Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 20 de febrero de 2013

Desdén


Prefiero la noche


Prefiero la noche, son las horas en las que amustian las nubes vespertinas, sobre la azul altura del vasto firmamento.
Asómanse los astros, cuyas luces divinas como miradas pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora, en las que entre la voz lejana de la campana que con lentitud las notas del Ángelus desgrana, a mis hojas en blanco los versos de amor anidados en mi corazón se vuelcan sin cesar, con prisa para que no sean olvidados.
Prefiero la noche, porque mi fantasía con audacia inquieta sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!, en la nocturna soledad secreta.
Muchas veces, misteriosa poesía, frases de amor dolido, manchan mis páginas albas en el tedio de las noches acíbaras y vuelan por todas mis visiones de armonía que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero la noche, en ella te busca mi cansada fantasía y mis sueños se tienden como aves raras cuyas alas exploran hasta horizontes lejanos y oscuros tanteando tu imagen, la única imborrable, para mí por siempre.
Como solitaria misteriosa, vago volando bajo el cielo y sobre el mar en la noche profunda y estrellada, tratando de percibir tu figura que añoro y tu dulcísimo firmamento y en instantes como un sueño que se esfuma creo entreverla en un revuelo de la espuma o en los astros del Universo.
Prefiero la noche, porque la Luna me acompaña con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr a regiones ignotas apareciendo en el pentagrama vacío de mi alma las notas que buscaba y no encontraba y que inútilmente yo clamaba para inundarla de amor como en un agitado río entre tupido follaje.
Prefiero la noche, con la Luna como nota errante que parece que extravió su cantar pero aún así con su luz agonizante sigo, en mi perenne búsqueda de aquel a quien no puedo hallar, mi ideal no encontrado.
Prefiero la noche, porque mis versos me aroman el alma y los busco en los sones de liras que van brotando entre pasos de visiones que conmigo los van buscando.
En algunos momentos no responden, no aparecen en ningún lugar de mi mundo interno y entonces me inquieto.
¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía, nuestra, ven con el viento, las brisas, los astros del firmamento.
Prefiero la noche, quedarme un instante suspendida en lo Eterno e ir como el viento, nómade del existir transitando por la expansión del Universo.

Una mirada furtiva


Una mirada furtiva, huidiza, escalofriante, que me deja anonadada, en temblores que provocan en mi alma desazones sin fin.
Entre los dos el silencio se alarga y crece.
Sentidos que laten los embates que el tiempo desafía entre cenizas y ruinas que en una larga agonía, se duermen en un escondite secreto.
Una mirada furtiva que hace que cierre mis ojos para no sentir que te he perdido para siempre, no siento el cercado de tus brazos ni veo tu fuego que en los fuegos arde.
Te llamo hasta quebrar mi voz, por eso me derramo en llantos y sangra mi corazón.
Una mirada furtiva, cautelosa, siguiendo en pos mío como una aparición fantasmal para no dejarme encontrar el camino hacia mi espiritualidad toda, conmigo misma.
Así, en movimientos lentos como alas de aves en un rítmico volar mis sueños se elevan a cielos infinitos para perderme lejos y no sentir sobre mis hombros cansados tu mirada furtiva, sigilosa, cuando tú y yo en pequeñas pláticas hacían nacer mis suspiros de desesperación.
¿Por qué mis suspiros renacen y vuelven entrecortados y estremecidos desde el fondo de mi alma cuando estamos juntos?
Hay algo en mi cuerpo que viene de un tiempo lejano, es una querencia, un ansia de volverte a ver, a verte, de seguir contemplando tu antigua mirada brillante, a veces triste, nunca disimulada, ni solapada.
¿Por qué amor mío, tu antigua mirada no es la misma en mi presente mirando?
Me reconozco y la extraño.
¿Dónde está?, ¿Vivo en ella? ¿O ella en mí?
Mirada furtiva, cae sobre mí como una fuerza que me invade y enajena mis sentidos.
¡Vete ya de mi vida! ¡No te quiero frente a mí, me desespero!
Sin sintonía, mi cuerpo se marchita, mi mente se obstruye, mi corazón se agita.
Quiero sentirme capaz de ser mi propio apoyo, de ser mi tránsito en esta vida mía.
Mirada furtiva, oculta en tus ojos negros, me lleva al submundo del resto de la Creación.
¡Déjame vivir libre, con sentimientos claros y preciados!
No deseo sentir ningún vínculo con tu vida, ¡Haz la tuya!
Tengo sed de visiones nuevas, las que me proyectan a un nuevo mundo, azules tenues que me llevan a azules perfectos, lejos de tu mirada furtiva, ajena a mí, en un callado empuje que me eleve por aires alados a horizontes plenos de luz y de amor.
Dame mi libertad, mi espacio abierto en campos de amapolas y alelíes entre bandadas de visiones con mis ojos cerrados que me llevan a mis lugares íntimos y secretos. 

