Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 18 de marzo de 2013

Plenitud de amar


Plenitud de amar en el aquí y en el ahora, ¡qué gran sencillo milagro vivir en el hoy contigo!.
Mis suspiros se detienen pensando en ti y mi corazón late y palpita porque estás en mi vida.
Sólo se que la distancia alarga caminos pero siempre te siento conmigo a pesar de los abismos.
Plenitud de amar que no es misterio, estás en mis sueños y en el alto silencio de la noche, un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo y en el mío el tuyo siento.
Ya dormidos o en vela, los dos nos buscamos, tu sueño es mi sueño.
Plenitud de amar sin saber quién eres tú, verde de mis prados, dueño de mis cielos, sabor del fruto prohibido.
Pensar en ti todas las noches no es pensarte con mi pensamiento, es que estás dentro de mí. Te voy pensando conmigo, exactamente en el ancho mundo.
Plenitud de amar, dedicándote el alma mía a la tuya, a la luz de quererte, en el gran silencio por la tierra, por el cielo, en las suaves voces de nube, todo el cántico del amor va hacia ti.
Este amor nuestro vuelto estrella, único y verdadero, de afán y tiempo, ha entrado en mí como la dicha entra sin prisa, beso a beso.
Plenitud de amar, por ella no dejaré de buscarte, saltaré muros de agua, anchos fosos de aire, vallas de piedra, setos de bosques y te encontraré.
Te espero sólo a ti y donde yo te espero, sólo tú podrás estar, sólo escucharé tus pasos, tus vuelos, tus huellas únicas.
Plenitud de amar que hace que tu aliento mitigue mi llanto y tu mirada guíe mi camino porque tus ojos son secreto de mi amor.
Me llevas en tus días, en tu alma, en tu pecho, en tus labios, en tus palabras encendidas, lejanas sí de honduras de cielos o entrañas de la tierra.
Plenitud de amar, déjame volar hacia él, con el alma del alma y tan sólo un momento fugaz, eterno, es tiempo infinito.

Esperar


Ahora mi tiempo ha aprendido a vivir con pausa, a saborear los pequeños espacios y a continuar esperando esos momentos que tú me das.
Esperar hasta encontrarme con mi yo desconocido y aprender que se puede volver a amar intensamente en la madurez de la vida.
Sin límites, sin rubores, sin titubeos, sólo queriendo que suceda lo inesperado.
Esperar a que sea posible, dejarse ver uno mismo tal cual siente y desear que tú me veas así. Sin ángulos, sencillamente con el corazón abierto y el deseo compartido.
Esperar que el querer exista por sí mismo, sin necesidad de pautas ni promesas, sin esperar nada a cambio, sin recompensas, sólo el deseo de dar.
El Amor… es esperar por ti, idealizando el arte para amar haciendo que los sentimientos que clamo broten por doquier.
Esperar que mis letras de amor para mi hombre amado le lleguen con todos los sentimientos engalanados con mi aroma y mi ser.
Esperar que fluyan de la pluma, las letras, las palabras, las frases, las estrofas, exaltando el valor del amor en forma de bellas inspiraciones.
Ya no hay respuestas que deba esperar ni fantasías que no haga realidad, mi amor ya no tiene un tiempo, es ahora, aquí… para siempre.
Esperar es todo ¡qué absoluto portento!
Esperar el fundirnos uno en el otro, para que el anhelo creciente, la distancia recorrida nos una para aspirar del todo la imperiosa fragancia, proyectándose los cuerpos más allá de la vida.

