Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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viernes, 8 de marzo de 2013

El arte de amar


En un rincón de mi alma


En un rincón de mi alma, escondidas, apretadas, enlazadas, nacen mis letras, mis prosas, mis poemas que nuestro amor creó.
Son los versos que lloran en la lira, que se quedó sin cuerdas.
Son las aves de mi niñez que buscan y no encuentran un árbol protector en que posarse.
Las busco con desesperación pero las estrofas de amor se anidan en frases que escribo como amor para ti.
En un rincón de mi alma donde nadie encuentra se oculta el poema de amor que nos unió, poema que escribí con dedos de amor y llanto de cristal por la falta de tu presencia que tu ausencia se llevó.
Ausencia que se siente como cuando el fuego se extingue porque el aire ya no está.
En un rincón de mi alma, se guarece entre frondas de lágrimas el dolor de no tenerte a mi lado y pido noticias de ti al viento, al ave, a la flor, al bosque y a los astros del firmamento.
Mas no he de dejar de buscarte pues me dice una voz secreta: ¡sigue no te canses, mujer poeta!
Él ha de venir a buscarte por tierras, mares y cielos, en su cansada fantasía.
En un rincón de mi alma, aturdida y desangrada revolotean recuerdos purificados del pasado y como en una tierra mullida danza en amores trenzados a mano delicada, intrincada filigrana como un gran amor donado.
En un rincón de mi alma, mis sueños peregrinos prosiguen sin tregua la búsqueda de tu amor, se afanan, luchan, persiguiendo al mañana que te traerá otra vez hacia mí.
Y como una luz como telar exangüe que el cielo ilumina mis tristezas hilvanan enviando a mis páginas, letras como poesía de la noche fría.
En un rincón de mi alma,  te tengo guardado, tú, el soñador, el amor compartido, luz en mi dolor y mi arpa reza ¡oh luz! ¡oh belleza blanca de ilusiones!
¡Cuánta esperanza irradia en mi alma la sombra de tu ser ausente, siguiendo un ideal y un sueño que no se alcanza!
Y hay en éste, mi otoño, cuando la vida empieza a declinar, mi corazón rebosa de amor y mi espíritu se anega de ilusiones en el silencio que flota a nuestro alrededor, rodeándonos como un tapiz vaporoso entre hilos alados y brillantes.
El sueño de amor inunda mi alma y en mis versos gira como magia del más allá, inundando mi alma de un existir único y verdadero  donde no existe el mago azul de la mentira.

Inquietud


Inquietud porque el temor, la duda me acechan, de que mis poemas de mi mundo mágico desaparezcan insólitamente sin saber por qué.
Ellos emergen en un momento perfecto como el principio de mi vida, en tropeles avanzan, se entrecruzan, se deshilvanan, caen al vacío del papel en blanco con su destino: que lleguen a tus manos.
Inquietud, mis lágrimas errantes entre mis versos peregrinos que abren la puerta del amor entre la afanosa y perdurable angustia que como ala es canción y me estremece el alma al temer ser herida y lastimada.
Inquietud, por tus desdenes, la guardo clavada en mi espíritu como cruel espina perfumada, amante de la rosa.
La guardo cual amado tesoro, en mis desvelos cuando para mis líricos consuelos irradian desde lejos mis versos, tu alborada para llenar de palabras de amor, tu memoria.
Inquietud de amar que con versos y cantos será notoria por hacerlas nosotros la sublimación de nuestros anhelos.
No importa que se alargue nuestra espera, sin prisas viviremos en la gloria.
Inquietud fugaz y pasajera, quiero mirarte cara a cara, viéndonos en lo que somos, brotando desde las dichas cumplidas ayer, la dicha futura llamándonos y otra vez la vida se siente como un sueño trémulo entre pimpollos florecidos de alelíes, campanillas azules, rosas, amapolas, enredaderas de vida de un existir pleno.
Siente vibrar el amor dentro de mí, ¿Dónde se habrá guardado la estrella mía, mi cristal ambarino de centelleante color?
Inquietud de que tú, amor, no existas en mi vida y esta ternura que ciñe mis hombros, que entolda el oro de mi corazón me colme de pena.
¿Adónde buscaré el agua si sólo conozco el eco de la fuente?
La noche me niega su torso de aurora y voy extrañada, perdida, anonadada al mundo en que tú estás trocando el aire azul en búsqueda por el cielo donde estás tú, mi amado.
No queda mucho tiempo, todo cambia.
¿No sientes inmensas huestes de besos, de resistencias, de porvenir en las manos, de arrebatos y de calmas?
Inquietud de que perdamos el segundo fugaz de encontrarnos, porque allí, detrás de los besos, de las miradas, del gozo sin forma, están y seguros, nuestros mutuos sentimientos esperados, esperando, defendiendo en penumbra lo felizmente encontrado.

