Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 7 de febrero de 2013

Amor sin dueño


Una luz encendida


Una luz encendida, un deseo infinito de encontrar ese amor verdadero y pleno.
Cuando un rumor ambiguo y exigente se me estanca en las venas y mi voz se resquebraja, se reseca como un erial de cuero, acudo al largo camino iluminado y le entrego el impulso circular que pudo ser un verso, un poema, una prosa poética de amor.
Una luz encendida, hacia ti voy, a encontrarme con mi amado amante en los jardines en donde nos acogen y sus duendes nos inventan matices singulares, dejándonos gotas de sueño hasta el más allá, donde el temblor pluvial nos hace falta.
Una luz encendida, íntima, nuestra, que emerge del vegetal periplo con un guiño punzante trasmutando en estrella el cielo circundante.
Alquimia secular de los jardines donde se trueca la sigilosa confidencia en altos aires tallados, esclarecidos.
Una luz encendida entre nuestros cuerpos de mármol y perfume y el amor se desliza en nuestras manos acariciando la piel desnuda ungida hasta nuestros dedos, en brazos de estatua esculpidos por la pasión fresca.
Te siento junto a mí, estás como una mariposa de fuego y de tormenta.
Una luz encendida entre tú y yo, quiero que aturdas todos mis sentidos, quiero sentir un cerco que confunda mi cuerpo con tu carne, mi aliento con tu boca, mi piel con tus ojos ardientes acariciándome toda, casi sin tocarme.
Apaga el viento que delira, desboca los temores indefensos.
Quiero al fin la comunión total, la unión que será lo sumo del amor.
El abrazo de tu piel de nave humedecida, me sacude y me hiere, me desdobla y me lleva.
Mi vida es un cielo trivial de jovialidades que llenas con tu aliento de argonauta errante y taciturno.
Una luz encendida aprieta mis deseos, caliéntame las carnes con tu pasión de viento.
El sol será mañana una fuente de lujurias y tú serás mi boca y mis manos desgajadas de rocío serán tu placer máximo.
Cual hambrientas sensitivas, con suavidad de jazmines, tus manos cuajan mis senos doloridos de deseo que se entregan agitándose a la soledad que se beben.
Una luz encendida, mis formas inanimadas viven, tiemblan, se hace carne, bajo el cincel embebido de tu pasión noble y pura.
¡Qué sensación tan profunda arranca de mi alma!
¡Qué grito de amor desgarras de mis poros y mi sangre!
Una luz encendida nos envuelve como capullo en flor, otra vez mis ojos en el fuego de la tarde y todo perdurará… hasta tu ausencia…

Desdén


Desdén, palabra no pronunciada cuyo significado hace estremecer mi alma, nunca lo sentí en ningún momento de mi vida hacia nadie, pero en este instante surgió en mi mente, ¿cuál es la razón?
Desdén, es lo que conmueve las fibras más íntimas de mi ser, es el desaire que a veces por instantes inunda nuestras almas por el dolor que alguien nos provocó.
Si se acerca el desdén muestro desprecio poniendo a prueba el ingenio con sagaces aforismos que me llegan subrayados con significativas miradas de envidia, celos, menosprecio, a los que respondo con total indiferencia sin inquietarme un ápice, sin juzgar actos y pensamientos malsanos, me inunda una tolerancia objetiva hacia su existencia y por segundos me invade un profundo desagrado.
Frío desdén, mi rostro llevado del desprecio y la diversión esboza una expresión de ira y amargura que dura tan sólo un instante ya que vuelvo a ser yo, la pura mujer poeta que es totalmente ajena al mundo material que me rodea.
Mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho todo el amor que me inunda cuando el cielo se afila al conjuro de un sutil cosquilleo de flautas que alejan de mí sentimientos malvados.
La última estrella remisa abandona su puesto de guardia desde donde los ángeles me protegen y cuidan para que mi alma encendida y liviana lleve su amor por doquier.
Desdén, no estás en mí tratando de sacarme de mi vida casta para arrastrame con sed de verme en el silencio del mundo de las sombras miedosas, delgadas, oscuras, para que me interne en el inframundo de lo desconocido.
No lo lograrás, la luz brillante me envuelve en el gran aire vacío de dudas, dolores, penas y soledades, entre azares sin respuestas.
¡Qué gran plenitud vivir en paz y armonía desoyendo las palabras sin color, tan vagas como las sombras!
Entre jazmines, rosas, azucenas, alelíes, están los nombres de los que no mienten ni hacen daño ni te hieren, mientras haya cantos en la oropéndola, la vida es felicidad plena.
El futuro es distancia, no deseo perderme en lo venidero, quiero acercarme a mi presente sin desdenes que me acosen en las largas dulzuras del minuto de tiempo al tiempo, sin torpes atropellos, entre quietudes y calmas, el alma se enaltece en búsqueda de la verdad.

