Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 24 de febrero de 2013

Siempre


Soplo de vida


Soplo de vida, está entre una línea de fuego y misterio, línea subrepticia, está también entre dos notas musicales como una nota entre dos hechos, es un hecho entre dos granos de arena, juntos en donde hay una serie de espacios.
No es tan sólo un sentimiento que se siente entre los intersticios de la materia primordial, es el aliento del mundo, es el Amor que como respiración continuada llama al silencio.
Soplo de vida, que me lleve a soñar lo que deseo, porque sólo tenemos una vida y sólo tenemos una oportunidad de hacer lo que queremos con plena felicidad.
No es de extrañar que busque el camino hacia ti, con un letra mayúscula, aferrándome ferozmente para buscar el acceso directo con refrescantes sombras y la luz reflejada entre los árboles donde finalmente te he de encontrar en mi puerto de llegada.
Soplo de vida, fugaz, leve, vibrante, hasta calar hondo entre sollozos por pensar en su final pero sin angustias y gritos, sólo pensar en el pecho vacío.
Un momento de amor y dicha es suficiente para toda una vida porque nacen y mueren en un instante.
Soplo de vida, mi amor por ti me hace sentir viva. ¿Será sólo por un momento?
¡No!, quiero la vida entera, que este sentimiento dure, que sea una pasión verdadera entre placer y gozo que nos una por siempre.
Soplo de vida, es el toque que mueve mi corazón, el latido de la emoción, los sentimientos…
Nunca, tú y yo, tan cerca, vamos a dejar de ser luz de la luna, la pasión y el placer de estar juntos.
Soplo de vida, largo, que acaricia, que excita, que agita con suaves movimientos el aliento que cuelga el sonido que se pierde en la sed pura, en el dolor y las caricias que nos conmueven.
Soplo de vida, que habrá soñado anoche esta cabeza mía que al despertarme con la luz del día, sentí a mi corazón tan pleno y al apoyar mis manos sobre mi pecho supe, que era por ti que así latía.
Soplo de vida, con estrías de luz haces maravillosos bosquejos, deslumbradores, que rutilan por el agua como inventos con resplandeciente afán, alegrísimo esfuerzo, puro juego, en ardoroso buscar la plenitud toda, de éste nuestro nuevo amor.
Soplo de vida, que me hace verter en páginas nuevas y en blanco mis metáforas consistentes en buscar todo mi amor y endulzar tu camino esperando tus gestos únicos de dulzuras y pasiones, transformando todo el paisaje, tocando mi corazón y como luz. Unidad del alma, se multiplican los destellos, lo que fue calma en fervor de innúmeros espejeos que entre la paz del agua, anuncian el encendimiento de una palabra, otra y otra hasta llegar al verso.

Desde el fondo de mi alma


Desde el fondo de mi alma escribo para ti, mi amado amante, siento fluir mis versos, mis frases, mis estrofas al pensar en ti, es un canto que perfuma y ese perfume canta todo el amor de mis sueños. Cada estrofa es una nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrellas y corazón de querube.
Desde el fondo de mi alma tu sensualidad que me llega sin tocarme me despierta como gotas de rocío al amanecer.
La inspiración más pura, fluye para escribir ideas, frases, palabras, dando vuelo a mi todo.
Algunas estrofas que aparecen en esas hojas en blanco hacen que mi corazón se asombre, las quiero por audaces porque sé que en mis anhelos hay horizontes para los mundos y los cielos.
Desde el fondo de mi alma surgen los versos fugaces, cubiertos de diseños en las puntas de las olas alumbrando mis intentos entre curvas, más curvas, se inician dibujando mis anhelantes ideas. Desde el fondo de mi alma, los monosílabos van diciendo en la arena sin huella, más, más, más, más y el propósito se dibuja en prosas poéticas.
Los deseos de hacerte llegar mis versos convocan desde las honduras, descienden del firmamento, luces, sombras, brisas, vientos, cristales que son espumas surtidoras de amores y de palabras.
Como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos, van cayendo de a poco en hojas sin estrenar, hojas de la orilla que se acercan con el seno de las olas, tiernas, llegan tibias al papel al gran taller del gozo, feliz, de hacértelos llegar a ti, mi amado amante.
Desde el fondo de mi alma, tan blanco como la espuma trabaja mi pensamiento, bosquejando entre haces de luces, entre resplandecientes afanes, los versos de amor que velando están en puro juego en un ardoroso buscar la plenitud del acierto.
Desde el fondo de mi alma, te busco a ti, mi inspiración. ¿Dónde vives, solitaria misteriosa?
Por hallarte mi alma no reposa, vuela y vuela bajo el cielo y sobre el mar.
Y tan solo como un sueño que se esfuma ve un revuelo de tu clámide en la espuma, ve en los astros tu dulcísimo mirar.
Pálidamente y en secreto los versos responden y aparecen desde lejanías o de frondas donde se habían guarecido y en las estrofas van los sones brotando como pasos de visiones que conmigo los estuvieron buscando.

