Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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sábado, 10 de agosto de 2013

Fuegos encontrados


Tiempo de amar

Tiempo divino que llegó
a ser tiempo,
poco a poco,
mañana tras su aurora,
mediodía camino de su víspera,
estío que se junta con otoño,
primaveras sumadas a inviernos.

Años que nada saben de sus números,
llegándose,
marchándose,
sin prisas,
sol que sale,
sol puesto,
caminos sobre anhelos de amores hechos trizas
sobre los días lentos,
sobre abrazos,
noches con el ardor urdido
del desvelo
que en la alta madrugada,
da, por fin,
con el contorne exacto de su empeño.

Tiempo divino de amar.
Estaba apoyada en la mañana,
envuelta de luz en primavera,
ascendía la vida por mis hombros
y en las manos temblaba una estrella.

El pálido rocío de tus ojos
se extendió por altísimas nubes
y al dar mi corazón
un primer impulso,
volcó por mis sentidos,
sangre nueva.

Tiempo de amar
dame tu libertad,
no quiero tu fatiga,
no,
ni tus hojas secas,
tus sueños,
ojos cerrados.
Ven a mí,
desde ti.

No desde tu cansancio,
quiero sentir tu libertad
que me trae igual
que un viento cálido,
universal,
una bandada de visiones
que tú veías cerrando tus ojos.

Tiempo de amar,
en el que recogeré
tu imagen primigenia,
en el aire que tallaba
tu presencia.

Y así, naciste
de mis deseos al son
de una viola de amor,
cintura cincelada en nácar verde
y perfil modelado
en blanda cera.

Tiempo de amar,
en los duros biseles del silencio
estabas inmóvil
como águila señera
atisbando desde lejos
mi figura,
para encontrar mi mirada
pura e inocente.

El calor de tus hombros,
enlazaba la cima de los cielos
con la tierra,
tus caricias sin palabras
cubrían mi cuerpo entero,
crecías hacia adentro de mis dedos
cuando tocabas mi piel
sin rozarla siquiera
y al llamado de tus ojos
se alzaba de mi sangre este poema.

Tiempo de amar,
un aire estremecido de ternura
llega hasta mi cuerpo
sediento de amor,
pasión
y gozo.
Con trompas de oro,
te proclamo
mi amado amante.

Tiempo de amar
¡Todo canta en mi entorno
al son de este amor nuevo aún lejano!

Amor oculto

Amor oculto, soy la desconocida, la invisible, a la que el amor escondido, sólo en su alma, entristece su corazón.
Tormento de amor, que en las cavernas del alma no lo siento mío, tan solo lejano y distante, ni su voz se escucha.
¿Dónde te has ido tú, el entrañable? ¿Dónde te puedo encontrar, libre y sin trabas? Soy en tu vida, nadie, nada, un pedacito de un extraño y dócil que desde este lado del mar te precisa y en su imaginación se cree tuya.
¡Pobre alma adolorida! Las vanas ilusiones cruzaron hondos y floridos barrancos al pie de acantilados erosionados por el viento sin poder alcanzar esa distancia inexpugnable de nubes oscuras que cubren mis tristes sentimientos de amor.
Soy un ser que perdió su equilibrio, la brisa vehemente lo lleva a lugares lejanos quebrando su felicidad anhelada y callada. 
Su espíritu lastimado se perdió y herido clama por paz y libertad.
Amor oculto, que con estremecedores sollozos y gotas de lágrimas, llora por no estar junto a ti.
El desconsuelo me inunda, penetra por mi piel y deja en mi boca un sabor amargo por no tener tus besos dulces como miel. 
Amor oculto, en un arcón deshecho por el tiempo dejo sus huellas en el polvo gris del tiempo.
Quiero ser feliz contigo a mi lado pero se que esto será imposible, quiero vivir nuestros sueños juntos, plenos de luz, sobre una playa de arena blanca, con un mar oscuro y un cielo límpido color añil.
Pero todo esto es mera ilusión, seguiré siendo la desconocida, la oculta, como mota de polvo en un arpegio de sonidos que se llevan el amor.

Bajo la luz de la luna

Bajo la luz de la luna, el canto de mi corazón me hace escuchar las melodías del atrás, saboreo el futuro como una consecuencia de los sonidos de mi pasado.
Bajo la luz de la luna, soy una danzarina del azar del caminante y me siento en calma con sonrisa en una profundidad misteriosa como el canto del cisne enamorado.
La luz de la luna me lleva a un gran horizonte vacío en un momento largo y silencioso, con el viento de través y las estrellas tan bajas que es posible llegar a ellas y recogerlas como frutos de plata.
Bajo la luna te quiero, como el mar quiere a su agua. ¡Qué frenesí es quererte!, y en la hermosura vasta de la noche siente el alma que nada lo termina.
El abrazo de la luna me envuelve en mil caricias apasionadas y como rayos de plata su luz baña el paisaje oscuro y silencioso. El crepúsculo se esfuma rápidamente y la noche se extiende vestida de estrellas sobre el mar vacío.
A la luz de la luna buscaremos nuestro amor que será testigo de nuestra pasión.
Bajo la luz de la luna me acaricias y me besas como lo hace el viento, en un mundo sin tiempo, ¡no pases sin estar conmigo!¡sin tu amor se mueren las estrellas!
Luz de luna, cómplice de noches de amor y de pasión.
Bajo la luz de la luna, frente al mar, en mis noches solitarias, sueño con volverte a amar. Y nuestro amor no puede ser comparado con nada que existe, sólo el tú y yo juntos bajo la luz de la luna y el cielo, sí puede ser nuestro en cada beso, en cada caricia, en cada instante.