Mensajes de amor


Mensajes de amor, quiero ahora, en esta hora inocente sentarme en el umbral de tu mirada y despertar cada día entre tus brazos respirando como una flor que se abre al viento.
Lucero de la mañana entrégame tu luz para seguir tus pasos vida mía y darte todo mi amor, dame tus manos, iremos juntos a gritar fuertemente un te quiero mientras la luna muestra su luz que ilumina el mar en todo su esplendor.
Mensajes de amor, los pienso para volcarlos en páginas vírgenes, que se enlazan, se entrecruzan, mirándote con toda mi ternura y ansias de estar a tu lado.
Escucho el resonar del agua que cae en mi sueño dibujando en mis ojos mi mirada enamorada.
Nos hemos encontrado, fue un chispazo incandescente de materia convertida en victoria gozosa de los dos en prodigioso pacto.
Mensajes de amor, son para ti, mi amado amante.
Enamorados de vivir, amándonos en un paraíso nuestro, claro donde se cruzan luces y sombras entre besos, goces y pasiones que movilizan brisas tiernas y cubren con verdes esperanzas los vergeles que súbitamente dibujan diestramente arabescos celestes con luceros.
El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que nuestras almas brillen.
El tiempo no existe en nuestras vidas ya que nos lleva a nuestra auténtica realidad y a nuestro destino buscado.
Mensajes de amor, aún desde tu ausencia no te he olvidado, aún te sigo amando y al son de mis deseos como viola de amor, el ángel que nos protege y nos lleva persiguiéndonos, elevándonos en el aire disipando para siempre las neblinas que envolvían tristemente nuestro cielo mientras las estrellas ríen y guiñan resplandeciendo en un cálido cielo.
Mensajes de amor, como suspiros cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras y se duermen las aves y las flores.
Mensajes de amor, de dos almas flotando en movimientos lentos como alas de aves en un rítmico volar de dulces sueños, felices sones en nuestra plática amorosa.
Mensajes de amor, van hacia ti por los aires desde horizontes lejanos para que nos unamos entre frases, palabras, pensamientos en un lazo estrecho y envolvente de caricias, pasiones, anhelos.

El viento que te trajo



Mensajes sin destino


Mensajes sin destino, flechas en el aire, poemas de amor que he ocultado en un lugar secretísimo para no ser encontrados ya que sólo por ti están inspirados.
Son frutos nacidos del amor intenso que por ti siento ni están apegados a ningún estilo.
Fluyen del río del tiempo, se empapan escondidos en sus aguas y la flauta que los acompaña haciéndolos vibrar en mi interior se vuelve poco a poco reticente y opaca.
Mensajes sin destino, ayer quise gritar en una alud de palabras las prosas de amor guardadas para abrir causes nuevos y derribar murallas, pero no pude, fue un imposible deseo.
Ayer mis ojos acertaban distancias y como un remolino dos brazos giraban desbrozando malezas.
Mensajes sin destino, piernas y corazón con los versos de amor apuraban su marcha ora explorando amores, ora andando comarcas, buscándote sin cesar para entregarte mis mensajes de amor.
A todos pedía por ti y algún sueño prometía mi flauta, no el sueño que se sueña, sí el sueño que se arranca de la tierra renuente.
Un mar de letras impresas te quieren encontrar son frases de amor que sólo para ti las escribí y en las que me interné con todo mi amor y el fragor de llegar a tus brazos en una marejada leal y pura.
A veces te busco en el jardín florecido que me llama cuando en rosas, jazmines y geranios estalla o verdea, modoso en la paz de su grama.
Mensajes sin destino, los envío cantando bajito sin ahondar las pisadas con un dejo de gozo para que lleguen a ti mi amor amante.
No quiero penas ni dolores, sí sueños a mis espaldas para que absorban mis tormentas y tan sólo compartir contigo mi bienamado mis bonanzas y mis prosas de amor.
La flauta está en su estuche y la espalda en su vaina porque espero que mis mensajes sin destino lleguen pronto a tu noche como un libro fiel que cuenta mi espera ansiosa  y vibrante.
Mensajes sin destino, van por un mar terso, sin oleaje, en un mundo como de sueño en un eterno recomenzar para que se oculten, no queden o se pierdan en la nada.
Mensajes sin destino, viajan en el silencio, en el viaje completo de proezas musicales en los confines del paisaje.
En mi voraz silencio grito mis mensajes para que se alcen hasta el cielo en una gama de colores en las que las palabras se entienden una vez más a sí mismas.
Mensajes de amor, no se oculten ni en un veraz espejo muestren las palabras de amor que mi numen siempre inspiró.