Entre flores y aromas


Entre flores y aromas he abierto las ventanas de mi alma para que tú navegues entre mis flores.
Hoy mi vida huele a manzanas y a frescura de naranjas recién cortadas, creo que desde siempre te amé más que a cualquier cosa que yo amaba.
¿Es tu amor?
¿Es tu piel?
¿Es tu nombre?
Eres tú amor, el que todo el tiempo me acompañas.
El aroma de flores vive en mi corazón, con suavidad, fortaleza, florece dejando un sabor dulce abriéndolo con delicados pétalos.
Los suspiros por ti, llevan aire de aroma.
Aroma de flores esparcidas de mil colores, colores de diferentes rosas, alelíes, tulipanes, girasoles, que hacen de tu rostro un idioma, idioma que de mis letras las escribo para tí como los mejores tulipanes tempraneros y en flor.
Entre flores y aromas te amo, entre esplendores que iluminan las noches románticas de pasión.
Hoy escribo letras en cada pétalo de flores, escribo poemas, prosas, versos y a él se los dedico, a mi inspiración que hace de mis versos rosas perfumadas salpicando mis poemas con dulce miradas y tiernos besos de amor.
 Nos rodean aromas, flores y velas, estamos unidos a la tenue luz que brilla sombreando nuestros cuerpos en éxtasis de amor.
Son las flores manantiales de sueños y de ilusiones y de sus tallos vemos florecer nuestros corazones.
Las prosas poéticas que mi numen me inspira va en busca de las flores, los frutos, los aromas y sabores, van para no volver o para volver con ellos.
Unos van a los jardines, otros al nido de amor cálido y latiente, el perfume y el color misteriosamente los elevan por cielos azules y claros hacia el amor que los espera entre mil frutas y aromas dulces.
Un pájaro y una flor, un jilguero y una rosa, habitan en lo interior del ideal del poeta.
Entre flores y aromas vivimos tú y yo, y las prosas poéticas de nuestro amor nos envuelven con ímpetu alado y nos ascienden entre nubes de algodón desde el paraíso florecido, entre risas y lloros en flor.
El perfume y el color misteriosamente elevan nuestras almas de poetas cruzando el éter para beber luz en las estrellas, dormitando en el silencio blanco de la luna llena.
Volamos juntos al espacio entre flores y aromas, con las alas de todas nuestras canciones irradiando ilusiones por doquier, ebrios de luz como una estrella errante…

Sendas hacia ti


Juego de besos


Juego de besos, entre luces opacas y brillantes, rondan entre nosotros, danzando, buscando la piel que los espera anhelosa.
Nuestros labios se rozan, se tocan, palpitan, prendidos a veces a restos de silencios.
El mundo seducido por el canto del gran proyecto en el alma se nos ofrece, nos da rosas, brisas, cielos, mares, con esperanza de que tú y yo labremos el gran amor de nosotros.
Juego de besos, rápidos, leves, a veces sin ruido, a veces esquivos, otros profundos, sumergiéndonos en hondas caricias en un abismo de placer y gozo.
La dicha nos escoge, nos declara capaces de creaciones alegres y felices, nuestro proyecto de amor cantante, irresistible, da embriaguez al alma, no se labrará en los mármoles ni con pétalos o sueños, se hará carne en nuestra carne.
Juego de besos, nos zumban en nuestro mundo interior como zumban las colmenas en la estación de las flores al sol de oro de la siesta.
El silencio azul del goce nos inunda y como etéreas alas descendemos por diáfanas escalas a vivir a pleno este lenguaje de placer armonioso y sin fin.
Juego de besos, son mimos flotantes en el viento y en la hora de recogimiento como brasas se encienden entre arrumacos y abrazos cálidos que con lentitud el placer despiertan.
Juego de besos, sorpresas y descubrimientos de este amor nuevo, llegan despacio, sorteando lugares íntimos y secretos en los que no llegan las palabras, sólo las caricias, llevándonos a la sintonía de lo Divino.
Nutren nuestra sensibilidad y nos conduce por senderos claros y puros donde festejamos con júbilo este querer tan nuestro.
Juego de besos, nos entregamos, nos damos mutuamente calidez, empatía, ternura, comprensión.
Cuando clarea, nuestro amor inquieto se llena de gozos y los besos revolotean como las hojas amarillentas, doradas, del otoño cercano.
¡Vivimos amando! Como ama cada gota de lluvia en la tierra seca que aguarda el suspiro, en la danza incomparable de un ensueño que sueña despierto.
Juego de besos, como canto de pájaros, revolotean sin cesar al estar juntos, tú y yo, como toque divino suspendidos en el aire como un bálsamo que calma.
¿Oyes al amor que se nos está ofreciendo en flores, lluvias, aires cálidos y serenos?
Nos entregamos como dos seres unidos, viviendo abrazados entre nubes lejanas, sintiendo en las palmas de nuestras manos, en los labios, la cálida huella del beso entre nuestros sueños que nos empujan a la vida desde dichas cumplidas ayer a dichas futuras que nos llaman entre sueños trémulos, derrochando alegrías, agitando como trigales, grandes campos de esperanza. 

