Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 26 de enero de 2013

Tu huella que mi mar se llevó


Divagues del amor


Divagues del amor, derrotero de la mente que nos lleva a desorientarnos buscando no equivocarnos, desarmemos el cielo, apaguemos la luna, bajemos las estrellas, escondamos el sol, inundemos los océanos abrasemos los vientos.
Divagues del amor que nos hacen desviarnos en la medianoche de nuestra vida, bajando por los tiempos ya pasados hasta el hoy ya vivido.
Desorientados en los nortes, sures y orientes nos sentimos sombras calladas, temblorosas de temores y sueños sin fin que nublan el alma entre dudas oscuras y plenas.
Divagues del amor delirios que nublan el alma, déjenme encontrar el camino, el mío, donde me espera alguien con su canción de amor puro y casto.
¡Ay! Corazón tengo un mundo de sensaciones nuevas que me llevan a merodear de soslayo en amor tuyo pleno de ventura y paz.
Divagues del amor ¿Qué hay más allá de lo que encontramos? allá detrás del horizonte de blancura indecisa ¿sueños inconclusos? ¿Amores pasados? ¿Voces que nos llaman y suenan como las que fueron un día nuestras?
En el papel aparecen palabras de amor dispersas en poemas que me llevan a querer encontrarte otra vez.
En nuestro interior tenemos muchos sonidos…pero todos se dan merced al vacio y al silencio que nos envuelven.
Divagues del amor que nos dispersan a caminos de la vida diferentes.
El sentir divino no admite temores, sustenta amores.
Vagabundeo errante y peregrino en busca de aires que me envuelvan, me sustenten seguridades y verdades genuinas.
Divagues del amor rompan las cadenas en las que me siento presa, libérenme, guíenme a un lugar ajeno a las dudas y temores que unos extraños del pasado me inundaron.
Quiero soledad, desnuda de maldad, cubierta de dulzuras, caricias de seda y besos que despierten mi alma dormida y herida por los divagues del amor.
No soy mi sombra, soy un leve hilo de voz que quebranta los silencios y me voy lejos, en busca de historias de fe y esperanza.

Juntos en la senda


Juntos en la senda, recorremos desde la colina del nardo irradiando el fulgor que seca las fuentes del llanto.
Juntos por siempre aún en la lejanía, juntos en las sendas limpias, mis tristezas te llevas, mi llanto, eres alegría y junto a tus palabras con sonrisas vas haciendo de a poco una vida con colores brillantes y límpidos.
Nuestro amor es como un anochecer y un despertar juntos, impregnado con nuestra piel con la suave y cálida brisa de un nuevo día.
Juntos en la senda, haciendo un hueco con la eminente llegada de la luz, soy voz al fin,,. hermosa y amada, pura y descansada, pudiendo confundir mi mirada con mil estrellas fugaces tocando una eterna melodía inolvidable salvándome del olvido.
Juntos en la senda, murmullos silenciosos nos rodean y como secretos de la noche nos unen en un todo de anhelos.
Juntos en la senda, en la eminente llegada de la luz, somos dos voces unidas afinadas y sincopadas, puras y límpidas.
Juntos muy juntos sin olvidos ni inquietudes, el amor es el secreto de los siglos en receso que va dibujando su invisible rocío cósmico en los atardeceres temporales del espíritu y las palabras con sonrisas abrazan nuestros mundos profundos y luminosos.
Juntos bordamos una red de oro en forma de soneto y al escribir las palabras de amor más sentidas como teje la ingeniosa araña su obra de arte para convertirla en fuente de su sustento.
Juntos en la senda, estábamos unidos pero no nos veíamos, nos percibíamos en noches de secreto que nos unían, nos enseñaban.
Somos dos seres únicos porque aún en la noche nuestras miradas se cruzan con un atisbo intenso de amor.

