Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Mi Verso es un Canto
Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.
La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.
Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.
Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.
Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.
Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.
La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.
De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.
Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.
Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.
Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.
viernes, 1 de febrero de 2013
Quisiera que estés presente
Lugar mágico y real
Lugar mágico y real, junto al inmenso mar en un paraíso rodeado de doradas arenas , encantados crepúsculos y amaneceres luminosos de infinitos colores, mi espíritu de mujer poeta se inspira en ellos.
Sus versos, poemas, y prosas de amor quedan grabados en los límpidos momentos en los que frente al mar con ojos embelesados y palabras que brotan desde lo más profundo de su alma junto con emociones tiernas que quedarán por siempre en blancos papeles que vuelan al viento.
Lugar mágico y real, La Paloma, cuna de inspiración divina, donde las olas acarician con su espuma sus orillas con reflejos de plata.
Al mirar el horizonte lejano parezco con alas y vuelo con la imaginación hacia él trayéndome la sabiduría del tiempo del más allá.
La Paloma, anfitriona que tiende sus brazos al mundo con su mar infinito, bravío o en calma, con calor de sol cielos azules con ocasos misteriosos y llenos de encanto renuevas el alma de aquellos que vienen buscando remansos y anuncias la calma de esta mujer poeta que despoja del alma.. Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, El Color de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan.
Quisiera parar el tiempo en el Hoy y volver a vivir todos los mágicos y esplendorosos momentos que de la mano, de La Paloma, viví intensamente.
Lugar mágico y real, volver a caminar las doradas arenas, bañarme de sol, sentir el viento en mi piel, llegar al horizonte en sus atardeceres inolvidables y únicos.
¿La Paloma, puedes ayudarme a ser más de lo que no soy?
Eres una creación más de todas las que existen en la Tierra, que despiertas en los corazones, amores ocultos e intensos.
Hoy mi verso es para ti, porque de ti tuve inspiración, y magia para escribir mis prosas de amor.
¡Qué maravilla La Paloma, es un lugar único donde la luz se hace despacio y la serenidad adormece el alma!
Emociones
Eres una emoción de mi corazón, mi alma te siente y te espera por siempre ya que eres mi dulce y eterno existir.
Eres una intensa emoción, viniste a mí desde el preciso instante en que mi vida te necesitaba y anhelaba
Quiero sentirte así, nueva, distinta, única, perfecta erguida entre los pesares.
Descánsala hoy en mí, gozaré en un temblor de hojas en que se paran gotas del cielo al suelo.
Eres una emoción, mis miradas te soñaban y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras de amor que eran como voces puras, voces de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo y sin torpeza, caricias ,despertares yilusiones!.
Largos goces iniciados, caricias no terminadas.
Emociones, como si aún no se supiera en qué lugar de los cuerpos el acariciar se acaba y anduviéramos buscándolo en lentos encantos, sin ansias sin prisas sin temores sin deslices.
Como la brisa fresca, como el vaivén de las olas, son las emociones que vierto en un rincón de mi corazón y las guardo celosamente para que sólo sean mías.
Resuenan como acordes, penetran los sentidos, las absorbe el sentimiento que recorre como un río lo sensible de mi cuerpo.
Como lo místico o quizás lo mágico van transformando los cálidos momentos en torbellinos de pasiones.
Emociones sin controles, ávidas desbocan, sentires que sofocan.
El más íntimo deseo, como el sol que quema, como el mar que
baña, se encienden ilusiones sedientas buscando caricias y besos abrazos y sentimientos profundos.
Emociones que perduran y dan felicidad a mi existencia porque lo único que importa es lo que tú hayas dado por amor.
Con las emociones, el corazón se nos abre para amar mejor, sentimos todo el cielo latiendo en nuestras manos, las estrellas derramando sus hilos de plata y haciendo real nuestra felicidad.
Una llovizna de recuerdos humedece mi alma.