Experiencia vivida


Experiencia vivida, imborrable, única, que dejó honda huella en mi alma.
En mi mente las imágenes pasadas me sonríen, contemplo como desde un pasado ignoto las emociones profundas que embargaron mi corazón.
Y en la mujer poeta un pájaro, una flor, un mirlo y una violeta habitan en su interior.
Experiencia vivida en la cual amarte me llevó a lo Inmenso, sumergiéndome en un océano de amor vibrante, pleno de vida.
Nuestros abrazos eran anhelantes y fundidos, y nuestros besos ansiosos y apasionados en nuestro nido, refugio donde nos recogíamos replegándonos cálidamente.
Experiencia vivida que como en una verdadera partitura nos amamos entre ritmos, estilos y secuencias sonoras.
Y al estar juntos, de mi alma brotaron mis versos apasionados, míos, muy míos, que te seguirán buscando para que tuyas sean todas las estrofas que de mi lira van brotando como sones de visiones que no dejarán de buscarte.
Experiencia vivida, siento que no te he perdido para siempre aún no estando en el cercado de tus brazos ni ver tu fuego que en los fuegos arde.
¿Recuerdas nuestras noches juntos?, las siento dentro de mí y en la sombra nocturna del éter, en la inmensidad aún bajo la luna triste y taciturna, vago en pálida soledad como vagabunda del cielo y la Tierra con la perenne inquietud de encontrarte y encerrarme en tus cálidos brazos.
Experiencia vivida con intensidad total ya que juntos pasamos por la senda estrecha en los grandes zarzales de la vida, sin desgarrar mis blancas vestiduras, sin sentir dolor ni pena.
¿Viviré sin estrechar sin fin, sin pena, mi gran amor detrás de tu solo cuerpo posible, tu dulce cuerpo pensado?
Experiencia vivida, ¡qué dicha sentir el cercado de tus brazos y vislumbrar el fuego de tu mirada!
Entre temblores, delicias y abrazos dejamos siempre atrás el pasado sufrido, el pasado ido, para vivir instantes de júbilos y promesas puras.
¿Podré vivir en la mitad de tí, sin sentir a lo que yo más deseo y ahora no tengo, tus besos plenos, nuestros abrazos?
Experiencia vivida se siente tu ausencia, no te he olvidado, te sigo amando al son de mis deseos como viola de amor el ángel verde de la esperanza me está guiando hacia ti.
¿Cómo lograr apoyar totalmente mi amor sobre tus hombros y fundir mi figura con tu bronce en un imposible hecho posible?
Experiencia vivida, única, inolvidable, imperecedera para siempre.   

Entre dos luces


Entre dos luces nos reflejamos tú y yo en espejos de azogue y de cristal, nuestras imágenes fulguran cual estrellas en la cima de los cielos con la tierra.
Quisiera estar tendida en tu corazón, envuelta en tus brazos, mi rostro bañado por tu mirada.
¡Cuánta felicidad nos baña uniendo nuestros cuerpos y espíritus entre dos luces que nos bañan con sus fulgor de amor!
Antes nos encontrábamos torpes, a oscuras, tanteándonos entre tinieblas, ahora entre dos luces, la tuya y la mía, la dicha nos escoge, nos declara capaces de creación alegre y nuestras dos vidas viviendo abrazadas labran el gran proyecto de la pasión del alma.
Entre dos luces, diferentes las dos, bellísimas, visibles tan sólo por nosotros, nos iluminan nuestras imágenes misteriosas de tibiezas.
¡Qué alegría saber que en cada hora algo que esta viviendo nos espera!
Cuando la Tierra se inunda con la aurora la felicidad se nutre en cada rayo, la luz que llega a estrenarle a la vida nueva que cada día le acrece su plural.
Entre dos luces, nuestras almas se acarician y la del sumo mediodía nos da claridad, toda hueca, de tan clara nos enseña a ceñirnos entre abrazos dulces que no son ya más misterios.
¡Qué sensación tan profunda arrancas de mi espíritu cuando estás en mí, con tu luz que me permite saborear la paz de tu amor!
Al desnudar tu luz en mis pupilas se congrega la sangre en los sentidos y una tibia memoria sin contornos se apacienta en tus valles y entre lirios.
Entre dos luces, la tuya y la mía, tu nombre y mi nombre recogidos en nuestras bocas sin color en la música del viento, tal leve en extensión que sufren nuestros labios al amparar su son tan breve tiempo.
Mantendremos con aguas encendidas por las fieles veredas de nuestros pechos el medido esplendor de nuestras luces y así desgarraremos sobre la playa la cifra exacta de nuestros nombres y el cuenco sellado con gracia de nuestro amor eterno.
Entre dos luces, sofocados, hambrientos de querer vernos más, de estar más cerca, como firme hiedra de amor plantada en el suelo regada por mil estrellas.
Nos amamos como somos, nos ofrecemos amor incondicional, sin apremios, nos brindamos esperanzas de vida, somos como la brisa del mar reflejada en el cielo rojizo.
Entre dos luces, como espejos de agua estaremos juntos, siempre juntos corriendo la vida sin apremio.