Contra viento y marea


Mi vida se mece entre rencores, falsedades, traiciones, saliendo airosa flotando sobre el mar limpio y puro, derramando con ansias y anhelos, amor por doquier.
Me siento vapuleada, zarandeada, movida a lugares siniestros donde los celos, las envidias, los terribles males de espíritus torvos quieren hundirme en la oscuridad pero contra viento y marea saliendo a la luz de horizontes rojizos, me elevo colmada de amor a mundos lejanos donde la esperanza y la felicidad me esperan. 
Contra viento y marea, vivo deshilachando dolores, furias, desamores. ¿Por qué vivir sembrando amor por doquier, desafiando la sombra de una idea con el alma encendida por anhelos y esperanzas? 
Contra viento y marea, voy hacia ti en volandas de luz, entre las luces brillantes de las luciérnagas que iluminan el sendero donde nos encontraremos para mecernos, acariciarnos, amarnos. 
La pasión y el deseo surgen como llamaradas vivientes con chispazos rojizos que nos unen y vertiginosamente nos conducen a un mundo mágico e irreal, donde el amor imperioso y exuberante, escribe en el cielo azul y abierto: ¡Vivir amando contra viento y marea!
Ya no nos separan distancias ni falsedades, ni envidia, inagotables fuentes que sin poder no nos rozan, sólo nos acechan para desunirnos pero no lo logran.
Contra viento y marea, nuestro amor abre sus alas y se une en el lejano horizonte, allá, muy lejos, en un impactante vuelo de amor que con nuestra imaginación recorre cielos recónditos unidos en un abrazo sin fin.
Contra viento y marea nos mimamos abrazados en un profundo intercambio de energía pura, casta, imprescindible para nuestro existir, nos recorren bailando una danza inesperada, leve, ingrávida que nos deja exhaustos uno en brazos de los otros, como dos seres en uno solo.
Contra viento y marea plenos de vida, recorremos el mundo entre risas, cantos y lágrimas de amor.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Silencio del alma


Mi único amor

                                                              Tú, mi único amor
que me endulzas la vida, me hace volar por cielos abiertos, entre nubes de algodón y pájaros perdidos.
Eres el milagro esperado
me envuelves en mantos entrelazados de tules y lentejuelas haciéndome sentir vibraciones y latidos que estallan cual cristales lejanos entre estrellas fugaces.
Tú, mi único amor
te busco entre altos bosques de bambúes que impiden que tu sombra se refleje clara y precisa en mi mente anhelante de tu presencia fuerte, enhiesta, verdadera.
Eres el milagro esperado
entre campos florecidos de amapolas de dulce néctar quiero estar contigo en ese lecho de amor de flores para que tus brazos estremecidos de placer me hagan gozar momentos largamente esperados.
Tú, mi único amor
necesito el clamor de tu voz melodiosa, seductora, con matices de un querer apasionado que se acerca imperceptiblemente encendiendo mi corazón con deseos vehementes.
Eres el milagro esperado
la luz se encendió entre los dos, de a poco, despacio, haciéndose una llama de amor viva que fulgura en el Universo a través de tinieblas, vientos huracanados, cometas de fuego.
Tú, mi único amor
la distancia nos acerca aún a través de la lejanía uniéndonos en instantes exuberantes de amor puro, límpido, único, expectantes los dos de estar juntos amándonos hasta el fin de los fines.
Eres el milagro esperado
lágrimas de alegría desbordan mi rostro mojando mi cuerpo con gotitas de felicidad al estar en tus brazos, sintiéndome amada con profundo placer.
Tú, mi único amor
no me abandones nunca, eres mi numen, mi inspiración, mis palabras de amor, mis poemas, mis prosas puras y vírgenes nacen, crecen, se vuelcan en hojas chamuscadas, esperándolas con ansias para hacértelas llegar a ti mi único amor.