Desordenada sentimental


Desordenada sentimental, mil amores acuden a mí ¿de donde? ¿de donde acuden huestes calladas a ofrecerme sus palabras de amor? que llegan bajando por los tiempos milenarios a darme sus dones de lugares lejanos y misteriosos.
Desordenada sentimental, no se lo que quiero y a donde voy, innumeras sombras calladas me persiguen cada día mas hermosas pero por más usadas nunca me dejan sola.
Desordenada sentimental ¿que busco? ¿A dónde me dirijo? Quieren atarse a mi ¿con lazos de ardientes claveles? pero yo sólo, en lo profundo de mi, te quiero sólo a ti, al hombre que como títere desmadejado no sabe tampoco lo que quiere.
Las golondrinas nos vieron cambiar suspiros y llantos por amores imaginarios que tizas perpetuaban.
Nuestros corazones seguían bebiendo de las mismas fuentes aunque el tiempo cruel por distintas sendas nos apartaban.
Desordenada sentimental ¿Qué busco? Que necesita mi corazón para ser feliz? Necesito hollar un sendero con olores a tomillo y madreselva, recto, muy recto para que mi desorden de amor encuentro en los espejos del recuerdo aquel a quien amé bajo el cielo de las campanillas azules.
Quiero echar raíces en mi cuerpo y en mi sangre y poder así seguir soñando sin errar al azar al amor equivocado.
Desordenada sentimental, quizás mis labios ya no pronuncian palabras de amor hacia ti, tal vez de mis manos ya no broten ya más caricias leves, volátiles ni tiernas
¿A dónde guiaré mi vida si tengo tantas dudas de amor?
Desordenada sentimental, quisiera surcar los mares, abrazar el viento, llegar a tiempo y anclar cerca de ti, pero los humos grises del amor se elevan sin líneas, atravesando el muro de los océanos del tiempo y entonces vuelvo a la soledad, a las dudas, a las interrogantes, a querer saber quien soy y que quiero.
Desordenada sentimental, soy como la voz del vigía que grita clamando sus sueños incumplidos, sus amores inconclusos, sus noches sin canto y amores.
Delante de mí tengo ahora toda la ancha, senda del ir a encontrarme al que me ofrece su amor ¿Qué haré? Aún no lo se…

Aromas de vergeles


Engaño amoroso


Engaño amoroso, falsas palabras que me llenaban el corazón de latidos presurosos y alegrías sin fin.
Ecos de amor que como un cetro, ceñían mi mente como corona de flores silvestres, amapolas, magnolias, alelíes.
Me sentía segura de que todo era verdad pero fue un engaño vil, traicionero, pleno de incógnitas, sin respuestas.
Mi alma de poeta se entristecía, lástima sentí por los crepúsculos, te creí vívido a orillas de los lagos contigo a mi lado.
Engaño amoroso, ya no se siente el centro del amor, mi corazón de hielo bajo nieve invisible es sólo un soliloquio, claro, es un esperar que llegue el día en que el amor me alcance otra vez.
Espera, me dijo, aún no se puede encontrar lo fidedigno, el amor ahora duerme.
Engaño amoroso, me voy a una noche fría recordando los estribillos que tú me arrullabas proclamando tu falso amor, amor de conveniencia, amor pletórico de bajezas, buscando imágenes heridas en mi corazón enamorado y feliz.
Engaño amoroso, lágrimas que como arco de los cielos, bajan por mis ojos en tenues alas que llegan a lares desiertos.
Engaño amoroso, viniste del ayer hasta el hoy, atravesaste misteriosas sendas para llegar hasta mí y con tu filosa espada de palabras me conquistaste, para luego, sin un porqué, recibir de tus trémulos labios, tu despedida final.
La noche inundó mi alma, me volví tierra, me transformé en corriente de agua, onda tras onda, isla ignorada, nadie en el aire sufriendo por tí.
Engaño amoroso, descarado, egoísta. Si yo no encuentro el camino verdadero, mía es la falla, toda la canción de amor está en ella esperando que alguien sepa como cantarla.
Engaño amoroso, cruel y despiadado, que ha borrado toda la claridad de la gala matutina,
Me siento de un hálito de abismo, te amé y me creí amada, flota en esta alborada agonizante que fatiga y marea envuelta en el oscuro pensamiento obsesionante que me dejaste sin tu amor en una amarillenta pesadilla que me hunde en el hoy sin esperar el mañana. sólo la cerrazón entristece y no ilumina, débil quedó en esa blanquecina luz crepuscular y opaca.