Estrellas peregrinas


Estrellas peregrinas que como flechas perfumadas, lanzarán mis palabras y en poemas de amor viajarán hasta tu alma.
Dulces estrellas de la pasión, ojos de luna, corazón suave y tierno que te llama desde la lejanía distante sin ver tus ojos de amor.
Primero fue un poema de amor, luego otro y luego otro.
Sobre las costas de tu espíritu se fueron amontonando mis versos.
Estrellas peregrinas, que me llevaron hacia ti y tu voluntad fue cediendo como una ciudad asediada y las venas de tus sentimientos se abrieron como flores.
Estrellas peregrinas, mágicas y maravillosas que nos llevan al infinito desde que aquel poema de amor primero te colmó el alma y como los poemas son cosa de magia y vida, enamorarnos es lo insólito hecho realidad.
Estrellas peregrinas, lleven mis poemas a las almas que grácilmente las reciban y las amen flotando liberadas por los anchos espacios de todos los crepúsculos, como si fueran nubes escritas por el viento.
Estrellas peregrinas, despacio, como soplo leve, alterno, entreguen a mi amante mis palabras de amor, escritas en un ritmo de mi vivir soñando.
Estrellas peregrinas, que en el espacio inmensurable llevan el mensaje de amor celestial e intrasmutable e inspiran sublimizados versos que con efluvios recorren el orbe hacia ti con sus luces brillantes.
Estrellas peregrinas, a las que llevadas por vientos cósmicos les confié mis deseos de que mis versos vuelen a mi amor plenos de esperanza para que no sean sólo un sueño.

Tiempos para amar


Contigo soy feliz


Contigo soy feliz
(sueño día y noche con estar a tu lado y en mi duermevela busco tu alma clara y abierta por caminos anchos y altos muros para guardarlo, escondida sólo para mí).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(siempre me pregunto dónde estás, si tú no estás ausente te siento conmigo, veo tu cuerpo alto que se termina voz como en humo la llama, en el aire impalpable).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(me inspiras tropeles de versos que abren las alas y vuelan levantando un tembloroso remolino de cadencias que nacen de mi amor por ti, son frases nobles, cláusulas marmóreas, blancas que lentas pasan al pensar en ti).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(el silencio nos une, el hondo que nos hace llegar a lo profundo en nuestras almas quebrando surtidores delicados, en la tierra de lluvia recién mojada llamándonos con su húmeda voz desde un mundo muy remoto a otro mundo muy lejano siempre unidos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(cada amanecer flores acaban en rimas, versos que empezaron tallos hasta el jardín más quedo va floreciendo por el amor insólito que acomete por los altos riscos azules del aire).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(te siento tan cierto y mío, seguro que hoy, que aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere tu abrazo, se gastarán tus caricias en días y noches blandas y poco a poco te voy queriendo más, amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(en nuestro lenguaje sutil cuando los cristales duplican el blanco disco de marfil de la luna, nos unimos y nuestras voces tiemblan plenas de ansiedad y muchas veces, misteriosas frases de amor vuelan como visiones que se ocultan al llegar la aurora).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(sin querer, te quiero, el estar juntos… tiene saber a poco, siempre que estoy a tu lado cada día quiero más de ti, eres mi silencio azul en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas a las aguas turbulentas y profundas que inundan nuestras almas).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(nuestro paso armonioso nos lleva en plena noche por el campo abierto. Los astros nos observan con tenue empeño y las lomas echadas de bruces nos miran en silencio).
Juntos somos uno, aspiramos la calma que nos une, con perfume a trébol mientras se alborozan todos nuestros recuerdos de nuestra vida juntos y la luz nos ilumina de puntillas, en el alba lanzándonos a las nubes para amarnos siempre como voces.