sábado, 23 de febrero de 2013

Regálame tus secretos


Dúo de uno


Dúo de uno, tú y yo viviendo un existir pleno de pasión y gozo sobre el mundo entre vendavales, brisas, suspiros ansiosos de clavarnos, de hundirnos, evidencias en la carne, en los ojos, más allá del todo.
Nos hundimos en la felicidad eterna, caliente aún en los cuerpos de la noche.
Dúo de uno, nos amamos con delirio, volando lejos y juntos en apretado abrazo y nos elevamos en la cima de la aurora.
Los besos son de noche todavía y nuestros labios cavan aún en el atardecer el gran besar nocturno.
Dúo de uno, en la penumbra de nuestro lecho de amor, quieto, en silencio, los dos tendidos boca arriba el techo oscuro en nuestro cielo claro mientras no se nos niegue la luz.
Entre suspiros prolongados y tiernas palabras de amor somos dos en uno, dúo de uno.
Desnudos, los cuerpos apenas vistos detrás del sueño, con ansias de soñar que siempre flotamos entre virginidades y candores, entre juegos de abrazarnos fuertes.
Dúo de uno, estamos en la orilla del nacer y los años, las memorias de nuestras vidas alzan vuelos ingrávidos, se van como sombras silenciosas entre dudas de existencia.
Así, hemos de caer en pleno vuelo, viendo nuestros corazones unidos iluminando la amplitud del cielo, ebrios de luz como estrellas errantes.
Dúo de uno, sin cesar nos buscamos, nos miramos, entre fantasías con audacia inquieta en la nocturna soledad secreta de nuestro nido tibio de amor.
Dúo de uno, la vida es la sorpresa en que nos suelta, desnudos, inocentes, ingrávidos como en un infinito cada noche.
Dúo de uno, bebemos la luz en las estrellas, dormitamos en el silencio blanco de la luna llena, y nos hundimos poco a poco en la embriagadora ansia de ser uno solo los dos.
Vivimos en un canto que perfuma y en un perfume que canta, entre risas y lloros en flor, entre secretos, murmullos y rumores de las alas de nuestros sueños.
Dúo de uno, nuestras voces en la cima del cántico se elevan en los altos mediodías del alma y vamos juntos, muy juntos buscando el fondo tierno del horizonte para amarnos entre torrentes de amores.
Dúo de uno, te cubro con mi vida y aquí en mi amor te escondo y así estaremos juntos entre felicidades y ansias de saciar la sed de nuestra vida.

Desencuentros casuales


Desencuentros casuales, el destino nos llevó a encontrarnos y unirnos con intenso amor pero luego, poco a poco, nos fuimos separando.
¿Cuál fue el motivo? ¿Dime un por qué?
Desencuentros fríos y duros que alejaron el amor, aquel que era ritmo en una canción, voz en sentimientos, sin que interviniera el pensamiento y la razón.
Están muy cerca los signos que a veces ignoramos, la suerte, los imprevistos que nos dejan entrever el desencuentro inesperado.
¿Por qué el alejamiento?, el darse en el ir coloca al ser en un ser desprendido, ligero y sin raíces pero su corazón vibra y palpita al sentir que a su lado no está el amor que hasta ese momento vivía junto a él.
Eres una luz que se va de mi vida. ¿Será para siempre?¿O por un desencuentro casual?
En infinitos árboles del mundo, cada hoja vence al follaje anónimo por un imperceptible modo de no ser otra.
Desencuentros casuales, como náufragos tristísimos en el alba de aquel callar en donde se abolía lo que no era, nosotros en nosotros, quedamos solos, prendidos a los restos del silencio, tú y yo, los escapados por mirar.
Desencuentros casuales, ¡dejen de existir! ¡tarden en aparecer, grita mi alma! ¡Tardar nos grita el ser entero!
Nuestro anhelo es estar juntos, rechazando el separarnos por tan siquiera un instante.
Y los dos semidespiertos en la porfiada penumbra, nos preguntamos la causa del no estar unidos, inmóviles, quietos en la alta noche queriendo saber los porqué de este desencuentro casual y con un ansia loca de soñar con el afán de tardarnos en vivir alejados.
Desencuentros casuales, en lenguaje de dolor el alma sufre y con luctuosos llantos se anegan las heridas de la separación.
La noche solitaria, serenamente triste, su manto de tinieblas de misterio viste.
Después compilaré mis versos, mis prosas poéticas para entregártelos a ti cuando te encuentre otra vez y el amor nos reúna llevándote todas mis desilusiones, volando como insectos de luz en canciones.
Desencuentros casuales, que sólo sean vuelo de un día, que nos rocen sin tocarnos, que apenas desaparezcan de nuestras vidas.
¡Cuánta esperanza anida en mi corazón irradiando luces en las sombras que aún nos circundan siguiendo un ideal todavía no alcanzado!