Palabras con sonrisas


Palabras con sonrisas, tenues, leves, que acarician con suavidad el alma.
Son las que te llegan a veces de improviso, con unas ansias intensas de regocijarme en el vacío, de rodearme, de hacer cosquillas suaves a mi interior.
Palabras con sonrisas, cimbreantes, cautivadoras que me haces llegar para que sienta tu amor noble y así la desdicha, el dolor, la pena se alejan a la nada del poniente.
Tus palabras con sonrisas me provocan el deseo de decirte algo y no sé por donde empezar, puedo hacerlo desde el principio o tal vez desde el final ya que a través de esta frase su significado sigue siendo igual, te amo más cada día.
¡Ay! Ansias… de saber que lo inesperado y misterioso nos envuelve cuando nos amamos.
Tus palabras con sonrisas abren para mi todas las puertas de la vida y dejas en el aire aromas de alegrías.
Son peregrinas de otras dimensiones que recalan como lluvia, como rocío, sobre lo destruido, lo repetido, promoviendo mil ansias de querer en el silencio cómplice de nuestro abrazo mágico con el corazón ahogado, hundido por un paraíso de cascadas de sonrisas.
Palabras con sonrisas, el eco me las trae y así con ellas te siento cada día rozándome invisible, sutilmente impalpable, llevándome hacia ti a esa dulcemente imposible lejanía luminosa.
Mi espíritu solitario te sueña y mi alma te busca con total emoción. ¡Lejanía distante, trae sus palabras con sonrisas! ¿Dónde estás?... ¿Dónde estás? Ven a iluminar mi espíritu todo.
¡Ay!... Suspiro con anhelos en esta espero con certezas de que tus palabras con sonrisas despertarán en mi alma sortilegios de renovación que nos unirán en una llama viva de verdadero Amor.
Palabras con sonrisas que se van desgranando sobre mi piel como pétalos de rosas, acariciando con suavidad mi alma, en una espera del tiempo donde duerme el amor.
Y clamo con la esperanza que vienes porque el murmullo de tu voz se acerca y pienso en tu sonrisa, tu sonrisa está conmigo y está clavada en mis ojos de perlas temblorosas.
No quiero el silencio que me traes, necesito que en oleadas de viento y humo florezcan en campos de amor tus palabras con sonrisas.

Desaire


Desaire, palabra despectiva, arrogante, que no significa nada si uno la encuentra y no sufre por ello.
Pero de pronto aparece en un poema, en un verso de amor y esto confunde mi pensamiento porque aunque en mis prosas la verdad encuentro miles de objeciones resuenan en mis adentros.
Es verdad que en muchas estrofas las palabras con desaire se claman, más en el fondo se sabe que son nubes de humo para ocultar los verdaderos sentimientos.
Sentimientos que están llenos de dolor por el desdén recibido, el desgaire que nos llega, la indelicadeza que nos roza, perdemos lo más preciado: el amor que nos rodeaba y a pesar de que los versos nos hacen pensar que lo que se ha perdido no debe doler ni llorarse amargamente.
En realidad las frases que resuenan en mi mente gritan lo contrario porque encontrar en el camino desatenciones no merecidas, no es un instante para recordar ni sufrir.
Lo que se siente duele tanto que es mejor convertirlo en coraje para que el daño desaparezca, se disuelva en la nada hacia lugares recónditos del alma.
Voy tras el camino tras una libertad absoluta, allá voy con mis delirios como una ciega luz de una noche oscura.
Desaire, enredado en hilos con el viento para que deje de existir en mi vida.
Voy en búsqueda del amor con miedo a amar y dejarme amar, miedo a pasión desbocada, miedo a besos furtivos, miedo a ser ramas entrecruzadas bajo las ramas confundidas de los ligustros anhelantes.
Miedo a ser naturaleza viva en la naturaleza real que me rodea.
No quiero avanzar contigo en tinieblas, sí claridades buscar juntos, a ciegas y nos hallaremos envueltos en redes de preguntas y ecos que contesten en una entrega total, en una plena donación de vida.
Desaire que se ha ido lejos, sólo busco claridad a través del misterio nunca bastante claro por desnudo que esté en las tinieblas sombrías.
En este tiempo medido con ensueños ¡al fin! te veo llegar, vienes de la nada tormentosa hacia mí, colmadas tus manos de ansias y caricias.
¡No más se acerque a mí el desaire! en oleadas de vientos y nieblas la esperanza de que vienes se vislumbra y ya estás conmigo, tu sonrisa, tu mirada, tus caricias que corren hambrientas sobre mi piel dormida.
Me niego a despertar, no quiero ver la soledad detrás de tu perfume que se negó a partir.

jueves, 24 de enero de 2013

La vida es...