Magia de un día


Magia de un día, mi amor tu eres magia, en cada instante de mi vida en mi cielo resplandeces y son tus ojos que me iluminan con un fulgor de estrellas que me cautivan y me ocultan sin quererlo en tu mirada.
Magia tiene tu voz, tu dulce acento, el cual lo escucho dormida y aún despierta que me dice dulcemente con el viento, me confiesa y me repite: “que me amas”.
Mis pinceles más leales se han propuesto apresar tu verdadero rostro: desentrañar las esenciales líneas donde tu fuero el aire acata y el aurea alba, espiar el múltiple venero donde emerge a raudales toda la luz que quiero para tu piel, tus ojos cenitales.
Magia de un día, en la que la recta se espírala, la curva se endereza y por la emoción y el sentimiento sin acertar el rumbo ni la escala, la alta luz tropieza o en su ímpetu resbala.
Magia de un día, estás a mi lado, entre mis brazos, cubriendo mi cuerpo con calor y caricias.
¿Cómo apresar la sosegada llama que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama cuando se incendia prodigo de rojo?
¿Cómo apresar la tímida piel que en tus mejillas convoca?
 ¿O la mañana asomada a tu boca?
Magia de un día, mi afiebrada plata se anubla enamorada.
Se pierde en la enigmática y secreta zona de la alborada donde digo carmín, azul, violeta y al nombrarlos se esfuman en airada, fantástica pirueta.
Magia de un día, en tu silencio eres un volcán que se activa aquí en mi pecho, cuando llegas y desciendes a mi lecho y en tu ternura me abrazas.
Mágico es este momento cuando respiro tu aliento y mi alma se entremezcla con la tuya para volar por los cielos y marcar el universo entre suspiros, siendo uno, envuelto en hilos, envuelto en hilos de plata.
Magia de un día, con este nuestro amor que no se acaba nunca porque prolongando de que uno y uno sean dos ya que el amor es el retraso milagroso de su término mismo.
Con los besos, con la pena y el pecho se conquistan en afanosas lides entre gozos parecidos a juegos, días, tierras, cielos abiertos, espacios fabulosos, a la gran disyunción que está esperando hermana de la muerta o muerte misma.
Magia del beso perfecto, aparta el tiempo, échalo hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo tiene el amor su cima: es en la resistencia a separarse en donde se le siente, desnudo, altísimo, temblando.
Magia de un día que se va en una despedida larga, clara, con lo más seguro que es el adiós…

Perdida en el tiempo


Perdida en el tiempo, mi memoria se pierde en pasados ignotos, perdidos en el olvido, en ayer de ayeres, de siglos escondidos.
¡En este hoy mío, cuánto ayer se vive!
Me encuentro envuelta en poblados de antiquísimos regresos y ahora aquí, frente a ti, toda arrobada aprendo lo que soy, soy un momento de tu larga mirada que me acaricia, desde ayer, desde hoy, desde mañana, paralela del tiempo.
El tiempo no existe, aunque exista la templanza y la experiencia de nuestras vidas pues cada resurgir de nuestro nacimiento es la consagración de nuevos acontecimientos que nos llevarán a nuestra auténtica realidad y destino.
Perdida en el tiempo, en una interminable búsqueda de la verdad, de la esperanza, necesito escuchar el resonar del agua para que caigan en mi sueño del Hoy las palabras de amor sobre las hojas que las esperan, dibujando en mis ojos mi mirada enamorada.
Perdida en el tiempo, que me transporta a fantasmas impacientes, a la nada olvidada, a dudas disipadas, a realidades que aparecen en la luz del amanecer que nos muestra la verdad y el color del ayer.
Parece perderse en sueños durante el día para volver a caer el sol recordándonos que el mundo podrá cambiar lo exterior a nosotros pero nuestra realidad interior exacta y pura nos acompañará siempre.
El tiempo ya no es tiempo, el tiempo es oro, pasando las horas, los días, luchan los nombres con las cifras, lo exacto triunfa de lo incalculable, las palabras vencidas se pierden en el infinito.
Perdida en el tiempo, te busco a ti, el amor inconfesado entre mañanas sin neblinas ni misterios astrales.
Por el aire revuelan gemebundas voces apocalípticas y rozan nuestras frentes alas venidas de tiempos lejanos como profecías de regresos de ilusiones perdidas.
¿Qué haces alma mía perdida en el tiempo?
¿Vives en el pulso lento del existir sin tregua?
¿O en las grietas de ayeres pasados, que vencen al futuro cercano?
¿O presientes las celadas, traiciones, mentiras que te aguardan?
Perdida en el tiempo, te busco donde tú habitas escondido en el corazón del mundo y viajo lenta en el espacio mirando el lugar donde tú descansas.
¡No me dejes, no me dejes que me pierda en el tiempo de la nada!
Necesito vislumbrar desde lejos tu lámpara encendida entre las tranquilas sombras para saber que existes y estás presente en este perdido tiempo de mi existir verdadero el que tú sólo comprendes y me salvas de olvidos y tristezas.  