viernes, 9 de agosto de 2013

Qué quieres de mí


Vientos de amores nuevos

Vientos de amores nuevos
que se deslizan por mi piel,
dándome caricias dulces,
tiernas,
aterciopeladas
en mi blando corazón
que necesita mimos.
besos,
y signos de amor.
Vientos de amores nuevos
me buscan
y me persiguen
se mueven como alas batientes
por todo mi cuerpo estremecido
llenando toda mi alma enternecida
que sólo siente el amor nuevo
que hace tañir con campanillas de cristal
mi cuerpo entero.
Ayer acaricié  los vientos
de amores nuevos,
uno por uno,
buscando el verdadero,
el único,
el que me hiciera estremecer
de amor.
¿Es aquél?
¿O aquél otro?
¿O éste que se acerca suavemente?
¿O el que en silencio de amante,
roza mi piel?
Mis vientos de amores nuevos
hacen remolinos
con mis dos brazos
que giran
como molinos perdidos
desbrozando malezas
o blandiendo una causa.
Vientos de amores
como mariposas
que vuelan en el aire de la mañana
besando las flores
y llevando a caminos desconocidos
el polen dorado
que es filtro de esperanza.
Vientos de amores nuevos,
que como remolinos
confluyen
 todos mis raudales.
Miles de ojos
que no se alquilan
desde mi cabeza
miran hacia abajo
lanzando grandes lagrimones
que purifican mi cuerpo
para esperar el amor nuevo.
Vientos que velan mi vida
y frente a ellos
aprendo lo que soy:
soy un momento de esa larga mirada
que te ojea desde hoy,
desde ayer,
desde mañana
paralelos en el tiempo,
me protegen,
me cuidan
siento sus caricias.
Vientos de amores nuevos,
que entre giros
enlazan hilos de encaje.
¡Son una clase!
¡Son mi rumbo!
Me conducen entre peregrinaciones
a amores nuevos,
tiernos,
verdaderos,
arriban a mi cuerpo traslúcido
ya que llegan hasta el alma
y se quedan a mi alrededor
para que el hallazgo
sea al final,
trémulo de dicha
para que encuentre
al otro lado,
su cuerpo,
el del amor,
último y cierto.
Ese, que inútilmente esperarán

las tumbas. 

Perturbación


Tus palabras perturban mi alma,
me estremecen toda
como si un intenso temblor
de la Tierra,
me sumerja hasta el último todo.
Cuando escribes,
no eres una mujer,
eres un paisaje para ser admirado,
mi imaginación se trastoca
y voy
casi sin darme cuenta,
hacia ti,
amado amante.
Enredo mis sentimientos,
en tu boca,
porque no pude darte el beso,
que trémulo
e inquieto
jugaba en mis labios.
Perturbación total
mi corazón, aún en la distancia
late muy aprisa
pensando en ti,
confundiendo
mis sentimientos
de no enamorada
en sinceros anhelos de encontrar
fuegos en mis versos
y en los tuyos.
Me confundes
cuando al susurrarme
musa floreciente,
afirmas que nuestras almas
se fusionaron
con esa fuerza estruendosa
que es el amor.
En mis ojos, sí,
encontrarás el destello de luz
de una mujer apasionada
que la proyecta en una sola mirada.
Perturbación,
sí, perturbación
de que alguien,
sin siquiera tocarme,
piense en mí
al leer mis poesías
sensuales y románticas.
Sí, es cierto,
soy un manantial de ternura,
de amores profundos,
inolvidables,
que sabe que
en alguna parte de este planeta
alguien piensa en mí.
Escribo,
perturbada mis poesías
cargadas de pasión y sensualidad
como una mujer
luminosa y transparente
como un sol,
como tú me veías.
Soy una musa distante
para alguien que como poeta
escribe al amor
por estar enamorado de la vida
y como yo,
siente
que el verbo de la vida es amar.
Me perturba tu pasión lejana,
floreciendo mi alma
en estruendosas flores
del campo del amor.
Pienso que algún día,
hoy,
mañana,
en otra vida,
nos despediremos con el beso

que sigue jugando en el aire.

