Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 22 de octubre de 2015

El fuego que soy hoy


Hoy soy fuego,
estoy viva
y mis manos
abrazan la verdad
y baño el aire
con mis sonrisas
al pensar
cuanto me abrazan
tus labios
al besar
como la boca derretida
de un volcán.

Tarda noches
la noche en ser auroras,
 la luz se hace despacio
 porque es tu centro
una fuerza sensitiva.
El fuego que soy hoy
mi cuerpo y alma
se abrieron
ante tu magia sensorial.

¡Triunfos, revelación!
Hay fulgores brillantes
en mi alrededor
y me llega el goce
como espuma sin prisa,
en impolutas láminas
de sentimientos intensos
y deseos
de que aquel pensamiento
nacido oscuro,
con mi sol,
a tu cuerpo
he de bañar.

El fuego que soy hoy
es luz
que traduce incógnitas lejanas,
a gozos inmediatos,
 a placeres sentidos
hasta los más íntimos.
Inconcientemente,
en mis sueños estás,
donde no mando yo,
 sino sólo mi corazón
y allí
tuya por siempre
puedo ser por una eternidad.

El fuego que soy hoy
no se apagará,
es un misterio velado
que la mañana que asciende
hacia su colmo esplendor,
 paso a paso,
en contornos
 se goza aún más
y en perfiles
rechaza lo desconocido,
lo no sentido con intensidad.

La hoguera de mi interior
se enciende
sólo en pensarte
y se alza arrebatadora,
velocísima,
como alas
en el confín del mar.

El fuego que soy,
está encendido
en mi corazón para tí,
sólo para tí,
eres mi milagro de amor
y cada vez que pienso en tí,
 siento un cosquilleo
 por todo mi cuerpo,
te necesito a mi lado,
sin tocarnos siquiera,
estremecidos
tan sólo con mirarnos.

El fuego que soy hoy
 es un sortilegio de amor
 y mis versos,
vibran,
al volar
al papel que los espera
con ansia
para que lleguen a tí
mis palabras de amor.

Soy tu amante escondida
que alisa la arena,
bien lisa,
para que en rasgos levísimos
 la mano escriba
lo que siento por ti
entre pudores de espuma
mensajes de ondina son,
 soy tu amada total,
 te ofrezco mi vida.

El fuego que soy hoy
alumbra la marina,
 en una noche estrellada
entre abrazos truncos
y besos
que al aire
fueron entre deseos
que se  alzaron
y altas quejas de espuma
que se llevó el viento.

Sin ansias
y sin prisas
espero el amor
que se inicia como idilio
estrenado
en fábulas no escritas.

Y tejiendo y destejiendo,
el fuego que soy hoy,
los versos
permanecen entre hilos de luz
de este raudo amor
que se inicia
 para siempre.

Contra viento y marea


Mi vida se mece entre rencores,
falsedades,
 traiciones,
saliendo airosa,
 flotando sobre el mar
limpio y puro,
derramando con ansias
y anhelos,
 amor por doquier.

Me siento vapuleada,
zarandeada,
movida
a lugares siniestros
donde los celos,
las envidias,
los terribles males de espíritus torvos
 quieren hundirme en la oscuridad
 pero contra viento y marea
saliendo a la luz de horizontes rojizos,
me elevo
 colmada de amor
 a mundos lejanos
donde la esperanza
y la felicidad
me esperan.

Contra viento y marea,
 vivo deshilachando dolores,
furias,
desamores.
¿Por qué vivir
sembrando amor por doquier,
desafiando la sombra de una idea
con el alma encendida
por anhelos y esperanzas?.

Contra viento y marea,
voy hacia ti
en volandas de luz,
entre las luces brillantes
de las luciérnagas
que iluminan el sendero
donde nos encontraremos para mecernos,
acariciarnos,
amarnos.

La pasión y el deseo
 surgen como llamaradas vivientes
con chispazos rojizos
que nos unen
y vertiginosamente
nos conducen a un mundo mágico
e irreal,
donde el amor imperioso
y exuberante,
escribe en el cielo azul
y abierto:
¡Vivir amando contra viento y marea!