Emociones que se funden en los rincones escondidos de mi esencia, en su eterna corriente, murmuran, fluyen, cantan, ondas entre vivas ondas, luz entre luces altas.
¡Cielo mismo en el cielo, emociones que van y vienen, se encienden, desaparecen y vuelven a renacer!
jueves, 31 de enero de 2013
Mi dueño desconocido
Mi dueño desconocido, déjame en mi soledad dormida, no quiero tus cadenas de hierro que me son leves de llevar y no las siento porque hay otra cadena hecha de olas, de tierras, de vientos, de suspiros, de sonrisas, que me atan, yo no sé a dónde me esclavizan pero sé que es a ese dueño desconocido, a ese dueño que desde las sombras despierta mis deseos de amar.
Mi dueño desconocido me mueve el cañaveral de la pasión, no me permite dormir extasiada por sus susurros, sus silencios sin ecos y sin caricias deslizantes del más allá.
Eres mi árbol florecido y hoguera de estrellas que viene en las noches de abismos a buscar mi roce con suavidad y dulzura entre llovizna de azahares que por dentro me abraza aún entre las tinieblas grises y densas que lo envuelven.
Mi dueño desconocido, ven a mi lado y trae tu flor de cielo a mis manos que claman por ella y los racimos con verdes hojas embriagantes de las sombras que la devorante sed de la sangre aplaca.
Quiero hundirme contigo en los mares profundos, tras los corales liberadores del tedio para llegar a través de ti al lugar de donde tú como fantasma protector me proteges y me amas.
Mi dueño desconocido tus manos de ondas me acarician la piel, me arrancan el cansancio de los días, las cruces de la tierra amarga y me envuelves en un manto de lluvia para que recupere la azucena jubilosa de los días por venir.
Me haces crecer poderosas alas, en manos, pies y cintura para cortar, como golondrina, el cielo suave del agua y vas abriendo para mí el tupido follaje de la misteriosa selva tras los colibríes y las rosas de primaveras salvajes.
Artilugios del amor
Artilugios del amor que me están agobiando, llamándome a la tierra, sin ti a mi lado, en la distancia, es el hueco de tu cuerpo.
Como espía del silencio, con ingenio y prudencia espero unas letras tuyas, una voz que me dijera lo que me hace falta escuchar.
Cazaba en alfabetos dormidos en el agua, en letras vírgenes desnudas y sin dueño, esas letras intactas que juntándolas no me las decías tú.
Artilugios del amor que con artificios y giros en un ir y venir nos llevan un día, al fin, a escuchar tus sílabas entrecortadas en tu voz que fue una pura sombra de voz que yo escuché con todo mi corazón torpemente entregado a ti.
Artilugios del amor, ¡ven a mí!, aunque sea vacilante, todo trémulo a besarme, no quiero tu ausencia sin labios, mi único amante por siempre.
Voy hacia el camino que me conduzca hacia ti, para poder estrecharte entre mis brazos rápidos, largos y cálidos.
En los cielos abiertos van trazando los pájaros códigos de los vuelos, tu nombre va entre ellos, no se escribe, donde se escribe, está escondido entre las estrellas que se leen con largas lentes claras.
La aurora borra noches, el mediodía auroras y las tardes sin ti le quitan forma de ser a los días.
Artilugios del amor, ingenios creados para ser amados, no puedo vivir sin ti, lo que más deseo son tus besos, caricias de tu corazón que anhelan tenerme y estrechar sin fin, sin pena, mi dulce cuerpo pensado.
Y siento que te acercas, que quieres vivir conmigo es signo puro, seña en besos, en presencias de lo imposible, de tu querer que sea tuyo siempre.
Artilugios del amor, te esperé desde siempre, desde el ayer y el hoy, fui a lo más hondo para ver si al fin estabas.
Y a ti, sólo se llega por ti.
Te espero para que me lleves a tu mundo, en el que el Amor es un cielo nuevo.