Enredadera de amor


Enredadera de amor, me envuelves en tu capullo entre hojas verdes y flores perfumadas, me siento atrapada entre tus brazos como una hiedra estremecida asciende mi vida sobre tu cuerpo y en mis manos tiemblan las estrellas.
Enredadera de amor, tiene forma de besos, de brazos, hacia mí, nos vamos juntos temblando de futuro, a sentirla de prisa, segundos, siglos, siempres.
Enredadera de amor, gozo, delicia lenta de gozar, de amar, de promesas vibrantes y tensas.
Suya me siento antes de su llegada, siempre lo espero con mis ojos cerrados ya que franqueará su paso abriendo la enredadera que nos cubre, su esperada llegada a lo imposible.
Te espero entre verdes follajes y campanillas azules que como nido de amor cálido y tierno nos cobijará y te siento venir por tus sonidos tan tuyos, viniendo de tu ausencia con ese largo rodeo que das para venir.
Enredadera de amor, abrázame con tus lazos, déjame sentir tus hojas verdes acariciadas por la brisa tenue en todas las madrugadas de nuestras vidas.
Enredadera de amor, no te enredes en el temor, que tus tallos no se sequen y sin flor no dejes que lazos del dolor quiebren tus raíces tiernas ahogándolas.
No permitas que tu vida se retuerza y caiga al vacío, no dejes que enredaderas del fracaso agarren fuerte tu destino.
Deja que lazos de perdón nazcan y broten en tu interior, sólo así podrás treparte como enredadera de amor. 
¡Vamos enredadera de amor, buscando siempre más alto!
¡Préndete con firmeza para florecer en el cielo ante sublime belleza!
No te rindas nunca llévame contigo siempre abrazada a mi amor, quiero estar en tus ojos como llama de crepúsculo y que tus hojas caigan en el agua de tu alma.
Apegada a tus brazos como una enredadera, las hojas secas de otoño giran en tu alma, recogen tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor que en mi seno arde, dulce jacinto azul durmiendo sobre mi espíritu todo.
Enredadera de amor, eres mi existencia entera, mi eterna pasión, eres mi libertad, mi quimera, mi confusión, mi nota, mi guía, mi gran obsesión.
Descubrir tu voz de enredadera, anudarse a mis ojos vueltos hacia la noche y sentir el rastro de tu boca, sombra que se detiene en el misterio de mi cuerpo desnudo entretejido de hojas verdes.
Mi corazón tiembla como canto de nadie, soy tuya hasta tus raíces, soy sangre sin hambre, dolor sin dolor.
Gajito de enredadera, déjame estar entre tus ramas y llegar a la cúspide de tu amor enredada entre tus brazos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Mensajes sin destino


Vehemente amor


Vehemente amor, apasionado, te amo intensamente, me debía bastar con lo que ya me has dado y pido más y más, cada beso tuyo me pide otro para cumplirse a sí mismo ya que tú nunca podrás dar otra cosa de tí más perfecta. Se cierran mis ojos esperándote, límpida, impetuosa como la voz primera porque tu entrega es reconquista de ti, vuelves a mí en cada momento entusiasta, fogoso, buscando mis más íntimos secretos.
Vehemente amor, efusivo, totalmente entregado a este querer de dos, por eso no te expliques tu amor, ni me lo expliques, obedecerlo basta.
Me hundo en tu querer, llenándolo de síes de gozos, de pasiones, de deseos sin fin.
La forma de querer de tú es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes en el silencio.
Tus besos son ofrecerme los labios para que los bese yo.
Vehemente amor, estoy abrazada a tí sin preguntarte nada, de miedo a que no sea verdad que tú vives y quieres.
Estoy abrazada a ti, sin mirar y sin tocarte, no vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, ese soledad inmensa de quererte sólo yo.
Vehemente amor, el firmamento resplandece cuando me acunas en tus brazos y me llevas las manos a tu pecho, amor, que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Mi piel se enciende con rubores de deseo y floto sobre el agua que mana mis recónditos adentros.
Sacúdanse las bases de mi sangre para que aparezca tu nombre contra el cielo.
Vehemente amor, te necesito a mi lado, cerca muy cerca, mi cuerpo enredado en el tuyo en un aire estremecido de ternura y bajado de altísimas esferas.
Tú eres para mí viola de amor que toca con sus notas cada fibra de mi cuerpo todo cincelado en nácar verde y perfil modelado en blanda cera.
Apoyada en el calor de tus hombros, enlazo las cimas de lo cielos en la tierra.
Creces hacia dentro de mis dedos y al roce y al llamado de tus ojos se alza de mi sangre un efusivo abrazo que te cobija muy dentro mío.
Vehemente amor, no quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos, quiero tu ardiente cuerpo que me entregas entre tus brazos.
Eres mi felicidad, mi dicha toda, dentro de mi te llevo porque digo tu nombre.
¡Ven y tú llegas despacio y quedo!
¡Ven a mis brazos abiertos!
¡Ven con tu amor que me ata y me desata en cada lujuria de tu mirada errante con tu alas que me envuelven toda, con tus labios de amantes ardorosos y tiernos!
Seré tu pasión, tendrás que amarme con tu brazos redentores.
Vehemente amor, ¡cómo decirte que te quiero mío y me quiero tuya por toda la eternidad!

