Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 25 de marzo de 2013

Tengo


Tengo las manos colmadas de deliciosos momentos vividos con intenso amor, plenas de recuerdos inolvidables y de penas ya olvidadas.
Tengo mi cielo de día con un vestido azul y un botón de oro, de noche con un vestido de luto y un botón de nácar.
Tengo de día todo el esplendor y el brillo por que es cuando llega el amor, de noche me sumerjo en la invisibilidad porque es cuando el amor se aleja.
Tengo todos los encuentros fugaces entre luces distantes y azahares sin respuesta.
Toda mi vida me palpita encendida entre tus brazos, cuerpos finos y delgados, todos miedosos de carne.
Tengo, desde que naciste, al son de mis deseos viola de amor, altar en el Olimpo, cintura cincelada en nácar verde y perfil modelado en blanda cera.
Tengo el calor de tus hombros enlazado, apretado en mis brazos y me siento en la cima de los cielos con la tierra.
Crecías hacia dentro de mis dedos cuando herías mi piel con tu belleza y al roce y al llamado de tus ojos tengo en mi alma todos los poemas alzados desde mi sangre.
Te tengo en el verde follaje levantado del árbol donde pierdo mi albedrío y en el viento caliente de estío y en la orilla del amor enamorado.
Tengo mis sentidos creciendo a tu espalda, flamígeros cipreses en hileras por los aires, un círculo amarillo me inundaba de cuerpo entero.
Tengo tu figura vedada a mis poemas, a mis prosas de amor como un cerco de jóvenes olivos.
Tengo en mi boca tu nombre y llevando las manos a tu pecho, amor, desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Tengo un aire domado por donceles, ramos verdes que rodean mi sosiego posando un viento en mis labios que te acercan más a mi y soy feliz.
Eres mi sol y mis cánticos unánimes, el brillo de mis bienes ya logrados y el aire para el vuelo de mis ángeles.
Tú conservas los labios sobre el musgo y tu nombre en el silencio, riela, espero que no te apartes nunca y siempre nazcan de tus ojos el verde azul que refresque mis sentidos.
Tengo, te tengo, tengo todo en mí, eres mi luz en el zócalo del viento rezagando mi camino, ancla de oro y cadenas de mis anhelos.
Eres mi música del viento, tan leve en extensión al amparar su son tan breve tiempo.
Te tengo y al tenerte ¡qué sensación tan profunda arranca de mis entrañas! ¡Qué grito de amor desgarras de mis poros y mi sangre!

Nuestro tiempo es Hoy


Nuestro tiempo es hoy, este segundo, este instante, porque las vidas para ser fluidas cantan con los pasos. Hoy estoy aquí pensando en ti, no es la tensión, la melodía de la vida, no es la postura que se tiene como permanente y constante de cansancio y tristeza, no está hecha la vida para romperse cada día. 
¿Adonde se va viviendo un hoy que fue ayer?
Busco y contemplo con ansias el amor del Hoy, el que me sorprende con su mirada de ternura y mimos.
Y en la medida que el ser se entrega… ¡a través de él!, se traduce la fuerza que le anima.
Nuestro tiempo es hoy, te necesito en este momento, anhelo tus besos, tus caricias dulces, tus abrazos profundos y como en el transcurso suave de cada día ir tras el amor esperado, anhelante, ese algo que penetra en cada respiración, en cada suspiro, ¡que se da en cada sabor! 
Nuestro tiempo es hoy, que se balancea en cada visión, ¡que canta!… en cada palabra, en cada verso, que nos inunda en todo nuestro interior.
Nuestro tiempo es hoy, quisiera detenerlo para mirarme en tus ojos, para contemplar tu sonrisa, hoy quisiera caminar sin prisa mientras se moja mi cara con la brisa y despertarme contigo cada mañana.
Nuestro tiempo es hoy, no me pidas más del que te puedo dar, quizás mañana ya sea tarde, el amor al pasar no se va a detener al verte.
¡Que haya en nuestros tiempo sensibilidad, entendimiento y amor mutuo! 
Nuestro tiempo es hoy, sin limites ni fronteras, si de ilusiones y fantasía. 