Mensajes sin destino


Mensajes sin destino, flechas en el aire, poemas de amor que he ocultado en un lugar secretísimo para no ser encontrados ya que sólo por ti están inspirados.
Son frutos nacidos del amor intenso que por ti siento ni están apegados a ningún estilo.
Fluyen del río del tiempo, se empapan escondidos en sus aguas y la flauta que los acompaña haciéndolos vibrar en mi interior se vuelve poco a poco reticente y opaca.
Mensajes sin destino, ayer quise gritar en una alud de palabras las prosas de amor guardadas para abrir causes nuevos y derribar murallas, pero no pude, fue un imposible deseo.
Ayer mis ojos acertaban distancias y como un remolino dos brazos giraban desbrozando malezas.
Mensajes sin destino, piernas y corazón con los versos de amor apuraban su marcha ora explorando amores, ora andando comarcas, buscándote sin cesar para entregarte mis mensajes de amor.
A todos pedía por ti y algún sueño prometía mi flauta, no el sueño que se sueña, sí el sueño que se arranca de la tierra renuente.
Un mar de letras impresas te quieren encontrar son frases de amor que sólo para ti las escribí y en las que me interné con todo mi amor y el fragor de llegar a tus brazos en una marejada leal y pura.
A veces te busco en el jardín florecido que me llama cuando en rosas, jazmines y geranios estalla o verdea, modoso en la paz de su grama.
Mensajes sin destino, los envío cantando bajito sin ahondar las pisadas con un dejo de gozo para que lleguen a ti mi amor amante.
No quiero penas ni dolores, sí sueños a mis espaldas para que absorban mis tormentas y tan sólo compartir contigo mi bienamado mis bonanzas y mis prosas de amor.
La flauta está en su estuche y la espalda en su vaina porque espero que mis mensajes sin destino lleguen pronto a tu noche como un libro fiel que cuenta mi espera ansiosa  y vibrante.
Mensajes sin destino, van por un mar terso, sin oleaje, en un mundo como de sueño en un eterno recomenzar para que se oculten, no queden o se pierdan en la nada.
Mensajes sin destino, viajan en el silencio, en el viaje completo de proezas musicales en los confines del paisaje.
En mi voraz silencio grito mis mensajes para que se alcen hasta el cielo en una gama de colores en las que las palabras se entienden una vez más a sí mismas.
Mensajes de amor, no se oculten ni en un veraz espejo muestren las palabras de amor que mi numen siempre inspiró.

Magia de un día


Magia de un día, mi amor tu eres magia, en cada instante de mi vida en mi cielo resplandeces y son tus ojos que me iluminan con un fulgor de estrellas que me cautivan y me ocultan sin quererlo en tu mirada.
Magia tiene tu voz, tu dulce acento, el cual lo escucho dormida y aún despierta que me dice dulcemente con el viento, me confiesa y me repite: “que me amas”.
Mis pinceles más leales se han propuesto apresar tu verdadero rostro: desentrañar las esenciales líneas donde tu fuero el aire acata y el aurea alba, espiar el múltiple venero donde emerge a raudales toda la luz que quiero para tu piel, tus ojos cenitales.
Magia de un día, en la que la recta se espírala, la curva se endereza y por la emoción y el sentimiento sin acertar el rumbo ni la escala, la alta luz tropieza o en su ímpetu resbala.
Magia de un día, estás a mi lado, entre mis brazos, cubriendo mi cuerpo con calor y caricias.
¿Cómo apresar la sosegada llama que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama cuando se incendia prodigo de rojo?
¿Cómo apresar la tímida piel que en tus mejillas convoca?
 ¿O la mañana asomada a tu boca?
Magia de un día, mi afiebrada plata se anubla enamorada.
Se pierde en la enigmática y secreta zona de la alborada donde digo carmín, azul, violeta y al nombrarlos se esfuman en airada, fantástica pirueta.
Magia de un día, en tu silencio eres un volcán que se activa aquí en mi pecho, cuando llegas y desciendes a mi lecho y en tu ternura me abrazas.
Mágico es este momento cuando respiro tu aliento y mi alma se entremezcla con la tuya para volar por los cielos y marcar el universo entre suspiros, siendo uno, envuelto en hilos, envuelto en hilos de plata.
Magia de un día, con este nuestro amor que no se acaba nunca porque prolongando de que uno y uno sean dos ya que el amor es el retraso milagroso de su término mismo.
Con los besos, con la pena y el pecho se conquistan en afanosas lides entre gozos parecidos a juegos, días, tierras, cielos abiertos, espacios fabulosos, a la gran disyunción que está esperando hermana de la muerta o muerte misma.
Magia del beso perfecto, aparta el tiempo, échalo hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo tiene el amor su cima: es en la resistencia a separarse en donde se le siente, desnudo, altísimo, temblando.
Magia de un día que se va en una despedida larga, clara, con lo más seguro que es el adiós…