Daga hiriente


Daga hiriente, atravesó mi corazón y traspasó los límites de mi cuerpo en mi mundo frágil, me hirió muy dentro, lastimando mi Yo íntimo.
Hemos vivido juntos, el tiempo se contaba apenas por minutos, un minuto era un siglo, una vida, un instante de amor.
Nos cobijaban techos, menos que techos, nubes, menos que nubes, cielos, aún menos, aire, nada.
Daga de dolor, inmenso océano de lágrimas inundó mares y ríos.
Galerías enormes de congojas, pesares, tristezas, sin pisadas de dos, ni estelas recordadas.
Daga hiriente como punzantes flechas afiladas cursaron el aire y traspasaron mi pecho dejando heridas punzantes en el alma y las manos vacías y yertas de amor.
Mi lecho de nubes, nido de amor quedó vacío, sangrante, frío, solo.
¿Será este minuto próximo o mañana o en el borde mismo ya del jamás donde tu carne y la mía, mi nombre y el tuyo no se encontrarán?
Daga hiriente, de pesar, de un latiente sufrir que hace brotar lluvia de llanto entre mantos de niebla, húmeda de cristales, de hielos lacerantes que se hunden en mi espíritu, sin fecha y sin nombre.
Hoy, nuestros besos están solos en el nido vacío y sangrante.
No queda nada, absolutamente nada del ayer vivido entre cantos, poemas, músicas, sólo queda este dolor agudo, lacerante, tétrico que reboza y agita mi espíritu sintiendo la vida como un sueño trémulo, no vivido.
Daga hiriente, estoy al otro lado de los sueños que soñaba a ese lado que se llama la vida que se cumplió.
Y ahora de tanto haber realizado nuestro soñar, nuestro cuerpo está en dos  cuerpos.
El mío herido, cuajado de orlas negras. Mi espíritu desdichado, acongojado, no puede volar alto, las tinieblas lo rodean, le impiden ascender a lo alto buscando la paz imprescindible para nuestro existir.
Daga hiriente que por milagro me escapa de tantas agonías soslayando en laberintos del alma fugitiva, lugares secretos donde me lastiman y hieren.
Me refugio en cuevas oscurísimas para no sufrir sin sentir mi cuerpo en el que el dolor pueda dolerle buscando lugares sin espinas entre tinieblas con luces esquivas.
Mi mundo interior lleno de esperanzas marchitas, sufre entre ilusiones perdidas y sin tocarme apenas rozan mi frente alas de profecías.
Me siento herida de muerte sin heridas, me abandonaste, ya soy parte del tiempo de tu olvido.
Necesito que mis dudas se disipen, ver la aurora en fiestas nacarinas, en rosas, en albores, el tiempo que perdí sufriendo.
¡Desaparezcan palabras vividas!
¡Encuéntrenme mañanas sin neblinas!
¡Que se acerquen dichosas tardes otoñales entre frondas verdicientas!
¡El amor me espera, con nuevas pasiones y ardores sin fin!