Agobiante


Agobiante, azotada por fuerzas temibles, me siento zarandeada como marioneta al viento, me empujan, me arrastran, me hacen temblar, me inclino hacia la madre tierra buscando refugio y la invisibilidad. 
Agobiante, ¿por qué los signos maléficos, las sombras oscuras, las envidias inevitables, no me abandonan y me hacen dudar de mis actos que creo venturosos, dignos, necesarios?
Agobiante, mi vida serena dejó de serlo, me acosan sucesos siniestros que mi alma rechaza, se cierra como pétalos de la flor que no alcanzó a ser fruto.
¿Dónde está la humildad, la solidaridad, la ayuda mutua, tan necesarias para crecer y amar hasta el infinito?
Agobiante, es vivir entre errores, sin culpas, en equívocas ideas, entre heridas que como saetas finitas con espinas de rosas se clavan hundiéndose en mi alma y dejándome exhausta, triste, solitaria, sin mí misma, vacío el espacio de mi mundo interior pero siempre defendiendo su verdad clara y pura, plena de amor aún sangrante.
Agobiante, quiero volver al mundo de las sonrisas que se despiertan cada día al clarear el alba, al mundo mágico de las almas puras y plenas de amor que me rodeen y giren en vueltas eternas los Ángeles áureos protegiéndome del mal, la traición, la mentira.
¡Bendita es la vida con amor, existencia prodigiosa sin recuerdos dolorosos, sin memorias sufrientes!
¡Vivir de frente hacia ese dónde que nos conduce a la paz de alma, queriéndolo, buscándolo!    
Agobiante, necesito estar acompañada por las ansias de ese inmenso querer de estar conmigo, riendo, danzando, cantando en cada segundo de mi vida.
Ir hacia el paraíso de los tiempos del alma y renacer las palabras de amor escondidas en la memoria de tiempos ya idos, frases, poemas, sílabas entrelazadas que corren hacia el papel que las espera dormido en una somnolencia de luces apagadas que comienza a vibrar al recibirlas ansioso y expectante.
Mi cielo se esta volviendo nítido, todo alado de olvido, lleno de esperanzas en vuelo, ahora comienzo a vivir el Hoy conmigo misma.
¡Qué dicha vivir en la dicha plena del estar sin vagar y sin rumbo, sólo vivir en gozosos instantes que nunca serán iguales!
¡Toda la vida es única! vivámosla en los días y horas en que fuimos felices, lejos del agobiante dolor que pudo rozarnos.     

Inevitable


Inevitable, imprevisto, mi alma renació, me eleve entre nubes desdibujadas en vuelos cortos, leves, suaves como tules blancos al viento.
Inevitable, la vida se presenta en todo momento sorpresivamente ante sucesos, sobre saltos, sonrisas quisquillosas, secretísimos, íntimos que embargan, con intensa emoción nuestros sentidos.
Inevitable, no podemos esquivar ni con ímpetus turbulentos lo que está previsto 
para el Hoy vivido, dejando miedos, temores, lugares oscuros y misteriosos de 
submundos al que no quiero llegar hasta el momento preciso.
Inevitable, el ayer del pasado regresa a mi vida entre jacarandaes florecidos y tibios
como corazones titilantes.
Inevitable, el dolor y la angustia nos encuentra y entre heridas del alma el corazón se 
estremece y su latido parece que cesa unos segundos de vibrar pero la vida nos 
llama para amar y ser amados.
Inevitable, es vital para mi paz vivir con total confianza y fe proyectando mi mundo
interior hacia campos de esplendores de murucuyaes y azules alelíes.
Inevitable, incontrolable es dejar de buscar el amor en el tiempo tibio y tembloroso
que vivimos hasta el fin de los fines.
Desde el principio al fin, lo inevitable nos circunda, no nos permite en determinados 
momentos vivir libres, sin morrales y sin heridas en el corazón que sangra y sus ríos 
rojizos entre nuestras venas hacen dribles, vueltas, para encaminarnos hacia la luz 
de orbe. 
El amor dándolo por doquier, es recibido con el alma abierta, sin cerrojos, 
sin barreras, sin límites ya que nutre y beneficia con jùbilo y alegría el mundo
interior por doquier.
Inevitable, mi lamento se desgarra en mil cristales que reflejan con múltiples 
refacciones lo sufrido, ¿por qué es tan largo el dolor y la felicidad tan sólo gotas 
que se suspenden en el aire y nos rozan apenas en segundos tan valiosos de 
nuestro existir?
¡Vida, déjame vivir libre, en paz, en entrañables silencios conmigo misma, que mi 
alma vuele en cortos y rápidos segundos al orbe todo dejando tras de mí, estelas 
fulgurantes reflejando en el azul cielo el amor que el mundo espera recibir!