Ya no nos separan
distancias ni falsedades,
ni envidia,
inagotables fuentes
que sin poder no nos rozan,
sólo nos acechan
 para desunirnos pero no lo logran.

Contra viento y marea,
nuestro amor abre sus alas
y se une en el lejano horizonte,
allá,
muy lejos,
 en un impactante vuelo de amor
 que con nuestra imaginación
recorre cielos recónditos
unidos en un abrazo sin fin.

Contra viento y marea
nos mimamos abrazados
en un profundo intercambio
de energía pura,
casta,
imprescindible
para nuestro existir,
nos recorren bailando
una danza inesperada,
leve,
ingrávida
 que nos deja exhaustos
 uno en brazos de los otros,
 como dos seres
en uno solo.

Contra viento y marea
 plenos de vida,
recorremos el mundo entre risas,
cantos
y lágrimas de amor.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Adiós amor ausente


Interrogante


Interrogante

¿Cómo decirte que te busco en cada sombra?
¿Cómo decirte que en el rincón umbroso veo tus formas ardientes,
de la cala alucinante y caprichosa?
¿Cómo decirte que te bebo con mi aliento que te acuna en mis labios,
que te triso en con mis brazos?
¿Cómo decirte de mi vacio encendido en los espejos rotos,
de tu espíritu desdibujado, que me ahoga desde la distancia?
¿Cómo decirte al fin que te amo más allá del amor,
que te deseo mas allá de tu carne que me dominas pisoteando mi razón
y desgranando mi piel?

“Labios, una flor, su perfume es mi dolor.
Ausencia tenaz”

Regresas


Regresas

Regresas, te veo llegar a prisa hacia mis brazos que estaban abandonados.
Regresas con deseos de que nuestro amor lleno de pasión,
inunde nuestras vidas.
Y mi mirada que lo hacia hacía el suelo se elevo con dulzura,
viéndote venir hacia mí, mis ojos desorbitándose de amor,
los que lloran debajo de tus pies.
Aplaudo alabanzas, sin arpas ni prodigios, bajo esta ceremonia de amor.
Miro la vida ahora con placer y alegría, estoy contigo, en tus brazos,
nuestros cuerpos juntos.
Tus caricias tiernas, dulces, me inundan de aroma de amor.
Ahora quiero vivir así siempre.
Como los días pasan a escondida y como el humo se pierden los años,
ahora de nuevo bailo, me levanto, giro a toda música vago por mis ojos.

“Una lagrima encendida limpia,
 una noche procaz”

Distancia


Distancia

Distancia, me desarmo como una nube deshilachada en penas.
Quiero estar allí, no a distancia lejos de ti, pero debo estar acá.
El amor perdona a quienes saben amar.
Se cobra su tributo.
Le pago sin demora aún desde tan lejos,
con el dolor de la distancia antes y ahora.
El perfume lejano de tu ausencia me acarició la piel.
Sentí que me abrazaban y me besaban.
“Es su silencio”, me dije.
Era su silencio. Un silencio vivo, bullicioso de recuerdos,
de manos de papel, que acariciaban mi pelo desprolijo.
Un silencio a la distancia de voces mentoladas y ojos cenicientos de cristal.
Te amo en la espera porque se ama con el tiempo.
Letargo impreciso que arrastra en sus alas minutos y tormentas,
para acercar a mis caricias el fuego de tu piel.

“Cae la lluvia donde tu sombra,
 vive en la eternidad”

martes, 20 de octubre de 2015

Tiempo de olvidar


La Desconocida


La desconocida,
la que desapareció tras sus huellas,
a su lugar escondido y misterioso.
¿Quién es ella,
la innombrable, la sin nombre,
la que huye del mundo
disipándose en las tinieblas
vagas y temblorosas?
¿A dónde se dirige
con su paso cansino y torpe?
¿Por qué sus hombros se inclinan
 hacia el suelo
y sus ojos no se vuelven a mirar el cielo?