Tu huella que mi mar se llevó


Tu huella que mi mar se llevó, lejos, lejísimo, ni se verán más tus pasos firmes y seguros, ni sentiré tu húmeda piel sobre mi cuerpo, desnuda está mi carne, colando entre mis dedos mansa arena aunque a veces hacia adentro el deseo reverdece puliendo artesonados por tu ausencia.
Tu huella que mi mar se llevó, otras aguas se mueren en tu pecho que son mar a mis sueños y mi olvido, mas tus naves combaten y naufragan en un abismo de geográfico equilibrio.
Iré a vivir el mañana sin que tú cerques mis huellas, temblando de futuro, a sentir la vida de prisa, segundos, siglos, siempres, nada.
Alfabetos de mi espuma un día te alejaron de mi mar y yo por perdido te di, quizás por un instante tan sólo.
Tu huella que mi mar se llevó, porque ya no sentía las alegrías altas de tu querer y las angustias de estar aún queriendo poco me inundaron con lagrimones que anegaron mi pecho.
Sólo quedaron en mi alma los poemas, las frases, los monosílabos de amor que se escondieron dentro, muy dentro, para que tu huella no se lo llevara a la nada.
Desde la tarde aquella que mi mar te llevó aún andan por mis venas mis versos despacito y muchas cosas he visto que pasaron traídas y llevadas por el tiempo.
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos, sobre mí tú seguiste como el sol en los pétalos.
Y tu huella mi mar se llevó en la brisa de mi dolor caído, con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto, tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes en inmenso río blanco corriendo hacia el desierto.
Tu huella que mi mar se llevó, te llevaste mis caricias en el gesto de tu abrazo y en tus palabras quedaron rumores parecidos al lenguaje que llevabas en tu boca de agua desde el más quieto charco al más agreste risco.
Entre el hombre y mi alma se ha cruzado una espada de espumas blancas.
Ha sonado la lucha y me siento intocada, mi mar de llevó, estoy sobre los siglos con fiereza de olas…
¡Nadie palpe la sombra que mi impulso ahuyentara!
¡A veces la vida me quiere estallar en canciones de angustia inesperada!
Yo quisiera quedarme en el secreto de mis penas punzantes como estrellas, pero mi alma no puede alcanzar el silencio del poema sin palabras.

La vida es...


La vida es, mi existir en un sueño hecho realidad, un himno que canto a cada instante, una aventura en la que arriesgo todos mis sentimientos.
La vida es un desafío continuo que enfrento cada día dominando penas, luchas, tristezas, envidias; es un himno que canto con alegría y gozo, es bienaventuranza que la saboreo en cada amanecer y en cada crepúsculo.
La vida es puro volar sin hora quieta, es la salvación por querer salvarnos, es amor para disfrutar en cada segundo, en cada instante.
La vida es una mariposa de abril que revolotea feliz en mi jardín florecido y ahora en mi otoño fugazmente miro sus colores brillantes al sol.
La vida es una gota de rocío al amanecer que se desvanece en el cielo al mediodía de mi existir.
Cae en lluvia al atardecer para fundirse con el mar al anochecer.
La vida es color en la música del viento, leve en extensión pero intensa de dicha y amor en su breve tiempo en esta reencarnación.
Mantendré con aguas descendidas por las fieles veredas de mi pecho el esplendor del alabastro de mi amor sentido siempre.
La vida es cornisa y ornamento de mi cielo, sangre del buenamor, amor callado, firme hiedra de amor en mí plantada.
Estoy en mi existir soñando semidespierta en un sol desmayado y en un musgo amaneciendo y tiendo puentes con mis flechas bajando sombras de amor a mi tierra.
La vida es también dudas que ahogan en desazón el pensamiento y detiene las horas de la espera en la ramazón elástica del viento.
A cada hora recorre mis sentidos sin orillas el deseo de ser amada por ti y un remolino adolescente de primavera atraviesa mi cuerpo y la estirpe de mis cantos se levanta y mi sangre convoca la apetencia de estar entre tus brazos acurrucada.
La vida es amor, ¡bendita sea!, con felicidad e infelicidad, es un camino a seguir con momentos gratos e ingratos y un destino a cumplir.
Si se aquieta la sangre o ya niveles desborda consumiéndose en fuego toda mi piel, están prontas mis manos a mi ruego pidiéndote que vengas a mí, ya que eres tú el solar de mi vivir coronando los vientos serenados hacia el río donde bogan los besos no dados de tu sol y mis cánticos unánimes le dan brillo a mis bienes ya logrados para que el aire en su vuelo te traiga hacia mí.

