Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


martes, 9 de junio de 2015

Ofenda nupcial


Una luz encendida


Una luz encendida,
un deseo infinito de encontrar
ese amor verdadero y pleno.

Cuando un rumor ambiguo y exigente
se me estanca en las venas
y mi voz se resquebraja,
se reseca como un erial de cuero,
acudo al largo camino iluminado
y le entrego el impulso circular
que pudo ser un verso,
un poema,
una prosa poética de amor.

Una luz encendida, hacia ti voy,
a encontrarme con mi amado amante
en los jardines en donde nos acogen
y sus duendes nos inventan matices singulares,
dejándonos gotas de sueño
hasta el más allá,
donde el temblor pluvial nos hace falta.

Una luz encendida,
íntima,
nuestra,
que emerge del vegetal periplo
con un guiño punzante
trasmutando en estrella el cielo circundante.

Alquimia secular de los jardines
donde se trueca la sigilos
a confidencia en altos aires tallados,
esclarecidos.

Una luz encendida
entre nuestros cuerpos de mármol y perfume
y el amor se desliza en nuestras manos
acariciando la piel desnuda ungida
hasta nuestros dedos,
en brazos de estatua
esculpidos por la pasión fresca.

Te siento junto a mí,
estás como una mariposa de fuego y de tormenta.
Una luz encendida entre tú y yo,
quiero que aturdas todos mis sentidos,
quiero sentir un cerco
que confunda mi cuerpo con tu carne,
mi aliento con tu boca,
mi piel con tus ojos ardientes acariciándome toda,
casi sin tocarme.

Apaga el viento que delira,
desboca los temores indefensos.
Quiero al fin la comunión total,
la unión que será lo sumo del amor.

El abrazo de tu piel de nave humedecida,
me sacude y me hiere,
me desdobla y me lleva.

Mi vida es un cielo trivial de jovialidades
que llenas con tu aliento
de argonauta errante y taciturno.

Una luz encendida aprieta mis deseos,
caliéntame las carnes con tu pasión de viento.
El sol será mañana una fuente de lujurias
y tú serás mi boca
y mis manos desgajadas de rocío
serán tu placer máximo.

Cual hambrientas sensitivas,
con suavidad de jazmines,
tus manos cuajan mis senos doloridos
de deseo que se entregan
agitándose a la soledad que se beben.

Una luz encendida,
mis formas inanimadas viven,
tiemblan,
se hace carne,
bajo el cincel embebido
de tu pasión noble y pura.

¡Qué sensación tan profunda arranca de mi alma!
¡Qué grito de amor desgarras
de mis poros y mi sangre!
Una luz encendida
nos envuelve como capullo en flor,
otra vez mis ojos
en el fuego de la tarde y todo perdurará…
hasta tu ausencia…

Vibrar al unísono


Vibrar al unísono
en cualquier instante,
hora, minuto,
juntos haciendo que el mundo
todo se estremezca con nuestro amor,
expresándolo ante el eco del universo.

Clamamos por estar juntos,
no separados por una lejanía remota,
para sentir el momento
aún breve de un instante
inolvidable y único.

Vibrar al unísono,
en nuestra paz de intactos cristales
donde el manantial de la dicha
mana suavemente sueños que se remontan
a las nubes altas de otros cielos.

Vibrar al unísono,
en milésimas de segundos,
quitamos la luz al sol
y oscurecemos la luna
en el palpitar de nuestro amor.

Vibrar al unísono,
compartiendo ternuras,
dulzuras en nuestro mundo único y delicioso
que nos hace desbordar al fin del paraíso
donde nuestros corazones viven
y vivirán por siempre.

Vibrar al unísono,
cantar en silencio,
de tan cerca y de tan lejos
atravesando el mundo como saetas
que en la noche rebrillan
para encontrarse en la infinitud
de la mirada intensa.

Y de una orilla a otra del mundo
nuestros destellos se cruzan
en las crestas levísimas de los aires
de cada mundo nuestro.

Vibrar al unísono,
es alcanzar el paraíso en la noche
iluminada por sonrisas inmensas de felicidad,
guardando nuestros secretos,
nuestras promesas de amor
y donde nuestra imagen perdurará
en un recuerdo por siempre.

Distantes,
un poco distantes estamos,
casi totalmente apartados
pero viviendo el amor más fuerte
que hay sobre la tierra,
un gran amor de antípodas,
pleno de la esperanza
de estar juntos algún día.

Amar sin miedo


¿Qué me ha dado tu amor
que vivo sumergida en él,
sin miedo a perderlo?
Sólo sé que por ti sigo siendo
un ser que pertenece a lo inexistente.
¿Qué me has dado ya que río,
ya no lloro?

Me aíslo contigo en un ensueño
que persiste en la noche,
hasta  en la noche en mi sueño,
cuando vienes me alumbro de alegría
y al irte me ensombrezco de tristeza.