domingo, 17 de febrero de 2013

Me pregunto...


Coloquio íntimo


Coloquio íntimo, secreto, misterioso de dos que se aman y mi alma tiembla al sentirlo venir.
Cariñosas memorias que vibran cual sones de violines de amor entre presiones de nuestras manos al son de las palabras que juegan, que palpitan entre calor de besos.
Coloquio íntimo entre caricias y ternuras en un lenguaje mudo, con nuestras trémulas manos asidas con el fervor de los que aman, palpitando en los labios los besos entre ambos, hablamos sin voz ni palabras.
Son momentos de dicha suprema, temblorosa, en los que nuestros espíritus hablan.
Coloquio íntimo, breve pero intenso, necesario para nuestro existir por los tiernos momentos inolvidables que vivimos al son de nuestros gozos que no pasarán al mundo del olvido.
Coloquio íntimo surge entre suspiros cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus lumbreras, cuando se duermen las aves y las flores.
Coloquio íntimo, diálogo de dos espíritus que tiemblan bajo la luz de la luna que el paisaje baña.
¡Amor!, un instante detén allí el vuelo, murmura tus himnos de triunfo y recoge las alas.
Conciliábulo de íntimos secretos, lucero de mis mañanas, quiero seguir tus pasos y darte todo mi amor, dame tus manos, iremos juntos a gritar fuertemente un te quiero, mientras la luna muestra su blanca hermosura.
Coloquio íntimo, nuestro, enamorados de vivir, amándonos en paraíso claro donde se cruzan luces y sombras entre besos, goces y pasiones que movilizan brisas tiernas y cubren con verdes esperanzas los vergeles que súbitamente dibujan diestramente arabescos celestes con luceros.
Coloquio íntimo que nos hace vibrar como notas, cantos y músicas de campanas vibrantes de plata y el verso como pensamiento puro surge con imágenes resplandecientes como burbujas de oro en campos de flores y recuerdos deliciosos que vuelven y nos dejan entre nardos empapados de rocío.
Coloquio íntimo, juntos estamos perdidos en las vagas visiones que cruzan en hora felices los cielos del alma.
Con las trémulas manos asidas, con el mudo fervor de los que aman, palpitando en los labios los besos, las caricias tenues, entre silencios que crecen y nos envuelven en tibias brumas de pasión.
Coloquio íntimo, quiero ahora, en esta hora inocente sentarme en el umbral de tu mirada y despertar cada día entre tus brazos, susurrándonos palabras de amor, respirando como flor que se abre al viento.

