Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 6 de marzo de 2013

El Solitario


Ecos de besos no dados


Ecos de besos no dados, resuenan en  mi alma como alas rotas de aflicción y deseos reprimidos, esos instantes que no se olvidan, tan vacíos, devueltos por las sombras, tan vacíos, rechazados por el tiempo.
Ecos de besos no dados, ese instante que pudo ser tierno y pleno de gozo, pasó despacio por mi lado y mi cuerpo desnudo, desnudo de sangre de alas, sin ojos para recordarte, sin labios para recoger el zumo de tus mieles, se perdió en el canto de los helados campanarios.
Los suspiros del mar me humedecieron las únicas palabras y los besos no dados por los que vale vivir.
Ecos de besos no dados, fue tan solo un instante breve de la nada acurrucado en una eterna espera en la cueva del destino, sin manos para decir nunca, sin labios para besar los tuyos.
Ecos de besos no dados, como dueños del silencio, son como una tribu de palabras mutiladas y de tibiezas no recibidas, se elevan entre montañas hacia las nubes, lejos, muy lejos, en una partición de sol en pequeños soles negros.
Hay en la espera del beso un rumor a lilas rompiéndose en la lluvia gris del alba.
Ecos de besos no dados, soy como una viajera, mujer poeta, que ha dejado su cuerpo junto a la luz y ha cantado la tristeza de lo que nace.
Mi alma sin tus besos se estremece toda, volcándose en la madre de las tinieblas.
Entre hilo e hilo de su tejido de espera encierra el anhelo del beso no dado, guardado como tesoro en el mundo para mí perdido entero sin ti.
Ecos de besos no dados que pasarán entre el frío, el viento, la lluvia, el trueno, resonando por un minuto de vida breve en los confines del mundo, danzando como palabras de amor en paraísos no encontrados, que saltan de estrella a estrella, de sombra en sombra.
Voy por galerías donde vagan los besos que no encuentran mis labios, esperándolos, sabiendo que no llegarán a mí.
Todo sonido en eco tuyo me lo convierte el alma que te espera y ahora en esta hora inocente me siento en el umbral de mi mirada como sonámbula en una cornisa de niebla esperando despertar como flor que se abre al viento en un camino de espejos donde los besos son dados como encantamiento creciendo solos en la noche pálida, enlazando fuegos de silencio, ingenios en espejos de triste transparencia. 

El arte de amar


El arte de amar consiste en vivir y el arte de vivir consiste en amar.
Cuando la palabra brota refulgente del corazón trae suspiros hondos cuando florece, es cuando en los ojos nace la estación en que las pupilas se iluminan de amor.
Nacen de mi alma versos y estrofas, formando caricias en mis manos y enamorada, fascinada totalmente hago del amor un sublime placer.
Siento que mi corazón me exhorta a actuar como su emisario y mi voz te susurra dulcemente mis sentimientos cándidos en la luna frágil de la tarde nuestra.
Sin hablar, en un silencio distante, nuestros labios temblorosos de tentación sentían los latidos en ansias verdes, azules, en ondas para rendirse en las mieles de la pasión.
El arte de amar nos eleva a la cima más alta del más allá, al momento tan perfecto, tan sin par, imposible en lo mejor del placer de estar tú y yo juntos.
La esencia del amor está en los ideales de la paciencia entrelazando mieles, pasiones intactas como tejidos de hilos.
Es un don, un diseño ideal, meditando juntos aprendemos a amarnos más.
El arte de amar es saber proteger y cuidar esa ilusión nacida sin saber por qué, frágil y perfumada sin atrevernos a tocarla por miedo a que desaparezca en la nada.
Amar es una mirada que se enciende, una voz que penetra, una necesidad de caricias, un mundo de dulzura, una sed de ternura, es cantar y bailar, respirar y sentir, abrazar y mecer.
Mirar juntos esa puesta de sol, escuchar el murmullo de las olas, volar alto en el cielo mecidos por el suave viento.
El arte de amar es proteger la vida, vivir momentos únicos e inolvidables, compartir alegrías y tristezas, luchar juntos siempre.
Quiero llevarte en mis pensamientos y sentir tus brazos rodeándome cuando cierro los ojos, diferenciar tu aroma y saber que eres tú quien está aquí a mi lado, demostrándome que amar es un arte que llevamos siempre con nosotros pero que tan solo desarrollamos cuando hallamos a ese ser mágico que nos arrebata una ilusión para convertirla en realidad.
El arte de amar es poder volar sin alas y sentir en el pecho perfumado con rosas y calas, es abrir un fino abanico y desplegar sensaciones y perderle el miedo a las emociones cuando los suspiros se vuelven canciones.
El arte de amar es saber besar, acariciar y encender la pasión, es la gloria a alcanzar y eso ¡amado mío!... eso… eso es celestial, en el cielo monosílabo de ser dos queriendo vivir.