¿Qué me ha dado tu amor
que vivo sin miedo a amar?
Lo siento tierno,
como los brotes de bambú incipientes
que inquietos se asoman al viento.
Si pudiera tu alma responder a la mía
desde esta lejanía,
te diría en secreto qué cosas ansía.

Amar sin miedo,
estamos separados por caminos largos
pero igual puedo tener de tu amor
la certeza y gozar plenamente
como si estuviera entre tus brazos.
Si al caer de la tarde,
nuestras almas se fueran a la orilla del mar
y en un beso se unieran,
el cristal de mis sueños
la realidad partiría en mil trozos risueños
y mi amor cantaría
en nuestras almas vibrando
en unísono canto.

Amar sin miedo,
voy por la vereda de esta nueva historia
y en este pergamino
de momentos intensos,
escribiré poemas para poder estar a tu lado
a través de mis palabras hondas,
sentidas, vibrantes.

Paralizada estoy en tu recuerdo,
mi pensamiento vive
palpitando en mí
y siento que por ti
la paz me inunda el alma.

Amar sin miedo,
voy hacia ti sin temor a nada
ya que tu amor es arte divino.
Junto a ti,
tu pureza fecunda
fue germen de ternura
que se arraiga cada día más
en mi corazón.

No me dejes ir,
ya que tu amor alienta mi vida
y dilata la hondura de mis sentimientos.
Sólo así comprenderás mis versos,
los más vibrantes, los más sentidos,
los refugios incesantes de mi vida
que se acompasan en mi alma
cobijándome e impulsándome
en verdad a continuar
volcándolos en estas hojas en blanco
para ti, mi amor.

lunes, 8 de junio de 2015

Ruptura sin palabras


A través del cristal


A través del cristal, mis ojos te buscan sin cesar,
te necesito a mi lado, junto a mí,
extraño tu cuerpo apasionado.
El viento golpea el cristal
y nuestras palabras como en un milagro se entrelazan,
 se tejen en hilos dorados
y nos amamos.

A través del cristal espero
el regreso de un suspiro tuyo.
No quiero llorar porque
Las lágrimas deben llover
sobre las mejillas de la tarde.

A través del cristal espero tu retorno.
Yo estoy ausente pero en el fondo
de esta ausencia,
ahora aquí yo estoy y no estoy.
El cristal se quiebra en miles
de pedacitos acrisolados
como puñales quemantes
que buscan herir mi alma y mi corazón.

Angustiosa lamentablemente
me escondo en un recóndito
lugar secreto
para que tu alma me busque y no me deje más.
¿Acompañan las almas?
¿Se las siente?
¿O lo que te acompaña son
dedales minúsculos de vidrio?

A través del cristal nos encontramos
y en una desatada prisa, este pecho eligió
para romperse en él y estar unidos para
Sentir el amor, besarnos,
abrazarnos sin término,
buscando uno más detrás de uno más,
otro cielo en su cielo.

¿Serás amor un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse
 en el primer encuentro con la luz,
con los labios y el corazón percibe la congoja de
tener que estar ciego y solo un día.

A través del cristal nos vimos
y el amor nos tocó
como un retraso milagroso
de su término mismo.
Es prolongar el hecho
mágico de uno y uno sean dos,
en contra de la primer condena de la vida.

La magia y el ensueño apartan
los cristales puntiagudos
que cayeron al suelo apisonado.
La poesía llora en la punta del alma,
como un milagro que ilumina
el fondo de nuestros mares íntimos,
como el barco que se hunde
sin apagar sus luces.

Las palabras del poeta dan
 un marco celeste al cielo sin nubes,
epidemia de rosas en la eternidad.
El cristal desmenuzado nos unió
y ahora tú y tu canto me acarician
con notas aterciopeladas y tiernas
en medio de nuestra desnudez anclada.
¡No te vayas!
¡Ven pronto, amor viajero!

El desaparecido


El desaparecido,
que sagazmente entre misterios entrelazados
quiso estar a mi lado.
¡Qué equivocado estabas!
Nunca aceptaré tus falsedades,
tus mentiras,
tu satisfacción es encontrar solamente tu goce.

Rapaz, traicionero,
que buscas herir los sentimientos
de quienes pueden llegarte a amar.
¡Vete de aquí!
¡No te acerques más!
No quiero mirarme en tus ojos plenos de maldad.
¿A qué viniste?
¿Cuál fue tu intención verdadera?
¿Hacerme daño matando el amor
que podría sentir por ti?
Entre nosotros todo acabó,
no quedó nada.

No es soledad,
es para ti como si nada hubiera sucedido
y mi sueño se levanta buscando el amor verdadero,
para que este aquí pronto y no se vaya más.
No quiero oír el golpe de la puerta al irte,
no más golpes, ni en pedazos
romper mi corazón.
Yo alcancé a oírte pero la luz se apagó.
Pero nadie puede entenderlo,
aun te puedo llegar a amar.