domingo, 17 de marzo de 2013

Zaranda


Amor sin dueño


Amor sin dueño, quiero que mi alma se eleve hacia lo alto entre suspiros entrecortados y anhelos de amar con total intensidad haciendo palpitar el corazón con ritmos placenteros y sin ansias ni afanes, sin que un ser me esconda entre sus brazos y no pueda sin límites amar hasta el infinito.
Necesito que mis armoniosas y pequeñas risas y lloros en flor se congreguen al son de las alas de mis sueños.
Mis frases, mis estrofas de amor, son nubes que flotan y para ello hay que tener luz de estrella para iluminar mi vida en silencio plácido y sin fin.
Amor sin dueño, quiero ir por veredas de la tarde perdida y sola, sin sentir el cercado de ramas que quieran encerrarme con trabas ni cerrojos.
No quiero que nadie pase por mi mente como un aire domado con ramas verdes que cercan mi sosiego.
Amor sin dueño, no se atreva ningún ser a entrar en el plato sonoro de mi silencio queriendo quemar la llama hirsuta de mi frente como un ave de marfil en primer vuelo.
No quiero ser un pentagrama vacío, me quiero llena de notas que palpiten en mi alma encontrando los versos, las prosas, que abren las alas y vuelan levantando un remolino de cadencias que como ecos lejanos llegan a horizontes cercanos.
No deseo que mi corazón de poeta sea un rojo sol prisionero, quiero sentirme libre para amar con todo mi espíritu por doquier, aquí, más allá, lejos, en infinitos espacios.
Necesito cruzar el éter dormitando en el silencio blanco de la luna llena o como en potros de llamas cabalgar en los cometas.
Hundirme libre en el mar o bajar libre al abismo donde la luz no penetra y donde millones de ojos me sorprenden y contemplan, son los diamantes que el gnomo amontonó en sus cavernas.
Amor sin dueño, vuela, corre, descansa, se lo coge a puñados como al mar y cae sobre las almas que me rodean en un sueño eterno sin despertar ya más.
Suelto, escapado va, sin que se sepa dónde, sí pisando los cielos que miramos o bajo el techo que es la tierra nuestra, inasequible, incierto, eterno jugando a existir siempre y a su paso en las altas madrugadas unas alas invisibles lo golpean, lo llaman, lo necesitan, es el amo seguro que se cierne volando a ras de tierra para todos en un enamoramiento total de la vida.

La vida es...


La vida es, mi existir en un sueño hecho realidad, un himno que canto a cada instante, una aventura en la que arriesgo todos mis sentimientos.
La vida es un desafío continuo que enfrento cada día dominando penas, luchas, tristezas, envidias; es un himno que canto con alegría y gozo, es bienaventuranza que la saboreo en cada amanecer y en cada crepúsculo.
La vida es puro volar sin hora quieta, es la salvación por querer salvarnos, es amor para disfrutar en cada segundo, en cada instante.
La vida es una mariposa de abril que revolotea feliz en mi jardín florecido y ahora en mi otoño fugazmente miro sus colores brillantes al sol.
La vida es una gota de rocío al amanecer que se desvanece en el cielo al mediodía de mi existir.
Cae en lluvia al atardecer para fundirse con el mar al anochecer.
La vida es color en la música del viento, leve en extensión pero intensa de dicha y amor en su breve tiempo en esta reencarnación.
Mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el esplendor del alabastro de mi amor sentido siempre.
La vida es cornisa y ornamento de mi cielo, sangre del buenamor, amor callado, firme hiedra de amor en mí plantada.
Estoy en mi existir soñando semidespierta en un sol desmayado y en un musgo amaneciendo y tiendo puentes con mis flechas bajando sombras de amor a mi tierra.
La vida es también dudas que ahogan en desazón el pensamiento y detiene las horas de la espera en la ramazón elástica del viento.
A cada hora recorre mis sentidos sin orillas el deseo de ser amada por ti y un remolino adolescente de primavera atraviesa mi cuerpo y la estirpe de mis cantos se levanta y mi sangre convoca la apetencia de estar entre tus brazos acurrucada.
La vida es amor, ¡bendita sea!, con felicidad e infelicidad, es un camino a seguir con momentos gratos e ingratos y un destino a cumplir.
Si se aquieta la sangre o ya niveles desborda consumiéndose en fuego toda mi piel, están prontas mis manos a mi ruego pidiéndote que vengas a mí, ya que eres tú el solar de mi vivir coronando los vientos serenados hacia el río donde bogan los besos no dados de tu sol y mis cánticos unánimes le dan brillo a mis bienes ya logrados para que el aire en su vuelo te traiga hacia mí.