Préstame tu luz


Préstame tu luz, la tuya, la que ilumina con fulgores mi cercado todo, dándome las rojas alegrías que burbujean intensas en el sol que redondea las armonías equidistantes en el humo danzante del amor.
Préstame tu luz, es el color del tiempo donde aun me atrevo a amar, ilumina mi mirada que creí perdida en una lejanía distante.
Te llamo hasta quebrar mi voz, por aso me derramo en llantos y sangra mi corazón.
¡Préstame tu luz, la necesito!, mis manos se angustian en el aire por el largo alumbrar del movimiento.
Quiero sentirla como se siente el agua del puerto, pensativa, calmada.
La gozaré en un temblor de hojas en que se paran gotas del cielo al suelo.
La quiero para soltarla al viento al son de mis deseos, eres la luz de mis mañanas que aguardo entre mis cantos, risas y sones de poemas que tú me inspiras, que caen sobre el papel como manchas florecida del azar.
Dame tu luz, no me dejes en las sombras entre las angustias, los deseos no cumplidos y el dolor de no tener la luz que no se tiene y el gozo de esperar la que vendrá.
Quiero colmarme con la claridad que tú tienes.
Vamos hacia ella los dos, nunca más solos.
Mundo de dos, verdad de dos, verdad paradisíaca iluminada por tu luz prístina y pura ya no mas días y noches solos.
Préstame tu luz la que abre mis caminos, y pone en sus finales embarcaderos con alas, en un nido nuestro donde nos encontramos con el alma y las manos, en suaves y aterciopeladas caricias y alegrías en un final cierto en nuestro existir.
Préstame tu luz, mi cuerpo tiembla, es la felicidad que esta ya cerca en su gran marcha subceleste, hollando nubes, quebradas, roquedales, a una velocidad de luz de estrella desde las lejanas constelaciones y mis ojos bien abiertos la esperan con frenesí y anhelos.
Es tu luz, la que buscaba, no luces soñadas, sólo la tuya, la que ilumina mi vida toda y se expande luciendo en mi alma su forma decisiva.
Me estremezco sólo de pensar que mi alba iluminada en desatada prisa me transporta a tu mundo, amado mío en alas leves hacia la felicidad del gran gozo de amar y ser amada.  

Revelaciones


Revelaciones, manifestaciones de sentimientos compartidos, en noches astilladas de estrellas en arcanos sueños verdaderos.
Nos hemos encontrado, descubrimiento pleno, choque de materia convertida en victoria, gozosa de los dos en prodigioso pacto.
En la noche, a tu lado, las palabras son claves, son llaves, nos confesamos nuestro amor entre palabras secreteadas y susurradas.
Que tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones, te enviaré mensajes que tremolarán en tus manos y así volverás a mi lado, tú, el amado tan amado.
Revelaciones, remedo tus antiguas alabanzas y beso tu rostro desde lejos, sin tocarte siquiera, tú, tallado en marfil y amaneciendo yo en esperanzas heridas, renovada.
Te nombro siempre entre lirios y rosas en primavera para cercar tu aroma con mis manos, eres un ruiseñor que perdido en alta ramas, le doy caza de amor con mis venablos.
Revelaciones, descubrimiento profundo del amor que por ti siento.
El aire se serena y se torna el río calmo y transparente como aljófar de la mar a los collados.
Espero que mi lenguaje logre hacerte llegar a ti la gran expectativa de mi querer que en un silencio pleno de formas y visiones corre hacia ti como el único pájaro en el viento.
Revelaciones, mi amor es una ofrenda inocente y pura, difunde mi sed de ser amada y en la madrugada, sin ti a mi lado, sueño, desnuda el alma en una noche con viento y lluvia que me borra como  a un fuego, como a un poema de amor los recuerdos ingratos que desfilan por mi mente.
Revelaciones, alguna vez de un costado de la luna verás caer los besos que siguen brillando en mí, las sombras sonreirán altivas, luciendo el secreto que gime, vagando, buscándote hasta alcanzarte y estar entre tus brazos.
Revelaciones, que mis sentidos despiertan agudizados, creciendo en pos de ti, como un tul de ternura que envuelve tu imagen en mi cuerpo con el frescor de la creación primera.
Anegaste mi marea, mi cuerpo reclamó tu esencia y te sentí cerca de mí como ángel custodiando mi alma con un temblor tocado de rocío, en un viento por vientos perseguidos.
Revelaciones ¡Alma mía, que se disipen las dudas, los temores y resplandezca en mi vida el verde que se nutre en mi ternura!

