Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 28 de julio de 2013

Estoy acá

Estoy acá
cerca de ti
muy cerca,
mi vida en tu vida
y tú me desconoces
no sabes quien soy

Camino por las orillas del mar
y la espuma me acompaña
se creen que voy sola,
no, estoy contigo.

Los espejos,
el agua quieta
sombrean un solo cuerpo
pero en el alma hay dos sombras
unidas por lazos indisolubles.

Estoy acá
me debía bastar
con lo que ya me has dado
y pido más y más,
tú nunca podrías dar
otra cosa de ti
más perfecta.

Se cierran sin misión, ya, los ojos
a una luz, ya, sobrante.

Estoy acá
tal como me la diste
la vida está completa:
tú, terminado ya.

Pero de pronto te entregas a mí
es reconquista de ti
vuelta hacia dentro.

Estoy acá,
pidiéndote que me quieras
decirte que vivas,
que vayas más allá todavía
por los recovecos últimos de tu ser.

Estoy acá,
pidiéndote,
implorándote a ti, la vida,
inagotable,
alumbrada por el amor
al pedírtela.

Y no te acabaré
por mucho que te pida.

Estoy acá, acompáñame,
protégeme,
ampárame,
eres el amante de mi amor
y así puedo vivir en ti,
sin temor a lo que yo más deseo,
a tu beso,
a tus abrazos,


Estar ya,
siempre pensando,
en los labios,
en tu voz,
en tu cuerpo,
en tus brazos
y poder estrecharte sin fin
sin penas,
mientras se va inhacedera
con mi gran amor por detrás
tu solo cuerpo posible
tu dulce cuerpo pensado.

Te beso,
¿es obra humana tanto gozo?
¿Podrán los labios repetidos
hacer que vuele a mi el segundo beso?
Más que beso,
claridad que busca la certeza alegre
del don de hacer
milagros de amor.

Engaño amoros

Engaño amoroso, falsas palabras que me llenaban el corazón de latidos presurosos y alegrías sin fin.
Ecos de amor que como un cetro, ceñían mi mente como corona de flores silvestres, amapolas, magnolias, alelíes.
Me sentía segura de que todo era verdad pero fue un engaño vil, traicionero, pleno de incógnitas, sin respuestas.
Mi alma de poeta se entristecía, lástima sentí por los crepúsculos, te creí vívido a orillas de los lagos contigo a mi lado.
Engaño amoroso, ya no se siente el centro del amor, mi corazón de hielo bajo nieve invisible es sólo un soliloquio, claro, es un esperar que llegue el día en que el amor me alcance otra vez.
Espera, me dijo, aún no se puede encontrar lo fidedigno, el amor ahora duerme.
Engaño amoroso, me voy a una noche fría recordando los estribillos que tú me arrullabas proclamando tu falso amor, amor de conveniencia, amor pletórico de bajezas, buscando imágenes heridas en mi corazón enamorado y feliz.
Engaño amoroso, lágrimas que como arco de los cielos, bajan por mis ojos en tenues alas que llegan a lares desiertos.
Engaño amoroso, viniste del ayer hasta el hoy, atravesaste misteriosas sendas para llegar hasta mí y con tu filosa espada de palabras me conquistaste, para luego, sin un porqué, recibir de tus trémulos labios, tu despedida final.
La noche inundó mi alma, me volví tierra, me transformé en corriente de agua, onda tras onda, isla ignorada, nadie en el aire sufriendo por tí.
Engaño amoroso, descarado, egoísta. Si yo no encuentro el camino verdadero, mía es la falla, toda la canción de amor está en ella esperando que alguien sepa como cantarla.
Engaño amoroso, cruel y despiadado, que ha borrado toda la claridad de la gala matutina,
Me siento de un hálito de abismo, te amé y me creí amada, flota en esta alborada agonizante que fatiga y marea envuelta en el oscuro pensamiento obsesionante que me dejaste sin tu amor en una amarillenta pesadilla que me hunde en el hoy sin esperar el mañana. sólo la cerrazón entristece y no ilumina, débil quedó en esa blanquecina luz crepuscular y opaca.