Mi recuerdo eres tú




Mi recuerdo eres tú

(parece que flota… es tan suave su ir y volver bajo el fanal errante de la luna confidente del bardo peregrino)

Mi última esperanza

(irradias en la sombra todavía siguiendo un ideal que no se alcanza, merodeando en la sombra la ilusión perdida que fue mi guía)

Mi recuerdo eres tú

(y hoy, en este otoño que estoy viviendo y que la vida empieza a declinar, se encuentra mi corazón solo y cansado, sólo me hace feliz tu recuerdo turbando el nocturno desasosiego)

Mi última esperanza

(tú, mi todo, eres el que despiertas con cada triste sonido, lento toque de notas vagas que el viento lleva a flotar como doliente gemido y de la noche en calma, tú mi melancólico son haces estremecer el alma en vibraciones impredecibles)

Mi recuerdo eres tú

(fuiste mi mundo de venturanza que me llevó a la plácida nota larga, tu voz me sigue acariciando y como un suave reproche se desgrana en la calma noche las perlas de las delicias vividas a tu lado)

Mi última esperanza

(¿es que acaso ya no estaremos más juntos? Quiero flotar en el éter la aúrea nota que nos unía en un bálsamo efluvio de noche primaveral. ¡Ven a mí!)

Mi recuerdo eres tú

(¡qué instantes más frenéticos y voraces  vivimos tú y yo! bajo cielos escarlatas que se extendían inflamando mantos sobre nuestros cuerpos)
 
Mi última esperanza

(no quiero que seas mi silencio total en un viaje completo de la vida, te quiero en su trayecto en bacanales, algazaras, proezas musicales, en una gesta al abordaje de la felicidad y de la paz eterna)

Mi recuerdo eres tú

(por ti anduve en el mar, altiva como una ola, una ola desnuda y sola estallando en cada cabriola y desgranándome al recordarte en cada instante)

Mi última esperanza

(por ti, un hondo estremecimiento se aquerenció en mi interior y destelló en derredor, un símil del paraíso al pensar en ti)

Mi recuerdo eres tú

(serás siempre un horizonte plomizo en mi vida quedando siempre un goce en mi corazón y en mis manos desoladas, entristecidas, marcadas, donde mi piel te recordará siempre)

De nada me arrepiento, pues la verdad de un momento se grita como absoluta aunque al final de la ruta otra verdad la reemplace.
Viví desde la cima a la cumbre, ardida en ardientes lumbres, en un eterno recomenzar.

Tengo



Tengo las manos colmadas de deliciosos momentos vividos con intenso amor, plenas de recuerdos inolvidables y de penas ya olvidadas.
Tengo mi cielo de día con un vestido azul y un botón de oro, de noche con un vestido de luto y un botón de nácar.
Tengo de día todo el esplendor y el brillo por que es cuando llega el amor, de noche me sumerjo en la invisibilidad porque es cuando el amor se aleja.
Tengo todos los encuentros fugaces entre luces distantes y azahares sin respuesta.
Toda mi vida me palpita encendida entre tus brazos, cuerpos finos y delgados, todos miedosos de carne.
Tengo, desde que naciste, al son de mis deseos viola de amor, altar en el Olimpo, cintura cincelada en nácar verde y perfil modelado en blanda cera.
Tengo el calor de tus hombros enlazado, apretado en mis brazos y me siento en la cima de los cielos con la tierra.
Crecías hacia dentro de mis dedos cuando herías mi piel con tu belleza y al roce y al llamado de tus ojos tengo en mi alma todos los poemas alzados desde mi sangre.
Te tengo en el verde follaje levantado del árbol donde pierdo mi albedrío y en el viento caliente de estío y en la orilla del amor enamorado.
Tengo mis sentidos creciendo a tu espalda, flamígeros cipreses en hileras por los aires, un círculo amarillo me inundaba de cuerpo entero.
Tengo tu figura vedada a mis poemas, a mis prosas de amor como un cerco de jóvenes olivos.
Tengo en mi boca tu nombre y llevando las manos a tu pecho, amor, desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Tengo un aire domado por donceles, ramos verdes que rodean mi sosiego posando un viento en mis labios que te acercan más a mi y soy feliz.
Eres mi sol y mis cánticos unánimes, el brillo de mis bienes ya logrados y el aire para el vuelo de mis ángeles.
Tú conservas los labios sobre el musgo y tu nombre en el silencio, riela, espero que no te apartes nunca y siempre nazcan de tus ojos el verde azul que refresque mis sentidos.
Tengo, te tengo, tengo todo en mí, eres mi luz en el zócalo del viento rezagando mi camino, ancla de oro y cadenas de mis anhelos.
Eres mi música del viento, tan leve en extensión al amparar su son tan breve tiempo.
Te tengo y al tenerte ¡qué sensación tan profunda arranca de mis entrañas! ¡qué grito de amor desgarras de mis poros y mi sangre!