Tu huella que mi mar se llevó


Tu huella que mi mar se llevó, lejos, lejísimo, ni se verán más tus pasos firmes y seguros, ni sentiré tu húmeda piel sobre mi cuerpo, desnuda está mi carne, colando entre mis dedos mansa arena aunque a veces hacia adentro el deseo reverdece puliendo artesonados por tu ausencia.
Tu huella que mi mar se llevó, otras aguas se mueren en tu pecho que son mar a mis sueños y mi olvido, mas tus naves combaten y naufragan en un abismo de geográfico equilibrio.
Iré a vivir el mañana sin que tú cerques mis huellas, temblando de futuro, a sentir la vida de prisa, segundos, siglos, siempres, nada.
Alfabetos de mi espuma un día te alejaron de mi mar y yo por perdido te di, quizás por un instante tan sólo.
Tu huella que mi mar se llevó, porque ya no sentía las alegrías altas de tu querer y las angustias de estar aún queriendo poco me inundaron con lagrimones que anegaron mi pecho.
Sólo quedaron en mi alma los poemas, las frases, los monosílabos de amor que se escondieron dentro, muy dentro, para que tu huella no se lo llevara a la nada.
Desde la tarde aquella que mi mar te llevó aún andan por mis venas mis versos despacito y muchas cosas he visto que pasaron traídas y llevadas por el tiempo.
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos, sobre mí tú seguiste como el sol en los pétalos.
Y tu huella mi mar se llevó en la brisa de mi dolor caído, con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto, tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes en inmenso río blanco corriendo hacia el desierto.
Tu huella que mi mar se llevó, te llevaste mis caricias en el gesto de tu abrazo y en tus palabras quedaron rumores parecidos al lenguaje que llevabas en tu boca de agua desde el más quieto charco al más agreste risco.
Entre el hombre y mi alma se ha cruzado una espada de espumas blancas.
Ha sonado la lucha y me siento intocada, mi mar te llevó, estoy sobre los siglos con fiereza de olas…
¡Nadie palpe la sombra que mi impulso ahuyentara!
¡A veces la vida me quiere estallar en canciones de angustia inesperada!
Yo quisiera quedarme en el secreto de mis penas punzantes como estrellas, pero mi alma no puede alcanzar el silencio del poema sin palabras.

Esperando sola


Claroscuro


Claroscuro, mi vida se desliza lentamente por un fuego helado que deja mi corazón apesadumbrado y entre quejas y penas mi alma en un grito de silencio ensordecedor clama por paz sin lágrimas dulces.
Claroscuro, entre mares de letras, monosílabos, frases como en una marejada con oleaje alto me interno en mí misma.
Se me vuelan los ojos entre colinas y llanos en este mediodía  cielo de raso y me tiendo  en el verde prado entre el roquedal y el bosque.
Claroscuro, amarillos y verdes, amariverdes, escuadras implacables y sutiles pinceles duendes fríos y cálidos. Fuiste y serás el amor de mi calma y excitación ya y nunca.
Mis poemas se irán al mar o al rio entre las sombras de los sauces y llegarán a ti para aceptarlos o rechazarlos.
Me los devolverá la tarde en un claroscuro entre puñados de agua cristalina y turbia entre ristras de voces bajo los árboles frondosos y raros
Claroscuro, mi corazón late en una acertada y confundida alquimia secular de los jardines trocando la sigilosa confidencia en alto aire cercano y lejano, tallado, esclarecido.
Claroscuro, de mi sombra ingrávida y caduca entre promesas huidizas y venideras del amor en las manos. Te veo llegar con tus dos ojos sin mirada y tu silueta apenas sobrevive difusa y estival.
Claroscuro, se me ha perdido tu nombre y tu rostro y tu figura, los ha filtrado el tiempo, en anexar y desunir, entre sordinas atronadoras.
Claroscuro, el recuerdo es olvido, de tu silueta apenas sobrevive entre alegrías y hastío una imagen cercana y lejana a la vez.
Eres de un país de hechicería donde la brasa ignora la ceniza y el mirar es un modo azul que atiza la brasa y arremansa la alegría.
Claroscuro, amor impetuoso y calmo que llevó a una pasión desbordante, avasalladora y tierna.
Sueño crecido, impulso que descarta la unidad.
¡Oh milagro realizado!
¿Es esto un diálogo inventado?
¿O es que mi sangre harta de pájaros y de sueños busca enhebrar la perfecta compañía de tu amor imposible y verdadero?