Nuestro tiempo es Hoy

Nuestro tiempo es hoy, este segundo, este instante, porque las vidas para ser fluidas cantan con los pasos. Hoy estoy aquí pensando en ti, no es la tensión, la melodía de la vida, no es la postura que se tiene como permanente y constante de cansancio y tristeza, no está hecha la vida para romperse cada día. 
¿Adonde se va viviendo un hoy que fue ayer?
Busco y contemplo con ansias el amor del Hoy, el que me sorprende con su mirada de ternura y mimos.
Y en la medida que el ser se entrega… ¡a través de él!, se traduce la fuerza que le anima.
Nuestro tiempo es hoy, te necesito en este momento, anhelo tus besos, tus caricias dulces, tus abrazos profundos y como en el transcurso suave de cada día ir tras el amor esperado, anhelante, ese algo que penetra en cada respiración, en cada suspiro, ¡que se da en cada sabor! 
Nuestro tiempo es hoy, que se balancea en cada visión, ¡que canta!… en cada palabra, en cada verso, que nos inunda en todo nuestro interior.
Nuestro tiempo es hoy, quisiera detenerlo para mirarme en tus ojos, para contemplar tu sonrisa, hoy quisiera caminar sin prisa mientras se moja mi cara con la brisa y despertarme contigo cada mañana.
Nuestro tiempo es hoy, no me pidas más del que te puedo dar, quizás mañana ya sea tarde, el amor al pasar no se va a detener al verte.
¡Que haya en nuestros tiempo sensibilidad, entendimiento y amor mutuo! 
Nuestro tiempo es hoy, sin limites ni fronteras, si de ilusiones y fantasía. 

sábado, 27 de julio de 2013

Nuestras miradas


Vivir amando

Vivir amando
sólo hay que vivir la vida
que te conduce entre alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido como recompensa
de vivir amando.

Mi ser en prosa,
en velocísimo viento
atraviesa la vida en
segundo, minutos, horas,
sin que se caigan o destruyan
todo lo que deseamos.

Nuestros esfuerzos
que cuestan a veces sollozos
a veces risas que como rosas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días en peligros en llamas
al vivirlos con toda intensidad.

Y entre galardones de éxitos,
triunfos, amores milagrosos,
prologamos el hecho máximo de amar
con la pena y el pecho.

Conquistando en afanosas lides,
entre gozos parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción,
que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.

Vivir amando,
medalla que merece recibirse,
cada beso perfecto,
aparta el tiempo,
lo echa hacia atrás,
para ensanchar el mundo breve
donde pude besarse todavía.

Va en el llegar,
ni en el hallazgo,
tiene el amor su cima,
es en la resistencia a separarnos
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.

Murmullos en la noche

Murmullos en la noche,
colmada de cálidas palabras
encendiendo velas donde el viento
sacude negra soledad.

Ayer en la noche,
entre los silbidos del viento
acaricié el pétalo de tu sombra.
¡Qué extraño fue!

Murmullos en la noche,
los dos quietos,
abrazados en un solo cuerpo,
sentimos en oleadas
de viento y agua
que la esperanza viene a nosotros.

Murmullos en la noche,
somos dos,
sólo dos,
con miedo a ser uno.

Miedo a amar y a dejarse amar
miedo a pasión desbocada,
 miedos a besos furtivos y deseados,
miedo a vivir entrelazados
bajo las ramas confundidas y anhelantes
de los ligustros.
Miedo de ser naturaleza,
viva,
en la naturaleza.

Murmullos en la noche,
delirios alucinantes
de saborear la paz
serena de tu amor
y cada mañana tu aliento
de cigarra anida
mis ojos abiertos
en la penumbra quieta.

Murmullos en la noche,
que mi alma juglaresca escucha
como fondo apabullado,
son murmullos que
como arrullos de horas muertas
nos nombran,
para unirnos con mil ojos
confundidos de caricias
en un viento indiferente
que juguetea con nuestros cuerpos
plenos de amor.

Murmullos en la noche,
quiero que tú
 con tus palabras y gemidos de amor
aturdas todos mis sentidos.

Comúlgate conmigo,
apagan los murmullos que deliran
desboca los temores indefensos
y sólo
¡ámame!
y será, entonces, el mundo nuestro.

¡Ámame!
Seré la sal de tu camino
y el verde de tu sombra acogedora,
seré tu cuerpo de perfumes
y aromas dulces,
brazos de estatuas,
esculpidas por la pasión fresca

de mis formas tuyas.

Lujuria de amor

Lujuria de amor
entre dos seres que viven amándose,
entre dos cuerpos desnudos
en uno sólo,
enlazados por enredaderas del amor.

Se buscan,
se inundan de caricias aterciopeladas,
sensuales,
sus bocas como aledaños de amor
no dejan de buscarse.

Lujuria de amor
éxtasis, pasión, gozo, placer,
instantes que se viven
como almas encendidas
y cuerpos en llamas.

Mi sed de tí
me ahoga,
reclamándote a cada instante.

Te necesito
junto a mí.
Nuestra pasión de locura,
nos lleva al frenesí
del placer procaz y ardiente.