Imagen viva


Imagen viva, gaviotas de luz chisporrotean sobre tu cabeza erguida.
Mis manos te buscan para acariciar la plata fina de tu pelo en el que me cobijo y bruñe como una luna de acero cincelada en filigrana.
Imagen viva del amor que refulge con luz propia cuando estamos juntos ¿qué tejerá tu memoria madura de andar los tiempos, de dibujar los caminos por donde viniste andando, buscándome con prisa para aprisionarme en tu pecho?
Imagen viva, espejo atiborrado de recuerdos, tu frente estirada en hilos y cenizas que el amor colmó cada segundo de nuestras vidas.
Imagen viva de horas vividas en las que nos buscamos, uniendo nuestras manos entre nuestros ojos confundidos y caricias que juguetean como viento escondido en el follaje.
Imagen viva, estamos juntos consumiendo nuestros temblores, desde esta distancia tan presente.
Imagen viva, entre besos de plata y lágrimas encendidas de amor. Enciende la leña de tus brazos para recibirme entre tus manos.
Rezumas por mis tiempos vacíos y mis sueños ocultos.
Imagen viva, seduces mis formas de arco iris iridiscentes al estar junto a ti cuando me regalas el trébol y el aroma de tus manos y me sacudes con el aliento de tu brisa azul y ágil.
Imagen viva, la tarde de nosotros dos se inunda en un fuego dilatado donde se ahogan las ansias sobre la nada y juntos, muy juntos apagamos lejanías entre suspiros y voces de dulces y mieles floridas.
Imagen viva, no es tu voz ni el espejo de mi voz, es un canto de pájaros picoteando aleros, jugueteando indiferencias.
¡Qué sensación tan profunda de esta imagen viva que nos trasporta a altas nubes en vuelos de amor pleno!
Imagen viva, entre los dos el silencio en galopes de plata y música nos inunda entre nuestros brazos y manos.
Imagen viva, donde amarramos nuestros ojos a nuestras alas para volar, volar lejos para ser llevados por el viento a nuestro mundo de otoños húmedos de amor.
Sin quejas ni llantos, sí en dorados espejuelos de nácar, nuestras imágenes vivas elevarán nuestras almas a ámbitos puros, sublimes, luminosos donde las dudas y temores de ser heridos desaparecerán por siempre y viviremos un presente con pasados olvidados.