Desdén



Desdén, palabra no pronunciada cuyo significado hace estremecer mi alma, nunca lo sentí en ningún momento de mi vida hacia nadie, pero en este instante surgió en mi mente, ¿cuál es la razón?
Desdén, es lo que conmueve las fibras más íntimas de mi ser, es el desaire que a veces por instantes inunda nuestras almas por el dolor que alguien nos provocó.
Si se acerca el desdén muestro desprecio poniendo a prueba el ingenio con sagaces aforismos que me llegan subrayados con significativas miradas de envidia, celos, menosprecio, a los que respondo con total indiferencia sin inquietarme un ápice, sin juzgar actos y pensamientos malsanos, me inunda una tolerancia objetiva hacia su existencia y por segundos me invade un profundo desagrado.
Frío desdén, mi rostro llevado del desprecio y la diversión esboza una expresión de ira y amargura que dura tan sólo un instante ya que vuelvo a ser yo, la pura mujer poeta que es totalmente ajena al mundo material que me rodea.
Mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho todo el amor que me inunda cuando el cielo se afila al conjuro de un sutil cosquilleo de flautas que alejan de mí sentimientos malvados.
La última estrella remisa abandona su puesto de guardia desde donde los ángeles me protegen y cuidan para que mi alma encendida y liviana lleve su amor por doquier.
Desdén, no estás en mí tratando de sacarme de mi vida casta para arrastrame con sed de verme en el silencio del mundo de las sombras miedosas, delgadas, oscuras, para que me interne en el inframundo de lo desconocido.
No lo lograrás, la luz brillante me envuelve en el gran aire vacío de dudas, dolores, penas y soledades, entre azares sin respuestas.
¡Qué gran plenitud vivir en paz y armonía desoyendo las palabras sin color, tan vagas como las sombras!
Entre jazmines, rosas, azucenas, alelíes, están los nombres de los que no mienten ni hacen daño ni te hieren, mientras haya cantos en la oropéndola, la vida es felicidad plena.
El futuro es distancia, no deseo perderme en lo venidero, quiero acercarme a mi presente sin desdenes que me acosen en las largas dulzuras del minuto de tiempo al tiempo, sin torpes atropellos, entre quietudes y calmas, el alma se enaltece en búsqueda de la verdad.

Una luz encendida


Una luz encendida, un deseo infinito de encontrar ese amor verdadero y pleno.
Cuando un rumor ambiguo y exigente se me estanca en las venas y mi voz se resquebraja, se reseca como un erial de cuero, acudo al largo camino iluminado y le entrego el impulso circular que pudo ser un verso, un poema, una prosa poética de amor.
Una luz encendida, hacia ti voy, a encontrarme con mi amado amante en los jardines en donde nos acogen y sus duendes nos inventan matices singulares, dejándonos gotas de sueño hasta el más allá, donde el temblor pluvial nos hace falta.
Una luz encendida, íntima, nuestra, que emerge del vegetal periplo con un guiño punzante trasmutando en estrella el cielo circundante.
Alquimia secular de los jardines donde se trueca la sigilosa confidencia en altos aires tallados, esclarecidos.
Una luz encendida entre nuestros cuerpos de mármol y perfume y el amor se desliza en nuestras manos acariciando la piel desnuda ungida hasta nuestros dedos, en brazos de estatua esculpidos por la pasión fresca.
Te siento junto a mí, estás como una mariposa de fuego y de tormenta.
Una luz encendida entre tú y yo, quiero que aturdas todos mis sentidos, quiero sentir un cerco que confunda mi cuerpo con tu carne, mi aliento con tu boca, mi piel con tus ojos ardientes acariciándome toda, casi sin tocarme.
Apaga el viento que delira, desboca los temores indefensos.
Quiero al fin la comunión total, la unión que será lo sumo del amor.
El abrazo de tu piel de nave humedecida, me sacude y me hiere, me desdobla y me lleva.
Mi vida es un cielo trivial de jovialidades que llenas con tu aliento de argonauta errante y taciturno.
Una luz encendida aprieta mis deseos, caliéntame las carnes con tu pasión de viento.
El sol será mañana una fuente de lujurias y tú serás mi boca y mis manos desgajadas de rocío serán tu placer máximo.
Cual hambrientas sensitivas, con suavidad de jazmines, tus manos cuajan mis senos doloridos de deseo que se entregan agitándose a la soledad que se beben.
Una luz encendida, mis formas inanimadas viven, tiemblan, se hace carne, bajo el cincel embebido de tu pasión noble y pura.
¡Qué sensación tan profunda arranca de mi alma!
¡Qué grito de amor desgarras de mis poros y mi sangre!
Una luz encendida nos envuelve como capullo en flor, otra vez mis ojos en el fuego de la tarde y todo perdurará… hasta tu ausencia…

