de alelíes, la miel de mis labios te buscan y te besan.
La música de mi alma, sube en notas, en número concorde a tu pecho y es mi regalo para ti, amado.
Mira, una viola celeste cruza el cielo y armoniza su son con mi cantar que ya es nuestro, por mi música nos amamos y nuestro amor riza el viento y mueve el follaje.
La música de mi alma te busca siempre desde el amanecer hasta el fresco temblor del rocío y así te la hago llegar para que te sientas perdido para siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de mis ramas y que veas mi fuego que en los fuegos arde.
Sacúdanse las notas de mi música para que aparezca tu nombre contra el cielo, amor, que desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio. 

Luz en las tinieblas



Luz en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de amor.
Necesito la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!, entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros y oscuros su canto de amor.
Luz en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se asoma entre los acantilados oscuros.
Las nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más allá.
Luz en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño alado no girará en mis versos.
Sólo aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no me conduzca a una realidad abrumadora. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Desilusión dolorosa

Mágico embrujo



Mágico embrujo se despertó en la intimidad junto a ti, misterio en tu cuerpo, seducción que me lleva a volar a cielos infinitos.
Vigilia de besos, abrazos, palabras, deseos, delirios, ensueños…
Mágico embrujo, aquieta la noche a orillas del mar, entre tu mirada y la mía llenas de deseo juntos a la luz de la luna donde se refleja en el mar y danza la divina magia.
 Entre música de violines y tenues luces de velas, divaga mi mente imaginando toda tu piel.
Desnuda mi alma en un mágico embrujo, abrázame y sentirás mi corazón latir y tendrás de mí el gran amor.
Mágico embrujo, no me olvides, que mi recuerdo no se pierda en el ocaso junto al sol, haz que mi corazón suene como un cascabel, remóntame siempre y llévame contigo por aire, por tierra, entre sueños y anhelos.
En el dulce embrujo de tus ojos, danza mi alma enamorada y si me sonríes me apasiono ansiosa por dejarme acunar por tus palabras.
Y te veo, mi poeta-navegante que por un mágico embrujo recorres los mares de mis horas, capaz de romper cualquier escollo que quiera apartarme de mi sombra.
Me entrego a la magia de tu vida, que dibuja en mi piel, caricias que antes no tenía, segura que al beber de la miel de tus secretos, renaceré como tierno bambú en agua quieta.
Tan convencida estoy de tu gran transparencia en la que vivo de la luz, la lluvia, el cielo, son formas en que te escondes para aparecer en un mágico embrujo, al encenderse las estrellas casi en silencio.
¡Aquí estoy, a tu lado siempre!
Mágico embrujo, olvido de yo en tú, recuerdo de tú en mí. Sólo los dos, universo infinito de amor y placer, seré viento que ágil disperse tus doradas palabras. Seré vida en tu noche y luz en tu silencio, seré todo yo en ti, fuente de juventud eterna que perpetúe tu risa en mis labios, tú y yo en el embrujo inmortal de  la mirada y te seguiré diciendo con mágicas palabras, susurrando o en silencio un ¡te quiero!.
Mágico embrujo del amor que nos lleva en blanca espuma del gran querer callado, mar total flotando en el paraíso que anhelamos ser.