En armonía con el viento


Soy ese amor secreto


Soy ese amor secreto, estás en mi como una sombra de mariposa fresca, como una ciega luz que me lleva al camino para saborear la paz serena de tu amor.
Necesito todo de ti, soy ese amor secreto, a oscuras, soy un fantasma en tu vida que siempre se desvanece con el día.
Me desarmo como una nube deshilachada en penas.
Soy ese amor secreto, me duele el alma, anida el trueno cuando tú no estás a mi lado, cerca, muy cerca.
Añoro en el silencio la mojada sonrisa de tus labios y el retirado bronce de tu cuerpo.
Mi deseo tiembla.
Soy ese amor secreto, es tu silencio, silencio vivo, bullicioso de recuerdos, de manos de papel que se deslizaban por mi, levemente y con ternura.
Tu piel brota entre mis dedos antes de que la realidad llegue a mis manos.
Realidad de no tenerte, en las luces y en las sombras, la rueda de mi existencia cotidiana que se pierde en una nada del aliento de amar.
Soy ese amor secreto que se ahoga en tu silencio para escuchar la imagen juguetona de tu voz que guardo entre mis dedos como una flor de música y cristal.
Te pido que vengas a mí, búscame con ansias, aún avanzando en tinieblas, casi a ciegas.
En el sendero de mi vida triste hubo una flor, cuando empezaba a percibir su aroma, se esfumó, así vivía mi alma triste y sola, así vivía mi amor hasta descubrir que todo eso borró al querer.
Soy ese amor secreto, no eres el sol pero iluminas mi vida.
Amor no es sentir lo que quieres sino sentirlo sin querer.
La peor soledad es cuando se cierra el corazón al amor y al deseo, si obscuras nubes invaden tu ánimo y una lágrima empapa tu mirar solo llámame, allí estaré.
Soy ese amor secreto, estoy sola, te tengo a ti en mi mente y te estoy conociendo aunque me acompañe tu silencio.
Soy ese amor secreto, aquí estoy con la desgarradora soledad de tu recuerdo…te siento, estás en mi como una luz de fuego y tormenta.

Mientras espero


Mientras espero inunda mi alma el perfume lejano de tu ausencia que acaricia mi piel y me abraza tu silencio.
Mientras espero me rodea un silencio de voces y ojos cenicientos de cristal y te amo en la espera en un letargo impreciso que arrastra en sus alas minutos y tormentas para acercar a mis caricias el fuego de tu piel.
Mientras espero borro el sueño de tu lejanía, mi delirio, mi ilusión, mi incertidumbre.
Mientras espero, te quiero en mi presente, en este hoy de cantos de cigarras, de trinos enjaulados, de flores indefensas y de cielo lleno de brotes blancos.
Y al sentirte, de mi alma se abren palabras nuevas, encendidas de amor, sílabas largas, versos áureos que acarician tu ser.
Mientras espero te siento como la sombra que me acompaña.
Te busco y te pienso, eres el que alimenta mi espíritu y calmas mi sed.
¡Ámame! Seré la sal de tu camino y el verde de tu sombra acogedora.
Mientras espero, lentamente me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro desde lo hondo de mi ser esa presencia esquiva, plena de misterio que me niega tus manos y tus ojos.
¡Qué difícil es encontrarnos! Te encontraré mientras espero, a través del misterio nunca bastante claro y estaré contigo en el remanso de agua mansa, bajo la verde cabellera de un sauce.
Mientras espero, pensativa y triste oculto mi pena muy dentro y mi corazón palpita sin engaños, buscando la paz y la ventura, reviviendo lo que pudo ser y no fue.
Las preguntas me acosan, ¿por qué para poder tenerte en mí, no debo tenerte para mí? ¿Toda mía es la culpa de tu ausencia? ¿Será mi culpa? ¿Y tu miedo a amarme y ser amado?
Mientras espero, más te amo cada día porque estás en mí y la paz serena del amor que siento sacude mi soledad y me hace sentir que acaricio el pétalo de tu sombra y que sigo viva, existo, gracias a ti.

¿Dónde estás?


¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo hallar? ¿Te has escondido entre los vergeles floridos o en las cuevas oscuras junto al mar? ¿O en los nimbos del olvido?
Eres tan sólo un perfil, nubes grises bajo la tormenta oscura de palabras.
¿Dónde estás? ¡Ven a mí! Te hubiera amado hasta en la tristeza o en la melancolía.
La noche te llama y el sol busca tu rostro donde el día toma su luz hermosa.
Te quiero junto a mí, si no te tengo el frío, el dolor, nubes grises de siempre, como un relámpago entre el sueño, amaneces atravesando auroras.
¿Dónde estás? Vive tu secreta existencia a mi lado, como el deseo que nunca se extingue, habitemos juntos el invisible corazón de la eternidad.
¿Dónde estás? ¿Cómo llegar a ti? Siempre llegué, siempre fue posible estar juntos ¿por qué ahora no sucede?
¿Dónde estás?, ¿Entre la húmeda neblina que borra toda la gala matutina?
Me entristece no estar contigo, no tengo tus labios y tú no sientes los míos, ¿dónde estás? todas las frases que se quedaron en mí para ti, se dormirán y quedaré vacía y sola.
La vida contigo se me ha quedado, te hubiera amado aún a tu perfil sólo entre nubes grises, sin nimbos del olvido.
Con el misterio de la mirada te busco entre relámpagos de sueños y amaneceres solitarios.
¿Dónde estás? Te busco en el horizonte envejecido, en la estrella que palpita, en aquel cielo con un sol en el interminable laberinto de la Tierra.
¿Dónde estás? parece que habitas en el invisible corazón de la eternidad.
Más allá de las palabras, de los sentidos, de las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos te esperaré siempre, tu piel de mares infinitos acunará la fuerza de las esperanzas.
¿Dónde estás? te siento agitando tu melodía de fuegos en las manos del arco iris, donde habitan las sombras corriendo libres por la luz y este lugar el amor sueña libre en su soledad.
¿Dónde estás? te espero con mi corazón puro, recibiendo desde tu lejanía sencillas y suaves vibraciones de amor que caen en pequeñas cascadas silentes cada día por las curvas sencillas del viento desplazando su caudal de perfumes en el tiempo.
¿Dónde estás? no quiero sufrir amarillentas pesadillas de que no te encuentro, te quiero junto a mí en los atardeceres temporales de mi espíritu.
Yo te amo sin límites ni tiempos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Amor sin dueño


Un rincón de mi vida


Un rincón de mi vida, allí estarás tú, en un escondite en mi alma, sólo y reprimido. No quiero que golpees con desesperación la puerta de mi fantasía, sólo dame el silencio que me conlleva a un ritmo carismático de soledad que ansía algo más.
Un rincón de mi vida lo ocupas tú, el que fue, el que era, el que nunca será mi amor verdadero.
Tenías para mí gotas de agua amarga escurriendo por la pendiente del crista, buscando mi fragilidad de mujer.
Quédate allí, en el rincón más oscuro de mi vida, así no mojarás mis sueños con cada mirar.
Deja que mis minutos se vayan de tu vida, que mis horas no te busquen más, que hoy me pueda esconder en la casa de los días y mañana podré emprender una huída al lugar de los años y no te tendré más en el rincón de mi vida.
Mi ahora pasa, sin ti vivo el hoy, instantes de una supuesta vida que se irán a la esencia de un deseo de amor.
Recorro el valle de los recuerdos, de aquellos remansos de tus dulzuras, el dulzor de tus palabras, aquel acento de tu voz y me doy cuenta de que te extraño pero es mejor que pase el tiempo eterno en un mustio alejamiento y no te encuentre más en el rincón de mi vida.
Te quiero en el rincón de mi vida, no como sombra pareja que me sigue apenas raya el sol.
Quiero olvidarte en un impecable adiós a un desconocido en una oscura lámina de un rincón de mi vida.
Eres ahora tan sólo un charco mudo a mis pies, te dejé en una estacada negrura, cruzando concéntricas tinieblas ¡libre al fin de ti! ¡tu rincón en mi vida ya no existe!, entreluces doy por fin con el sendero que hollaré con fuerza para encontrar aquel ser que me dará su luz y su fe para no vivir condenada sin remedio a tus veloces fechorías, pasiones aparentes, falsos besos.
Vuelco a mi blanca soledad, blanca, inmaculada, ajena a las falsas maldades, malévolas traiciones y como leve hilo de vida que renace en la noche vuelvo a ser yo, conmigo misma inocente y pura ¿hasta cuándo? no lo sé todavía, hacia un hoy corro, hacia un mañana con toda mi alma entera y casta, sin ti en ningún rincón de mi vida.
Y de a poco surgirán otra vez los versos, ls sílabas mudas, se oirán desde la lejanía y los poemas llegarán tejiendo amores, reflejando edenes, esperas no estrenadas, caminos buscados en una palabra que en el papel amanece como una virgen radiante.