La desconocida,
la que un día se sintió vencida,
 la que no encontraba escape
de su laberinto de amor,
que no comprendía nada por tener tanto temor.
Vuelve sin pronunciar palabra alguna,
es aquella, la que viste llorar,
en su mirada se ve que no cree en nada,
su corazón de tanto sufrir
se tornó de hierro fuerte.
¿Cuál fue la razón de su cambio,
de su soberbia figura
ahora cabizbaja y apocada?

La desconocida,
la que sólo conoce la noche,
con sus ropajes oscuros,
negros y grises,
su rostro oculto
con un manto de enredaderas mustias,
se acerca despacio,
 con su paso cansino,
buscando lo que dejó atrás,
 sus amores ahora ya ocultos,
su felicidad perdida
en mil vericuetos hondos y secretos.

Su alma fría la atormenta
con hondos dolores
de nostalgias ya idas.
Camina sin saber adonde dirigirse
y a veces, fugazmente,
en un breve instante,
distingue una luz que la lleva
a su destino perdido
del cual ya no tiene memoria.

Se desliza entre dos mundos,
regresa del submundo
 donde estaba sumergida
para encontrar su yo perdido.
La desconocida,
para salvar su mundo
y limpiarlo de espadas
viene en busca de la antigua luz,
de la lámpara olvidada,
envuelta en la noche cruel
de sus pensamientos.

En una túnica de lentos llantos,
donde nadie la ve,
se envuelve en sus ropajes
y camina sin cesar,
asoman a sus ojos
recuerdos de amores pasados
y sus brazos se mueven
como ramas del agua
y entre sus dedos largos
aprieta sus puños,
su bastón como báculo
la guía hacia el sendero que busca,
que se le escapa y se aleja
de la luz avizorada entre el aire
y los sones en que arden las cañas.

¡Aprieta su cuerpo envejecido y leve!
¡Qué hambre de soles a su frente asalta!
¡Aprieta y no sueltes, palmera alta,
con hojas secas y raídas,
que el alma y la carne
se van con la vida yerta y desolada!
La desconocida, de sus dolidos huesos
y la raíz de su pasado se va consumiendo.

¡Álzate de tus escombros,
que la vida vale
vivirla con amor y esperanza!
¡Espera el nacimiento del nuevo día
desde el polvo de tus muertos,
déjalos ir a los vientos entregados!
¡Quítate ahora, desconocida,
 los disfraces oscuros del ayer,
de los días amargos
y recupera la vida
que quedó flotando bajo tus párpados!

¡Vive, respira, canta,
nada de fuera debe preocupar tus sentidos!
¡Todo se pierde en nieblas de humo
y de incienso!
No recuerdes nada de tus tristes
y pasadas jornadas,
 vive el presente,
la fuente de la eterna luz,
 el futuro mañana
caminará hacia ti.

Entre dos luces


Entre dos luces
nos reflejamos tú y yo
en espejos de azogue y de cristal,
nuestras imágenes fulguran
cual estrellas
en la cima de los cielos con la tierra.

Quisiera estar tendida en tu corazón,
 envuelta en tus brazos,
mi rostro bañado por tu mirada.
¡Cuánta felicidad nos baña
uniendo nuestros cuerpos y espíritus
entre dos luces
que nos bañan
con sus fulgor de amor!

Antes nos encontrábamos torpes,
 a oscuras, tanteándonos entre tinieblas,
ahora entre dos luces,
la tuya y la mía,
la dicha nos escoge,
nos declara capaces
de creación alegre
y nuestras dos vidas
viviendo abrazadas
 labran el gran proyecto
de la pasión del alma.

Entre dos luces,
diferentes las dos, bellísimas,
visibles tan sólo por nosotros,
nos iluminan nuestras imágenes
misteriosas de tibiezas.

¡Qué alegría saber
que en cada hora
algo que esta viviendo nos espera!
Cuando la Tierra se inunda
con la aurora,
 la felicidad se nutre en cada rayo,
la luz que llega a estrenarle
a la vida nueva un sinfín de esperanzas.