Compréndeme


Compréndeme, tú, el esquivo, el que hace piruetas danzarinas en el aire, soy en tu existir ya una nada ya que dentro de mi corazón surgen las palabras tan plenas de significado que desaparecen sin ser comprendidas porque es muy difícil recibir un poema con letras de néctar y miel y construir el amor con la mente.
Compréndeme, soy una mujer poeta que necesita ser amada, no me juzgues y sólo trata de escucharme porque si hoy muero dentro de mis letras, me voy con ellas.
Estoy pasando por un diferente sendero sin estar junto a ti, pero si me amas y estás a mi lado mis poemas tendrán dueño.
Seguiré escribiendo para ti porque te tengo encerrado dentro de mi mente.
Compréndeme,  la tristeza de que tú te alejaste es como una agonía del no existir y no quiero hacerte daño diciéndote ¡vete ya de mi vida! o trata como el aire con su brisa nueva sentirme en mi tonada de vida.
Compréndeme, con el tiempo no me olvidarás, tócame… yo soy la zarza que en tiempos de lluvia, quema, llámame…
Al escuchar tu voz mi alma reconocerás vencida en esta guerra, mírame.
Eres tú mi agua quieta, la turbulencia, calma y tempestad que al mismo tiempo me doblega, fórjame.
Compréndeme, siente en las palmas de tus manos, en los labios, mi cálida huella aún del tibio abrazo en el que dejamos de ser uno en dos.
Estamos al otro lado de los sueños que soñamos, a ese lado que se llama la vida que se cumplió.
Y ahora, de tanto haber realizado nuestro soñar, nuestro sueño está en dos cuerpos.
Compréndeme, la vida, si estamos juntos se siente como un sueño trémulo recién nacido.
Compréndeme, mi silencio torvo y gris, nace de sentir que estamos separados por rejas punzantes y dagas afiladas y por el viento, ahogándonos de luz el anverso de nuestro cielo.
Respóndeme a la armonía absorta que hallarás en mi alma antes de que el sol caiga, ayudándome a sobrevivir sin tu mirada encantada, ésa la que alivia mi espíritu cuando se aleja de ti.
Enséñame a escribir entre penumbras de amor al recorrer los misterios respirados juntos en quebradas y curvas.
Compréndeme,  mi fragilidad de mujer que como cristal suave se quebranta en ritmos al escuchar los latidos de la luna, cuando el viento se calma y solo se escucha mi voz, rogando que el deseo de tenerte, de acariciarte para ir de prisa en momentos de segundos a enredarme con el calor de tu luz en la aurora, en el fuego, en el verso.

jueves, 7 de marzo de 2013

Inquietud


Luz inesperada


Luz inesperada, las voces del mundo han levantado sus soles en el interminable laberinto de la tierra y nadie ha podido aún encontrar la esencialidad del existir porque habita en el invisible corazón de la eternidad.
Más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos, en los mares infinitos, se acuna la fuerza de las esperanzas agitando su melodía de fuegos, en las manos del arco iris.
Luz inesperada, corre libre donde habitan las sombras y en estos instantes el amor sueña en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros.
El amor con su luz inesperada, cae en cataratas silentes, día a día por las curvas sencillas del viento, desplazando su caudal de perfumes en el tiempo, sin más banderas que el acento claro de la paz.
El amor es el secreto de los siglos en receso y abraza en silencio nuestros mundos profundos y luminosos.
Luz inesperada, que ilumina la transparencia de nuestros sueños y hace serpentear nuestro camino de sombras traspasando con la profundidad insondable del océano como la claridad del Sol en las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados.
Luz inesperada, eres como una blanca llama en mi alma despierta que te espera siempre con la alegría de cielos infinitos, porque sólo por Amor peregrinamos juntos hacia la dicha divina e inmortal.
Luz inesperada, que derrama alegrías, dichas, entra dulcemente por almas dormidas, sacúdelas suavemente por las alas, agita como trigales grandes campos de esperanzas, haz que el amor como el nuestro ni este día, ni esta noche, se acaben nunca.
Luz inesperada,  da ilusión a las bandadas del porvenir en las manos de arrebatos y de calmas.
Milagro de la luz, la sombra nace pero choca en silencio contra las montañas, se desploma sin peso sobre el suelo desvelando a las tiernas hierbas delicadas, llegó el alba…
Luz inesperada, única, con música celestial en una breve brisa armoniosa entre arpas ancladas, violonchelos dormidos, oboes apagados.
El paisaje se ilumina, el Amor inunda el todo hasta el horizonte lejano creciente en un espacio sin frontera, ese amor ya sin ti, me amará siempre.
Luz inesperada, eres la emoción de la sorpresa, iluminaste nuestro mundo tan dorado que ni el sol se encendió en ese instante, diste a nuestro amor el despertar del gran besar nocturno.
¡Ya la luz! ¡Luz inesperada! Dejamos atrás lo sufrido y sólo se nos revela transparentemente lo gozado en un trémulo presentarse jubiloso. 