El intruso


El intruso, en una noche trágica, sollozante, entraste en silencio en mi vida para hacerla florecer en tu boca tempranera.
Desde ese instante mi mundo de luz se transformó en un roquedal oscuro y triste y el dolor inundó mi alma en lugar del amor verdadero y único que me colmara de felicidad, sin historias de heridas ni temores, sin fracasos traicioneros.
El amor me abandonó las caricias, los cariños, la fe, la fuerza de vida, las alegrías y las risas desaparecieron en la nada.
Mi mundo pleno de amor puro cerró las puertas al cielo al entrar tú el intruso a mi vida. ¿Por qué razón llegaste? ¿Qué querrías de mi?.
El intruso solo me dio un amor falso, insensible, egoísta y cruel.
¡Ahora basta! ¡Aléjate intruso de mi vida! No quiero sentir mas la cascada de tu risa sarcástica e irónica navegando en mi recuerdo, la cadena de tus brazos arropándome en tu pecho.
El intruso dejó su olor en mi piel, huelo a él, me persigue su olor, me persigue y me posee.
Sentir de ti, intruso, no quiero tu palabra enamorada acariciando mi lamento y la lluvia de tus montes seduciendo mis silencios.
Sentir no quiero más, intruso, tu colinas encrespadas devorando mis desiertos y el oasis de lujuria que tejías con el beso.
El intruso, sentir no quiero el halcón de tu mirada desafiando mis intentos y el amor de tu capricho galopando en mis inviernos.
Sentir no quiero el perfil de tu silueta esculpiéndose en mi huerto y ni someterme más al primer roce de tu fuego.
Sentir no quiero la agonía que se siente al sentir que no te tengo
¡Déjame sola tú el intruso, no quiero oír más tu voz!
Esta soledad no me deja en paz, si tú intruso mío no estás nada es igual.
El intruso que un día fue todo para mí en el decir claro de un te amo, sin regatear ni una sola letra, dando por completo la pasión y el corazón en una mirada.
Intruso, efímero sueño concluido, ¡qué amargo pesar ahonda la pena!

Besos sin ruido


Besos sin ruido, leves, suaves, dulces, se deslizan desde el polvo de estrellas hacia ti mi amado, no se sienten llegar pero cuando lo hacen dejan en tus manos, en tus brazos, en tu boca, un destello de amor puro, pleno de deleite amoroso.
Besos sin ruido, dan frescura y calma al alma, recorro tu piel en brevísimos segundos de intensa felicidad y tú te sientes mimoseado y amado.
Besos sin ruido, en las noches obscuras con la luz de la luna sobre nosotros invaden nuestra intimidad colmándonos de concéntricos gozos en horas limpias, cielo puro, bosquejando por el aire lo que empezaría a escribir para ti y en el papel amanece una palabra.
Besos sin ruido, cosquillosos, anhelantes, que dulcemente inundan en mares de espuma el corazón gozoso de nuestro amor.
Destino nuestro dichoso entre besos sin ruido y sin alharacas, aquí en nuestro silencioso latir de dos almas juntas, está latiendo el ansia de soñar que no nos afanamos en tardarnos en vivir.
Besos sin ruido, son de noche aún más prolongadas y ávidos y nuestros labios cavan en la aurora un espacio del gran besar nocturno.
Besos sin ruido, sobre tu rostro feliz y tu frente serena como un río que nunca acaba de pasar, como un claro espejo donde se reflejan tus ojos y los míos, es como un amor que escapa y vuelve.
Besos sin ruido, lo que nos queda palpita en lo mismo que nos damos, allí detrás de los besos, de las miradas, del gozo, sin forma están y seguros gozos, besos y miradas.
El beso que se termina otro se pide a sí mismo.
La vida nos la ganaremos siempre entregándome, entregándose.
La creación riela. La dicha sosegada transcurre como un placer que nunca llega al colmo, como esa rápida
ascensión del amor donde el viento eleva hacia las nubes desde nuestros besos sin ruido de nuestros labios.
Besos sin ruido que anuncian un te quiero, no es porque te lo digo, ¡qué poco importa a esa pura verdad que es en su fondo quererte!, me lo digo como un nacer desnudo, el decirlo yo sola, sin designio de que lo sepa nadie, tú siquiera me lo dicen el cielo y los papeles ya no en blancos bordados de poemas, en músicas casuales, entre besos sin ruido.