Artilugios del amor, yo quiero estar donde estuve contigo, volver.
¡Qué milagro tan inmenso ese, volver otra vez, repetir lo nunca igual de aquel asombro infinito!.
Y mientras no navegas tú, me quedaré en la orilla de los sueños, de las estelas, inmóvil, quieta, enhiesta, porque sé que donde estuve ni alas, ni velas, ni nubes, me llevan como lo haces tú.
Artilugios del amor, te quiero junto a mí, quiero tus besos con sabor a zumos del mundo. ¡Qué gusto dulce a tierra, sol y amar!.
Y caen mis lágrimas sin que nadie las vea, sin un gran sollozo que tu estrechas en tus brazos y las secas besándolas ya que vienen de ti, son tú, dolor de tu pecho lágrimas mías, sollozos míos.
Soñando despierta
Soñándote despierta, te añoro, te extraño, te quiero en mi mundo mágico y en el real.
En el sueño los seres se desnudan íntegramente, no hay sonrisas falsas, gestos ocultando las intenciones y si pudiera gritar, las palabras serían testamentos de versos de amor para repetir, libres de mentiras, la hazaña del día y el amor que tú despiertas en cada poro de mi piel.
Te sueño bajo un manto de oropeles, de luces titilantes junto a mí.
Pongo mi mano, humildemente estremecida sobre tus rodillas y mi cabeza se posa en tu pecho escuchando el latir armonioso de tu tierno corazón.
Soñándote despierta, abrazada a ti, sin preguntarte nada, de miedo de que no sea verdad que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazada a ti sin mirar y si tocarte, no vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, esta soledad inmensa de quererte sólo yo.
Soñándote despierta, veo a mi lado tu cuerpo, tu beso, tu abrazo frenético buscando su realidad en mí como un puro y mágico milagro.
Soy tu desnuda Venus cierta, entre auroras seguras que se gana a sí misma queriéndote.
Soñándote despierta,¡de tan cerca y de tan lejos! Y pienso en ti felíz entre pámpanos de luz.
Soñándote despierta, sobre tu corazón entregado a la vida y sobre el río inquieto de tus pies y manos.
Y soñando alguna vez diré que sí, que no, respuestas de azar y de milagro a preguntas que ignoro, que no veo, que no sé y cuando me despierto ellas se esconden, ya invisibles, se apagan, se van.
Soñándote despierta ¡ qué paseo de noche por la playa iluminando la luna el mar que fosforece con tu ausencia a mi lado!.
Me acompaña el sentir que no vienes conmigo pero que piensas en mí y eso da calor al alma, reconforta el corazón.
Los espejos, el agua, se creen que voy sola, se lo creen los ojos, sirenas de los cielos plenos de estrellas titilantes pero en mi mano yo llevo estrechada la tuya, cálida, tierna, que palpita en la mía.
Soñándote despierta estrecho tu cuerpo junto al mío y siento que tengo contra mi pecho un palpitar sin tacto, cerca, muy cerca, de estrella fugaz que viene de otra vida.
Soñándote despierta escribo para ti mis versos de amor escritos con notas musicales que vuelan ingrávidos por el aire hacia un mundo nuevo, el nuestro.
Y tú... me acaricias
Y tú… me acaricias, me estremezco de emociones reencontradas, de ilusiones níveas, el estar entre tus brazos es llegar al infinito del existir.
Y tú… me acaricias, el sol esconde los claveles de la brasa y mi cuerpo te siente y vibra en las ondas del aire.
¡Ah!, qué emoción profunda me envuelve en el tremendo afán de ser ola, nube de sal, deshaciéndose en la llanura fluyente del mar de tu cuerpo extendido a mi lado.
¡Cuánta gracia, me entrego a ti, soy tuya, pájaro de fuego y ramos de laurel en mi enardecido pecho que se agita cual destellos de lirios de espuma .
Y tú… me acaricias, es el minuto esperado, la hora larga, la noche entera, entre suspiros entrecortados como sonoros espejuelos de plata.