jueves, 14 de marzo de 2013

Invadiendo mi silencio



Amor perdido


Amor perdido, ¡qué dolor!, ¿sabes? ¡Perder al amor!
Es como arrancarte el corazón en mil pedazos y toda la luz del alma.
El amor se lleva en lo hondo de la sangre, el sol que te compaña y te reviste, brazo en que te apoyas por el camino incierto del vivir, escudo que te resguarda el pecho de muertes o borrascas.
Amor perdido, ¡quiero llorar entre escombros!, nos separamos tú y yo en la cuesta para siempre.
¡Algo de mi luz en el polvo se ha perdido!
El miedo a no poder encontrarlo ahuyenta de los ojos las palomas del sueño entre clamores de lloros y penas, apurando en la breve llama la inmensidad del tiempo.
Amor perdido, ha de haber un portal sin cerrojos por donde podré entrar y como atisbando de a poco te buscaré entre la raíz de los quebrantos.
Otearé para estar otra vez contigo desde las colinas cercanas y veré el fulgor que tú irradias desde la lejanía y así secarás las fuentes de mi llanto.
Amor perdido, en la flor te recuerdo y amorosa te exalto, guardando en mis entrañas los bálsamos de tu amor y mi secreta lumbre que ilumina de a poco mi pecho cansado se refugia en el orillar del mar bajo las blancuras del astro.
Amor perdido, ¡que hundimiento del mundo!
Un gran horror a columnas quebradas, tiempos sin imágenes, cielos intemporales, entre estíos e inviernos.
Amor perdido se extinguieron las alegrías, las risas, las danzas, pero perduran las frases de amor, aquellas que te escribí con todo mi corazón.
Ahora, sin tenerte, todo va hacia atrás, la vida se va quitando frenéticamente horas, minutos, segundos de encima, destejiendo, galopando su curso del lento existir, queriendo borrar recuerdos, historias para hacer otra vez el anhelo de volver a empezar otra vez.
El futuro se llama ayer.
Ayer oculto, secreto, escondido entre verdes follajes, de esperanzas, hay que empezar otra vez, reconquistar la vida con toda el alma y todo el corazón detrás de aquellos otros ayeres conocidos.
¡Vamos hacia el mañana entre estrépitos besos, inventando las ruinas del mundo, de la mano tú y yo por entre campos florecidos de amapolas ondulantes!
Y ya no más amor perdido, amor encontrado entre tactos, abrazos, piel, entregándonos al palpitar de sentirnos juntos, sin caos ni penas, sólo luz y belleza del vivir.
Amor perdido, encontrado entre la luz del alba y las estrellas escondido, tendiéndonos las manos para coger las nubes, las flores, las alas, los mil sonidos del aire para existir flotantes en el puro vivir, salvados por milagro de no estar más juntos y así estrenar el beso, el amor, sin sufrimientos ni quebrantos.