martes, 5 de febrero de 2013

Te amo como eres


Regocijo


Amar es dulce regocijo de dos almas unidas por un sentimiento especial que palpita profundo en los corazones exaltados por gran emoción.
Es alborozo, calor, agitación, arrumacos interminables, besos que brotan con frenesí entre dos seres lánguidos de caricias y promesas eternas.
Regocijo, aroma que ilumina las mañanas, me seduce… se perfuma la ilusión con deleite.
Un olimpo de tentadoras fragancias, inminente consecuencia de estar juntos, muy juntos los dos.
Regocijo, melodía que acaricia con alegría los sentidos, me fascina, se modula la ilusión.
Un cosmos de irresistibles sonidos, inminente consecuencia de tu voz.
Regocijo, felicidad y jubilo, ópalo que resalta sus colores, me cautiva… se encandila la ilusión… un infinito de seductores tornasoles, inminente consecuencia de tu fulgor.
Regocijo, que desboca los latidos, me convoca, se inflama la ilusión… Un caos de irreprimibles instintos inminente consecuencia de tu ardor.
Elixir que inmortaliza el sentimiento, me sublima, se melifica la ilusión.
Un paraíso de dulcísimos encuentros, inminente consecuencia de tu sabor.
Regocijo, como una luz que se encuentra con otra luz y queda iluminando el mundo sin que nada se toque, es el milagro que nada puede ser recuerdo porque el recuerdo es la pena de si mismo, el dolor el tamaño del tiempo y todo lo nuestro fue eternidad, relámpago.
Regocijo, sonidos que acarician, instintos que convocan, arrebatos de emoción, aromas que iluminan, fulgores que cautivan, laberintos de ilusión.
Rendida a tu presencia, inminente consecuencia del prodigio de tu amor.
Regocijo, regodeo, entrega total del uno en el otro, amando tenazmente, desesperadamente, ya que quien ama se otorga lo que siente.
Se pinta lentamente la tarde rojiza, el aroma de tu perfume el ocaso matiza, mientras la luna de su escondite lentamente ascendía, se escuchaba de las aves su última melodía.
Melodías nos rodean y en mi alma surcan ideas, frases, poemas de amor entremezclando sus letras, deshilvanando sus palabras entre pétalos de caléndulas y magnolias en flor.
Las tiernas azucenas juegan al ritmo de nuestro amor y al amarnos parece que las estrellas del cielo cayeran.
Escribimos juntos en el aire con nuestro fresco aliento como si fuera un libro, escuchando el cantar del viento que nos arrulla para que conciliemos el sueño con total regocijo.

Recordándome


Recordándome
(desde un olvido lejano, viniste tras el viento, buscándome)
no quise escucharte.
Recordándome
(llegaste a mí cantando sueños que volvían de los tiempos de antes y en tus estrofas amantes querías que mi voz te acariciara)
no quise escucharte.
Recordándome
(traías en tus palabras el pasado compartido entretejido con latidos de amor entre inquietudes de momentos pasados juntos)
no quise escucharte.
Recordándome
(querías que volviéramos a estar juntos prendidos a los restos del silencio de este tiempo ya pasado y del que escapamos por milagro)
no quise escucharte.
Recordándome
(esperabas mi pura promesa de volver a estar juntos, pero al despedirnos de lo gozado y lo sufrido quedo atrás)
no quise escucharte.
Recordándome
(pensaste que nuestro sueño de amor vivido aun persistía y que nuestra ansia de vivir amándonos latía aun en nuestros corazones)
no quise escucharte.
Recordándome
(no te diste cuenta que estamos al otro lado de los sueños que soñamos a ese lado que se llama la vida nuestra que ya se cumplió)
no quise escucharte.
Recordándome
(me dices que me quieres y es como un despertar de un no decirlo, sin designio de lo que lo sepa nadie, tú siquiera)
no quise escucharte.
Recordándome
(me dejas el mensaje de tu gran querer callado que sólo tú crees sentir , lo que fuimos, ya no somos, son sólo imágenes pasadas de ti y de mí)
no quise escucharte.
Recordándome
(rompes mi mañana que es de cristal por esperar y apareces cuando tu quieres para volver a ser lo que fuimos y ya no somos)
no quise escucharte.
Recordándome
(sin vacilaciones creíste volverme a tener, abrazarme sin término, pero me heriste en lo hondo al buscar tú otros ojos, otros cuerpos)
no quise escucharte.
Recordándome
(después de vivir tus breves amores quisiste estar conmigo otra vez pero nunca supiste que ya no estabas mas en mi vida, sólo eres una huella que se desdibuja en el aire)
no quise escucharte.
Recordándome
(tu sensación de retorno que te estrecha el alma, déjala ir tras el más allá porque ya nuestra realidad, la ya vivida, no existe más)
no quise escucharte.