Incongruencias de la vida


Incongruencias de la vida, nos golpean sin saber por qué, nos atrapan, nos deshacen cuerpo y alma en pedazos de cristales rotos, rompiendo nuestro equilibrio interior.
Nuestro corazón se rompe en absurdas e inadecuadas situaciones que de seres del submundo aparecen para destrozarnos y hacer manar lágrimas de angustia por nuestras mejillas haciéndonos sentir el vacío de la ausencia del amor.
Las metáforas de la vida cambian, se presentan notas divagantes en las conversaciones íntimas de nuestros corazones.
Incongruencias de la vida, imprevistas, divagantes que entre signos y quejidos se nos presentan sin sentido alguno en laberintos de emociones encontradas.
Aparecen sin sentido ni causa como centellas de maldades, las desconocidas iras soterradas que se yerguen frente a nuestras almas y quieren azuzarnos en amarguras, polvo, sañas y sequías de espíritu.
Incongruencias de la vida, despropósitos que como armas se alzan frente a nosotros en tiempos lentísimos, en minutos rápidos y en nuestro interior nos defendemos atrapando el sentimiento que nos hiere con puños, entre grumos de gritos.
Sucumbimos al enojo y una gran incapacidad nos impide vislumbrar las nubes alumbrando la tierra y el sol invernando de a poco.
Debo ser indiferente, no desgastar la vida tan valiosa de vivir sin pesares ni dolores, quedarme quieta, no desarmarme nunca.
Hablar, pensar, llorar, gritar, ir, amar, vivir y morir entre risas, cantos, alegrías y alborozos de amor.
Lozanía de tocar el cielo entre limbos terrestres.
¿Cómo he de ser feliz frente a la adversidad?
¿Quién descifra la vida?
Incongruencias impropias, frente a ellas el silencio absoluto, sí la búsqueda interminable de poemas de amor ya conjugados que se van vertiendo de a poco entre mantos y velos de tinieblas semioscuras en noches grises en papeles que ansiosos los esperan.
Incongruencias de la vida, la calma de nuestro espíritu limpia todo lo inadecuado, lo indebido que nos hace sentir tristezas sin fin.
Volemos muy alto escapándonos de los funestos recuerdos, remontémonos hacia horizontes claros, diáfanos que nos conduzcan al olvido y poder amar sin límites ni miedos ni temores  en el lecho nupcial de algas y flores iluminados por la luna que como nota errante se había extraviado en su cantar.
Vivir la vida a pleno, soñar entre versos y cantos y no dejarnos llevar por extravíos de otras mentes que sólo están en la oscuridad absoluta.

martes, 5 de marzo de 2013

La música de mi alma


Secuestro furtivo


Secuestro furtivo, ¿te acuerdas tú de aquella noche que a escondidas y con misteriosos impulsos me llevaste a aquel umbrío lugar desierto donde a solas nos amamos?
La brisa nos acunó y el mar nos arrulló con sus ondas livianas como una melodía de lejanas orquestas.
Secuestro furtivo, me retuviste entre tus brazos tibios y yo me deshojé lentamente como flor de azahar pura y virgen y con dulzura me dejé raptar.
Me quedaría en el encierro de tu cerco, en todo lo que estoy, donde estamos tú y yo juntos, quietos como el agua quieta, retenidos en el amor sin sol.
Secuestro furtivo, disimulado, sigiloso, ¡qué ansia de repetirse esto que está siendo! ¡qué afán de que mañana sea nada más que llenar otra vez al tenderte ese hueco que deja, hoy exacto en la arena, tu cuerpo!
Secuestro furtivo, cauteloso, para que no se sepa ni se entere el mundo que estamos viviendo entre apretados y estrechos cercos cuerpo, alma y mar.
Nada promete el orbe, ya nos lo da, lo tenemos todo ya, nunca más nos separaremos ni por el viento, ni por las nubes, juntos cantando siempre.
Secuestro furtivo, retención deseada que despacio, sin prisa, sin siquiera escuchar tus pasos, sin ver tu sombra en la fronda me envolviste con tu mirada dulce y tu voz pausada y lenta.
Tu risa me secuestró y le dio colores a la noche y yo disuelta en alma y espíritu me entregué a ti hasta unos cielos lejanos en una gloria abstracta del alfabeto.
Y danzamos juntos, apretados entre frenesíes de pasión, rodeados de flores del jacarandá, azaleas, azucenas.
Secuestro furtivo,  quemante hasta lo indecible, hasta horizontes lejanos donde nos podemos tocar, palpar, en nuestros reflejos sin casi tocarnos, en nuestras formas reales donde se nos escapan suspiros hasta la muerte.
Nadie nos ve, nadie nos dice nada, estamos en nuestro mundo propio, sin altares de llamas pero sí de deseos y pasiones.
Secuestro sigiloso, nos dan formas de una geometría sin angustia entre delicias hijas del agua, cálidas caricias en los fríos inviernos entre amores verticales, cristalinos y auténticos.
Mi pecho se agranda, se agita, siente la presencia de tu amor en este secuestro furtivo, nuestros corazones se unen y en silencio nuestras manos se entrecruzan en el aire, en voluptuosa danza entre sombras sin paisajes.
Y todo cambia en nuestro existir, los besos son únicos, son nuestros y como cómplices del delicioso amar los dos, atónitos, vivimos el hoy, el ayer y el mañana en un encanto y esdrújulo sueño elegido en ondas del viento.
Arropados y somnolientos nos elevamos al más allá, solos con nuestras voces y sonidos, seguros de amarnos por siempre.