domingo, 24 de marzo de 2013

Amor sin dueño


Existir en plenitud


Existir en plenitud, vivir la vida segundo a segundo en el Hoy, con fe en los recuerdos del ayer y en la oscura memoria de frondas que ya son pasado, futuros fueron de innumerables estíos. 
Existir en plenitud, ser feliz en el aire diáfano y puro dejándome estar en sus brazos, volar donde ellos vuelen a sus rumbos marcados, apoyada en su pecho donde encuentro resguardo y paz. 
Existir en plenitud es estar en la luz, entrar en ella, plena de amor, en tan dorada dulzura, sentir que amo desde los luceros altos.
Irradiar el fulgor de la existencia que seca las fuentes del llanto y me estremece de felicidad en cada instante de vida. 
Existir en plenitud como el nardo juvenil que guarda los bálsamos de vida en la secreta lumbre que alumbra mi corazón enamorado.
Necesito los carismas divinos de la luz y del canto para vivir amando, quiero ser en ti mismo una huella imborrable y un recuerdo constante y una sola verdad.
Existir en plenitud es ser en tu vida algo más que un instante, algo más que una sombra y algo más que un afán porque llegaste a mi vida como un susurro pleno de palpitantes caricias.
Existir en plenitud, viviendo como en un amplio jardín florido, donde la brisa que entre las flores pasa con los cálices frescos se perfuma mi vida. 
Existir en plenitud cuando la luz matinal brilla y se irisa entre espumas de aguas puras y bajo el verde de las tupidas frondas sobre la grama de la tierra negra.
Existir en plenitud, contigo a mi lado, feliz seré mirando a las felicidades que vuelan de la rama y del pájaro. Feliz seré por los caminos que cerrados tenía y tú, mi amado, los abriste al amor.
Existir en plenitud, amando, acariciando a mi amante como agua clara que se oye y ya no se oye, entre sonido y silencio, tras la arboleda como vergel prieto y brillante.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear y en plenitud las palabras de amor, los poemas, fluyen claros y precisos, gozando entre sueños, entre hojas nuevas que los esperan ansiosas porque tú las esperas.

Tres llaves


Tres llaves que han abierto las puertas de mi vida junto a la luz, cantando la tristeza de lo que nace, la llave de tu corazón palpitante, la llave que permite entrar a tu alma, la llave silenciosa de tu vida. 
Estas son las versiones maravillosas a las que me enfrento, temblando de amor y cuidándome de la silenciosa sombra que en algún encuentro de mi viaje eterno me lleve a un lugar lejano y no pueda estar contigo, mi amor.
Tres llaves que envuelvo en mil caricias y ternuras entre suspiros del mar son mi tesoro que guardo celosamente entre canto de cálidos sonidos de campanarios lejanos.
Tres llaves que están dentro de mi y por las que vale vivir en la cueva del destino, de tu corazón amado de tu alma noble de tu vida en la que se refleja tu bravura, tu tesón, tu valentía, en cada instante doloroso del todo y de la nada. 
Tres llaves que entre estrellas, nubes, viento silente, inundan mi alma iluminándola con palabras como piedras preciosas. 
Misterio, magia, tres llaves que llegaron a mi hora inocente en el umbral de mi mirada sonámbula y transparente despertándome y abriéndome a la vida sin las cuales no podría vivir.
Tres llaves que se dejaron caer, sin dolor, en mi vida dejándose enlazar de fuego y amor, de silencio ingenuo y crédulo.
Y en mi noche eterna forjé un sendero bordado con piedras de cristal donde dejé olvidada las llaves de mi alma, de mi corazón y de mi vida para quien las encuentre este deseoso de conquistar mi alma, conquistar mi corazón y quedarse en mi vida.
Y entre coloridas transparencias las tres llaves se reflejan en los espejos vigías de mis poemas de amor que desnudan mi alma entre cantos y besos.
Alguna vez las tres llaves se quedarán unidas en mi vida de viajera y poeta cuando la noche sea de los dos, revelando al mundo la delicia de perderse envueltos en llaves de vida.