Llegaste sin aviso


Llegaste sin aviso, lentamente, en secreto, despacio, poco a poco saliste de la oscura noche en un milagro misterioso. Te esperaba ansiosa, anhelante desde el tiempo del ayer, no creía en tu llegada, no te esperaba, vivía tan solo en una memoria lejana del amor sin tiempo ni recuerdos.
Llegaste sin aviso, como corre el río sinuoso en ondas oscilantes, entre calmas de manglares, entre orillas sin principios ni fin que se nos acercan misteriosas e insinuantes.
Entre estrofas amantes surgen las letras, las palabras dulces y acariciantes para ti, mi amado amante.
Llegaste sin avisar, cantando con dulce cadencia el yarumi, poema eco poesía como elogio a la naturaleza.
Yarumi, planta que nace después de la quema del suelo, como enviada de la naturaleza para recuperar al hombre puro contra la insolencia y la ignorancia que destruye todo a su paso.
Llegaste sin avisar, y me dijiste que el amor es el secreto de los siglos en receso que va dibujando su invisible rocío cósmico en los atardeceres temporales del espíritu y tus palabras con sonrisas abrazaron nuestros mundos profundos y luminosos.
Llegaste sin avisar, limpiando mis tristezas, te llevaste mis llantos, fuiste alegría junto a tus palabras con sonrisas, trayendo de a poco la vida con colores brillantes y límpidos.
Nuestro amor es como un anochecer y un despertar junto a ti impregnando nuestra piel con la suave y cálida brisa de un nuevo día
Llegaste sin avisar, haciéndome un hueco en la inminente llegada de la luz, soy voz al fin, hermosa y afinada, pura y descansada pudiendo confundir mi mirada con mil estrellas fugaces, tocando una eterna melodía inolvidable, salvándome del olvido.

Raíces profundas


Desarraigada


Desarraigada, su significado profundo y hondo hiere y lastima el alma, trastorna mi mundo interior, confunde mis amores en desamores.
¿Por qué me siento apartada, alejada del mundo que me rodea? Soy una emigrante itinerante, mi lar está fuera del real, mi imaginación me transporta a un mundo donde vivo dando amor, traspasando barreras, cadenas, prejuicios, críticas, ¿cómo no sentirme perturbada al vivir desconectada, descuajada de la rama alta del ciprés verde y frondoso, cima en la que creí vivir, levantando vuelos cortos y veloces para regresar al lugar que creí era amada?
La vida tiende sus redes y en un instante me siento dañada pero, ¡ya no más! No pueden arrancarme de la luz que me conduce a un orbe nuevo y maravilloso, desprendiéndome de lo que el amor me hace escribir, inundar páginas en blanco que me buscan desesperadamente con ansias de volcar en ellas mis inquietudes, mis sentimientos, mis deseos de escaparme a otro lugar distante y vacío donde encuentre la paz ansiada en mis ideas locas de estar enamorada de la vida.
Desarraigada, desterrada de este mundo real y poder irme al mundo mágico, puro y límpido donde nacen mis prosas poéticas vírgenes y sin causas ni porqués.
Desarraigada, me voy, no tengo tiempo de volver a empezar, de regresar a ese pasado cercano y lejano a la vez, debo volver al hoy, plenamente, entre cielos azules y nubes de algodón, entre desprecios de lejanías, mares transparentes, turbulentos y calmos, entre rojizas puestas de sol en el horizonte lejano, las nubes danzan  a su alrededor, en silencios y vientos calmos.
Desarraigada, ¿por qué ocurrió? No lo sé, son diferencias de vida, de sentir el amor y de ser amados, como ídolos de mármol, duros, impenetrables, rígidos y no con el corazón abierto para dar lo mejor de mí, de sentir cálidos sentimientos y brisas frescas y limpias en mi mente.
Ya me desprendí de todo el manto de llanto, ahora sólo correré tras la música, las risas, las bellezas del verde bosque, el azul del mar y los corazones tibios y verdaderos que se me acercan y me acarician con sus miradas dulces y palabras tiernas buscando en mí el amor que aflora sin saber por qué.
La pesadumbre se fue lejos, no quiero pensar en los recuerdos que me hicieron mal, busco la luz, quiero sentirme envuelta en ese capullo que me protege entre palabras de amor en mi ser entero y que la alegría me invada entera, no sintiéndome desolada y triste, si no plena de amor para dar a raudales por el mundo que me rodea y lo quiere recibir.