En armonía con el viento


En armonía con el viento, los dos creamos la más pura armonía de reflejos en raudas ondas que flotan en el aire como una canción de amor.
Mis lágrimas trepan por la lluvia y el sol y mis estrofas, mis palabras, son mis letras de papel.
Busco en el viento, poemas que involucren todo nuestro amor en cualquier rincón del mundo con el alma siempre colmada de un amor sincero y puro.
En armonía con el viento, nuestros corazones saben guardar en el tiempo todos nuestros secretos de cada momento vivido sin penas ni lamentos como raíces y puentes de la vida en crecimiento.
¡Qué gozo que no sean nunca iguales las cosas que son las mismas! ¡Toda, toda la vida es única! Si el vasto tiempo entero, río oscuro, se escapa por las manos nos deja prendas inmarcesibles llamadas días, horas, en que fuimos felices.
En armonía con el viento, nosotros los amantes, nos prometemos los siempres con almas y con bocas, seguros de no acabar el amor que sentimos, el que llega a tocar el techo de la eternidad.
Amor al viento, en armonía de susurros soy pasajera de tus sueños, tus abrazos son mis viajes sin retorno, una mirada, un gesto y se desarman las voluntades de mi cuerpo.
En armonía con el viento, canto las odas de mi existencia.
Una sonrisa, una palabra y mis versos se someten a tus besos.
Quiero alcanzarte en mi penumbra, quiero posarme en la dulzura de tu calma.
Soy amante del viento y en las altas llanuras de su éter, te busco en el rocío de agua que al amanecer me baña, navegando por mi cuerpo en silencio en una tarde de invierno.
Por las curvas sencillas del viento, desplazando su caudal de perfumes en el tiempo, en armonía con el rocío cósmico en los atardeceres espirituales abraza al son de canciones de amor nuestros mundos profundos y luminosos.
Quiero volar con el ritmo armonioso del viento, hacia ti, hacia las alturas del amor, quiero elevarme contigo más allá de las cumbres terrenales hasta el reino de la paz, donde nuestra dicha no pueda ser perturbada jamás, unidos por siempre en amor inmortal.
En armonía con el viento, viajan las nubes, las sacude con sus viajeras manos y nuestros corazones laten al unísono sobre nuestro silencio enamorado, zumbando entre los árboles, orquestal y divino, entre acordes de canciones, risas y  cantos, llevando la hojarasca marchita lejos, muy lejos como sustancia sin peso y fuegos inclinados.

En las alas de tu cielo


En las alas de tu cielo, como una flor no lejos de la noche, mi cuerpo mudo se abre a la urgencia del rocío. Me has hecho volver a la memoria de mi cuerpo, a comprender lo que dice mi voz, a que flores amarillas constelen por doquier mi círculo de tierra azul y que el agua tiemble llena de enredaderas marchitas.
En las alas de tu cielo, vuelo hacia ti, buscándote y toda mi alma siente su curso como las estrellas que vivieron en valles floridos de la tierra y besaron tus labios amados.
En las alas de tu cielo, en la inmensidad, aún bajo la luna triste y taciturna, vago en pálida soledad como vagabunda del cielo y de la tierra, con la perenne inquietud de encontrarte y encerrarme en tus cálidos brazos.
En las alas de tu cielo, no me dejes en el profundo vacío donde languidece de sed el alma mía, esperando saciar mis ansias dormidas.
Ahora, sintiéndote mío, la noche se astilla de estrellas y mi alma se inunda de música celestial.
Eres el sustento de mis alas y yo para ti, las alas de tu vuelo, sé que sin ti, caería en un abismo hondo y sin retorno.
En las alas de tu cielo, la luz nos separa y alargando nuestras manos no se alcanza el cuerpo de la dicha, sólo se palpan soledades nuevas, ofertas de la luz.
Y la distancia en vuelo es distancia, son leguas, años, cielos, es la luz lejana.
Y vuelo hacia ti, pisando horas y horas para que nuestro encuentro gane al fin del día, la orilla oscura en que cesan las pruebas de estar sola.
En las alas de tu vuelo el querer se anida en la tiniebla y pienso que con decir un te quiero la felicidad contestaría con amor y luz en nuestras almas.
Tú eres las alas de mi fantasía, has retornado a tu cielo y apenas te has marchado, yo ya te espero.
Todos tus movimientos, pasos, latidos, ansias, quietud aunque arrastrar te quieran hacia una soledad celestial o terrestre, no te saben llevar de lo que estás queriendo, te vas pero en pleno vuelo te acercas, pronto, más tarde, luego.
Ahora tus alas te llevan a tu cielo pero tu corazón late en todas las vagas sombras, tenues que en la alta noche estrellan el azul del silencio, todas suenan a ecos.
Mi alma te espera, tú lo sabes y vienes solo hacia mí, en ese largo rodeo de vuelos que das para volver.