Noche serena


Noche serena, el cielo cuajado de brillantes estrellas, me envuelve como un manto de entretejidos hilos de luz, inundando mi espíritu de paz.
Me guía la luna,  inventadora de sueños de amor, perpetuados hasta el infinito.
Noche serena, mis brazos que quitan sombras y espinas te buscan como lazos de ardientes narcisos y el corazón en un palpitar inquietante se inunda de amor. 
Noche serena, ansia de vida, anhelos supremos de amor en un navegar tesonero, levando las velas de mi vida en afanes que buscan caricias y besos. 
Noche serena, ensenada segura, la que está a salvo del  tiempo, pleno de amor puro de sueños indescriptibles, mensajeros alados de crepúsculos a albas. 
Noche serena, en mis horas de vigilia de sueños sin sueños, en mis noches oscuras, en esas horas donde nadie me encuentra, te amo. 
En esas horas donde tu cuerpo juega a ser mío poniéndole luz a mis horas serenas, te quiero.
Y cuando tus manos me pintan nadie nos ve, mi alma entra en tormenta por encontrar la tuya.
Noche serena contigo a mi lado, nuestras almas se unen en un paradisíaco tiempo de amor.
Soy feliz en el aire, dejándome en tus brazos volar, donde ellos vuelen a su rumbos sin signos, solo con ternuras del tacto.
Y tan puro es nuestro amor que nos en vuelve y nos lleva al descanso del alma.
Noche serena, plena de risas y palabras de amor que anuncia las mas hermosas auroras.
Tiempo divino que llegó a ser tiempo poco a poco, estío que se junta con el otoño, camino sobre anhelos en las noches lentas y ardorosas que en la alta madrugada nos une aun mas.
Noche serena, donde dos amantes noveles, tendidos bajo las estrellas se aman, despacio, muy despacio, mirándose entre susurros ondulantes plenos de sonidos y silencios, entre caricias suaves,  mágicas.