Atracción musical


Atracción musical es la que por mis venas corre como caudal armonioso de río sonoro y sereno, te siento dentro, muy dentro de mí, haciéndome sonreír el alma con voz dulce y amorosa.
Es el amor que, paciente, tranquilo pero con fuerza, crece y crece entre tú y yo porque somos dos seres en uno que caminamos por la vida enamorados, sin edad ni años.
Atracción musical, de amor ideal que fluye, corre, late, uniéndonos en un sin fin de emociones que al horizonte y al mar nos conduce a nuestro lecho de amor en aquella playa distante y lejana donde nuestras huellas se desdibujan al paso de nuestros pies en la arena blanca y espumosa.
Atracción musical, escenario de seducción, atracción musical de pasión y deseo, el clamor del agua nos une como lazos invisibles en una trama de hilos plateados que saltan, trepan, en nuestro amoroso encuentro entre sueños y desvelos.
Atracción musical, cadenciosa, continua y sin tiempos para contar, en un vivir, en un tiempo de rosas como nido que moja y nos une entre lágrimas alegres de amor.
Estamos juntos y el viento con luces brillantes nos cobija mientras nos besamos y sin besarnos, nos acariciamos sin tocarnos, nuestros cuerpos son uno sólo en este tiempo colmándonos y dándonos paz y sosiego.
Sin dolores ni sufrimientos porque juntos enfrentamos en este mundo con pasión y querer las adversidades que se presentan casi sin saberlo.
Atracción musical, caudal de vida y esperanza goce perpetúo y plácido.
Bajo la luz de la luna, nuestro amor en su plenitud se llena de encanto y ventura y en su alada claridad el agua en su cauce musical nos conduce a nuestro espacio de amor.
Atracción musical, cantos en la lira y en el alma vuelos en nuestro fragante edén donde nada se puede igualar.
En la amable brisa que besa mi frente oigo tu sonrisa fugaz y clemente como el reír del río y el azul del cielo.
Atracción musical, en un concierto de notas aterciopeladas donde se esconden las palabras de amor, de ti, mi amado en su remanso de agua suave y dulce y en su centro fulguraciones de fragua.
Atracción musical, con olor a rosas y en ellas me miro en sus espejos de agua y veo mi sombra ilusionada de que te encontraré muy pronto en mi afán de estar a tu lado.
Siento agua fría en mi piel, zumo de mundo inédito en mi cuerpo pero un cansancio feliz por tibios presagios que tú encontrarás el rumbo hacia mi soledad que te siente ya en ella.
Atracción musical, vivir entre peregrinaciones de surtidores de agua esperándote, esperándonos, ya que tú eres mi destino, lo sé por  temblores, por nubes, por soplos de agua cerrando trabas y  abriendo jubilosa otras para estar siempre en unidad contigo, radiantes de vida los dos en un milagroso final de besos lentos.

Tropiezos


Tropiezos oscilantes, ondulados, deslizantes que me llevan a un mundo nuevo cada día, exhausta de ir tras aventuras nuevas en mi diario vivir.
Caigo, me levanto, vuelvo a caer y a empezar otra vez la interrumpida danza tras lo inesperado, lo imprevisto que se presenta tantas veces sin ser buscado e interrumpe con suavidad, con ternura, instantes plenos de amor.
Tropiezos que siempre me conducen a lugares misteriosos entre hadas mágicas y gnomos y duendes furtivos que me guían para poder volverme a levantar, bien alta mi frente y no inclinarme ni resbalar de a poco hacia el suelo arenoso y oscuro donde yace la soledad sufriente.
Tropiezos, sin tregua, los tiré en el aire diáfano para que vayan en volandas por el cielo haciéndolos agua para que llenen los cauces del mundo con espuma desatada y áurea.
Tropiezos, deslices que me llevan a abandonar mis esperanzas pero no mis prosas poéticas de amor, las que dejaré que llenen miles de páginas vírgenes como bandadas de pájaros al vuelo.
Tropiezos tambaleantes, callados pero sentidos, guardados en el fondo de lo que mis manos palpan y mis ojos tocan.
Tropiezos vacilantes, vulnerables, aparecen súbitamente en cualquier instante, en el menos esperado y los dejo pasar sin resistencias ni resquemores.
Suspendidos quedan, ingrávidos, buscando un pequeño resquicio para hacerme vacilar y sentir esa opresión en el pecho que sólo el amor puro puede hacer que los deje atrás, en el ayer pasado.
Tropiezos, resbalares sin culpa, dificultades que afloran como cactus en el desierto o como racimos de púrpura salvaje que cuelgan en el ceibal.
Poco a poco los pimpollos van apareciendo como el amor en mi alma y el canto suave y sonoro abre el sendero a la esperanza sin vacilaciones turbias, sólo con certeras creencias de que todo, ya pasó.
Querer vivir anhelando amores en infatigable sed de calmas sin tropiezos, con ilusiones de vida, sin cansancios, tan solo con un poco de felicidad en instantes inolvidables plenos de ilusión, ideas, fe, imaginación, creando siempre sueños de amor.