Mientras espero


La espera


La espera, con infinita calma y paciencia, expectante, te busco como a una flor, no lejos de la noche, mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío.
Hay en la espera, un rumor a lila, rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día, una partición de sol con pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas, busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio.
La espera, en ella he dado el salto de mí al alba, he dejado mi cuerpo junto a la luz y he cantado la tristeza de lo que nace.
Soy la silenciosa en el desierto, la viajera con el vaso vacío, la sombra de mi sombra.
Sin desesperación ni ahogos, sólo con penas profundas, te espero tan sólo por un minuto de vida breve, único, de ojos abiertos que te ama en su mirar, danzando de alegría entre flores pequeñas como palabras sentidas y dulces.
La espera, desnuda en el paraíso de mi memoria, sin conocer el destino de mis visiones, tengo miedo de no saber nombrar lo que no existe.
Salto de estrella a estrella, de sombra en sombra, muero de muerte lejana, la que ama al viento.
La espera, mi memoria iluminada es como una galería donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá.
No es verdad que no vendrá.
La espera, no quiero ir tras tu búsqueda como sonámbula y transparente en nuestro nido de hilos que tú dejaste y ahora rígido sólo me danzo y me lloro con tus recuerdos doblemente sufrida en la memoria de aquí y de allá.
Y en la noche un espejo de cenizas como una visión lejana refleja tu amado rostro, en mi corazón de medianoche.
La espera interminable, pasa lenta, con pausas dolorosas y en un canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas, me amordaza, me quiebra, me inunda de llantos largos.
La noche que fue de los dos, se dispersó con la niebla y quiero mirar tu rostro una vez más hasta que se aleje de mí el miedo como un pájaro al borde filoso de la noche.
Pero el silencio sin ti es cierto y por ello mis palabras vuelan en el aire porque estoy sola y escribo.
No, no estoy sola, hay alguien junto a mí que tiembla.
Delicia de perderse en la imagen presentida, voy en busca de quien soy, peregrina de mí, voy hacia la que duerme en un país al viento.

Susurros del alma


Susurros del alma, están en mí, como una lluvia de suavidades indefensas, íntimas que claman por sacarme de mi rutina diaria y solitaria para arrastrar mi sed de verme en el silencio de tus miradas grises.
Susurros del alma, calmos, cálidos, íntimos que como una brizna viva me acercan a tu lejano letargo de cariño para nacer en tus atardeceres bajo el canto de tus besos en la danza de tus brazos en el ritmo de te anhelo en flor.
Susurros del alma, encienden la leña de tu cuerpo de mármol perfumado para recibirme entre las lenguas encendidas de tus manos, pero son sólo sueños, son pasados tibios porque son futuros limpios.
Pienso en tus brazos de estatua, esculpidos por la pasión fresca de mis formas tuyas.
Susurros del alma, murmullos sutiles, dedicados, que llegan de improviso, rumoreando frases de amor entre jacarandaes madurados en la distancia.
Los siento llegar como mariposas al vuelo de fuego y de tormenta  en mi alma juglaresca, en mi mente de fantoche apabullada y me arrullan en mis horas muertas esperándolos como busco tu figura desdibujada y deslineada.
Susurros del alma, los quiero junto a mí, sintiendo las caricias no  como un viento indiferente, sí con besos ardientes y apasionados, jugueteando en mi carne muda de cariño.
Susurros del alma, los siento aflorar en todo mi ser, esperándolos expectante en mi silencio colmado de ti, como un juego puro, sencillo.
A veces se me olvida que vivo de milagro el amor fabuloso que me inunda ingrávido sobre tu recuerdo con corazón de magia sintiendo la ilusión de que nada nos cuesta nada.
Que el hecho más simple, el primero y el último del mundo fue querernos.
Susurros del alma, viven en mí como luces extrañas que buscan el amor, ese, el anhelado, el verdadero, el que busco torpemente con una cálida fuerza extrañada.
Los espero tropezando con el cielo, entre papeles que esperan mi prosa de amor inspiradas por ti, mi amado amante.
Susurros del alma, los abrazo tiernamente, se acercan con gracia, con un querer ansiado, traen un sueño, un sueño único que siento todo trémulo por haberlos esperado siempre.
Susurros del alma, entre tibias memorias, sin contornos, entre lirios y verdes valles, tientan mi recuerdo y mi albedrío haciendo nacer en mi suelo hasta tu frente una hiedra de amor enternecida.