Lo que soy y lo que fui


Soy un alma peregrina iluminada por el amor, entre arrullos y cantos, entre claridades de luna y brisas de jardín con el corazón infinito en el cáliz naciente.
Boca que busca el nuevo verbo de besar.
Fui un mundo en sombras, sin fuentes para beber ni refugio de dulzura en el vago adormecer.
Lo que soy y lo que fui, ser transformado con el cuerpo llevando el alma, siempre vanamente a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.
Hoy soy aire que me llena de espacio y equilibrio con calma voy al cóncavo delirio con mi mirada ininterrumpida en el vasto universo.
Lo que soy y lo que fui, cuerpo íntegro, alma no más adolorida en el mañana iré a lugares lejanos sin querer ni un resquicio de sombra, apresando siempre el resplandor supremo de un verso.
Fui en el ayer, ayer de ayeres, los cantos del dolor entre sollozos roncos, el amor me había abandonado y mi corazón sufriente, casi temblando se hundía en el mar de llantos entre gritos y clamores en la cavidad negra de las olas y en el abismo del viento donde va lo que muere.
Lo ví descender al pozo de las tormentas, abrirse como un loto en las aguas tranquilas, bailando en las olas, rebotando en las crestas.
Soy ahora en este Hoy un alma inagotable que mana de una fuente refulgente: amor.
Amo la vida, abro los brazos, me regocijo y me yergo embelesada ante el milagro del existir.
Antes, mi espíritu vagaba por la extensión de la nada, insensible a las señales del viento melodioso, ahora río, canto, danzo y los versos, las ideas, las palabras de amor, revolotean a mi alrededor, girando bailes sin traspiés, volando en el viento hasta las hojas amarillentas que las esperaban con inquietud.
Mi mundo interior ni se disuelve ni vacila, se desatan por dentro los miedos sin morir y como el canto de un violonchelo se evade y se extiende en el aire amortiguado y se derrama entre olas de caricias y ternuras frescas.
Lo que soy y lo que fui, antes no tenía el caudal del amor que como río desbordante inunda tierras y campos, ahora tengo un corazón pleno de esperanzas y de deseos de paz y de felicidad, yendo al claro manantial donde la sed termina y comienza mi mundo de azul dulzura resplandeciendo en la transparencia de un nuevo amanecer.