Nos enroscamos
entre sábanas sedientas de amor
y tu cuerpo,
viril y fuerte
aprisiona mis muslos
y descubren el suelo
por mi pie desnudo.

La sangre corre veloz por las venas
en una recorrida total
por nuestros cuerpos
donde los orgasmos
se suceden unos tras otros.

Tu lengua inquieta y veloz
va a dejar su aliento
en mi monte puro y virgen
que lo espera ansioso.

Mis pezones se excitan,
mi cuerpo se balancea,
baila al compás del amor sensual,
mis senos son tuyos,
¡ámalos!
como si fueran fuente de placer intenso.

Quiero mi nombre recogido en tu boca
para calmar la sed

de mis labios que ansían tus besos.

jueves, 25 de julio de 2013

Hiedra de amor


El resurgir de las cenizas

El resurgir de las cenizas
volver a vivir a pleno
entre llamas nuevas de amor,
gozoso, placentero, sin fin.

Noches y días densos, largos,
escarbando entre las cenizas,
de mi velada sangre,
como una sanguijuela
removiendo todo mi cuerpo
para volver a amar
con placer y sensuales caricias.

Resurjo entre las cenizas
más pura y virgen,
estallando entre mil conspiraciones
entre harapos nocturnos.

¿Dónde fue sepultada la semilla
que se perdió entre las cenizas?

Y un enorme silencio
me inunda, me estremece,
mira está allí, escondida,
entre las profundidades insoldables del amor oculto
y así te veo resurgir como una isla,
a través de dobles espesuras y follajes
que abren la salida para que vuelvas a mí.

El resurgir de las cenizas,
el deseo me abraza,
el sobresalto del amor me envuelve,
la sirena del volver me hace revivir
y me llevan al jardín de las delicias
con sus flores, verdes pastos, tiernos tallos
que nos enlazan y nos hace vibrar hasta el infinito
con un torbellino atronador
que se precipita por todo el universo,
dispersando la sangre de la creación.

El sexo sí.
Más bien una medida.
La mitad del deseo,
que es apenas la mitad del amor.

Seguiré escribiendo
para componer mi escritura
y lograr el tiempo exacto en que volverás
y trataré de lograr
un tapiz de hojas errantes
para organizar entre huecos y relieves
nuestro lecho de amor,
cobijante, cálido, sensual.

Trato de deshojar
 la envoltura de mi sueño
y de mi vigilia
con tus besos apretados,
tus cosquilleos exhaustos,
tu caricias abrazadoras,
que nos llevan enamorados de la vida
a estar siempre juntos.

Noche del adiós

Noche del adiós,
recuerdos dolorosos
de una noche a otra sombra,
llegando con cada paso
a ese otro lugar lejos de ti
al que te revolcaron todas las corrientes.

El viento me aspira lejos de ti,
me lleva al humo de la víspera del adiós
entre el aliento desvaído de la niebla,

Noche del adiós,
debo apresurarme
entre la oscilación y la caída,
debo atrapar la escarcha
que se disuelve en el jardín,
sometiéndome a un además tan rápido
que se asemeja a la quietud.

Noche del adiós,
último adiós,
no te veré más,
pliego mis alas para no verte,
para no resquebrajarme
y perder mi motivo de vida
en el polvo de mi nuevo camino.

Noche del adiós,
todo es posible
cuando nuestro entorno se desborda
y rehace un recuento la memoria.

Imprevistas alquimias,
Abrazos con el aire,
Peldaños que chirrían,
Cajones y puertas clausurados,
Carruajes en marcha.

Noche del adiós,
ya no sé quién soy
y a dónde me dirijo,
viaje a tumbos
en tu tablón precario
justo en el filo del marejada.

Tú te llevaste oculta
tu credencial de amor
en la noche cerrada,
no sé qué era,
sortija, perla, grano de sal, escapulario,
pero se fue contigo.

Y vas descubriendo
una parábola de brasas
a medida que te alejas.

Noche del adiós,
sólo recuerdo con ansias
tu cabeza reposada
de pronto junto a mí
entre los matorrales de la sombra.

Sigue esperándote la húmeda llanura
para tus pies desnudos y furtivos,
la aspereza del cardo,
la recordada escarcha del amanecer.

Te seguiré amando
hasta el fin de mis días,
recordaré tus besos cálidos y suaves,
tus manos acariciando toda mi piel,
tus besos recorriendo mi cuerpo.

Noche del adiós,
miraré mis manos siempre
para sentir que llegas otra vez
a buscarme.

Déjame en aire tu sonrisa
y  tal vez, cubras con tu piel,
noche tras noche,

la desbordada noche del adiós.