Mis entrañas se agitan con tremenda fuerza y me entrego a tus manos suaves y sedosas envolviéndote con guirnaldas de flores y collares de música.
Y tú… me acaricias y en tus brazos poderosos, me estrecho y nos elevamos juntos a la divinidad misma por fuerza del Amor.
Nos vamos en las manos del viento, sin dejar huella, como flores sin dejar rastro y nuestro amor crece…crece, hasta llegar del crepúsculo al horizonte lejano.
Nuestras miradas se cruzan y nos llevan al infinito anheloso que buscábamos.
Y tú…me acaricias, con pámpanos de luz y yo como pájaro del canto voy feliz a tu boca sensual, suspirando entre cada beso cálido.
La alegría nos inunda y de nuestras diestras jamás se apartan y nuestras formas sobre la arena de la playa se extienden en un solo ser.
El aire salado, sensual, nos rodea y roza nuestra piel y somos felices, indolentes, sin dejar de besarnos y de amarnos entre redes de antiguos violines que nuestros cuerpos reclaman.
Y tú… me acaricias riente y libre con guirnaldas de piernas y brazos y nos abrazamos cantando por las aguas y arenas ociosas en la inmensidad verde y azul.
Y juntos retozamos desnudos en las aguas entre azucenas de blanca hermosura y vestiduras de música.
Y la luna entre los sauces se asomaba y acompañaba nuestra danza de amor también desnuda y casta.
El ermitaño
El ermitaño, escondido en su cueva en soledad y tristeza, en un entorno oscuro y tedioso, no deseas ir hacia la luz.
Tus pasos resuenan en la acera solitaria y se pierden en el sendero entre persianas cerradas y balcones vacíos.
No se oye ni un crujido, tu cuerpo esbelto y moreno no revela ni un ruido en las calles de gris monotonía.
Te entregas de noche a las sombras dormitando de a poco, siempre alerta ante el menor resquicio de un caminante sin rumbo.
Sé que he de encontrar la ventana entreabierta tu sombra desdibujada a la puerta sin herrajes por donde te podré hallar como una ninfa de los cielos buscando la raíz de los quebrantos.
El ermitaño, ser extraño al que necesito a mi lado para darle toda mi sed de vida y como buzo me hundiré en el mar de su regazo, liberándolo del tedio y de la monotonía.
A través de sus ondas zigzagueantes llegaré a él para cruzar las crueles aves del tiempo.
Iré por sendas atravesando audazmente con mi risa fácil y mi aire de pájaro y con la luminosidad de mis palabras le regalaré el amor a la tierra y a la vida.
Vivirá ya no más solo y recibirá las rosas de la caricia, clarines, trigo y la flor del canto.
¡Qué se liberen sus hombros de oscuras cargas!.
El ermitaño quedará en mi camino, a mi lado, como ángel de piedra, invencible, siempre amparando y salvando con su flor de cielo pleno de paciencia y de paz.
¡Tú el insistente, ven a mí!.¡A mis brazos pronto!, como río de música, llovizna de jazmines, serenamente para abrazarme y envolverme como un árbol florecido de ternura y caricias.
Serás tu hoguera de estrellas y ya no estarás más solo en noches de abismos y de fina amargura.
Sola y pudorosa te seguiré buscando entre hondas cavernas donde la luz se filtra y sus rayos dibujan entre las rocas, tu figura enhiesta y alta diciéndome. ¡Aquí estoy! Y yo riente y segura voy hacia ti por entre las mil hondanadas donde la luz de la luna me guía.
El ermitaño, mi ermitaño, voy hacia ti despierta en la alta sombra andando desnuda por dentro, hacia un lugar perfecto junto a ti.
Mis miradas te buscan como tordos de niebla en un valle de extrañas flores que encienden mi solitaria sangre que me llevan a tu lado.