Tiempos para amar


Invadiendo mi silencio


Invadiendo mi silencio, tú el que intentas murmurar constantemente tus palabras sentidas de amor no dejando que me encuentre a solas conmigo misma para borrar de mi mundo interior, antiguas desolaciones.
Quiero mi silencio mudo incluso hasta el viento que toca mi oído, ni el eco que se asoma a burlar mi voz.
Hoy necesito soledad, el cielo está oscuro, la luna se ha ido, las flores no tienen la esencia de ayer.
Las aves volaron dejando su nido, me siento sola, pero sé que tú vendrás al grito desesperado de ¡vuelve a mí, no me abandones, necesito tu amor!
Invadiendo mi silencio, estoy en penumbras con todo mi hastío y en cada suspiro lloro una oración que clamo en silencio porque sé que todo fue pasado y que tú vendrás a mí, dejando en tinieblas, dolores ya idos.
Invade el silencio todos mis espacios, mi vida marchita navega sin ti, en un triste andar se mueren mis pasos, te buscan sin tregua para que me traigas al Hoy donde tú me esperas.
Invadiendo mi silencio, sin ningún encuentro, sé mi amor, vigía de esta silenciosa que quiere regresar de su viaje interminable en el desierto de su alma y que su corazón, de la mano dulce de la brisa, llegue hasta ti.
En la caricia de tu voz, yo era el umbral de tu presencia, yo estaba en la sombra de tu nombre, yo habitaba en ti, pero en mi mundo de silencio, no te encuentro y un profundo dolor invade mi corazón.
No me dejes estar en el completo olvido, hazme llegar sólo una caricia leve, el recuerdo de una sonrisa, la mano dulce de la brisa y acércate con ternura a mi mundo de silencio.
Invadiendo mi silencio, tú, sin prisa, despacio, lentamente, te vas adentrando en mi mundo para hacerme beber la fuente de la vida, aquella que dejé sin casi darme cuenta.
¡Ven! ¡Entra en mi alma y hazla renacer! Que poco a poco tu magia invada mi ser despertando sus deseos de gozar y amar y así lograrás detener el tiempo entrando al silencio de mi alma para vivir contigo suspiros leves y caricias cercanas.
No quiero que seas en mi mundo de silencio un simple reflejo en mi imaginación y que al despertar mis ojos no te lloren.
Invadiendo mi silencio con tu presencia en mi cuerpo para darme la flor del amor de la vida que hoy desvela mis pensamientos con silencio de olvido.

Rescataste mi vida


Rescataste mi vida, tú, el único, mi númen, mi inspiración divina que no me dejaste caer, ni doler, me envolviste en piedras verdes de la noche oscura y me devolviste a la vida serena y calma.
Como vigía de mis poemas hiciste de mi alma un canto arrepentido, sin temores, dudas ni falsedades y me llevaste a mirar mi entorno con inocencia como si nunca hubiera sido herida ni lastimada.
Rescataste mi vida, quiero mirar tu rostro amado para que se aleje de mi para siempre el miedo del engaño como un pájaro al borde filoso de la noche.
Ahora, en éste mi otoño, me hace sentir como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo que súbitamente lo borró la lluvia.
Rescataste mi vida, que ahora mi corazón se abre como el retoño de una flor.
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz, hacen de mi la ofrenda, el ramo que florece, el viento en el umbral.
La noche es de los dos, se dispersó la niebla y mi memoria es la sed de tenerte junto a mí, en mi fondo, en mi recuerdo.
Al negro sol del silencio tus palabras doran mi vida, por eso escribo, no estoy sola, hay alguien aquí que tiembla.
Rescataste mi vida, voy en busca de quien soy, peregrina de mí, voy a la que duerme en un país al viento.
Rescataste mi vida, disipaste la niebla verde de mis labios y del frío gris de mis ojos y mi voz, ahora, a tu lado, canta con amor tierno y dulce.
Arcano sueño, ahora, ya, no más aparecerá el antepasado de mi triste sonrisa y hay candados pero no llaves y hay pesares pero no lágrimas.
A ti te debo todo lo que soy ahora, tengo mañanas luminosas, no más noches sufrientes.
Rescataste mi vida, mis manos enamoradas del viento acarician tu amado rostro aún ausente y desde mis espejos, guardo, en mi cofre de memoria todo el olvido del ayer.
Te has llevado mis angustias, mis miedos temblorosos, mis delirios hondos, ahora por ti baila la luz en mi sonrisa, mis manos palpitantes se desnudas y te buscan para que me enseñes a vivir junto a ti.
Rescataste mi vida, y mis brazos insisten en alcanzar al mundo y la danza salvaje de la alegría inunda mi corazón.
Mis esperanzas se renuevan, mi existir es ahora un pájaro en alto vuelo hacia un horizonte sin fin y el soplo de la luz inunda mi mente cuando escribo las palabras de amor que me hacen sobrevolar como una dinastía de soles.

