Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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martes, 27 de enero de 2015

Te estoy queriendo


La noche se acerca


La noche se acerca,
las penumbras me envuelven
cual manto de entrelazados
hilos de terciopelo azul
y pienso en ti.

Las nubes grises y altas
giran en círculos dibujando
en este atardecer tardío,
cerca del horizonte trazos de colores
que se van diluyendo en la nada.

La niebla torva del silencio
ahoga tu luz ausente
y como la sal traída por el viento
desde el mar
te pegas a mi piel y te vas despacio,
levemente,

La noche se acerca
y aquí estoy
con la desgarradora soledad
de tu recuerdo,
te siento,
estás en mí
como una sombra de fuego
y tormenta.

A través de la húmeda niebla
que es un velo
todo impregnado en llanto,
te vislumbro y deseo
estar en tus brazos
y la felicidad me inunda.

La noche se acerca
y te necesito cerca,
me llegan notas aterciopeladas
que recuerdan un concierto de amor.

La noche se acerca y te siento lejos,
en el dolor de la distancia,
del antes y del ahora.

La noche se acerca y tú no estás conmigo,
en una lejanía cercana
el agua modela tus formas
de hombre esculpido en el andar,
en el sufrir de las distancias,
en el querer de los recuerdos.

La noche se acerca
y tu ausencia tenaz me duele,
es mi dolor secreto,
mío sólo.

Ya no se definir en la distancia
si estás presente
y me hieres con tu ausencia
o si es tu ausencia tan fuerte
y desgarradora que vives
presente en mi mundo interior
desorientado y triste.

La noche se acerca,
con ese toque de misterio
que da el amor,
no te alejes más,
mis quejas solitarias
me colman el corazón
que con alas de ciudad
y voz de horizonte se alza
entre rumores de caricias
no dadas y besos olvidaos.

¡No te alejes más!
¡Ven con la noche
y tómame en tus brazos
es la hora de soñar con lo que fue,
es la hora de soñar con lo que será!

Dame un corazón nuevo


Dame un corazón nuevo
que sea mi refugio incesante
entre los vaivenes de la vida
y mi cobijo y mi amparo
para continuar amando.

Dame un corazón nuevo,
para que mis ansias intensas y apasionadas
queden dormidas
para expresarse en el momento
que esté contigo.

Tú y yo somos peregrinos de otras dimensiones
que recalan como lluvia,
como rocío,
sobre lo destruido,
sobre lo repetido,
promoviendo lo regenerado
con nuestros corazones latiendo al unísono,
unidos por un compás vibrante y acorde.

Dame un corazón nuevo,
lleno de miel y sin heridas,
ni pensamientos grises y doloridos,
de lo que quise y ya no quiero
pero que guarde mis antiguas inocencias
y mis románticos secretos.

Dame un corazón nuevo
que sienta los trinos
que da a la aurora el ruiseñor
desde los altos pinos lejanos
y así ir hacia ti sin temores
y sin manantiales de lágrimas en mi alma,
sólo con esperanzas de amor
en mis horas largas.

Dame un corazón nuevo
para pensar en ti a cada instante,
provocándome en pensarte y esperarte
ya que eres el amor que sucumbe
en el espacio más ínfimo de mi ser.

¡Ay amor!
¿Qué le haces a mi corazón?
¿Qué le haces a mi mente
prisionera de tu dulzura?

Dame un corazón nuevo
para crear mis mejores metáforas,
mis más sentidos versos,
sólo sintiendo el sonido
tierno y suave de tu voz
y buscar entre los dos
la felicidad de fuego puro,
abrazándonos sin movernos.

Dame un corazón nuevo
para cuando mañana al despertar,
la vida sea virgen,
plena de luz,
de silencios temblorosos
y haremos que por vez primera
el mundo tiemble en nuestro día,
igual que en las arenas de las playas
perviven vestigios
de un gran barco naufragado.

Dame un corazón nuevo
para que nuestros sueños de amor
sean eternamente duraderos.

El tiempo vuela


El tiempo vuela
con alas de golondrina
cuando debería permanecer quieto
para estar acurrucada a tu lado
y parece inmóvil
cuando debería volar
al no estar juntos.

Soy soñadora de infinitos
porque hondas vibraciones me llegan,
penetran en mí y hacen surgir esperanzas,
deseos, anhelos,
de que es verdad,
de que el amor me busca
y vuela hacia mí
desde valles de calma,
para darme paz y ternura
el resto de esta vida
y no breves dichas transitorias,
ni horas de dulces
amarguras o dolores
y temblores de miedo.

Déjame escribir los versos
de los vuelos incorpóreos
en lluvias de ideas
espontáneas y necesitadas.
El tiempo vuela,
pudiendo percibir la plenitud
de lo verdadero y profundo,
permitiendo a la flor
de la esperanza
surgir del firmamento.