Soñando luces


Soñando luces que nos encandilan en esta noche oscura y nuestra, somos una luz que se encuentra con otra luz y queda iluminado el mundo sin que nada se toque.
No sabemos ni el dónde ni el por qué.
La ternura de todos los surcos se han quedado enredados en nuestros pasos y los dulces instantes vividos siguen tenues en nuestras almas vibrando.
Soñando luces, la emoción que brotó de nuestras vidas que fue manantial desbordado ha tomado la ruta del alba y ahora vuela por todos los prados.
Ya la noche se fue pero quedan las luces que con destellos dorados iluminan nuestra mirada, queda el velo que al recuerdo se enlaza, apretado y nos mira en estrellas semidormidas desde el cielo en nosotros rondando…
Soñando luces, que parpadean al son de nuestros besos, aquí en nuestras manos, allí, dentro de nuestras almas, perviviendo el prodigioso saber que nos hallamos juntos, muy juntos, sin sufrir memorias de dolores pasados.
Nada de este milagro es recuerdo porque el recuerdo es la pena de sí misma, la tristeza del tamaño del tiempo pero en nosotros, todo es eternidad, relámpago.
Soñando luces, sólo vale vivir de cara hacia ese dónde, queriéndolo, buscándolo.
Soñando luces, como centellas de plata la noche surcan y al surgir el alba las nuevas emociones se atan  como manojos de flores recién nacidas.
Todo sabe a canciones y a fruto como un cáliz de eterna dulzura.
Se ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos.
Soñando luces, anudamos emociones, sorprendemos sonrisas entre nuestras manos caídas desde el pájaro más vivo que se asoma a mirar nuestro viaje alado.
Por encima del mundanal ruido, una larga ilusión se fue rondando e inclinó la sombra de nuestras mentes en el rayo de luz de nuestros regazos.
Soñando luces, todo el Cosmos se abre a nuestro paso, iluminando nuestras huellas que transitan por el sendero brillante del amanecer.
Nuestra vida estalla en caricias, en canciones inesperadas y nuestras almas no pueden alcanzar el silencio del poema sin palabras y saltan por nuestros labios hechas polvo de vibraciones íntimas.
Soñando luces, despejando senderos oscuros con diáfanas y puras emociones entre canciones felices y el dolor nunca se dará cita con las pintura transparente del cielo.
¡Soñando luces, en todo nuestro existir, arpegio divino que nos une en espejismos de grandeza!

Desdén


Alegre desilusión


Alegría de estar juntos.
(En nuestras manos depositamos nuestro destino, en nuestras alas cobijamos nuestro amor, estábamos juntos y palpitaban nuestros corazones, naciendo poemas pero no sabemos la causa, la lejanía nos cercó).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(El amor con desamor candoroso llegó a nosotros con un pasajero con augurios del mensajero a la estación del olvido, separándonos aún sintiendo ambos una pasión encendida).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Estando juntos, mirándonos, nos sentíamos en un paraíso guardado más allá de virginales jardines pero sin darnos cuenta nos marchamos, se deshizo el abrazo, se apartaron los ojos, dejaron de mirarse para buscar el mundo donde nos encontráramos).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos hallamos tras nuestras huellas de un vivir todo transido entre alegrías y penas pero amándonos y hoy nos encontramos solitarios, viendo la lejanía del pasado con un adiós que llegó a ocultas cual fantasma en noche silenciosa).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos vimos en espejismos, puros y diáfanos y nuestros labios se buscaban para besarse en noche de encanto, entre suspiros de noches de plenilunios, apartándonos de a poco, sin adioses, en una trilogía de melancolías que fatigó nuestros corazones).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nos esperamos en el momento exacto, en nuestro anhelante querer de estar juntos, en ese día tan claro que las presencias de siempre no bastaban y nuestros besos se quedaban a medio vivir de sus destinos y nuestros llantos nos separaron).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Nuestro encuentro fue un choque de materia y materia que a fuerza de contacto se convirtió en victoria gozosa de los dos en prodigioso pacto de amor pero nos dejamos de ver sin entender el porqué y quedamos los dos con nuestras soledades sin compartir).
Desilusión compartida.
Alegría de estar juntos.
(Alzamos los ojos y nos miramos y el amor nos unió, iba yo hacia ti y tú venías hacia mí y la identidad nos unió entre éxtasis y alegrías intensas que nos condujeron a separar nuestras vidas para siempre en tristezas profundas y agónicas).
Desilusión compartida.
Los dos sentimos ese dolor de adentro al separarnos y ya nuestras manos no se aprisionan, nuestros cuerpos no se sienten, las sombras nos envuelven en una tierra seca, en una noche oscura, entre incógnitas palabras sin sentido en un lenguaje que no es el nuestro, vamos rumbo a lo incognoscible, en busca de vocablos de amor desconocido.