sábado, 23 de marzo de 2013

Todo está escrito


Te estoy queriendo


Te estoy queriendo más allá de todo y observo embelesada las débiles hilachas que aún me unen al mundo natural.
Cuanto más te quiero, más amo esa inefable vida que un día muy cercano tejí de la nada para estar contigo y ya no se disolverá ni desaparecerá porque las canciones y poemas nos unen entre palabras y pausas. 
No se de donde vino este amor, ni me inquieta el futuro, ¿puede ser la plenitud del todo? Es posible que así sea. 
Te estoy queriendo cada instante más y sí en otro plano es posible cultivar emociones, sólo quiero seguir enamorada, ser minúscula parte de la armonía absoluta, de esa naturaleza que nos lleva al amor. 
Te estoy queriendo y como un fuego eterno me invade con pureza el sentimiento nuevo de amar sin temores ni miedos, sí con esperanzas renovadas.
El cielo ahora de color azul pastel, día tras día sin nubes, con la única variación de una serie de matices, me lleva hacia ti y entrecierro los ojos para verte aún desde esta lejanía como un río de visión. 
Te estoy queriendo más allá de los sueños, más allá de la realidad y con sólo escuchar tu voz grave, sonora y única en la distancia, te acercas. 
Te estoy queriendo, golpeaste con tesón la puerta de mi alma y ahora sólo está cerrada a tanto amar y aún sin sentir tu existencia, aún sin respirar el aroma de tu piel, cierro los ojos y logro ver tu mundo interior. 
Te estoy queriendo y mis versos deben decirte lo que para mí eres, báculo de flores, lámpara de luz indefectible, mi compañero de palabra exacta y silencios largos, con intrépido corazón y alta frente desvelada. 
Por eso te estoy queriendo con ternura y paz, insólito momento éste que estamos viviendo tú y yo. 
Te estoy queriendo tanto porque me impregnas de rocío que cae del sereno cuando en la madrugada se está bañando el alba. 
Te estoy queriendo. ¡Mira de qué manera! Será porque mis miedos todos los ahuyentas, llenas los espacios vacíos de mis años, compartes añoranzas de tiempos que se han ido.
Te sumerges en mi oasis de aguas cristalinas para bañar nuestros sueños.
¡Te estoy queriendo… mira cuánto te quiero!

Desengaño


Desengaño, noble desengaño de amor, pude y con penas y llantos romper el lazo que me tenía aprisionada.
Por tan gran milagro, colgaré desde mis cielos sin celos jamás sentidos ni quejas que nunca me inundaron, las fuertes cadenas de mis graves yerros.
Desengaño, que con ansiedades y dolores de amor muy sentido me solté del yugo de abrazos que me tenían entrelazada. 
Y con húmedas velas de lágrimas sin fin y con rotos remos, me escape del mar y llegué a mi puerto escondido y seguro para encontrar mi soledad perdida y mi paz anhelada.
Desengaño triste, ya tus palabras de amor tan dulces y tiernas pero con repetidas y no sentidas frases floridas no llegarán más a mi alma que las esperaba con anhelos de esperanzas rotas.
Desengaño, vanos pensamientos, pasos esparcidos, lejanías distantes, livianos deseos, todo se ha ido al más allá.
Ya mis versos están libres, no más cautivos de tu inspiración,  honrarán nuevos amores sinceros y puros, reales y presentes.
Desengaño, real y preciso que me llevará a escribir en pliegos  sin necedades de ilusiones perdidas, poemas de amor de alegría y fe en la vida nueva.
Desengaño que las asperezas del camino se llevan por doquier entre el silbido del viento y el rumor del mar, hacia nuevos senderos donde la calma, la paz, la risa, colmen mi mundo interior sin sombras que me palpiten, encendidas como vagos cuerpos finos y delgados, miedosos y temerosos de sufrimientos sin luz.
Distantes azares sin respuestas ni almas juntas amadas entre dos.
Todo fue un amor que inventamos, es tierra sin fecha, sólo era un gran amor en vilo.

Esperanza nueva


Esperanza nueva es creer que has llegado a mi vida cómo cántaro limpio y puro, colmado de amor, albergue para mi alma casta y virgen. 
Esperanza nueva, vibrante, jubilosa, sin huellas del pasado ni recuerdos imborrables, con besos impacientes y palpitantes bajo cielos que jamás he visto y que sólo están en la fe de la búsqueda sin fin. 
Esperanza nueva, el aire contigo me mece blandamente, llevándome con un rumor de alma al mundo limpio de lecho de jazmines, sin luces distantes ni azares sin respuesta.
No importa que te alejes o el tiempo te aparte, por sobre mares y cielos infinitos siempre soñaré que llegas, fiel y puro a darme los carismas divinos de la luz y del canto. 
Quiero sentir la esperanza de que mi mano acaricie las tuyas, velando tu descanso, tu sueño reparador, esa hora que el reloj no tiene para ti. 
Esperanza nueva, ser en ti aquel suspiro callado, ese grito en silencio que se oculta dentro de ti. 
Esperanza de ser tu camino, tu sombra incansable, para estar junto a ti, el aliento, el crepúsculo en tus noches y tu nuevo amanecer. 
Y viene de a poco, mi verso de amor inspirado en esos instantes, desde lejos cual altos montes o valles tejidos con hilos desatados que bajan dentro de mí como bálsamos de amor.
Y en las tardes de pausadas lluvias en los bosques floridos del sueño, ser el remanso donde tu amor te lleve en la búsqueda de mis poemas, a nuestro refugio como islas en un mundo nuevo.