El viento que te trajo



El viento que te trajo, como brisa suave llegaste a mí para borrar la tristeza de no tenerte junto a mí, susurrándome canciones con palabras dulces para enamorarme.
El viento que te trajo me acunó suavemente en el aire, llevándome en volantas de caricias como trapecista de altas nubes.
Escribiré en el viento poemas de amor, seré como fuego que tu cuerpo quema, como llama ardiente y pasión eterna.
El viento que te trajo buscó en las nubes almohadas de seda para que al dormir tu sueño no pierdas nuestros silencios de caricias mudas.
Y cuando en las oscuras noches, el viento, rumores, llegan y me tocan me asombro de ver que el brazo que te tiendo no lo estrechas, ya que aún me sigues buscando en un abrazo sin término, buscando un más detrás de un más, otro cielo en su cielo.
El viento que te trajo me llevó flotando a la deriva, confusa me siento en mi existencia misma y sigo mi trayecto tan sólo tras de ti,. no quiero perderte, sólo encontrarte.
Oigo voces de asombro en la boca del viento, nos esconde de este mundo, en un íntimo secreto confundiéndome en nuestro vuelo en aves de fantasía, dejando una rosa de agua en nuestros ensueños.
El viento que te trajo, mi viento que me alzó desde las rudas cuestas a buscarte con mis pálidos anhelos, dejando estelas de poemas en el río y un río en el poema de mis primeros sueños.
¡Cómo sueño las horas azules que me esperan tendida en el aire a tu lado, sin más luz que la luz de tus ojos, sin más lecho que aquél de tus brazos!.
El viento que te trajo me arrebató mis días y mis noches y me dejaste vagando por el infinito en una luz difusa y violeta sin más frases, palabras que en mi boca se iban encendiendo como  estrellas, buscando donde posarse para que tú las recibieras al abrir los secretos de la noche.
El viento que te trajo me embriagó el alma con tu amor, labrando muy hondo dentro de mí la dócil materia eterna que te amará por siempre.
Te sentí llegar, parecías una nube alta, un fantasma sin asidero, un horizonte sin llegada, pero sí ahora a mi lado vamos juntos entre vientos más ligeros, entre nubes, soñando los sueños nuestros que nos llevan a encontrar otros nuevos que nos empujen a estar siempre juntos como dicha futura llamándonos…

Las calles del miedo



Las calles del miedo, esas, las oscuras y escondidas entre resquicios de mi alma de experiencias dolorosas vividas en el pasado de ayeres.
De ellas no sabía salir, eran laberintos intrincados, tenebrosos, desolados, me sentía zarandeada, engañada, en una red de mentiras y falsedades sin fin.
Te amaba más allá de esta vida, eras mi faro, mi luz, mi existir todo y cuando tú derrumbaste, con un golpe tajante y frío ese castillo de cristal que juntos habíamos construido, mi mundo se derrumbó en pedazos, desperdigados por los nortes, sures, estes, oestes, detrás del sol casi negro y de la luna amarilla con reflejos de espejos.
Me dejaste en las soledades del temor y pesares con el espíritu desdoblado como telas de tisú rojizas y llameantes.
Las calles del miedo, imperecederas, encubiertas, atadas con lazos invisibles para que se las lleve el viento huracanado y las arremoline en abismos profundos del olvido, en cuevas jamás encontradas, nunca más.
¿Qué he hecho yo para merecer la desgracia de no ser amada por el ser que en algún instante de ese pasado me amó con desesperación?
La vida me plantea esquinas, rincones, vueltas, giros inesperados frente a los cuales no supe ni pude estar preparada.
Las calles del miedo que desde las penumbras me acosan, me sumergen en vahídos y mareos danzantes con sones de trompetas de submundos que me hacen emerger inmóvil y estática como estatua cubierta de flores marchitas y enredaderas secas.
Las calles del miedo que atraviesan en breves instantes este hoy que vivimos con ellas como muros del tiempo, recordados a veces, olvidados otras, pero siempre dentro de nuestro pasado como experiencias vividas que nos elevó a vibrar en la sensibilidad del llanto, de la queja, del lamento.
En este hoy las recorro en puntillas, sin pies en la tierra, volando con alas rotas que se mueven hacia este mundo más feliz en el que vuelca mi todo en poemas, prosas, versos, porque la vida me está despertando nuevamente al amor de vivir, de volver a ser yo otra vez, conmigo misma, a quererme y a querer al mundo que me rodea.
Ahora estoy absolutamente enamorada de la vida, piso fuerte y con mis totales sentimientos la tierra me acoge en todo su esplendor y brillo.
Vivo, vibro, danzo, canto, escribo con todo mi amor, ya las calles del miedo desaparecieron en la nada de mis pensamientos, no dejando huellas de heridas ni dolores.
Ellas me condujeron a ser lo que soy hoy, una mujer poeta colmada de amor.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Soñando luces

