Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 7 de abril de 2015

Renunciación


Renunciación de tenerte a mi lado,
me despido de ti,
te regalo la luna,
todo fue una ilusión
vana y breve.

No se si te amé,
creo que no,
pero me queda tu sonrisa
dormida en tu recuerdo
y el corazón me dice
que no te olvidaré.

Renunciación,
te digo adiós por siempre
aunque toda la vida
siga pensando en ti.

La noche alba y vacía
se poblará de recuerdos ya no tenidos
y en presagios de memorias revividas
me iré buscando con ojos penetrantes
en altas madrugadas,
ese amor que me está esperando,
cálido y tierno,
pleno de esperanzas para vivir
un viaje sereno y largo.

Desde la nada subiste,
maestro de la seducción,
a la cumbre dorada de la conquista
y ahora desciendes al valle
de las sombras, callado,
apesadumbrado,
sin nada en las manos vacías.

Tus amores te abandonaron
a la vera de tu camino,
estás sólo con tus pesares
y dolores.
Tenías en poder y el coraje
de enfrentar la vida y vencer
pero la vida y tus entornos
te vencieron.

Renunciación total,
me despido de ti con pesar y pena,
no por mí
en quien dejaste la inspiración divina
de crear con amor versos,
palabras,
guiones de vida
que vuelan por el mundo.

Sí por ti que estás recibiendo
de la vida la hiel del ultraje
y los golpes duros
que duelen más que las heridas abiertas.

Renunciación,
te dejo con lo que tú anhelabas
y te abandonó,
no pudiste dominar tu genio
metido en el polvo de la mentira,
sin descanso,
no viste que el verdadero y único amor
te estaba esperando.

Ahora,
desnudo y solo bajas
de tu pedestal de mármol roto
y ya nunca encontrarás la paz
prometida.

Yo me voy al mundo nuevo,
de noches claras y estrellas errantes,
a encontrar el amor,
el verdadero,
el que me inunda de jazmines
entre blancas espumas y
esmeraldas temblorosas de vergeles
que nos envolverán
en un abrazo total y nuevo.

Amar sin miedo


¿Qué me ha dado tu amor
que vivo sumergida en él,
sin miedo a perderlo?
Sólo sé que por ti sigo siendo
un ser que pertenece a lo inexistente.
¿Qué me has dado ya que río,
ya no lloro?

Me aíslo contigo en un ensueño
que persiste en la noche,
hasta  en la noche en mi sueño,
cuando vienes me alumbro de alegría
y al irte me ensombrezco de tristeza.

¿Qué me ha dado tu amor
que vivo sin miedo a amar?
Lo siento tierno,
como los brotes de bambú incipientes
que inquietos se asoman al viento.
Si pudiera tu alma responder a la mía
desde esta lejanía,
te diría en secreto qué cosas ansía.

Amar sin miedo,
estamos separados por caminos largos
pero igual puedo tener de tu amor
la certeza y gozar plenamente
como si estuviera entre tus brazos.
Si al caer de la tarde,
nuestras almas se fueran a la orilla del mar
y en un beso se unieran,
el cristal de mis sueños
la realidad partiría en mil trozos risueños
y mi amor cantaría
en nuestras almas vibrando
en unísono canto.

Amar sin miedo,
voy por la vereda de esta nueva historia
y en este pergamino
de momentos intensos,
escribiré poemas para poder estar a tu lado
a través de mis palabras hondas,
sentidas, vibrantes.

Paralizada estoy en tu recuerdo,
mi pensamiento vive
palpitando en mí
y siento que por ti
la paz me inunda el alma.

Amar sin miedo,
voy hacia ti sin temor a nada
ya que tu amor es arte divino.
Junto a ti,
tu pureza fecunda
fue germen de ternura
que se arraiga cada día más
en mi corazón.

No me dejes ir,
ya que tu amor alienta mi vida
y dilata la hondura de mis sentimientos.
Sólo así comprenderás mis versos,
los más vibrantes, los más sentidos,
los refugios incesantes de mi vida
que se acompasan en mi alma
cobijándome e impulsándome
en verdad a continuar
volcándolos en estas hojas en blanco
para ti, mi amor.

Amor en vuelo


Golondrinas, se las ve llegar,
en un vuelo perfecto, seguro,
surcando el aire como arcos de luz.
Vienen ahora,
en primavera,
de lugares lejanos
y rodean mi paisaje
con suaves aleteos,
bajando secretos divinos de otros mundos
a donde huyeron para salvar su vida.

Amor en vuelo,
mi alma se abre para recibir
el gozo y la alegría
de verlas rondando
en suaves caídas
mis retamas en flor
y mi techo rojo
y ventanas abiertas al todo.

Anuncian lo tan largamente esperado,
el calor tenue y cálido
de los aires marinos.
Flotan en el aire,
en la luz clara del día,
en aleteos rápidos y raudos.