Crónica de un sueño


Crónica de un sueño, mientras te duermes bajo el trópico de tus párpados, decrece una selva alba.
Juguetones ríos calmos se despliegan y se unen para inundar tu dulce mirada dormida.
Más allá de tus pestañas van recostándose amplios montes, pinares de bosques primigenios de luz que besan su reflejo, sosegado en el ardid de las riberas.
Crónica de un sueño que describe tu descanso, tu iris es el cobre que se oculta, el calor que sostiene a la sombra como una gota última de frescura, el lento fulgor que llena la tierra y hace descansar, maduro, al fruto.
Crónica de un sueño, cuando ya duermes tus ojos son el pesado manto de la noche, circulares cuevas para la nube, palmas de madre celeste, arrullando el pálpito, aún agitado, en el relámpago de la vida.
Tus pupilas son un acuario de estrellas, lámparas floridas de profunda raíz, cigarras de estío que alumbran con el canto de sus alas la paz a tu sueño de tu cuerpo dormido.
Crónica de un sueño, del que no es sencillo despertar y la estrella de mi númen, brilla en mi cielo de fantasía, haciendo real mi sueño ejercitando una precisa melodía.
En mi duermevela la inspiración se torna esquiva y los poemas, versos, frases, giran y revolotean sin cesar, cayendo, letra por letra en una danza circular.
Cada suspiro aporta el amor al árbol del recuerdo que derriba el placer de la dulzura que me reconforta.
Crónica de un sueño de un poeta que plasma el sentido de una realidad para percibir la tan ansiada meta de encontrar el amor verdadero.
La meta de pintar un mundo despierto con un corazón fresco y abierto, el límite entre lo cierto y lo incierto, utilizando las soñadas palabras para volcarlas puras y vírgenes al papel en blanco que en el sueño aparece.
En mi pluma llevo el acero de la viva nostalgia, en mi corazón laten los poemas vividos, en mi sangre corre un río de sueños compartido, mis labios pintan versos y gritos reprimidos.
Crónica de un sueño, donde se plasma el sentido de una realidad para percibir las tan ansiadas metas.
Y la palabra tejida con amor en el sueño aparece y el verso diáfano y triste vuela alto hacia horizontes lejanos para que lleguen a tus manos en tu somnolencia despierta en un río de sueños donde prevalece el verdadero amor.

Lágrimas al viento


¿Por qué sólo yo sé lo que calla mi silencio y lo que guardan mis recuerdos?
¿Cuál es la causa de que mantos de lloviznas, de lágrimas, inunden mi rostro y el viento las reciba desde mis mejillas?
¿Tú sabes del vacío que dejaste dentro de mi ser sin sentirte a mi lado, entre tus brazos?
¿Acompañan la inmensidad, las ansias o tengo tan sólo junto a mí la música que me recuerda a tu presencia?
¿A dónde te llevaste las lágrimas que bañaron mi cuerpo en espigas del sol recién abierto?
¿En cuál aguacero, de qué tierra lejana me estaré derramando para abrir surcos nuevos?
¿O si acaso, cansada de tu ausencia, mis lágrimas al viento se estarán congelando en cristales de hielo?
¿Por qué tú fuiste el único hombre que besaste mi alma al besar mi cuerpo?
¿Qué frescura me mueve a quedarme en el alba en la que tú, despacio, sin prisa, te alejaste de mi lado?
¿Cómo mueren los últimos recuerdos que me ataban al tren del pasado?
¿Dónde están mis lágrimas tristes que nacían de mi alma al no sentirme más amada?
¿Cuándo sentiré que llegaré a tu alma y que tú, en el horizonte nuestro, desdibujado por mis lágrimas, tú me estás esperando?
¿Sabes tú cuando se unirán nuestras risas, más blancas que el blanco y cual milagro en la luz de una lágrima, se besarán tu llanto y mi llanto?
¿Por qué mi alma se eleva en un viaje alado saltando claridades recogiendo el sol en los tejados y dejando tristezas y llantos en nubes ligeras que surcan el aire?
¿Cómo iniciar el camino del olvido, de nuestro amor ya pasado, buscando otro sendero, suave, que me lleve, sin remover los recuerdos a otros brazos que ansiosos me esperan?
¿Cuándo se abrirán las cortinas de mis lágrimas al viento, dejando que mis ojos se unan a otros ojos en todas las pupilas del espacio?
¿Cómo anudaré mis emociones para que la sonrisa traiga a mis manos la alegría y la esperanza de una nueva vida?
No quiero más gritos de lágrimas al viento, me suelto a la pureza de un amor sin ropajes, seguiré mis ansias como el sol en los pétalos, vida del hoy y del mañana, en un batir de inquietas fuentes, en un inmenso río, corriendo hacia la paz y el amor perdido.