El ermitaño, juntos viviremos recorriendo el océano de verdes amapolas angustiadas hacia un mundo nuestro ajeno a la soledad y a la tristeza en el que nuestros corazones palpitarán a unísono como campanas al vuelo.
Ilusión de esperarte
Ilusión de esperarte, expectante, ansiosa, esperando el momento mágico de estar junto a ti y sentir tu abrazo rodeándome con toda la dulzura del vivir a pleno.
Voy a buscarte empujada desde ti, de tus mejillas como islas de madréporas acariciadas por el viento suave.
Irme lejos a esperarte, a buscar fuera de ti lo que tienes, lo que quieres darme.
Ilusión de esperarte, de que me invites a resplandores y destellos y al llegar descubriré tus sonrisas anchas, tus miradas claras. Eso, era lo que allá, distante, estaba viendo brillar.
Ilusión de esperarte, soy tuya, sólo tuya, tengo miedo a una nube que me pueda quitar un minuto el amor entero y debido a ti.
Ponte de pie, de puntillas aguardando la luz, así te veré desde la lejanía, buscaré tus besos los que los traen los hilos invisibles de las luces titilantes, necesito tus roces con noches densas, los labios del porvenir.
¡Qué hermoso el mundo que entero vivo todo entre besos, luces y gozos viniendo sólo de ti!
Ilusión de esperarte, eres un símbolo puro, un regalo, un don, una entrega que me ofreció la vida.
No quiero entrar en el sueño ya que es una larga despedida de ti.
¡Qué gran vida contigo, en pie, alerta en el sueño!
Ilusión de esperarte, quisiera saber que sendas cruzarán audazmente con tu risa franca, tu aire pleno de donaire, la luminosidad de tus palabras hasta llegar a mí con tus pies firmes buscadores de aventuras entre los senderos de las montañas y de las estrellas.
miércoles, 30 de enero de 2013
Aquiétame las ansias
Aquiétame las ansias, yo no sabía que el amor es como una llamarada que en el silencio quema todas las palabras .
¿ Cómo pude olvidar que fosforece , ahogado en un gemido y en el eco sin eco de una lágrima?.
Aquiétame las ansias, me duele el alma como herida quemada de sollozos , tiembla como una flecha hundida en las entrañas y ante el umbral, enmudecido, habla.
Señor, ¿por qué no me dijiste que el amor no se escribe con palabras?.
Vengo a ti como el viento del erial, herido por los cactus, como tierra sin agua.
He quebrado, a tus pies , todas las metáforas y supe al fin, con el sabor dolido de mi carne, que el amor no conoce otra palabra que la sangre hecha ríos y el clamor hecho llantos.
Aquiétame las ansias, despierta mis deseos de estar junto a ti. Señor, dame una gota del mar de tu silencio y quemaré en la hoguera de tus aguas mis tormentos entre espumas que se rompen en la arena.
Ahógame esta sed. Apágame este grito, aquiétame esta llama.
Vísteme Amor la desnudez de mi cuerpo con túnica de lirios en el alba.
Desata con tu aliento el corcel de mis ansias y ven antes que la noche con sus dormidos pies de sombras a anegar mi morada.
Aquiétame las ansias, ya que el amor no se escribe con palabras, precisa de tu calma.
Soy mujer de inmensidades , de plenilunios, de profundidades, de corazonadas ciertas y mi amor resuena en ti.
Quiero que seas refugio, mi aldaba, mi copa con tu amor desaforado y que se extasíen mis soles con tus ríos claros.
Aquiétame las ansias , quiero ser tu todo, quiero que seas mi plenitud más íntima, mí ánfora y mi cayado , mi brújula y mi designio.
Cálmame , aquiétame , apacíguame, arrúllame, aquiétame las ansias.
No tendré más futuro ahora que ser con tu rosa, mi rosa, vivida en ti, por tí en su olor , en su tacto.