Alegre desilusión


Sed de lo inefable


Sed de lo inefable, de lo sublime, del amor único y verdadero, el que nos conmueve el alma, del afán y anhelo de estar contigo, junto a ti.
Sed de sentir tus besos en mis labios, con el dulzor de una caricia, de un frescor de agua límpida y pura. 
Sed de lo inefable, de lo indecible, de lo impronunciable, sed de secretos compartidos, de abrazos íntimos, apretados, de diálogos tiernos, como de estrellas que vienen de otra vida.
Sed de lo inefable, de lo inenarrable, sin poemas de amor, ya que cuando te marchas solamente quedan sombras que dejaste, de palabras invisibles, sin labios, escritas en papeles.
Sed de amor, del que me vela con un tul de luna y me transforma en un cisne que soñando vuela, contigo muy lejos para vagar por los caminos de luces y de sombras, de estelas estrelladas. 
Sed del sueño mío, de estar en los brazos aquellos a quienes entrego mi alma.
Sed de lo inefable, de buscar donde saciar mi ansia de sentirme amada, sin dudas del mundo y de tu amor como milagro insólito e inesperado que colma ansias y deseos ocultos como prodigios perdidos de siempre y encontrados al fin. 
Sed de ti, de tu piel, de tu mirada, de las auroras compartidas en un gran mundo de luces, sin oscuridades y miedos. 
Sed de lo inefable, de lo perfecto, del lugar al que tú me llevas desde el vasto azul sobre la tierra donde a mi alma virgen perfumas y viertes en ella luces, flores y un aroma vago que la inunda de amor. 
Sed de lo inefable, de la placidez, de la pureza, de la tierna espera, solamente de ti, porque se que me voy contigo al mundo nuestro, pleno de signos y de señales para que no nos perdamos nunca más.

Ser


Ser para ti lo anhelado, lo esperado, el amparo en tus momentos de tristezas, la paz en el umbral de tu vida.
Ser fiel reflejo en la claridad del alto espejo donde nos miremos juntos, llenando tus ojos con el cielo infinito del sentir el mutuo amor que siembra en nuestros corazones llamas de rosas entregadas al viento. 
Ser tuya, toda tuya, entregarme en tus brazos cálidos, perfumados de espigas y que tus manos me guíen a las cumbres del lucero. 
Ser el reflejo de tu sonrisa, flotando en el devenir continuo de la vida, tu paz de intactos cristales liberados de ruidos y de sombras.
¡Ah! ¡Si pudiera ser el manantial de tu dicha, que suavemente mane para sentirme amada y protegida! 
Ser tu espera y tu cercanía para que mis palabras te lleven a mi silencio y entre suspiros entrecortados hacerte sentir el amor que me inspiras.
Ser en ti todo sentido, todo un pensar y grabarme en tu mente, estar en tu corazón, en cada latido y convertirme en tu presente.
Quiero ser parte de ti en todo momento, dejando tus espacios libres pero sí podernos fundir en un mismo fuego, ser un solo cuerpo en una misma esencia.
Ser en tu vida algo más que un instante, algo más que una sombra y algo más que un afán, sí ser en ti mismo una huella imborrable, un recuerdo constante y una sola verdad.
Ser en tu vida una pena de ausencia y un dolor de distancia, algo más que una imagen y algo más que el ensueño que venciendo caminos llega, pasa y se va…
Ser en tus labios la risa, ser el fin y principio, la tiniebla y la luz, la tierra y el cielo. 