Golondrinas,
símbolos del amor esperado,
nos traen la felicidad anhelada
con su perfección de formas.
Su plumaje corto y liso,
su oscuro color
algunas como azogue negro,
otras azules con tenues blancos y rojos,
destacan la diafanidad del cielo azul.

Su silueta y forma inconfundible,
vienen de lejos ágiles y veloces
buscando el ansiado calor.
Amor en vuelo,
su danza elegante describe en el aire
luces de goces y alegrías de vida.

Sus corazones en latidos intensos
me inundan de felicidades y alborozos,
han llegado a mí por fin,
trayéndome a mi alma
sus voces de amor.
¡Cuánta alegría nos brindan
en sus raudos vuelos!

Buscan sus nidos,
los del ayer y los cubren
con sus caricias breves e intensas.
Amor en vuelo,
venido de la inmensidad del mar
para dar calor a mi alma
y agitar las fuentes de mi ser.

Golondrina,
en tus alas llevas todo el tiempo
la eternidad del amor
y con tu aura tenue llevas mis letras,
mis palabras,
mis poemas al compás de tu corazón
a lugares remotos y lejanos
para que en susurros
acaricien el alma del que espero…

lunes, 6 de abril de 2015

Te amo en silencio


Ausencias de amor


Ausencias de amor
Que oprimen y fustigan
 el corazón
haciendo que la sangre
corra más aprisa
entre venas entrelazadas
como tejidos
con formas delicadas
y posibles
 entre espacios sin soledades.

Ausencias de amor.
Que como explosiva fuerza liberadora
nos lleva
a la realidad de querer
que el anhelo de amar
nos arrastre a ese mundo alado,
 invisible
en el que hay que abrirse
con el alma y las manos.

Ausencias de amor.
¿Dónde se esconden?
¿En qué espacios del más allá
como espadas de aire
nos somete en nuestro pecho de aire?

Ausencias de amor.
Denme a beber la poesía
en el raudal de inspiración
 del fragor de lucha
 en el día y en la noche
 meditación duradera.

Ausencias de amor.
Que como rayos
 siempre fulguran llorando
un llanto de tempestad,
 pon en mis versos el tesoro
 de las alboradas de plata,
 de los mediodías de oro
 y de las tardes de escarlata.

Ausencias de amor.
Inspiren mis versos
 de los rumores de los ríos
 y del zumbido del camoatí
 y de las tradiciones
que narra el viento al ombú secular.

Ausencias de amor.
Guardados en mi alma
entre pedazos refulgentes
 con mi pasión total
 para sentirlos de a poco vibrar
 en mi cuerpo,
 esperándote llegar.

Ausencias de amor.
Silencio azul,
asi oscura noche,
en las etéreas alas
que descienden por diáfanas escalas
hasta fuentes con ritmos sin fin
donde el amor
 nos inspira la llama sin heridas,
 aliviada de dolores
y resquemores.

Ausencias de amor.
Te necesito a mi lado
en la soledad de mis días
para reconfortarme
y dejar libres
mis necesidades
de tenerte junto a mí.

Ausencias de amor.
No quiero
que la ausencia de tu amor perdido
 adormezca mis pasiones
y mis anhelos
y el recogimiento
me lleve
 a que la voz de mi campana
con lentitud
las notas del ángelus desgrane.

Ausencias de amor.
No quiero sombras
que aneguen mi espíritu,
 sino risas,
 cantos,
amor,
 despertando de la nada
 entre vibrantes notas altisonantes,
besándome mi cuerpo todo
 entre sueños alados
que en mis versos gira.

Ausencias de amor.
Surgen en luminoso arrobamiento,
 son caricias deseadas,
 besos suaves
como miel recién probada,
abrazos temblorosos
que todo mi cuerpo ansía,
es la felicidad inminente,
de posesión lenta,
 al fin del paraíso.

Me extrañas


Me extrañas sin conocerme,
 sólo nuestras palabras
nos unen,
palabras viejas
como el mundo
que se llenan de alas
 y campanas
y suenan nuevas,
nuevas por completo
 porque han sido pulidas
y lustradas por la ternura,
la dicha de habernos encontrado
en un instante especial
y único
que nos cubre,
que nos rebasa,
que nos estremece.

Me extrañas,
dulces palabras
que se vuelven únicas
como por milagro
 y nos dejan suspendidos
en un momento de felicidad.

Tú y yo,
desde la distancia
somos pobladores
de la maravilla de extrañarnos
sin habernos visto nunca,
¿te das cuenta?.
Somos una canción,
dos aves en vuelo,
dos estrellas
de una constelación de amor.

Ya nunca seremos dos extraños,
porque tanto tú como yo
 tenemos en nuestras almas
nuestros nombres
unidos
por una invisible cadena
¡qué milagro!.