lunes, 4 de marzo de 2013

Reencuentro con mi vida


Comienzo y final


Comienzo…
Cuando yo alcé los ojos, con una mirada dulce y tierna para mirarte
(Comienzo y final)
Tú alzaste tus ojos para mirarme hasta lo hondo de mi alma.
(Comienzo y final)
Surgió esa palabra que iba yo a decirte de todos nuestros recuerdos vagos.
(Comienzo y final) 
Se te asomó a tus labios como una bendición de amor sin siquiera pronunciarla.
(Comienzo y final) 
Nunca fui primera yo en confesar mis hondos sentimientos, ceñida en mi silencio secreto y misterioso.
(Comienzo y final) 
Tú no fuiste el último, los dos exactamente a un tiempo mismo, juntos, gozamos de nuestros abrazos, nunca truncos.
(Comienzo y final) 
Y así fui yo hacia ti, en cada instante nuestro que nos unía entre nuestras manos temblorosas e impacientes.
(Comienzo y final)
Venías tú hacia mí con una arrolladora fuerza en una identidad que nos unía salvados de perdernos en la nada, temeroso de no encontrarme.
(Comienzo y final) 
Te abracé al verte sin moverme, sintiendo la felicidad como un huracán de besos con una misión de fuego puro.
(Comienzo y final)
Me hiciste llegar frases de amor repetidas siempre pero que no son nunca las mismas, brillando en tu pecho infinitas estrellas a las que un mismo sol les presta luz a todas.
(Comienzo y final)
Vienes a mis brazos, despertando a la vida virgen y pura y con un monosílabo: “sí”, tiembla el aire de amor en nuestro día único, eternamente duradero.
(Comienzo y final)
Me buscas en el gran horizonte solo, para poder contemplarme, feliz de encontrarme, atónito de sentirte amado.
(Comienzo y final)
Busco tu rostro amado, tu voz tierna y suave, tus manos sabias, te busco a ti en todos los rincones, en mi sed de infinitud.
(Comienzo y final)
Vas tú por el aire en vuelo de pájaros sin nidos, oteando a lo lejos los colores del arco iris para encontrarme y amarme.
(Comienzo y final)
Los dos, tú y yo, como dos en uno, en el comienzo labramos nuestro destino, caminando juntos bajo cielos altos que prometen todo lo que se necesita para vivir sin despedidas ni finales.

Suspiros en silencio


Suspiros que surgen en el silencio desde lo hondo del alma, parecen clamores de murmullos elevándose al viento.
Surgen poemas, frases, ideas, profusos versos con suspiros entrecortados que desgranan mi amor hacia ti.
Yo intento siquiera emitir en silencio la historia en mares sin calma, me despego tan solo en suspiros al viento aunque en esos suspiros se vaya mi alma.
Me detengo un instante en este verso y entro a través del cauce de mis palabras hacia el suspiro oculto en el silencio.
Dibujo tu paisaje al compás de un poema, en él te acaricio y manifiesto, una vez más que el dolor de quererte es el fuego que me quema, sin embargo, te quiero sin querer renunciar.
Ya no tengo lenguaje para escribir poemas, sólo me queda el suspirar en silencio, en él he tratado de esconder el secreto pues grande es el reto por no saber donde estás.
Los suspiros en silencio se extinguen como acontece siempre en cada paso al andar.
En mi amor te distingues porque eres poesía y aunque ya no te encuentre en mis versos estarás y mis suspiros en silencio volarán hacia ti.
Suspiros en silencio, van despacio, leves, como soplos alternos se entregan a ti, al ritmo de tu vivir soñando.
Veo la estrofa de que está hecho tu sueño, la tienes en tu alma tendida esperando, los besos que ya son tuyos son el misterio en el alto silencio de la noche, ya que un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo y en él el tuyo siento.
Tú dormido, yo en vela, hacíamos lo mismo, no había que buscar tu sueño, ya que era mi sueño, mis suspiros eran tuyos.
Suspiros en silencio, entrecortados, diáfanos, van hacia el aire entre murmullos de amor, respirando en tus caricias y despertando entre tus recuerdos.
Mi corazón palpita y vibra entre mis suspiros, en silencio y mi alma se va con ellos añorando tu ausencia.
Mis suspiros son de puro amor por ti.
Si los cielos iluminan trasluces de paraíso, islas de color de edén, es que en las horas sin luz, sin suelo, hemos anhelado el estar juntos los dos, sin palabras, dejando como una gran estela de luz, el amor detrás cuando cruza por la noche eterna del mundo.
Suspiros en silencio, me los ha llevado el viento en la dulzura del alba y buscándonos a tientas con las bocas que el vacío besaba en prodigioso pacto nos encontramos siempre.