Entre dos luces,
nuestras almas se acarician
y la del sumo mediodía
nos da claridad, toda hueca,
de tan clara nos enseña
a ceñirnos entre abrazos dulces
que no son ya más misterios.

¡Qué sensación tan profunda
arrancas de mi espíritu
cuando estás en mí,
con tu luz que me permite
saborear la paz de tu amor!
Al desnudar tu luz en mis pupilas
se congrega la sangre en los sentidos
y una tibia memoria sin contornos
se apacienta en tus valles y entre lirios.

Entre dos luces,
la tuya y la mía,
 tu nombre y mi nombre
recogidos en nuestras bocas sin color
en la música del viento,
tal leve en extensión
que sufren nuestros labios
al amparar su son
 tan breve tiempo.

Mantendremos con aguas encendidas
 por las fieles veredas de nuestros pechos
 el medido esplendor de nuestras luces
 y así desgarraremos sobre la playa
 la cifra exacta de nuestros nombres
y el cuenco sellado
con gracia
de nuestro amor eterno.

Entre dos luces,
sofocados, hambrientos
 de querer vernos más,
de estar más cerca,
como firme hiedra de amor
 plantada en el suelo
regada por mil estrellas.

Nos amamos como somos,
 nos ofrecemos amor incondicional,
sin apremios,
nos brindamos esperanzas de vida,
somos como la brisa del mar
reflejada en el cielo rojizo.

Entre dos luces,
 como espejos de agua
estaremos juntos,
siempre juntos
corriendo la vida sin apremio.

Desencuentros Casuales


Desencuentros casuales,
 el destino nos llevó a encontrarnos
y unirnos con intenso amor
pero luego, poco a poco,
 nos fuimos separando.
¿Cuál fue el motivo?
¿Dime un por qué?

Desencuentros fríos y duros
que alejaron el amor,
aquel que era ritmo en una canción,
voz en sentimientos,
sin que interviniera
el pensamiento y la razón.

Están muy cerca los signos
que a veces ignoramos,
 la suerte, los imprevistos
que nos dejan entrever
el desencuentro inesperado.

¿Por qué el alejamiento?
el darse en el ir coloca al ser
 en un ser desprendido, ligero
y sin raíces pero su corazón
vibra y palpita al sentir
que a su lado no está el amor
que hasta ese momento
vivía junto a él.
Eres una luz que se va de mi vida.

¿Será para siempre?
¿O por un desencuentro casual?
En infinitos árboles del mundo,
cada hoja vence al follaje anónimo
por un imperceptible modo
de no ser otra.

Desencuentros casuales,
 como náufragos tristísimos
en el alba de aquel callar
en donde se abolía lo que no era,
nosotros en nosotros,
quedamos solos,
prendidos a los restos del silencio,
tú y yo, los escapados por mirar.

Desencuentros casuales,
¡dejen de existir!
¡tarden en aparecer, grita mi alma!
¡Tardar nos grita el ser entero!
Nuestro anhelo es estar juntos,
 rechazando el separarnos
por tan siquiera un instante.

Y los dos semidespiertos
en la porfiada penumbra,
nos preguntamos la causa
del no estar unidos, inmóviles, quietos
 en la alta noche
 queriendo saber los porqué
de este desencuentro casual
y con un ansia loca de soñar
con el afán de tardarnos en vivir alejados.

Desencuentros casuales,
en lenguaje de dolor el alma sufre
y con luctuosos llantos
 se anegan las heridas de la separación.
La noche solitaria,
serenamente triste,
su manto de tinieblas
de misterio viste.

Después compilaré mis versos,
mis prosas poéticas
para entregártelos a ti
cuando te encuentre otra vez
y el amor nos reúna
llevándote todas mis desilusiones,
volando como insectos de luz en canciones.

Desencuentros casuales,
que sólo sean vuelo de un día,
que nos rocen sin tocarnos,
que apenas desaparezcan
de nuestras vidas.

¡Cuánta esperanza anida en mi corazón
 irradiando luces en las sombras
que aún nos circundan
siguiendo un ideal
 todavía no alcanzado!