El abrazo de la luna


El abrazo de la luna en el cielo, ya clareando, se dibuja finita, la luna que ilumina todo mi amor por ti. 
Claro de luna, me haces tuya en las praderas vírgenes de tu armonioso amparo.
Con tu abrazo cierro la poesía de mis ojos, te revelas en mis sedas blancas, sonata de primavera, bálsamo de fineza.
El abrazo de la luna que se refleja en las quietas aguas del mar con plateados brillos llevándonos al mundo del amor. 
Desde el vacío tú y yo flotamos en una nube mágica, en un apretado abrazo cobijándonos bajo las estrellas.
La luna, amante del mar, nos lleva con su serenidad y armonía  a amarnos más cada instante y nos hace ver en el espejo eterno de la felicidad y el cielo nos cubre con su manto regocijante de luz amanecida.
El abrazo de la luna, imprevisto e inesperado, sin saber por dónde asomará para llevarnos de improviso al día del amor, ilusión antiquísima, pero lúcida y transparente de todos los amantes.
El abrazo de la luna tan sabio e inocente como en un cerco de aire nos absorbe en una red para ser cómplices de las promesas que nos hicimos en inmensos momentos de afecto.
El abrazo de la luna, nos lleva a vivir completamente en un idilio que el tiempo no ha de olvidar, ni ha de borrar las huellas del amor.
La luna, en la playa, cubre la arena que ha de ser nuestro lecho de pasión y de no vanas esperanzas.
¡Cantemos alborozados nuestro himno al amor, con nuestros cuerpos amando en noches de impulsos y de secretos!
El abrazo de la luna, tímido y a la vez audaz, nos lleva a conocer los más escondidos secretos que habitan en nuestro interior.

viernes, 22 de marzo de 2013

Sendas hacia ti


Paisaje lunar


Paisaje lunar, nos cobija y protege con su luz cenicienta y a veces, brillante que ilumina nuestro amor como alas de ángeles vibrando en el paraíso terrenal.
La felicidad nos acuna y en un marco de crepúsculos entre tus brazos tiemblo viviendo momentos sentidos en el umbral del hoy.
Sentirnos como realmente estamos, flotando en un espacio-tiempo misterioso… pero todavía mágico y cálido.
Paisaje lunar, luna de los mil deseos que el paisaje baña bajo su luz donde se refugian nuestras ilusiones y anhelos apasionados de un amor real con sentimientos sinceros.
Paisaje lunar en el que el viento sopla tu nombre y tu reflejo veo en la luna, sintiéndote mío.
¡Ay luna! que mis sueños alumbras, quizás pueda tu brillo alumbrarme y llevarme a lugares donde como flechas perfumadas escriba mis palabras, en poemas de amor que viajen hasta el alma de mi amado amante.
El sentir divino no admite temores, sustenta amores.
Paisaje lunar, bajo las costas de nuestros sentimientos a tu espíritu llegaron mis versos, mis palabras de amor, mis poemas mágicos que se abrieron como flores para ti.
Luna, que con sus rayos de plata iluminan con su luz infinita cada paso que hemos recorrido andando por tu senda señalada sin tropiezos y sin miedos y contemplada noche a noche por tus grandes ojos fijos deslumbrantes de pasión.
Tú, luna, luna de mis noches que iluminas el horizonte para contemplar las estrellas, abres caminos de luz cuando todo es oscuridad y vacío y me conduces al amor esperado.
Paisaje lunar, entre colores y mil deseos haces palpitar el amor entre temblores, gozos y pasiones, refugiándose las ilusiones entre clamores y besos.
Paisaje lunar, amor de luna, luz de mis amores buscando las sutilezas del que desde lejos me ama.
Iluminas los océanos de amor para que dándonos cuenta de que amarnos nos lleva a lo inmenso, lo más inmediato de lo inmenso es ese océano vibrante, brillante, pleno de vida.
Paisaje lunar, su influjo nos traspasa el cuerpo haciéndonos sentir el bálsamo de amor que acaricia nuestros corazones en un palpitar de emociones.