Regálame tus secretos



Regálame tus secretos, los que tienes escondidos allá, detrás de la esperanza.
Enséñame los que tienes ocultos en la sombra de tu corazón, y yo te regalaré mi alma.
Concédeme la luna, envuelta en tu sonrisa y los mimos tibios que florezcan de tus fuertes manos despierten la esencia íntima de mi ser.
Regálame tus secretos, los más íntimos, que como en un ritual te envuelves en ellos, compartámoslo juntos aunque nos entretejan, consumiéndonos en temblores, en una desgarradora verdad que nos ahoga.
Te amo, perfil solo, nube gris, nimbo de olvido.
En el misterio de tus miradas, bajo la tormenta oscura de palabras, en la tristeza o puñal de cada beso hasta la ira o la melancolía, te sigo amando.
Regálame tus secretos aunque no más el pequeño y yo te enviaré los míos, los que en el recóndito de mi alma, te pertenecen y te los haré llegar como un relámpago entre sueños de amaneceres, atravesando la aurora para que tú, los descifres en el sueño del horizonte donde todo se olvida.
Y si tú los quieres, irán hacia ti como un alarido gimiente y doloroso que llega de tan hondo que han deshecho su quemante raudal, desfallecido antes que tu alma lo sienta.
Regálame tus secretos, así estarán unidos a los míos en nuestros corazones de agua y miel, prisioneros de cascadas de sonrisas como cadenas de flores suspendidas en nuestros suspiros, en nuestro tiempo imaginario donde rumorea una bandera de rosas.
Regálame tus secretos, los guardaré en mi cofre de tesoros ocultos con siete candados y llaves que nadie encontrará, estarán conmigo comulgando en silencio el amor sin límites que siento por ti.
Y entre goces, placeres, caricias que desgarran, besos que dibujan nuestros rostros temblorosos, nuestro amor nace, renace, en cada instante de nuestro amanecer.
Regálame tus secretos, los que no huyen a su guarida oscura, que trepan, sí, por las paredes húmedas para llenar mi alma como en un juego de risas y tristezas compartidas como canta el río, mojando las veredas  y empedrados en la sed del silencio y el anhelo.
Mis palabras de amor, más que mías son tuyas y para que tú las oigas son como cascabeles de cristales para tus manos suaves como la seda, van trepando despacio, sin prisas en mi viejo dolor como las yedras de no tenerte.
Ahora, conmigo, tú y tus susurros que van tiñendo con tu amor mis prosas porque todo mi mundo interior lo ocupas tú, todo lo ocupas, fundiéndome en tu regazo con tus secretos en mis labios.   