Pequeñas promesas


Pequeñas promesas, vienen desde muy lejos, nos atrapan, nos envuelven, dándonos alegrías al escucharlas.
Son fugaces y tiernas, nos despiertan sentimientos que creímos ocultos, que ya nos habían abandonado.
Pequeñas promesas de amor, de un amor que arrastra con recuerdos vagos, ya casi olvidados, el cual creí inexistente pero cuán profundo arraigó en nuestras almas.
Nos hacen crecer poderosas alas para cortar como golondrina el cielo azul y celeste de esta aurora nueva y me siento casta, luminosa, transparente, serena, andando libre y sin sombras en un camino de estrellas.
Pequeñas promesas que pasan por el aire como ramos verdes, cercando mi sosiego, posando un viento en mis labios, guardando tu augurio en cofre de plata.
Mis manos están prontas a recibir tu ofrecimiento, rogando que se cumplan mis deseos de estar junto a ti, tan sólo instantes, minutos de mí existir, calmo y sereno.
Pequeñas promesas, te escucho, te nombro y te reclamo y mi deseo reverdece hacia adentro, puliendo artesonados tu ausencia.
Recorre mis orillas un viento adolescente en primavera y en este otoño mío la estirpe de mis cantos se levanta y la sangre vibra, palpita, te convoca y te necesita  a mi lado, entre suspiros entrecortados y hondos.
Pequeñas promesas, el indicio de ti, es como un signo de dorada abeja en el aire de alelíes, la miel de mis labios muda al carmín tus besos esperados.
Renuevas mis anhelos y esperanzas y siento crecer en mis solares, olivos, laureles y mirtos blandos y proclama con todos mis sentidos ¡tuya soy entre aires de cristal y oros perfumados!
Pequeñas promesas, tan sentidas y anheladas que temo despertar en tus pupilas por no apoyar mis ojos en los tuyos y por un breve resquicio de mi frente se asoman a mi pecho  tus sentidos y tiemblan las barandas de mi cuerpo al sentir apoyar tus leves y deseados brazos en mi cuerpo estremecido.
Pequeñas promesas, siento promisiones que de tu piel sin nubes se levanta un sol joven de rosas circuido y mi boca en la boca del estío se inicia en el secreto de nombrarte.
Te llamo hasta quebrar mi voz, no me defraudes, prométeme no olvidarme, sé que el amor se despertó en los dos y se derramó en nuestras almas, reflejándose tu imagen en mi cuerpo como el frescor de la creación primera.
¡Pequeñas promesas, acérquense, arrumáquenme, denme la tibieza primera de un amor amanecido y luminoso!

sábado, 16 de febrero de 2013

Te desvaneciste


Quisiera estar


Quisiera estar muy dentro de mí, en ese espacio secreto, íntimo, donde conmigo misma juego y me deleito con monosílabos, ideas, palabras, frases de amor, que necesitan volcarse con frenesí en pergaminos en blanco o minúsculos trozos de papel que vuelan con el aire cual aves veloces surcando los cielos.
Mi alma trasluce amor, lo siento muy dentro de mí, me conduce suavemente por sinuosas colinas verdes o mares azules transparentes y cálidos.
Quisiera estar sumergida en hondos y misteriosos recónditos de mi alma, sintiendo la soledad mía, tan mía, que me embarga con mi dulce ternura envolviendo mi yo todo.
Quisiera estar llegando  hasta horizontes infinitos, en las auroras plenas de colores o en los crepúsculos tardíos que iluminan con diferentes matices el cielo azul.
Quisiera estar buscando sin afanes, ni prisas, ni ansias, el amor que me espera en los confines del orbe.
Ese amor fiel, verdadero, único, incomparable, lejano pero cercano, el cual anhelo con todo mi espíritu casto y puro.
Quisiera estar en ese lugar inimaginable, resplandeciente de ilusiones cual verde follaje de cipreses altos y campos florecidos de amapolas, lirios, alelíes, azahares entre tus fuertes brazos en un nido tibio de ternura y amor.
Quisiera estar rodeada de mantos brillantes en una noche iluminada por una luna resplandeciente que baña nuestros cuerpos con su luz de plata.
Quisiera estar tendida en tu regazo, envuelta en tus brazos, mi rostro inundado por tu mirada, tus labios pronunciando mi nombre, los míos acercándonos aún más.
¡Cuánta felicidad nos enlaza uniendo nuestros cuerpos y almas!
¡Loor a ti, Eros, Dios del amor! La poesía nos invade, recorre los cielos y las nubes, la esparcen por doquier, uniendo corazones sensibles por una eternidad.
Quisiera estar volando alto hacia nubes viajeras para encontrar aún lejos el destino cierto, inolvidable, único, donde las horas en silencio pasan como estrellas fugaces con un ritmo lento y acompasado.
Quisiera estar en es día en el que nos encontremos, frente a frente, tristes en el camino de la vida y así ofrendarte todo mi ser.
No transitar por senderos equívocos, oscuros, misteriosos, las huellas largas y angostas, sí por amplios horizontes claros y resplandecientes donde el amor renace cada día.
Quisiera estar reconfortada y calma haciendo danzar en una danza sin fin mis versos de amor sinceros y diáfanos, uniendo tu alma con la mía, solos tú y yo en noches nostálgicas.    