Recuerdo y sueño


Recuerdo
(Tu presencia erguida y enhiesta a mi lado, sintiéndote cerca, murmurando, pausadamente palabras dulces de amar)
Sueño
(Contigo siempre, danzando juntos una danza sin fin iluminados por la luz temblorosa de las luciérnagas que nos cubrían creando nuestro mundo propio)
Recuerdo
(Tu mirada cálida, soslayando susceptiblemente mi cuerpo todo, invadiendo, deliciosamente, mi alma que se abre toda para ti)
Sueño
(Con tus brazos, rodeándome como lazos de tejido con ternura y con tus caricias anhelantes y briosas) 
Recuerdo
(Tu voz grave, profunda que inundaba con amor mi mundo interior, produciéndome un gran regocijo pleno) 
Sueño
(Con nuestro lecho puro de hierbas frescas y mantos de flores nacidas como brotes con gotas de agua en el profundo vergel)
Recuerdo
(Tus dedos largos que con suavidad y ternura recorrían los caminos del amor a través de la pasión que nos unía)
Sueño
(Con nuestros amaneceres juntos en armonía con el viento entre luces inesperadas sin fantasmas de dudas)
Recuerdo
(Tus labios, que, húmedos y tibios, recorrían sin tocarme mis temblores ansiosos de que tú me alcanzaras y me envolvieras con tu cuerpo amado)
Sueño
(Con nuestros silencios que nos unían en un siempre, entre melodías armoniosas y perfectas)
Recuerdo
(Tu rostro amado, grave y sereno que con mis manos lo recorría como un sendero único y secreto) 
Sueño
(Con nuestros viajes por lugares mágicos donde vivíamos alegrías sin par)
Recuerdo
(Cuando recorrías mi alma trazando, con tibieza, el mapa de mis rutas con ansias de conocerme toda)
Sueño
(Con tu imagen esfumada que desde lejos, del más allá, viene hacia mí entre brisas de soles olvidados)
Recuerdo
(La forma en que me amabas y entre placeres y gozos nuestro existir transcurría)
Sin un instante de duda, de desdén o de abandono, sin una necesidad de gratitud, sin un olvido, sin dejar de sentirme tuya, siempre.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El Solitario


Ecos de besos no dados


Ecos de besos no dados, resuenan en  mi alma como alas rotas de aflicción y deseos reprimidos, esos instantes que no se olvidan, tan vacíos, devueltos por las sombras, tan vacíos, rechazados por el tiempo.
Ecos de besos no dados, ese instante que pudo ser tierno y pleno de gozo, pasó despacio por mi lado y mi cuerpo desnudo, desnudo de sangre de alas, sin ojos para recordarte, sin labios para recoger el zumo de tus mieles, se perdió en el canto de los helados campanarios.
Los suspiros del mar me humedecieron las únicas palabras y los besos no dados por los que vale vivir.
Ecos de besos no dados, fue tan solo un instante breve de la nada acurrucado en una eterna espera en la cueva del destino, sin manos para decir nunca, sin labios para besar los tuyos.
Ecos de besos no dados, como dueños del silencio, son como una tribu de palabras mutiladas y de tibiezas no recibidas, se elevan entre montañas hacia las nubes, lejos, muy lejos, en una partición de sol en pequeños soles negros.
Hay en la espera del beso un rumor a lilas rompiéndose en la lluvia gris del alba.
Ecos de besos no dados, soy como una viajera, mujer poeta, que ha dejado su cuerpo junto a la luz y ha cantado la tristeza de lo que nace.
Mi alma sin tus besos se estremece toda, volcándose en la madre de las tinieblas.
Entre hilo e hilo de su tejido de espera encierra el anhelo del beso no dado, guardado como tesoro en el mundo para mí perdido entero sin ti.
Ecos de besos no dados que pasarán entre el frío, el viento, la lluvia, el trueno, resonando por un minuto de vida breve en los confines del mundo, danzando como palabras de amor en paraísos no encontrados, que saltan de estrella a estrella, de sombra en sombra.
Voy por galerías donde vagan los besos que no encuentran mis labios, esperándolos, sabiendo que no llegarán a mí.
Todo sonido en eco tuyo me lo convierte el alma que te espera y ahora en esta hora inocente me siento en el umbral de mi mirada como sonámbula en una cornisa de niebla esperando despertar como flor que se abre al viento en un camino de espejos donde los besos son dados como encantamiento creciendo solos en la noche pálida, enlazando fuegos de silencio, ingenios en espejos de triste transparencia. 