Aquiétame las ansias y pon tus manos sobre mi cuerpo estremecido, buscando el vino de amapolas que borra las huellas del dolor y nos lleva al panal de luz y música del alma.
No te inquietes
No te inquietes, dicen de mí que mientras río, que mi sonrisa tiene olor a rosas, dicen que también que como mariposa ando de flor en flor con señorío y elegancia.
Son sólo desvaríos, idea inquietante que vuelan por los aires llevando aromas de envidias y celos.
No te inquietes, no es verdad, sólo vuelo y río conmigo misma y dicen también que a veces cuando siento frío algo de lluvia en mis pupilas posa y que adivinan cómo se desglosa en mi interior un hondo desvarío.
Yo no lo sé, porque dormida vago por otros mundos donde tu imagen nace como en los valles del inmenso lago. No te inquietes, que cuando mis versos, mis poemas nacen de dentro de mí también me voy a otros lugares lejanos dónde estás tú esperándome, expectante de saber qué palabras surgirán allá detrás de aquella nube en este impoluto y níveo papel virgen de ideas vagas.
Y mientras duermo o escribo y parece que te rechazo, no te inquietes, es que por otros caminos en mis sueños trazo, tú |ni te fijes ni te acongojes, pues no sé lo que hago.
No te inquietes, abrázame, protégeme, que te necesito, rodéame con tus brazos, lléname de tus besos, háblame, escúchame, espérame, perdóname, te necesito.
Mece mis sentimientos con tu mirado dulce, deja que me duerma esta noche en tu regazo, mientras cierro los ojos y sueño estar contigo.
Estoy escribiéndote palabras al ritmo de mi corazón, palabras que no pueden reflejar tu inmensidad, vacías pero llenas de fascinación, estoy regalándote palabras de amor para que se ahonden en tu corazón.
No te inquietes seré parte de tu piel, de tus labios, de tu fuego, seré objeto de tus sonrisas, de tus miradas, de tus caricias, seré tu sueño de amor y tu realidad de sentir.
Susúrrame un beso, un beso de placer, un placer con sabor, sabor a tus labios, labios de fuego, fuego en tus caricias que aman, ámame…
Palabras elocuentes
Palabras elocuentes, que oscilan entre mi gran silencio y mi voz que quiere clamar, ¡ven amor!, ¡te estoy esperando!.
Cimbrean mi alma toda, me acarician por dentro, con una extraña delicia de tocarme todo mi cuerpo y mi mente.
Palabras elocuentes que ondulan con un afán trémulo de no separarme y quedarse junto a mí en donde ellas quieren, aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Mimbrean cerca de mí y a hurtadillas se cuelan por mi mente inundando mi alma de calma, paz y amor.
Atraviesan mi todo desnudo y perdurable y mientras siguen dando vueltas y vueltas a mi alrededor se entregan puras y con delicias en contactos rápidos y llegan a mi centro inmóvil que las escucha embelesado.
Palabras elocuentes me traen gozos, besos, luces, regalos que son dones de entrega total. Son símbolos, signos de que quieren llegar a mí y entregarse enteras en un amor pleno sin más destino ya que ser mías y darse por entero diciendo: “soy tuyo, sólo tuyo” y entonces tengo miedo a una nube, a un cielo, que me puedan dejar de estar un minuto sin tu amor.
Palabras elocuentes, sencillas, hondas en su significado, son como el sol que me acompaña y en las que me apoyo por el camino incierto, son escudos que resguarda mi pecho de borrascas y dolores.
Palabras elocuentes, son como el mar, llegan a mí agitando en el puño brillante los laureles de la roja mañana.
¡Por las aguas sin cadenas, canta el alma!.
Palabras elocuentes, buscan la raíz de los quebrantos para hacer que desaparezcan y ofrecen el goce perfecto, el lucero que nace en mi frante
por la ofrenda del Amor venturoso, apurando en la breve llama la intensidad de los ímpetus de deseos y amor.