Cenizas de amor


Cenizas de amor, ¿qué guardó mi corazón, palpitante y crujiente del intenso amor que por ti sentí?
Se siente tu ausencia, no te he olvidado, aún te sigo amando entre las cenizas de amor que me envuelven, te siento dentro de mí y en las sombras nocturnas del éter, en la inmensidad, aún bajo la luna triste y taciturna, vago en pálida soledad como vagabunda del cielo y la tierra con la perenne inquietud de encontrarte y encerrarme en tus cálidos brazos.
Cenizas de amor, he pasado por la senda estrecha de los grandes zarzales de la vida, desgarrando mis blancas vestiduras entre dolores y penas.
Sentí tu desdén y tu abandono, tu olvido y yo como perdida en mí, no dejé ni un instante de sentirme tuya, siempre tuya.
¡Qué dolor, es como arrancar la luz del alma!
Cenizas de amor, sólo quedan resquicios de un fuego apagado, te fuiste de mi lado para siempre y sigues en lo hondo de mi sangre y yo como escudo que resguarda mi pecho te enlazo en las venas abiertas de mi sangre.
La muerte tiene silencio y olvido piadoso, la traición, la mentira, se hace ortiga sobre el corazón despierto y algo de mi luz en el polvo se ha perdido.
Cenizas de amor, tantas noches con sueños desvelados entre sombríos y tristes pensamientos, con llantos, quejidos y penas de dolor acrecentadas.
Cenizas de amor, el pecho malherido sufre y el luto cierra todas mis ventanas.
¿Hasta cuándo esta pena inundará mi alma?
No quiero más el llanto en la noche pegado a mi piel como tul de agua, no quiero más tristezas oscuras frente a las tinieblas.
Quiero gritar mi dolor fuertemente en el aire para despertar limpia y serena en mi nueva aurora única y calma.
Cenizas de amor, que caigan en un valle de nieblas para no sentirlas más en mi triste sangre, para poder recorrer el océano de verdes amapolas angustiadas.
Sufre mi alma estremecida por no tenerte, quiero alcanzar y gozar de la paz anhelada como fanal de luz para que se agote mi devorante sed de no sentirme amada por ti.
Cenizas de amor, necesito hundirme en el mar tras los corales liberadores del tedio y salir airosa, pura, limpia y casta, llegando a aquellos lugares donde jamás cruzan las crueles aves del tiempo y sentir mi cuerpo y mi espíritu liberados, llevándome a un mundo nuevo.
Quiero ahora seguir la travesía de las nubes entre redes de hojas perfumadas y entre brazos del mar que asaltan, impacientes la serena dulzura de una espera que hace cantar el alma toda. 

Recordándote


La desconocida


La desconocida, la que desapareció tras sus huellas, a su lugar escondido y misterioso.
¿Quién es ella, la innombrable, la sin nombre, la que huye del mundo disipándose en las tinieblas vagas y temblorosas?
¿A dónde se dirige con su paso cansino y torpe?¿Por qué sus hombros se inclinan hacia el suelo y sus ojos no se vuelven a mirar el cielo?
La desconocida, la que un día se sintió vencida, la que no encontraba escape de su laberinto de amor, que no comprendía nada por tener tanto temor.
Vuelve sin pronunciar palabra alguna, es aquella, la que viste llorar, en su mirada se ve que no cree en nada, su corazón de tanto sufrir se tornó de hierro fuerte.
¿Cuál fue la razón de su cambio, de su soberbia figura ahora cabizbaja y apocada?
La desconocida, la que sólo conoce la noche,  con sus ropajes oscuros, negros y grises, su rostro oculto con un manto de enredaderas mustias, se acerca despacio, con su paso cansino, buscando lo que dejó atrás, sus amores ahora ya ocultos, su felicidad perdida en mil vericuetos hondos y secretos.
Su alma fría la atormenta con hondos dolores de nostalgias ya idas.
Camina sin saber adonde dirigirse y a veces, fugazmente, en un breve instante, distingue una luz que la lleva a su destino perdido del cual ya no tiene memoria.
Se desliza entre dos mundos, regresa del submundo donde estaba sumergida para encontrar su yo perdido.
La desconocida, para salvar su mundo y limpiarlo de espadas viene en busca de la antigua luz, de la lámpara olvidada, envuelta en la noche cruel de sus pensamientos.
En una túnica de lentos llantos, donde nadie la ve, se envuelve en sus ropajes y camina sin cesar, asoman a sus ojos recuerdos de amores pasados y sus brazos se mueven como ramas del agua y entre sus dedos largos aprieta sus puños, su bastón como báculo la guía hacia el sendero que busca, que se le escapa y se aleja de la luz avizorada entre el aire y los sones en que arden las cañas.
¡Aprieta su cuerpo envejecido y leve! ¡Qué hambre de soles a su frente asalta!
¡Aprieta y no sueltes, palmera alta, con hojas secas y raídas, que el alma y la carne se van con la vida yerta y desolada!
La desconocida, de sus dolidos huesos y la raíz de su pasado se va consumiendo.
¡Álzate de tus escombros, que la vida vale vivirla con amor y esperanza! ¡Espera el nacimiento del nuevo día desde el polvo de tus muertos, déjalos ir a los vientos entregados!
¡Quítate ahora, desconocida, los disfraces oscuros del ayer, de los días amargos y recupera la vida que quedó flotando bajo tus párpados!
¡Vive, respira, canta, nada de fuera debe preocupar tus sentidos!
¡Todo se pierde en nieblas de humo y de incienso! No recuerdes nada de tus tristes y pasadas jornadas, vive el presente, la fuente de la eterna luz, el futuro mañana caminará hacia ti.