El arte de amar


El arte de amar consiste en vivir y el arte de vivir consiste en amar.
Cuando la palabra brota refulgente del corazón trae suspiros hondos cuando florece, es cuando en los ojos nace la estación en que las pupilas se iluminan de amor.
Nacen de mi alma versos y estrofas, formando caricias en mis manos y enamorada, fascinada totalmente hago del amor un sublime placer.
Siento que mi corazón me exhorta a actuar como su emisario y mi voz te susurra dulcemente mis sentimientos cándidos en la luna frágil de la tarde nuestra.
Sin hablar, en un silencio distante, nuestros labios temblorosos de tentación sentían los latidos en ansias verdes, azules, en ondas para rendirse en las mieles de la pasión.
El arte de amar nos eleva a la cima más alta del más allá, al momento tan perfecto, tan sin par, imposible en lo mejor del placer de estar tú y yo juntos.
La esencia del amor está en los ideales de la paciencia entrelazando mieles, pasiones intactas como tejidos de hilos.
Es un don, un diseño ideal, meditando juntos aprendemos a amarnos más.
El arte de amar es saber proteger y cuidar esa ilusión nacida sin saber por qué, frágil y perfumada sin atrevernos a tocarla por miedo a que desaparezca en la nada.
Amar es una mirada que se enciende, una voz que penetra, una necesidad de caricias, un mundo de dulzura, una sed de ternura, es cantar y bailar, respirar y sentir, abrazar y mecer.
Mirar juntos esa puesta de sol, escuchar el murmullo de las olas, volar alto en el cielo mecidos por el suave viento.
El arte de amar es proteger la vida, vivir momentos únicos e inolvidables, compartir alegrías y tristezas, luchar juntos siempre.
Quiero llevarte en mis pensamientos y sentir tus brazos rodeándome cuando cierro los ojos, diferenciar tu aroma y saber que eres tú quien está aquí a mi lado, demostrándome que amar es un arte que llevamos siempre con nosotros pero que tan solo desarrollamos cuando hallamos a ese ser mágico que nos arrebata una ilusión para convertirla en realidad.
El arte de amar es poder volar sin alas y sentir en el pecho perfumado con rosas y calas, es abrir un fino abanico y desplegar sensaciones y perderle el miedo a las emociones cuando los suspiros se vuelven canciones.
El arte de amar es saber besar, acariciar y encender la pasión, es la gloria a alcanzar y eso ¡amado mío!... eso… eso es celestial, en el cielo monosílabo de ser dos queriendo vivir.