Desilusión desgarradora


Sabores y aromas


Sabores y aromas del amor, nuestro amor florece entre la lila buganvilla, la blanca, amarilla y roja de la gracia que, pensativa, en el conjunto de pétalos, lleva su aroma al viento y la cala que tiene la forma y el declive de una lágrima, pronta a desprenderse de unas grandes pupilas invisible.
Nuestro gozo es intenso, la luna empalidece al contemplar la naturaleza que nos ofrece, en un estremecimiento contemplativo, en una mullida alfombras de tréboles y el manantial su espejo donde nos mecemos suavemente.
Al morir el sol, en el ocaso, nuestros anhelos se desangran en resplandores de sabores y aromas del amor entre alpinas rojas y heliconias naranjas, rojas y multifacéticas.
Néctares de amor, sabores que inundan nuestros poros y llegan con deliciosa ternura a nuestras almas anhelosas de amor entrelazándonos entre labios húmedos de perfumes, entre carambolas suaves de sabor y color diferente, verdes y blancas.
Sabores del amor que nos llevan a ser dos, unidos por la acidez del maracuyá, la dulzura de la melancia, lo agridulce del abacaxi y la frescura de la Eugenia.
Sabores que inundan como ríos nuestras venas y nos llevan por senderos ondulantes, transparentes, a nuestro nido de amor.
Amantes de colores nuevos y aromas de blancas bromelias, rojas equisorias que como una sola flor une sus pétalos en un gran resplandor rojizo y entre estos aromas vivimos entre gozos y dichas, lejos del mundanal ruido y ecos repetitivos que nos permiten comunicarnos hasta lo hondo del alma.
Silencios sin ecos, entre perfumes envolventes y sabores deleitantes nos transportan en tan sólo instantes a sentirnos más unidos en verdes hojas del follaje del bosque, moviéndose al compás del viento que nos arrulla y acuna en este paraíso único que vivimos.
El tierno mangostán une nuestros labios con gusto a manga y a cacao.
Sabores y aromas del amor que como gotas minúsculas invaden nuestro cuerpo y nos hacen amarnos con total intensidad.
Nuestra intimidad secretísima, trémula de dicha se rinde ante tanta belleza, colorido, hallazgo necesario para que nuestros besos sean más lejos, estrechados y plenos.
Lo dulce del gusto y la vertiente de los olores arriban a nuestra carne transcorpórea del cuerpo y ya quedan en nuestras almas como campos florecidos entre azahares de frutos esperados.
Y el zumo vital es el agua nuestra, que fría corre desde nuestra boca  por nuestra piel, haciendo que el amor, renazca cada día con nuevo y renovado sabor y aroma.