Embriágame con tu mirada


Embriágame con tu mirada, dame la fascinación de reflejarme en tus ojos de miel, necesito tus palabras de amor. ¡Ámame!
Sólo se necesitan miradas, caricias, suspiros para que las emociones se eleven hasta horizontes lejanos y el amor nos conduzca como dos seres únicos que vuelan al orbe infinito.
Embriágame con tu mirada, llévame al mundo que por doquier lucen los verdes, los rojos, los azules y el aire revolotea tibio, alegre, donde renace la vida clamando amor y temblando de emociones, a alas tendidas, reclamando un sitio para reposar y anidar, amor de ojos, de bocas, de manos, de alas y de vuelos.
Embriágame con tu mirada, enfrentemos juntos la naturaleza y la vida, las promesas y la realidad.
Llévame bajo tus alas, detrás del perfume de algún cielo y que esta felicidad soñada me acune temblando de emoción por tu mirada tierna y apasionada.
Embriágame con tu mirada, que como cegadora luz que nos rodea mis ojos son los que te miran para saber quienes éramos tú y yo: la luz de dos.
De dos, porque mis ojos embriagados por los tuyos sólo pueden verte a ti.
Ni recuerdos nos unen, ni promesas, lo que nos enlaza sólo entre dos, únicos dos, tú para que yo te mire y yo mirándote vivir podamos ver esa luz.
Que nuestro amor se encuentre en un lecho de rosas, sin heridas ni sufrimientos, ni dolores y si aparece la pena, sólo lo haga con aroma a conquista, un olor a gloria.
Embriágame con tu mirada, déjame sentir la paz en tu interior, manos llenas de amor, riqueza en tus letras cuando se oyen en el aire, aire que fluye llegando a mis oídos como notas tocadas en un piano que se sienten en el alma colmada de paz y amor, felicidad y alegría cada vez que en mis ojos tu mirada se aposenta.
Embriágame con tu mirada y como una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío.
Vida, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo y en un canto arrepentido vigía detrás de mis poemas, mirarme en tus ojos, sin miedos, para hacer de mí la ofrenda, el ramo que el viento abandona en el umbral.

Sol de mi otoño


Sol de mi otoño, amor con fulgores desde la colina de amapolas irradias la luz que seca las fuentes del llanto.
Y el sol salió en mi otoño, por tu sonrisa, tus palabras tiernas, los desconsuelos se fueron con tu amor aún en la lejanía que no puedo negar, que no puedo callar.
Sol de mi otoño, abriste los canales de mi alma sorprendida y dibujaste arabescos de color en mis oídos.
Cuando quise darme cuenta la vida había hecho volar el umbral de mis senderos, cuando el amor y la felicidad son una búsqueda permanente. su vuelo es inagotable.
Sol de mi otoño, vibro ante la ternura de tu mirada, soy fuerte ante tu tesón y fortaleza.
Soy tu amada amante que sueña despierta.
Amor de otoño que hace huir el ocaso.
Amor… ¿oísteis?... amor.
¿Acaso no ven como arde todo a su paso? ¡Himno de fuego que el sol levanta y amor que todas las cosas canta!
Sol de mi otoño, iluminas mi vida, eres mi consuelo y mi amparo, sin ti mi alma dolorida retumbaría en el tañir de campanas de duelo.
Sol de mi otoño, me liberas, mi espíritu vuela hacia ti en pos de tu amor, profundo y único, me llevas hacia la luz desde un tiempo lejano y me conduces a valles vestidos de fiesta cuando sus rayos doran las cimas desde el bosque umbrío.
Sol de mi otoño, amor que crece aún cuando en las frondas el viento ruge, gime y jadea y al rudo empuje, frágil la rama vacila y cruje.
Sol de mi otoño, ¡himno de fuego y amor que el sol levanta hacia el infinito para que podamos renacer al fin juntos los dos!
Sol de mi otoño, pregunto, ¿podrás curar mis heridas, la de los ayeres perdidos y llenarme de hermosas vivencias?
Tu sonrisa me devolvió la vida y tus manos despertaron los deseos de volver a amar.
Me abrazas y sueño con quererte, te acaricio y sueño con que me quieres.
Sol de mi otoño, vivamos juntos y oculto en secreto nuestro amor vivirá por siempre.