Incongruencias de la vida


Incongruencias de la vida, nos golpean sin saber por qué, nos atrapan, nos deshacen cuerpo y alma en pedazos de cristales rotos, rompiendo nuestro equilibrio interior.
Nuestro corazón se rompe en absurdas e inadecuadas situaciones que de seres del submundo aparecen para destrozarnos y hacer manar lágrimas de angustia por nuestras mejillas haciéndonos sentir el vacío de la ausencia del amor.
Las metáforas de la vida cambian, se presentan notas divagantes en las conversaciones íntimas de nuestros corazones.
Incongruencias de la vida, imprevistas, divagantes que entre signos y quejidos se nos presentan sin sentido alguno en laberintos de emociones encontradas.
Aparecen sin sentido ni causa como centellas de maldades, las desconocidas iras soterradas que se yerguen frente a nuestras almas y quieren azuzarnos en amarguras, polvo, sañas y sequías de espíritu.
Incongruencias de la vida, despropósitos que como armas se alzan frente a nosotros en tiempos lentísimos, en minutos rápidos y en nuestro interior nos defendemos atrapando el sentimiento que nos hiere con puños, entre grumos de gritos.
Sucumbimos al enojo y una gran incapacidad nos impide vislumbrar las nubes alumbrando la tierra y el sol invernando de a poco.
Debo ser indiferente, no desgastar la vida tan valiosa de vivir sin pesares ni dolores, quedarme quieta, no desarmarme nunca.
Hablar, pensar, llorar, gritar, ir, amar, vivir y morir entre risas, cantos, alegrías y alborozos de amor.
Lozanía de tocar el cielo entre limbos terrestres.
¿Cómo he de ser feliz frente a la adversidad?
¿Quién descifra la vida?
Incongruencias impropias, frente a ellas el silencio absoluto, sí la búsqueda interminable de poemas de amor ya conjugados que se van vertiendo de a poco entre mantos y velos de tinieblas semioscuras en noches grises en papeles que ansiosos los esperan.
Incongruencias de la vida, la calma de nuestro espíritu limpia todo lo inadecuado, lo indebido que nos hace sentir tristezas sin fin.
Volemos muy alto escapándonos de los funestos recuerdos, remontémonos hacia horizontes claros, diáfanos que nos conduzcan al olvido y poder amar sin límites ni miedos ni temores  en el lecho nupcial de algas y flores iluminados por la luna que como nota errante se había extraviado en su cantar.
Vivir la vida a pleno, soñar entre versos y cantos y no dejarnos llevar por extravíos de otras mentes que sólo están en la oscuridad absoluta.

martes, 5 de marzo de 2013

La música de mi alma


Secuestro furtivo


Secuestro furtivo, ¿te acuerdas tú de aquella noche que a escondidas y con misteriosos impulsos me llevaste a aquel umbrío lugar desierto donde a solas nos amamos?
La brisa nos acunó y el mar nos arrulló con sus ondas livianas como una melodía de lejanas orquestas.
Secuestro furtivo, me retuviste entre tus brazos tibios y yo me deshojé lentamente como flor de azahar pura y virgen y con dulzura me dejé raptar.
Me quedaría en el encierro de tu cerco, en todo lo que estoy, donde estamos tú y yo juntos, quietos como el agua quieta, retenidos en el amor sin sol.
Secuestro furtivo, disimulado, sigiloso, ¡qué ansia de repetirse esto que está siendo! ¡qué afán de que mañana sea nada más que llenar otra vez al tenderte ese hueco que deja, hoy exacto en la arena, tu cuerpo!
Secuestro furtivo, cauteloso, para que no se sepa ni se entere el mundo que estamos viviendo entre apretados y estrechos cercos cuerpo, alma y mar.
Nada promete el orbe, ya nos lo da, lo tenemos todo ya, nunca más nos separaremos ni por el viento, ni por las nubes, juntos cantando siempre.
Secuestro furtivo, retención deseada que despacio, sin prisa, sin siquiera escuchar tus pasos, sin ver tu sombra en la fronda me envolviste con tu mirada dulce y tu voz pausada y lenta.
Tu risa me secuestró y le dio colores a la noche y yo disuelta en alma y espíritu me entregué a ti hasta unos cielos lejanos en una gloria abstracta del alfabeto.
Y danzamos juntos, apretados entre frenesíes de pasión, rodeados de flores del jacarandá, azaleas, azucenas.
Secuestro furtivo,  quemante hasta lo indecible, hasta horizontes lejanos donde nos podemos tocar, palpar, en nuestros reflejos sin casi tocarnos, en nuestras formas reales donde se nos escapan suspiros hasta la muerte.
Nadie nos ve, nadie nos dice nada, estamos en nuestro mundo propio, sin altares de llamas pero sí de deseos y pasiones.
Secuestro sigiloso, nos dan formas de una geometría sin angustia entre delicias hijas del agua, cálidas caricias en los fríos inviernos entre amores verticales, cristalinos y auténticos.
Mi pecho se agranda, se agita, siente la presencia de tu amor en este secuestro furtivo, nuestros corazones se unen y en silencio nuestras manos se entrecruzan en el aire, en voluptuosa danza entre sombras sin paisajes.
Y todo cambia en nuestro existir, los besos son únicos, son nuestros y como cómplices del delicioso amar los dos, atónitos, vivimos el hoy, el ayer y el mañana en un encanto y esdrújulo sueño elegido en ondas del viento.
Arropados y somnolientos nos elevamos al más allá, solos con nuestras voces y sonidos, seguros de amarnos por siempre.