Noche larga


¿Por qué la oscura noche es tan larga? ¿Cuál es el misterio de que nos inunde la tristeza y la soledad?
En la noche larga la sombra de los cipreses es como un grito en la niebla.
Se alzan al cielo sin saber la razón coro de voces descalzas que se posan sobre las copas oscuras de los árboles.
Yo sueño contigo, amor, con que tus manos se van perdiendo a lo lejos como dos trémulas alas tras la negrura del cielo.
Noche larga, sin ti mi vida es soledad de soledades, mi corazón está solo como un rosal sin colores.
Si viera tus ojos en esta espera apesadumbrada volcaría la alegría con canciones de primavera y se trocarían en lumbres mis soledades en sombras.
¡Cómo sueño las horas azules que me esperan tendida a tu lado, sin más luz que la luz de tus ojos, sin más lecho que aquel de tu brazo!
Noche larga contigo a mi lado sintiendo a mi amor florecer en la mística voz de tu canto: notas tristes, alegres y hondas que unirán mi emoción a tu rapto.
¡Oh! Noche larga, regada de estrellas que enviará desde todos sus astros la más pura armonía de reflejos como ofrenda nupcial a mi tálamo.
Noche larga que con un velo de recuerdo se enlaza, apretado y nos mira en estrellas dormidas desde el cielo en nosotros rondando.
Se ha callado la idea turbadora y me siento en el sí de tu abrazo, ya la noche no es tan larga porque convertida en un solo murmullo se interna en mi alma cantando.
Es la noche una cinta de estrellas que una a una a mi lecho han rodado y es mi vida algo así como un soplo ensartado de impulsos plenos y pasionales.
En esta noche larga, mi amor, se han unido nuestras risas más blancas que el blanco y ¡oh milagro! en la luz de una lágrima se han besado tu llanto y mi llanto…
Se ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos y hay mil pájaros vivos en mi alma en esta noche larga de amor entre cantos sin tristezas ni pesares.
Ya la noche no es tan larga tendida a tu lado, entre tus caricias y el gesto de tu abrazo, en tus palabras cuelgan rumores parecidos al lenguaje que llevas en tu boca de agua, desde el más quieto charco al más agreste risco.
Esta noche se ha ido casi aurora, casi ronda de luna entre montañas, noche rasgada al tiempo repetido entre esencias altas y claras, circundando de emoción mi espíritu todo.

domingo, 3 de marzo de 2013

Todo está escrito


Lluvia de amor


Lluvia de amor que va cayendo en mi corazón, lluvia que resbala por los cristales en gotas de agua dulce que recorren hasta el último de los rincones, provocando divinas sensaciones que se estancan en mil sentimientos interminables.
Se convierten en un vuelo de palabras blancas que mojan, lentamente, el alma.
Lluvia de amor, eres el espíritu de mis amores, eres esperanza y razón, eres lluvia fresca en mis manos, eres quien busca los sueños vestido de estrella, eres lluvia frondosa del cielo, sol que irrumpe detrás de las montañas, aire que levanta, que da fuerza y vida al amor.
Tan convencida estoy de tu gran transparencia, en la que vivo, de que la luz, la lluvia, el cielo, son formas en que te esquivas, vaga interposición entre tú y tú.
Nunca estoy sola mientras la luz del día ilumina tu alma o cuando al encenderse las estrellas me van diciendo palabras que tú piensas.
Esa gota de lluvia que cae sobre el papel es como una difusa flor de azahar que tú me envías desde donde vives.
Eres esas pequeñas gotas de sentires y relámpagos que poco a poco va calmando en finos diamantes la tormenta del alma, empapando cada espacio de los corazones enamorados.
Eres agua pura cuya presencia engalana, caricia divina salpicada de sonrisas.
¡Qué siempre llueva, lluvia fresca del alma y al final deje un arco iris!
Lluvia de amor para el corazón, lluvia fresca de brisas y amores, en besos ardientes y caricias suaves.
Lluvia frondosa convertida en amor.
A través de la lluvia me llegas tú, entre gotas frías que acarician mi rostro, llenas de armonías las siento, cierro mis ojos mientras lentamente te pienso y lentamente te siento.
Románticos pensamientos llueven en mi mente, atrapando la lluvia un sinfín de sensaciones.
Yo sólo te sueño, amor mío y te siento conmigo mientras la lluvia cae… en su húmedo y romántico velo que me suaviza… como brisa de terciopelo recordándote y haciéndome feliz en este ensueño bello como las gotas que caen en el cristal de mi ventana.