Encuentro inesperado



Encuentro inesperado, fortuito, sin esperanzas de que el amor único fuera el que se acercaba, acechaba, con ímpetus de pasión y deseo.
Mi alma se sintió acongojada, mi mente colmada de pensamientos incoherentes y confusos.
¿Qué sucedió en mi vida que el amor, el sentido, se fue y aparece otro, no deseado, no esperado?
¿Por qué amor no esperado, llegas sin avisar, sin decir nada, como ladrón por la noche, con tan sólo ansias desesperadas de estar junto a mí con promesas de hacer feliz a quien no puede impedir que entres?
Encuentro inesperado, llegas arrasando con todos los sentimientos que están a tu lado para después irte y dejar vacío mi corazón, tristeza en mi vida, gris y sin ilusiones.
No quiero más que llegues a tocar ni un dedo de mi cuerpo, ni a respirar a mi lado, ni a sentir el palpitar de mi sangre corriendo por mi cuerpo.
Tú no eres ni serás la luz de mi oscuridad, a pesar de tu tenacidad y paciencia por serlo.
Encuentro inesperado, no deseado, te quiero lejos de mí, muy lejos, que las distancias se muevan como alas batientes, por detrás de mí, llevándote al horizonte de tu vida, sin mí.
Vete moviéndote con el viento en su susurrar, sosegado, a montes que su verdor, sangra en el río.
Encuentro inesperado, con el hombre que alguna vez formó parte de mi vida pero que un día cualquiera, como todos los amantes abandonaron el sentimiento, se dijeron adiós.
Él encontró su camino, yo encontré un nuevo sentido a mi manera de construir mi sendero.
No hubo propuesta ni un acuerdo, todo se entregó a la nada, a lo inconcluso, sin palabras, uno marcó una ruta, yo hablé con un suspiro.
¿Por qué regresaste a mi vida?
No quiero que ni roces mi cuerpo, ni me mires a los ojos, mi amor por ti se acabó, sólo dejaste un zumbido en mi alma, palabras sin prefijos, vocablos inentendibles, una dicción no percibida.
No regreses más, vete más allá de la lejanía, sin distancia, que desaparezca mi nombre recogido de tu boca que antes era el color en la música del viento.
Encuentro inesperado, con sabor insípido y roces furtivos como dagas en mi pecho.
Necesito salir corriendo, agitada, sudada en frío, huyendo de ti, el que me hizo sufrir, desgarrando mi corazón.
Voy hacia el camino a una libertad madura, con sabor a un amor de mariposas frescas, hacia la luz, a saborear la paz en espera del verdadero amor.

Mi verso es un gemido



Mi verso de amor es un gemido, callado, que jamás se queja y en las madrugadas, entre tinieblas y fríos llegan hasta el papel donde se vierte la ilusión de una estrofa perfumada.
Es para ti, mi númen, mi amado por siempre, te escribo con todo el amor de mi alma taciturna que como música olvidada tiene azul resignación y lo da todo sin pedir nada.
Mi verso es un gemido, dulce, umbrío, levanta mis quebrantos, sin arrebatos y sin ruidos que espera que tu duermas para decírtelo con ternura al son de mis suspiros cadenciosos.
Es el verso que se agita y rápido se despierta como eco de un estampido de una flecha musical que arrebolada se estrella en tu corazón amado.
Mi verso es un gemido, moja sus alas en la transparente esfera de la gota de rocío en la que, absorto, contempla la imagen del cielo unida a la forma de la Tierra.
Cada estrofa gime y canta y suelta su perfume como la flor recién nacida en los atardeceres bajo el canto de tus besos y en la danza de tus brazos.
Mi verso es un gemido, blanco y puro que alimenta mi espíritu y mi sed  se nutre de tu presencia aún a pesar de la distancia que a veces nos aleja.
Mis áureas palabras, mis letras impredecibles, mis estrofas que nacen de mi alma van hacia las nubes para flotar en ellas, iluminadas por luces de estrellas.
¡Versos! ¡Prosas! Con ímpetu alado al ideal ascended y en las estrofas verted todo el amor escondido en mi espíritu, mente y cuerpo, por ti, amado.
Yo mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el medido esplendor de tu alabastro y una hiedra de amor caerá sobre mi pecho.
Mi verso es un gemido, un no tocar el río, apenas aire, el blando discurrir de tu mirada.
¡Qué dicha sin sonrojo la que corre por mis venas, entre las lágrimas que buscan mi pecho!
Amor callado, en un silencio silente escribo para ti, con un clamor de queja y lamento por no tenerte a mi lado.
Mi verso es un gemido, escribo y sollozo a solas, entre suspiros y plañideras clamo ¡Ven a mí! ¡Te espero!
Quiero versos sin lamentos, todos para ti, para entrar más adentro en la espesura, desgarrando mis naves de amor sobre la playa y así, te dí el sellado de mi gracia y tú la cifra de tu nombre.
Mi verso es un gemido, ahora más calmo, sosegado, no hay más tristezas en nuestro aire que nos sigue y canto y mi mano fuerza el hombro de la noche porque vuelvan tus labios a los míos.