Lo que soy y lo que fui


Soy un alma peregrina iluminada por el amor, entre arrullos y cantos, entre claridades de luna y brisas de jardín con el corazón infinito en el cáliz naciente.
Boca que busca el nuevo verbo de besar.
Fui un mundo en sombras, sin fuentes para beber ni refugio de dulzura en el vago adormecer.
Lo que soy y lo que fui, ser transformado con el cuerpo llevando el alma, siempre vanamente a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.
Hoy soy aire que me llena de espacio y equilibrio con calma voy al cóncavo delirio con mi mirada ininterrumpida en el vasto universo.
Lo que soy y lo que fui, cuerpo íntegro, alma no más adolorida en el mañana iré a lugares lejanos sin querer ni un resquicio de sombra, apresando siempre el resplandor supremo de un verso.
Fui en el ayer, ayer de ayeres, los cantos del dolor entre sollozos roncos, el amor me había abandonado y mi corazón sufriente, casi temblando se hundía en el mar de llantos entre gritos y clamores en la cavidad negra de las olas y en el abismo del viento donde va lo que muere.
Lo ví descender al pozo de las tormentas, abrirse como un loto en las aguas tranquilas, bailando en las olas, rebotando en las crestas.
Soy ahora en este Hoy un alma inagotable que mana de una fuente refulgente: amor.
Amo la vida, abro los brazos, me regocijo y me yergo embelesada ante el milagro del existir.
Antes, mi espíritu vagaba por la extensión de la nada, insensible a las señales del viento melodioso, ahora río, canto, danzo y los versos, las ideas, las palabras de amor, revolotean a mi alrededor, girando bailes sin traspiés, volando en el viento hasta las hojas amarillentas que las esperaban con inquietud.
Mi mundo interior ni se disuelve ni vacila, se desatan por dentro los miedos sin morir y como el canto de un violonchelo se evade y se extiende en el aire amortiguado y se derrama entre olas de caricias y ternuras frescas.
Lo que soy y lo que fui, antes no tenía el caudal del amor que como río desbordante inunda tierras y campos, ahora tengo un corazón pleno de esperanzas y de deseos de paz y de felicidad, yendo al claro manantial donde la sed termina y comienza mi mundo de azul dulzura resplandeciendo en la transparencia de un nuevo amanecer.

Soñando luces


Soñando luces que nos encandilan en esta noche oscura y nuestra, somos una luz que se encuentra con otra luz y queda iluminado el mundo sin que nada se toque.
No sabemos ni el dónde ni el por qué.
La ternura de todos los surcos se han quedado enredados en nuestros pasos y los dulces instantes vividos siguen tenues en nuestras almas vibrando.
Soñando luces, la emoción que brotó de nuestras vidas que fue manantial desbordado ha tomado la ruta del alba y ahora vuela por todos los prados.
Ya la noche se fue pero quedan las luces que con destellos dorados iluminan nuestra mirada, queda el velo que al recuerdo se enlaza, apretado y nos mira en estrellas semidormidas desde el cielo en nosotros rondando…
Soñando luces, que parpadean al son de nuestros besos, aquí en nuestras manos, allí, dentro de nuestras almas, perviviendo el prodigioso saber que nos hallamos juntos, muy juntos, sin sufrir memorias de dolores pasados.
Nada de este milagro es recuerdo porque el recuerdo es la pena de sí misma, la tristeza del tamaño del tiempo pero en nosotros, todo es eternidad, relámpago.
Soñando luces, sólo vale vivir de cara hacia ese dónde, queriéndolo, buscándolo.
Soñando luces, como centellas de plata la noche surcan y al surgir el alba las nuevas emociones se atan  como manojos de flores recién nacidas.
Todo sabe a canciones y a fruto como un cáliz de eterna dulzura.
Se ha quedado tu vida en mi vida como el alba se queda en los campos.
Soñando luces, anudamos emociones, sorprendemos sonrisas entre nuestras manos caídas desde el pájaro más vivo que se asoma a mirar nuestro viaje alado.
Por encima del mundanal ruido, una larga ilusión se fue rondando e inclinó la sombra de nuestras mentes en el rayo de luz de nuestros regazos.
Soñando luces, todo el Cosmos se abre a nuestro paso, iluminando nuestras huellas que transitan por el sendero brillante del amanecer.
Nuestra vida estalla en caricias, en canciones inesperadas y nuestras almas no pueden alcanzar el silencio del poema sin palabras y saltan por nuestros labios hechas polvo de vibraciones íntimas.
Soñando luces, despejando senderos oscuros con diáfanas y puras emociones entre canciones felices y el dolor nunca se dará cita con las pintura transparente del cielo.
¡Soñando luces, en todo nuestro existir, arpegio divino que nos une en espejismos de grandeza!