Sol en la Tierra

Girasoles con luz cambiante, grandes, enormes e imponentes que guardan en su centro el misterio de la vida y la dulce tristeza de la soledad, son soles en la tierra, con un contorno amarillo que los ilumina como dorándolos con rayitos de calor desde el amanecer.
Girasoles, giran y giran buscando su amor para besarlo con tranquilidad y paciencia. Tristeza sienten al no poder por siempre contemplarlo, ya que con la oscuridad de la luna llega y se oyen sus llantos en la negra noche.
Los girasoles son una prueba de un más allá, una prueba viviente de esperanza, con sus tallos erguidos y sus sonrisas nobles, seducen con sus corolas almidonadas de estambres y dorados colores alumbran todo su entorno.
Con enormes suspiros, llena de frutos su alma, elevan al cielo su gozo de vivir. Íconos del amor, inocentes y puros presienten el aroma vasto del campo.
Coronan la flora con eternos estallidos de dulzura.
Con destellos de fuego, en medio de la soledad de los llanos, los trigales envidian tu sino y tú en cambio te elevas entre cardales.
Apenas la boca del día se abre para tragarse la noche, el girasol levanta su frente y se pone a mirar la luz de arriba. Fija está y la sigue contemplando todo su camino.
La figura del sol es esta humilde flor, su mundo entero. De noche guarda su calor la luz que ha recibido como el mayor de los tesoros. ¡Qué belleza encierra su corta vida descabellada de azafrán e ínfulas de luz!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sin ti


Atisbo de miradas

Atisbo de miradas, te busco sin inquietudes ni tristezas en el cielo límpido y en la noche acogedora de arrullos y palabras de amor.
Somos tú y yo, los dos únicos seres que nos proyectamos sólo los dos desde, la lejanía en el orbe todo, rodeados de silencios de la vida. Aún en la densa y oscura noche nuestras miradas se cruzan, en un atisbo intenso de amor. 
Somos dos almas unidas vibrando en espíritu y cuerpo.
Lazos estrechos nos rodean y nos envuelven en recuerdos plenos de promesas de amor.
Atisbo de miradas inefables de amor intenso, nos sentimos desde la Inmensidad amados y por ello la naturaleza de la vida nos conduce más allá del todo.
Atisbo de miradas dulces, cálidas, se entrecruzan en un sueño total cuando tu alma y la mía se unen.
Atisbo de miradas, atentas, intensas, que nos conducen a través de su luz fascinante a lo profundo de nuestras almas en un conjuro mágico de donde surgen de improviso mis poemas de amor, mis palabras sentidas para ti al volar juntos a otras esferas en paz y sosiego.
Atisbo de miradas, de soslayo el amor nos inunda, imperceptible nos invade en dulzuras inefables y la felicidad colma nuestras almas viviendo en abrazos sublimes la mutua ternura del encuentro.
Atisbo de miradas, vislumbro tus ojos de miel que me contemplan con intenso amor formulando eternos lazos que nos unirán por siempre.
Mi alma se acuna entre la inmensidad de nuestra excelsitud inconmensurable.
Atisbo de miradas, señal de que mi corazón se estremece bajo el hechizo de tus ojos que detiene el tiempo y descanso silente y en paz entonando dulces melodías junto a tí, enceguecida y complaciente por la satinada protección en la que me envuelves.
Vibra y eclipsa mi mirada buscándote mientras mi diáfana sonrisa murmura tu nombre.
Atisbo de miradas, las horas se desgranan completas en vuelos raudos y veloces hacia ti, desbordando el manto de estrellas que me liberan como lluvia que acaricia mi armonía.
Atisbo de miradas, milagro de dos enamorados que entre  azahares, jazmines, sueños y verdades que suplen emociones en letras, palabras, que multiplicadas en versos recorren el infinito en un atisbo de amor.

Murmullos en la noche

Murmullos en la noche,
colmada de cálidas palabras
encendiendo velas donde el viento
sacude negra soledad.

Ayer en la noche,
entre los silbidos del viento
acaricié el pétalo de tu sombra.
¡Qué extraño fue!

Murmullos en la noche,
los dos quietos,
abrazados en un solo cuerpo,
sentimos en oleadas
de viento y agua
que la esperanza viene a nosotros.

Murmullos en la noche,
somos dos,
sólo dos,
con miedo a ser uno.

Miedo a amar y a dejarse amar
miedo a pasión desbocada,
 miedos a besos furtivos y deseados,
miedo a vivir entrelazados
bajo las ramas confundidas y anhelantes
de los ligustros.
Miedo de ser naturaleza,
viva,
en la naturaleza.

Murmullos en la noche,
delirios alucinantes
de saborear la paz
serena de tu amor
y cada mañana tu aliento
de cigarra anida
mis ojos abiertos
en la penumbra quieta.

Murmullos en la noche,
que mi alma juglaresca escucha
como fondo apabullado,
son murmullos que
como arrullos de horas muertas
nos nombran,
para unirnos con mil ojos
confundidos de caricias
en un viento indiferente
que juguetea con nuestros cuerpos
plenos de amor.

Murmullos en la noche,
quiero que tú
 con tus palabras y gemidos de amor
aturdas todos mis sentidos.

Comúlgate conmigo,
apagan los murmullos que deliran
desboca los temores indefensos
y sólo
¡ámame!
y será, entonces, el mundo nuestro.

¡Ámame!
Seré la sal de tu camino
y el verde de tu sombra acogedora,
seré tu cuerpo de perfumes
y aromas dulces,
brazos de estatuas,
esculpidas por la pasión fresca
de mis formas tuyas.