Tú,
que desde la lejanía
me haces estremecer de placer
con sólo saber que existes
en este exacto momento
y que piensas en mí.
El tiempo vuela,
y mi alma tiembla al sentirlo venir.
Silencio de dos,
sólo silencio de amor
idealizado por ansias de amar
y ser amada.

lunes, 26 de enero de 2015

No me preguntes nada


Resonar de campanas


Campanas suenan al vuelo,
su música celestial cruza los mares
y anuncia alegrías,
tristezas, amores, duelos.

Resonar de campanas
en atardeceres claros
atraviesan como burbujas de oro
el aire diáfano y perfumado
llevando como en cadencias de vals,
el amor que se anidó en mi pecho.

Resonar de campanas,
cantan a la vida y sus sonidos
uno por uno
suenan hasta ecos lejanos
para despertar en el amado
su amor por la que lo espera
y lo aguarda.

Vibra la música de las campanas
y sus ritmos se acercan,
sonoros, potentes, graves,
desde el Sur hasta el Norte
acercando a los amantes
que desde lejos los oyen
y sus espíritus se unen
y algún sonido agudo
excita el deseo de estar juntos.

Entre los sones surgen las rimas
de cristal y plata
dando a los amantes
una música extraña
que envuelve las palabras
que se unen en poemas
que ocultan como un velo
los sentimientos profundos
de dos seres que se aman.

Resonar de campanas,
llenan mi alma con el don de la poesía,
bellas notas y rimas cayendo
como cascadas de palabras
y como en relámpagos
salen versos y palabras de amor
para que creando todo
en un pensamiento sublime y único
volaran hacia mi amado,
entregándole en sonora
y dulce rima hecha miel,
las chispas de letras de amor
que me inspira su existir.

Resonar de campanas,
rumor sonoro,
ve y dile a mi amante
que mi amor va con tus ecos,
llegando tras una sombra
de una visión a sus brazos
buscando refugio.

La vida es un trofeo


La vida es un trofeo,
que vivimos intensamente,
con alegrías y pesares
pero sintiendo la fuerza
que nos empuja a vivir
con deseos de superarnos,
de luchar, de prodigarnos,
de dar amor por doquier,
de escribir poemas
para unirnos en un largo puente
para salvar al mundo del caos
y la destrucción.

La vida es un trofeo
si la vives con pasión,
como recompensa
a todo lo que das
con ilusiones y anhelos.
¡Vida, mereces vivirla a pleno!
entre cálidos perfumes
de jazmines de fina espuma.
Arranco al cristal azul,
mil campanas anunciando
que vivir es recibir la luz del cielo.

La vida es un trofeo,
entre amores y desamores,
fidelidades, inquietudes,
dolores, sufrimientos, felicidades,
por todo es un don que recibimos
del más allá y debemos dignificarlo.
La vida viene de lejos

a despertar el alma
y en el cielo de las aguas,
mis ojos al horizonte lejano
las flechas disparan.
Me siento con una máscara
tapando el rostro
y mi papel aprendido
que me quita los disfraces
y exige razón de la vida
me lleva a vivirla sin trampas.

La vida es un trofeo,
todo cabe entre sus fuertes muros
contra vientos y lluvia levantados,
las ventanas del miedo y de la duda
en la paz de mi umbral se han quebrado.

La vida es un trofeo,
¡qué fácil es vivirla
en las altas cimas del cielo,
con tu mano entrelazada en la mía!
La vida es un trofeo,
sólo hay que vivirla
y dejar que te viva
entre alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido
como recompensa de vivir amando.

Mi ser en proa,
en velocísimo viento,
atraviesa la vida en segundos,
minutos, horas,
sin que se caigan o destruya
todo lo que deseamos,
nuestros esfuerzos que cuestan
a veces sollozos,
a veces risas
que como hojas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días
en peligros en llamas
al vivirlos con toda intensidad.

Y entre galardones de éxitos,
triunfos, amores milagrosos,
prolongamos el hecho máximo
de amar con la pena
y el pecho conquistados
en afanosas lides,
entre gozos parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos
a la gran disyunción que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.

La vida es un trofeo,
medalla que merece recibirse,
cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima,
es en la resistencia, donde se le siente,
desnudo, altísimo,
temblando en la separación.

La vida es un trofeo,
pleno de laureles, de ilusiones,
de anhelos de vivirla enamorados de ella.
¿Qué es la vida?
¿Se le coge a puñados
como al mar
o cae sobre nosotros
como el sueño sin despertar ya más,
igual que la muerte?
Va suelta,
escapada va sin que se sepa dónde,
si pisando los cielos que miramos
o bajo el techo que es la tierra nuestra,
inasequible, incierta, eterna…
jugando con nosotros
a vivirla a pleno.

La laguna del amor


La laguna del amor,
entre montes y cordilleras se asoma
un bosque con florestas tupidas
y un claro surge como un espejo,
es la laguna de los sueños de amor.

Entre el ramaje del bosque
la luna se retrata
noche a noche en su espejo
donde deja su mensaje de amor.