Tropiezos del corazón


Tropiezos del corazón, ¡cuántos pesares causan!, vacilo en mis sentimientos, detenida en el grave concierto del otoño, escuchando como los violines y las arpas agitan un mar de hojas rojizas, amarillentas.
Tropiezos del corazón, traspié, por primera vez lloré al haber arrebatado tu rostro al deseo creciente de mi alma por querer mirarme en tus ojos y no encontrarte.
Después del letargo imprevisto que arrastró en sus alas minutos y horas, ahora lejanas y frías, conservo en mis labios tu nombre esperando que nazca de tu rostro el verde que refresque mis sentidos y tú confundido y ausente ignoras mi suplicio clamando por tí.
Tropiezos del corazón, caí en un pozo sin fondo, te añoro y te extraño, no has venido a despertar mi alma sumergida en sombras sin luces, ni rumbos.
Si pudiera gritar mil palabras serían testamento para repetir libres de mentiras y falsedades el amor que por ti siento.
Ajusto sobre un arco mis deseos y del puente que tiendo con mis flechas bajan lamentos de amor a nuestro suelo.
Tropiezo del corazón que hacen tambalear mis ilusiones y mi alma entera, apagando las estrellas de mi cielo convirtiendo mis sueños en tropeles de fantasmas tétricos que me envuelven con sus mantos oscuros de la noche llevándome por ríos inagotables de tristeza formados por las lágrimas que brotan de lo profundo de mis sentimientos.
Tropiezos del corazón, por los mares del silencio siento que crece la luna desde adentro y que como cisnes de humo flotan los recuerdos y los pensamientos en las redes sutiles de mi sueños.
¡Tu presencia se diluye a lo largo de mi barca!
¡Tú no estás! ¡Entre las tranquilas sombras ya no te pienso!
En duras alamedas de cristales padece el corazón un miedo tibio y pasa lentamente entre mis dedos la luz quemada de tus ojos negros.
Tropiezos del corazón, el desliz de mi mente cuando duermo me hace llegar al valle de tus sueños y me mueve la distancia como alas en las grietas de mi piel que vence el tiempo.
Y tu alma y mi alma se pierden en la niebla lejana del recuerdo.
Tus caricias imaginadas brotan lentas por el mapa de mi cuerpo.
¡Qué haces alma tropezando en caídas sin regreso, que no ves las celadas que me aguardan!
Tú y yo somos agua pasada que mojan las veredas  de mi vida. 

La esencia de tu ser


La esencia de tu ser bien oculta en el rojo silencio de tus ríos interiores duerme tu espíritu en una fugaz luz, estalla en la mañana como amor retenida en pimpollo.
Mi alma, cercada de tinieblas, al infinito se alarga cuando tú como bálsamo tenue me haces perder el miedo en tus brazos que me estrechan poderosos y frágiles con la fuerza de tu amor, plena magia que suena como dulce melodía.
La esencia de tu ser me inunda cual hiedra de amor, con tu sangre vibrante que forma raíces profundas y enlazadas en mi mundo interior.
Naciste como perfil modelado en blanda cera en los duros biseles del silencio, estás inmóvil como águila en espera, con el calor de tus hombros enlazo la cima de los cielos con la tierra.
No se cuando empezamos a conocernos, cada mañana nos empezamos a encontrar, cada nuevo beso es para mí, mi primer beso, mi verso debía decirte lo que para mí has sido, tú tenías la palabra exacta con ternuras compartidas.
La esencia de tu ser, mi corazón palpita deseoso de poder llegar a tenerte en mis brazos, sentir tu sutil aroma, con el solo anhelo de llegar a reflejar tus ojos en lo míos haciendo que mi alma se sumerja en un éxtasis infinito. 
Así esta pequeña ideología tuya provoca en mí los sentimientos más profundos ideando tu figura mientras nuestros corazones siguen bebiendo de la misma fuente como en la hora tiernísima del juego y de la leyenda, regalándome primaveras inagotables de tu alma.
La esencia de tu ser, esa materia que se presenta como un himno favorito entre notas que suben en números acordes de tu pecho a mi oído y despierta una viola celeste llevándome al cielo como las alas de un ángel, armonizando su son con tus cantares y tus risas.
Siempre amparándome en tu ser y se asoman a mi pecho tus sentidos, temblando mi cuerpo al sentirte cerca de mí.
La esencia de tu ser, principio de un amor sin tregua y así voy por veredas de la tarde perdida para siempre en tu embeleso.
Mi rostro feliz, mis brazos libres, recorriendo mis sentidos sin orillas, vuelvo a tu boca olorosa, quedándome en el deseo creciente de las aguas, jugando con tus sueños y mis anhelos.
La esencia de tu ser, es mi paz intacta del manantial de mi dicha.