Desilusión dolorosa


Desilusión dolorosa, de a poco, despacio, sutilmente, inundó mi alma y con miles de saetas acrisoladas, rompió la paz y el sosiego de mi alma. ¿Dime tú por qué debo sufrir en cada instante de mi vida dando sólo amor por doquier? ¿Cuál es el error que surge de estos sentimientos puros y profundos que me embargan y me desarman en flores deshojadas por la tristeza, la desilusión, el desespero? Como estrellas fugaces, en períodos menos esperados me golpean, me hieren, me lastiman. ¡No quiero sentirlos más! Mi vida necesita del amor  puro y límpido, sin mentiras ni falsedades.
Desilusión dolorosa, esos grises tonos oscuros de tormentas menos esperadas, los rayos golpean mi alma y me dejan agonizante y temblorosa, miedos ocultan afloran a mi piel y la verdad inconmensurable y execrable surge de improviso, aquel a quien amamos con intensidad y pureza nos clavó una flecha envenenada en pleno corazón y la sangre dolorosa junto con la llovizna de lágrimas que inundó mi cuerpo me llevó a momentos de desasosiego y desorientación.
¿En qué me equivoqué?  ¿Por qué deposité mi fe, mi esperanza, mi amor en quien no lo merecía? Éste mi amor puro se elevó tras el horizonte lejano, dejando tras de sí, sólo desilusión dolorosa.
Quiero encontrar el camino recto, verdadero, duradero y no fugaz y falso donde sea comprendida en estos mil sabores amargos y crueles.
Desilusión dolorosa, apenas en un segundo, mi espíritu que libremente se elevaba entre las nubes de algodón y campos de cipreses, cayó, llevándose a su paso marchitas flores de azafrán y floridos vergeles en la tierra seca, cenicienta, rojiza por la ira y oscura por el desamor.
Desilusión dolorosa, fueron tras de mí rumores falsos, envidias desopilantes, intrigas traicioneras, buscando hurgar en mi alma para que el sufrimiento aflorara.
¡No!, ¡no lo permitiré jamás! ¡Soy libre y feliz conmigo misma! Mi espíritu vibra al compás de música sincopada y de palabras, frases de amor hilvanadas como perlas de rocío en un collar sin fin de caracoles enlazados por la espuma del mar.
Desilusión dolorosa, se que como enigmas indescifrables se irán de mi vida, afrontaré con actitudes enhiestas y verdaderas el nuevo sendero abierto, florecido, en un bienestar en un campo de amapolas abiertos sus pimpollos al cielo azul y allí te encontraré a ti, mi amado nuevo, que me traerá en sus manos cálidas mi nuevo destino.
Desilusión dolorosa, las esperanzas renovadas y límpidas cerrarán las heridas abiertas  y el olvido que se acerca sin ser llamado golpeará mi corazón dejándolo límpido y claro como agua que golpea la tierra con desesperación, a veces o con dulzura otras, sin tristezas sin fin, ni fríos, ni grises golpes, sólo sueños entre luces de amor bajo la luz de luna en el agua con quietud y calma.
Desilusión dolorosa que no impida mi vida intrépida, de aventuras continuas, rodeándome como un manto de aterciopelados pétalos las ideas, las frases de amor, las prosas poéticas que dan sentido veraz y feliz a mi espíritu inquieto y avasallante, pleno de ansias de ser amado y querido, sin límites, truncos, ni herrajes oxidados por el tiempo, sólo aires tibios y dulces donde flote mi corazón entre aromas de pitangas, burucuyá en flor, azahares volando en el viento suave llevando la buena nueva de mi llegada a mi vida emprendida sin sobresaltos ni fatigas. 

Sinfonías de amor


Sinfonías de amor, inolvidables, apasionadas, en un instante se vive toda una vida en cuatro movimientos lentos, pausados, rápidos de forma de sonata en el pulso interior de mi corazón
Pueden ser breves pero intensas y todo nuestro cuerpo vibra y late al ritmo del corazón.
Sinfonías de amor, llegan con un aire nuevo y fresco, con un dulce y embriagante sabor a fresas en el borde de los labios.
Impacientes caricias y largos frenesíes recorren en inútiles esperas nuestros espacios y rincones del alma.
Sinfonías de amor, de sueños que se realizan, de imposibles que no son, momentos acuciantes que nos llevan a tardes vagas y estremecedoras.
Entre luces, palabras y música de viola, nuestros cuerpos murmuran el lenguaje del amor.
Sinfonías de amor, cálidas y sensuales, emotivas y sedientas, entre movimientos entrelazados y besos trémulos como cañas en la orilla entre rosas sin espinas.
Entre el gozo de mirarnos y el regocijo de vivir juntos, auroras nuevas, florece en cada mañana primaveras esperadas.
Sinfonías de amor, de silencios compartidos, de diminutas historias, de pequeñas frases, que nos sumergen en un mundo de fantasía.
Nos reconocemos sin mirarnos, encontramos nuestros caminos sin equivocarnos y nos confesamos mutuamente sin hablar.
Sinfonías de amor, en azules ilusiones, entre arco iris iridiscentes de ternuras y de goces, brotan los más dulces poemas de amor.
Nacen infinitas sonrisas que dan gozo al alma y forma al corazón.
De romántico manantial, emociones espontáneas surgen sin cesar entre exuberante alegría y placer sin fin.
Sinfonías de amor, nos elevan al ensueño y el fervor de amarnos nos convoca a reconquistar minutos ávidos de ternura y ansias sin límite, nos cubren con gracias de ninfas arrobadas entre besos y suspiros.
Sinfonías de amor, juntos nosotros dos, llenos de inquietas esperanzas, llegaremos al gran término del ansia. ¡Vivir amando! Que la luz nos envuelva entre las horas del crepúsculo cubierto con su manto.
Un suspiro, dos suspiros, miles al mismo tiempo en una oda en alegro al viento y el roce de las manos en un preludio a la conquista.
Sinfonía de amor fusión de dos seres en corazones con música.