Sinfonía en no


Sinfonía en no, romance trunco, deshilachado entre acordes sin fin, dormitando en el silencio sin ecos, como fuegos en llamear cabalgando con los cometas.
Sinfonía en no, amor que se hundió en el mar, buscando la obertura perfecta que lo hiciera renacer de entre pavorosas tristezas, volviendo las superficies, engalanado de preludios.
Sinfonía en no, en instantes breves, casi sin darnos cuenta, bajamos al abismo donde la luz no penetra y donde millones de ojos nos sorprenden y contemplan como en un acorde no alcanzado, sin notas afinadas en músicas sin armonías.
Sinfonía en no, su punto de encanto se astilló en mil cuerdas de liras y laúdes que se consumieron en el aire todo sin que una frase musical la inspirara a escribirla.
La composición toda de las alas de los sueños, frotó en cada estrofa en una nube de grises partituras y sólo con ímpetu alado al ideal asciende en un concierto de risas y lloros en flor.
Sinfonía en no, en pentagramas sin notas, vacíos e ignorados, se buscan y no se encuentran, sus notas ciertas se reconocen apenas en el sonido leve de un viento suave.
Pero las notas no responden, ni en ninguna parte aparecen, ¿en qué lejanía se encuentran?¿bajo qué frondas se guarecen?
Sinfonía en no, encubierta, no se encuentra en este mundo ni está en claves, ni en signos, tallados en visiones que la están buscando.
Sinfonía en no, no se escribió aún, inútilmente noticias de sus acordes se buscan en el viento, en las aves, en las flores, en el agua de las fuentes, en los astros del firmamento.
Sinfonía en no, aparecerá improvisada surgiendo en un violín entre acordes flotando, en sus líricas composiciones.
Las notas claras, redondas, tibias, despacio se van a su destino, se van a la nada, son eso no más, su curso en preludio perdido, una huella a lo largo que se borra enseguida.
Sinfonía en no, maravilla, milagros, desde lejos se oye el trepidar de sonidos y en los sueños resuenan graves, bajas y sin tonos.
Sinfonía en no, vuelve invariablemente, exacta a ti misma, deshaciéndose en tiempo, polvo, dejando sólo vagos rastros fugaces, recuerdos de armonías escuchadas en leves recuerdos que por el aire vuelan, portadoras de fusas, semifusas, corcheas que se entrecruzan sosteniéndose solas en pentagramas vacíos.

Amor compartido


Amor compartido
¿Cómo podemos vivir compartiendo nuestro amor sin esperar nada a cambio? ¿O tan solo instantes breves de felicidad para luego sumergirnos en nuestra soledad íntima?
Amor compartido
¿Podemos recibir, tan solo una pizca de ternura en fugaces instantes, sin sonrojarnos o sentir culpa? ¿Por qué, como una marca de la vida, el amor traspasa mis umbrales, hurgando la raíz de mis sentidos?
Amor compartido
¿Cómo hacer para olvidar que tu amor no es todo mío, que muchas de tus miradas no se encuentran con las mías, que parte de ti se haya en otro lar y que no llegas a encontrarte con mi luz que te espera ansiosamente?
Amor compartido
¿Por qué llegar a sentir que la felicidad de haber sido dos no se logra siendo uno?¿Cómo lo ha logrado alguien, portador de sueños mudos, germinados bajo el dulce sabor de besos húmedos que ya no se acercan, sólo distantes llegan sus reflejos?
Amor compartido
¿Aceptado o no?¿Cómo soslayar la infelicidad que nos hace llegar a libar de la tortura su crecida ira desatada en la corriente de la vida?
Amor compartido
¿Cómo ascender por los peldaños del deseo hasta alcanzar la cumbre de tu nombre en un grito sólo, desgarrador y único sin morir en el dolor y su agonía logrando la paz y bonanza?
Amor compartido
¿Podré estar ya siempre pensando en tus labios, en tu voz, en tu cuerpo, que yo misma te arranqué para poder, ya sin ellos quererte?
Amor compartido
¿Por qué este afán mío de hacer posible lo que tú no serás nunca: mi amor entero y único?¿Podré vivir sin tenerte a mi lado, en tu cuerpo todo mío o es sólo el gran deseo inútil de tenerte conmigo, a mi lado, en todo lo que haces, verdadero, visible?
Amor compartido
¿Te seguiré esperando por siempre, con mi corazón de poeta, después de volar por todo el universo, regresando con las flores inmortales que dejaré caer en tu regazo en presencias de lo imposible, de tu querer vivir conmigo, siempre?
Amor compartido
¿Te encontraré entre las dudas inciertas, calando en lo más hondo para ver si, al fin, estabas entre la angustia desgarradora, hiriéndome sin dolor, sólo por señas y sentir que me perdiste en las últimas tinieblas del olvido?
Sé que estarás en las cimas de mis besos, sin dudas y sin mañanas, en el vértice puro de la alegría alta, entre júbilos y risas, por placeres y gozos, apuntando el aire nuestro.