Tú no sabes,
 solitario sacramento del nombrar
que cuando te nombro,
te pienso
y el todo que nos separa
nos acerca.
Me extrañas
porque somos un amanecer,
 la llegada del sol
y del verano
 en una lluviosa tarde.

Me extrañas
y más me extrañarás
cuando tus manos
se posen en las mías
y tu beso encienda
esta cabeza mía
que caerá
como un fruto dorado
sobre tu pecho.

Porque eso es vivir…
 ¡vivir es renovarse cada día!,
 es extrañar
 sin saber por qué
a alguien que se cruzó raudamente
por tu vida
sin remotamente esperarlo,
dejándose caer
en tu camino,
 iluminando
creo otras luces,
generando expectativas nuevas
y curiosas
como una gracia
un poco endeble
pero arrobadora
como una flor nueva.

Me extrañas,
ser que entiende,
comprende,
siente,
en mis prosas de amor
lo que éstas guardan:
 temblores,
ansiedades,
emociones,
ese perfecto deseo de amar
y ser amada,
de esa realidad de amor
que nos hace inmensamente felices
y volátiles,
levitando ambos
 en ese otro espacio
donde sólo tú y yo
lo recorremos.

Me extrañas,
hablamos
 y nuestras voces se unen,
 se suspenden
en el aire como para volar.

Que extraño lo nuestro…
 cada vez que hablamos
parece que algo profundo
nos acerca,
algo con magia,
duendes,
hadas
que nos entrelazan
con hilos intangibles
que no se desatarán
nunca más.

Me extrañas,
te extraño
y la espera de encontrarnos
se hace larga,
quiero compartir contigo
sueños,
 penas,
alegrías,
canciones,
música.

Ser los dos
 la savia de un árbol,
las alas del alma,
el color del agua,
 las estrellas
en el fondo de los ojos,
la locura
en el pensamiento,
el calor de la piel.

Dejar que el amor
 nos inunde
sin miedos
y sin temores.

Agobiante


Agobiante,
azotada por fuerzas temibles,
me siento zarandeada
como marioneta al viento,
me empujan,
me arrastran,
me hacen temblar,
 me inclino
 hacia la madre tierra
buscando refugio
y la invisibilidad.

Agobiante,
 ¿por qué los signos maléficos,
 las sombras oscuras,
 las envidias inevitables,
no me abandonan
 y me hacen dudar
de mis actos,
los que creo venturosos,
dignos,
necesarios?

Agobiante,
mi vida serena
dejó de serlo,
me acosan sucesos siniestros
que mi alma rechaza,
 se cierra
como pétalos de la flor
que no alcanzó a ser fruto.

¿Dónde está la humildad,
 la solidaridad,
 la ayuda mutua,
 tan necesarias
para crecer
y amar hasta el infinito?

Agobiante,
es vivir entre errores,
 sin culpas,
en equívocas ideas,
entre heridas
que como saetas finitas
con espinas de rosas
 se clavan,
 hundiéndose en mi alma
 y dejándome exhausta,
triste,
solitaria,
sin mí misma,
vacío el espacio de mi mundo interior
pero siempre,
 defendiendo su verdad clara
y pura,
plena de amor
aún sangrante.

Agobiante,
quiero volver al mundo
de las sonrisas
que se despiertan cada día
al clarear el alba,
al mundo mágico de las almas puras
y plenas de amor
que me rodeen
y giren en vueltas eternas,
 los Ángeles áureos
protegiéndome del mal,
 la traición,
la mentira.

¡Bendita es la vida con amor,
existencia prodigiosa
sin recuerdos dolorosos,
sin memorias sufrientes!

¡Vivir de frente
hacia ese dónde
que nos conduce a la paz de alma,
 queriéndolo,
 buscándolo!

Agobiante,
necesito estar acompañada
por las ansias de ese inmenso querer
de estar conmigo,
riendo,
 danzando,
cantando
en cada segundo
de mi vida.

Ir hacia el paraíso
de los tiempos del alma
 y renacer
 las palabras de amor escondidas
en la memoria de tiempos ya idos,
 frases,
poemas,
 sílabas entrelazadas
que corren hacia el papel
que las espera dormido
en una somnolencia de luces apagadas
 que comienza a vibrar
al recibirlas ansioso
y expectante.

Mi cielo se está
 volviendo nítido,
todo alado de olvido,
 lleno de esperanzas en vuelo,
ahora comienzo a vivir
el Hoy,
 conmigo misma.

¡Qué dicha vivir en la dicha,
plena,
del estar sin vagar
y sin rumbo,
sólo vivir en gozosos instantes
que nunca serán iguales!

¡Toda la vida es única!
 vivámosla en los días
y horas
en que fuimos felices,
lejos del agobiante dolor
 que pudo rozarnos.