Palabras elocuentes, exactas, de silencios largos que hacen latir el corazón con ternura, suspiros que vuelan en el aire compartiendo instantes, minutos, de intensos deseos que estallan entre pétalos y pimpollos de rosas blancas.
martes, 29 de enero de 2013
Inquietud del alma
Inquietud del alma, descreimiento del amor que paradójico tanto celebra como entierra.
Inquietud, zozobra, inunda nuestro corazón, el amor se ha ido.
Tu voz tiene registro de la ira. ¡Y eran tan hermosos, sin embargo, los versos susurrantes en el lecho de nuestras horas amanecidas…! .
En el devenir radica la permanencia pero es cansina la ondulación amatoria cuando culmina en decepción.
Da intranquilidad al alma y contrariedad al espíritu.
Dijiste amarme en la templanza de las aguas y ahora , tan de repente ,tu mar colérico aja mi playa desnuda de gaviotas.
Grito de soledad en mis lágrimas hastiadas.
El amar no es voluntario pero, ¡qué amarga se vuelve la constancia de haberse equivocado tanto!
Cierro el cofre de mi corazón. La llave se la dejo al cielo.
Moriría, ya, si volviese a suspirar por otra música engañosa, falsa, que albergue entre sus sonrisas los truenos y rayos del universo.
Desazón, desahogo que golpea y rompe en mil pedazos la ilusión primera, aquella la que fue.
Sólo me queda de ti esta ausencia que envuelvo entre mis manos para sentir tu abrazo, para extrañar tu beso, que alarga las horas de mi nostalgia, el frío de mi cuerpo, la soledad que se acumula en una pesadumbre constante.
Inquietud del alma, descubrimiento de este vacío de ti que dejaste en mí, que agrieta el alma, que nada podrá llenarlo, ni siquiera
lágrimas, ni versos de amor, tan desierto quedó el corazón, sólo con la arena del tiempo donde se hunde el ayer.
Desazón, contrariedad, enfado porque sólo me queda de ti el pasado que yace por siempre, dormido en el silencio, donde no podré hallarte, donde no podré despertarte, ni hablarte de este amor que se rompió en espejuelos llevados por el viento.
Inquietud del alma sólo me queda este sabor de ti cuando pronuncio tu nombre y la hiel del desamor golpea y amarga mi alma con el olvido que es con lo que me dejas para vivir, días sin sol y la desesperanza, una ventana cerrada, una puerta con cerrojos y esta garúa que anega eternamente mi alma hasta que alguien con sigilo y paz la despierte en la búsqueda de un amor pleno y total.
Palabras desopilantes
Palabras desopilantes, imprevistas, irresistibles, que hacen cosquillear el alma y reímos sin saber razones ni porqué.
Tienen luz propia, irradian ternuras deseables, inocencias perdidas.
Palpitan primero sin pronunciarlas y de golpe se asoman a nuestros labios y un vértigo de risas por dentro nos inunda, hacia el mañana.
Ya las siento llegar por entre el manto de llanto que me envolvía y la alegría de la mano me llevó hacia ti, mi consuelo, mi cómplice de crear palabras nuevas, nuestras sólo.
Palabras desopilantes nos llegaban para existir despacio o de prisa y nos las decíamos entre carcajadas de espuma para vivir sin más.
Y entonces nos dejaban ingrávidos, flotantes en el puro vivir sin sucesión , salvados e motivos, de orígenes, de albas.
Y sin mirarnos a los ojos, desde lejos , supimos tú y yo que nos hacía falta estar juntos.
Besarnos, sí , pero con unos labios tan lejos de su causa que lo estrenaban todo, beso, amor, al besarse sin tener que pedir perdón a nadie, a nada.
Palabras desopilantes, que nos unieron en plural, todo en plural, luces, vidas y mares y cantándonos mutuamente a gritos, fúlgidos de días por venir, ¡ eso no es nada aún, buscaos bien, hay más!