¡Ay amor, quebrada,
 caída y en la caída lloré mirándote!
Fue golpe tras golpe,
pero el último ya no era necesario.

Eres para mí  un fantasma
desleído, oscuro
y el mal lo reemplazaste a tu regreso
creyendo que Ibas a encontrar
a la que era antes.
Entre tú y yo
solo quedaron recuerdos
 ni una sola clausula,
las que pasan lentas, retóricas,
como odas lejanas que el vapor compone con ellas.

¡Qué día más oscuro del alma!
Creo pensabas ampararme sin confines ni limites,
que me cobijabas en templanza infinita
y todo desapareció en un instante tan solo,
sin un por que, sin una causa.

Solo quedo angustia,
a la que le das la prueba
de que existe en el mundo
algo más que el afán de que algo existe.
No se distingue ya tu mentira,
eres el gran dolor sin consuelo.
No de metal que ciñe el cerco de aire
para que no se escapen
las promesas no cumplidas.

Me siento derrotada pero firme,
voy segura al final de mi otoño,
en busca de lo que quizás
la vida me devuelva algún día…

La dicha de ser


Siempre se tiene que esperar la dicha
con los ojos terriblemente abiertos.
Escogida estoy ya para la hazaña
del gran gozo del mundo:
de soportar la dicha, entregar todo,
carne, vida, muerte, resurrección;
de acostumbrarme a su caricia indómita,
a su rostro dulce, a sus cabellos desmelenados,
a la quemante lumbre, beso, abrazo,
entrega total de mi cuerpo.

Dicha es lo fácil del alma,
es lo que se tiembla al sentirla venir.
Para que llegue la dicha
Hay que irse separando uno por uno,
de costumbre, capricho hasta
quedaros vacantes, sueltos.
Quedarse bien desnudos de nuestros sueños,
tensas las fuerzas vírgenes dormidas en el ser.

La dicha solo es el anuncio
de su ardiente inminencia galopante.
convoca y pone en pie,
porque la dicha quiere también la dicha.
Desgarrada en dos,
llega con el miedo de su virginidad
inconquistable anhelante de verse conquistada.
Me necesita para ser dichosa lo mismo que a ella yo.

Lucha entre darse y no, partida alma
su lidiar, lo sufrimos nosotros al tenerla.
Los elegidos para ser felices
somos tan solo carne
donde la dicha libra su combate.
Prefiere quedarse a irse,
se desgarra por sus heridas,
nuestra sangre brota, ella, es inmortal.

Dicha que despierta mis poemas
escondidos en el más allá,
los que busco en mi causada fantasía.
Muchas veces misteriosa poesía, para hallarte,
vuelo y vuelo bajo el cielo y el mar.

Te vi llegar
en cada ola que golpea las rocas.
Dicha cual caricia eres mí espuma,
formas parte de mi vida.
Mi dicha con audacia inquieta,
sin cesar, te has buscado la poesía
en el rojo esplendor del mediodía
y en la nocturna soledad secreta.

domingo, 7 de junio de 2015

Ultima decepción


Suspiros del destino


Suspiros del destino,
al encontrarte a ti olvidé mi pasado,
me olvide de tropezones
y de mis pasos equivocados,
enterré mis angustias, mis temores y mis lamentos,
porque aquella distancia nos separa,
mis suspiros de amor te persiguieran hasta el infinito.

Suspiros del destino,
te tendré dentro de mis pensamientos
a pesar de haber desaparecido de mi vida.
esta carta de amor es para ti,
jamás la leerás,
Tú ya no estás en mi presente
como un sol en el crepúsculo.

Suspiros del destino,
el destino de mi amor marcara un camino
lejos de ti, sin tu pasión, solo en mi soledad
y de una manera tierna, e implacable te fuiste misteriosamente,
despacio de mi lado si ninguna voz.
aún siento el respiro de tu amor,
que me susurraba al oído
las palabras que ya deben olvidarse.

Suspiros del destino,
el destino nos separó, desapareció la pasión
que rebasaba cada vez que apareciste en mí.
atrapada en un suspiro miro las horas pasar.
Sin tu presencia no hay palabras, ni caricias.
Muda, absorta, me encuentro mientras te pienso
y oigo el suave murmullo del aire que respiro.

Suspiro del destino,
como evidencia de que existo,
tomo mi pluma y escribo en papeles apergaminados,
en trozos en blanco, poesías como prueba de mi sentir.
Pero sigo aislada,
perpleja sumida en el silencio
que es mi tortura.
mis ojos húmedos lloran y se entristecen,
mis suspiros me envuelven como una nube
que desea elevarme a lo alto
y es que aún soy sensible.

Suspiros del destino,
mujer para el arte de amar, de vivir pasiones, que se estremece
mientras te añora y te sueña
mis suspiros me hacen estremecer, temblar,
inundarme de pena por no estar contigo mi amor.
no viviré en el encierro de mi pensamiento,
volare lejos hasta encontrar mi destino con un nuevo amor.