Tus ansiadas caricias


Tus ansiadas caricias, cuantas veces he estado, espía del silencio, esperando tus dulces ternuras aunque tan sólo a través de tu voz.
Añoro con los ojos cerrados el recorrido de tus tiernas pruebas de amor, de tu ser ascendiendo por escala de tactos, de besos, de abrazos, de palabras con las que decías: te quiero.
Tus ansiadas caricias, puro milagro en mi, dentro de tu querer y ahora, confusa, las busco al formarse el día en la gran duda oscura.
Y agoniza esta criatura que tú dejas atrás, inútil ser de antes que entre auroras seguras te espera por siempre.
Tus ansiadas caricias, suaves como el transcurso de cada día pleno de amor, no fluyen hacia mí, las nostalgias de sentirlas invaden mi piel.
Reclamo con desesperación, con urgencias tus besos furtivos, extraño los goces robados, el fuego inminente desatado por la pasión.
Exigente mi cuerpo y mi alma murmuran a los vientos tu nombre, imploran a los cielos el diluvio divino de tus abrazos y el torrente de tus besos.
Tus ansiadas caricias, colmadas de placer que existen en la profundidad de mi amor, ansío tus suaves toques entre suspiros de ilusiones refugiados en mi piel. Fueron el reposo en mis sueños y revivieron mis despertares con sentimientos encontrados en la distancia que destruye el pesar.
Tus ansiadas caricias, al no sentirlas, la incertidumbre me invade y en esta ingrata lejanía la inquietud por no tenerte me destroza muy dentro al no estar tú cerca de mí.
Tal vez el tiempo me traiga con la noche la esencia de tu cuerpo sin prisas envolviendo mi entorno de fragancias mágicas de eternas esperas.
Mis ilusiones vagan sin rumbo buscando tu destino como versos, como prosas.
Ocupan parte de mi vida, inconclusas e incoherentes frases por ti acalladas, razón de más para seguir amándote en mis sueños de noches estrelladas.
Ahora que ya no puedo dejar de amarte cómo dejar caricias olvidadas.
Tus ansiadas caricias, sutiles estelas en mi piel dejaron, reclamando tu amor para calmar mi sed de enamorada.
Desearía si pudiera, sentirte cerca de mí, disfrutar de tus abrazos y tu presencia, estar a tu lado y sentir que soy todo en tu vivir.

Alegrías y pesares



¿Por qué en nuestras vidas las alegrías y los pesares nos inundan en momentos imprevistos, dejando nuestra alma exhausta y a veces triste y otras sonriendo?
¿Cuándo la luz, unidad del alba, se multiplicará en destellos y lo que fue calma en profunda alegría, será fervor de innúmeros pesares que agitan nuestras mentes?
¿Cuál es la razón de que hay días, horas, segundos que en nuestro vivir nos alegran en festivo júbilo, instantes plenos de luz y en otros la pena y la aflicción nos inundad como mantos de lloviznas de lágrimas?
¿Por qué ocurrencias fugaces, chispas, sonrisas, se inician y terminan en breves espacios surgiendo luctuosos presentimientos en tristes instantes de desazón?
¿No es este instante, en esta aurora henchida de hermosura, el extremo de mí misma, la plenaria realización de mi sueño que alterna entre alegrías y pesares?
¿Qué amor me quiere? ¿Qué amor me inventa caricias, escondido entre dos aires fingiéndose brisa?
¿Por qué las alegrías son tan efímeras, diáfanas y los pesares, oscuros, plenos de pesadumbre?
¿Cómo debo hacer para conducir mi resplandor de amor hacia ti entre dichas, alegrías, dádivas de tu espacio, sintiendo como un milagro la paz de estar contigo y no la entrega sombría de no estar a tu lado?
¿Por qué estoy yo entre mantos de neblinas, sin vislumbrarte ni un resquicio, viéndote tan sólo de lejanías profundas?
¿Cuál es la razón de que tarde más en envolvernos la alegría que el pesar y nuestra alma grita por el anhelo de que la felicidad con brillante luz nos inunde pronto, sin tardar?
¿No sientes, amor mío, inmensas huestes de besos, de resistencias, bandadas de porvenir en las manos, de arrebatos, de pasiones y de calmas?
¿Cómo hacer para derrochar alegrías, dichas, en el aire azul para que vayan en volandas por el aire y haciéndolas de agua para llenar los cauces del mundo, hundiendo en abismos profundos, secretos oscuros los pesares que nos abrumen y nos hacen incapaces de volar en campos de esperanzas?
Alegrías y pesares, espejos con igual azogue que coexisten en nuestra vida sin poder mirar atrás.