Los dos ¡qué descarrío!, ¿este camino, el otro , aqué?, ¿este día, este hoy, este ahora?.
¡Qué alegría vivir sintiéndose vivido!. De alegría, de risas cristalinas, diáfanas, claras, secretísimas, con miedo de no hallarnos en umbrales, en bordes trémulos de victoria, sin ganas de ganar, sólo de vivir una vida inocente entre errores pasados con el júbilo único del existir del Hoy que va ya por encima de triunfos o derrotas, embriagados en la pura gloria de jugar con nuestras palabras desopilantes.
Me rindo a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo y que cuando los espejos, los azogues de almas cortas, aseguran que estoy aquí yo inmóvil como estatua de sal negándome al amor de luz, de la flor, de los nombres, la verdad transvisible es que camino sin mis pasos, con otros, allá lejos y allí estoy besando flores, riendo, hablando porque hay otro ser por el que miro el mundo y juntos nos unimos entre palabras desopilantes que nos despiertan entre risas compartidas.
Presagios no esperados
Presagios no esperados , en un soplo del tiempo la verdad afloró en mi mente y surgieron en mi mente sin querer aceptar que estaba envuelta en falsas verdades en palabras sin amor crueles y despiadadas que creí eran ciertas y me enamoré de lo alcanzado.
Presagios no esperados , tu voz rodeó mi corazón y se hundió en mi alma, en lo profundo, en lo escondido, para tenerte siempre allí y me equivoqué, tu querer no era cierto, yo era simplemente nadie con quien te sentías importante frente a mis poemas, frases, versos de amor, inspirados en tu seudo amor que en mí era verdadero y único.
Hoy digo ¡ basta ¡ ,¡ ya no más ¡ me alejo de ti para siempre, me despido de tus viles arrumacos sin sentido, de tus ¡te quiero! , usándome como un fantoche a quien con hilos invisibles, lo usabas en tus momentos de soledad. ¡Vete! , no quiero sentir los miedos típicos de situaciones que sólo nos conducen al borde de un abismo sin fin.
Presagios no esperados, iré desde este instante rompiendo todo y volviendo ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, y te digo… Ya no te quiero más, ahora soy yo la verdadera, la pura y límpida de alma vacante disparada del arco más casual contra el cielo y el suelo.
Asustada, ciega, veloz, me alejo de ti, sin mirar hacia atrás, sin ver nada y queriendo lo que veo.
Presagios no esperados, me desprendí ahora del te quiero, del deseo de estar entre tus brazos y ebria toda en tu esencia ya no
sentida, no pido nada, aplasto bajo mis pies ligeros la paciencia y tu mundo y lo lleno de ruinas, órdenes, tiempo, penas en una abolición triunfal, total, de todo y me voy en búsqueda de la felicidad de estar conmigo misma, empinada, mi frente erguida.
Presagios no esperados, no quiero caer , ni doblarme como una heroína sobre su hazaña inútil, sólo pretendo no pensar en ti, en no depender del minuto sagrado que era escuchar tu voz que me decía…¡eres un ser tan querible!
No dejaré aún muriendo de pena, humo ni memoria de haber sido tuya y nadie lo sabrá, ni tú mismo.
E iré al encuentro de júbilosos monosílabos, de frases dulces, de versos de amor que un sí contestará a otro sí y repetiré diálogos que se oirán por encima del mar llevando mis palabras que se leerán por el aire como relámpagos de plumas que como nieve caerán copo a copo, cubriendo la tierra de un áureo amor esperado por todos.
Presagios no esperados, pidiendo a gritos lo que creí imposible, tantas veces pedido, callado tanto tiempo y que hoy, nada más que hoy, de que esos te quiero falsos, aparentes, cortezas de cenizas me dejen con la gran delicia de esperar lo que llegará con un gran suspiro a mi espíritu en calma para darme Amor, el anhelado.