La laguna del amor,
medio oculta en la totora
y del desgreñando sauzal llora,
hay un argentado chal que de frío tiembla.

¿Será acaso alguna aurora
por la noche sorprendida
o una lágrima perdida en su dolor
se delita con brillanteos de plata
y palideces con vida?
La laguna del amor,
cuando entre voces ahogadas,
el silencio majestuoso
alza un himno cadencioso
de frías notas calladas
bajo lánguidas miradas en los rayos de la luna
que resbalando una a una
entre el ramaje dormido en voz baja
y al oído conversan de amor con la laguna.

La laguna del amor,
los misterios escondidos
acechan sin oír nada.
Ni una palabra cortada,
tan sólo se oyen gemidos cuando los rayos son idos.

El arcano más palidece
al contemplar la laguna
y ésta mirando a la luna más llora
y más se estremece si los enamorados
se han ido para no regresar.

La laguna del amor,
tiene amor sin duda,
esa laguna está llena de sentimiento,
de ilusión
y cambia su color al latir el corazón,
es sublime compañera de la luna.
Es el cielo convertido en mil ángeles,
luciérnagas traviesas por doquier,
lugar especial,
se luce sabiéndose tan pura.

La laguna de amor,
las flores la embellecen,
el amor las resplandece,
es inspiración sobrenatural en un momento
y celebran los amantes con su gozo
porque celeste e intenso
luce el cielo compartiendo
la grandeza del amor.

La laguna del amor,
tiene magia sin duda esta laguna,
está llena de amor, de sentimientos
y cambia con el viento,
es amiga de la luna.
Es el sol convertido en mil estrellas,
lucecitas traviesas por doquier
escenario que es lujo para ver,
se luce aún más cada día.

Blanca espuma las olas al romper
imitando al mar en un momento
ostentando la fuerza,
el elemento para magia,
también todo placer.

La laguna del amor,
como una inmensa alfombra
de esmeralda pareces un mar
que se ensancha del espeso pasto
que cubre toda la extensión del suelo
que nos rodea abierto y ondulado
y allí yacemos los dos juntos,
amándonos junto a ella,
prodigándonos amores, besos, caricias,
rayando el silencio del espacio
con gemidos, cantos,
voces con murmullos dulces y tiernos,
aquí en la laguna del amor.

domingo, 25 de enero de 2015

Te amo en silencio


Luz en las tinieblas


Luz en las tinieblas,
 se asoma entrecubierta,
entre neblinas grises y oscuras,
en duras alamedas de cristal
donde el aire es triste,
me sigue y canta llantos de amor.

Necesito la luz,
el cielo amplio, el mar en calma
pero las tinieblas
como abismos sin fin
me hunden en tristezas y llantos,
me envuelven sin poder
ver ni un resquicio de luz
 aunque sea opaco y sin brillo.

Luz en las tinieblas, risas
y lloros sin flor, sin rumores
de alas en mis sueños.
Mis versos, mis poemas,
se esconden,
cada estrofa es una nube
y para flotar en ella
hay que tener luz de estrella
y corazón de amor.

¡Versos!,
 entre la luz en las tinieblas
con ímpetu alado ascienden
al ideal del alma enamorada
 y en las estrofas vierten el cielo
y la tierra cantando entre claros y oscuros
su canto de amor.

Luz en las tinieblas,
serenamente triste,
colmada de suspiros,
mi alma entre mantos de nieblas
y de misterios se viste
en noches solitarias
entre versos de angustia
 y fragosas tempestades
que el mundo me ha rodeado.

Luz en las tinieblas,
en la hora del recogimiento,
mi espíritu duerme
 en una duermevela sombría y torva,
sólo se apacigua
cuando ese pequeño rayo de luz
se asoma entre los acantilados oscuros.

Las nubes vespertinas se amustian,
los bosques tupidos se adormecen,
la humedad los torna grises
y en las colinas,
un vaho torpe y nublado
asciende hacia el más allá.

Luz en las tinieblas,
entre la azul altura del vasto firmamento
creo ver tu figura ágil y amada
llegar hasta mí,
asomándose entre los astros
cuyas luces divinas como miradas
pesan sobre mi pensamiento,
en mi corazón solo y cansado.

Y de sombras mi espíritu se anega
y entre las tinieblas
una voz se escucha que me dice:
¿Seguir? ¡Si no se llega!
Y seguir es luchar,
¡qué inútil lucha!
Ya sobre mi arpa,
ahogando sus rumores,
el tedio pesa y el silencio flota…

Ya no se escuchará
el reír de la vibrante nota.
Ya la luz de las tinieblas se extingue,
 la oscuridad total y absoluta
sólo me permite imaginarte a mi lado,
 ya nunca más
te besaré en la frente,
el sueño alado
no girará en mis versos.

Sólo aspiro a encontrar,
evitando el borde del abismo,
un noble amor sincero
que no me conduzca
a una realidad abrumadora.