Ensoñación

Ensoñación, me transporta a mundos de amores vividos en pleno existir del alma.
¿Dónde se esconden los sueños? ¿Están entre los duendes, las hadas, los gnomos, las mariposas transparentes, las crisálidas de seda, los brotes de flores de loto?
Ensoñación, canciones sonoras que flotan en el aire diáfano de un día especial, el Hoy, el día a día pleno de felicidad y amor a todos mis semejantes.
Sueños locos, descarriados, distraídos, que me conducen sin darme cuenta a momentos disímiles, escondidos en el orillar del mar.
Ensoñación, entre latires y palpitares la sangre vital corre a prisa por las venas del cuerpo llevando entretejidos los recuerdos de caricias no olvidadas.
¡Y, ay, cómo quisiera ser una alegría entre todas, una sola, la alegría con que te alegrarás tú!
Ensoñación, ¡cómo desearía ser un amor sólo, el amor del que tú te enamorases!
Veo declinar la tarde mientras voy caminando lento entre las sombras de las horas y la nebulosa de los recuerdos imborrables.
Ensoñación, ¡qué tenues los suspiros de la tarde!
¡Qué dulce es el bramar del océano!
Si parece le hace guiños a la luna y parece en su coloquio más humano.
Ensueño de un amor ilusionario que impele en nuestras almas la quimera, destellos como luces que se encienden en fulgores de firmamentos lejanos.
Ensoñación que nos conlleva a la viva caricia de la brisa, las flores de un color mas encendido, hay más risas y alegrías en el aire y se acaban las tristezas en olvido.
Ensoñación, me haces ascender la vigilia en mis ojos para recoger tu imagen amada y primigenia, haces nacer al son de mis deseos viola de amor, canciones puras, palabras de amor llevándome a la cima de los cielos con la tierra.
Ensoñación, plena de sueños de amor entre aires estremecidos de ternura y bajados de altísimas esferas, perdida me haces sentir por siempre en tu embeleso sin sentir el cercado de tus ramas.
Ensoñación, colmada de verdes esperanzas que se nutre entre delicias y caricias naciendo de mi alma los poemas, las prosas, como jóvenes olivos recién brotados.
Ensoñación, secreto que veda tu figura crecida entre pinos y lloradas mas llena de amor con intención de amar de mis cantares y así alcanzar la cumbre de tu nombre.
Ensoñación que sacude las bases de mi sangre y hace aparecer tu nombre contra el cielo, amor, que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.

Pesares del ayer


Pesares del ayer vuelven a mis recuerdos cual de puerta pesada cuando gira sobre gonces de hierro enmohecido.
Anidaban en las grutas del olvido y ahora pregunto ¿por qué regresan en un sombrío torbellino?  Pesares del ayer renacieron en una mañana apenas comenzaba, áspera y fría cual musgosa bruta y ardieron en el cielo de esa aurora nubes de un rojo intenso como en un conjuro infernal, colmado de bramidos cayendo cual torrentes.
Pesares del ayer como nubes de borrasca me inundan con un ronco eco de dolores idos.
Todo aquello pasó pero aún en mi mente siento remordimientos por no haber sabido actuar con límites y dejar pasar al dolor por mis fronteras que debían protegerme.
Pesares del ayer, mi afligido pensamiento quiere ahuyentar las sombras de aquellos ayeres, de aquellos amores que en vano llegaron a mí.
Pesares del ayer,  recuerdos que deben irse al lugar secreto donde reina la paz y el silencio haciendo irse muy lejos a los tormentos imborrables y a las tristes agonías como son una mano fría dentro de mi pecho.
Quiero que todo lo pasado que provocó dolor se hunda en hondos precipicios palpitando en un viento ardiente como el que sopla en un gigante incendio.
Pesares del ayer, dejadme vivir desde el Hoy la vida en un continuo palpitar de alegrías, esperanzas, ilusiones sin llantos ni gemidos, plena de amores y deseos calmos.
Y poco a poco nacerán los versos, las frases, las prosas, entre perfumes de flores guarnecidas de pimpollos nuevos. Y entre risas y lloros en flor mis prosas volarán en las alas de mis sueños.
¡Versos! ¡Palabras de amor!, me hacen refugiarme en el mundo del olvido sin pesares del ayer, sólo estrofas entonadas como canción de vida.
Pesares del ayer, unos los hundo en el mar, otros cruzan por el éter para que beban luz en las estrellas y no regresen jamás a mis recuerdos que tan sólo quieren revivir los mejores instantes de felicidad de los ayeres de ayeres y en este Hoy dormitar en el silencio de la luna llena rodeada de luces brillantes de amores nuevos.