Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


domingo, 16 de agosto de 2015

Hiedra de amor


Despedida frustrante


Despedida frustrante,
todo cambió, se hizo humo gris oscuro
y un manto de negra oscuridad me envolvió.
Te habías ido para siempre.
ya no eres nadie,  ni nada,
cae le lluvia donde tu sombra vive en eternidad,
me dejaste apabullada, como una flor marchita
y sin pétalos.
Mi corazón late lentamente, como si las venas,
no quisieran que sufriera de dolor.
te amo en la espera
y amo esa espera porque se come el tiempo letargo,
impreciso, que arrastra en sus alas,
minutos y tormentas.
Cupido tiene una espada por flecha,
me hiere, mata.
Me duele el alma, anida el trueno,
cuando tu cuerpo se va.

Despedida frustrante,
decepción, desilusión, cría en ti,
te amé con total intensidad,
pero todo fue en vano,
tú no me amabas, fingías amarme,
por tu altiva vanidad.
La niebla torva del silencio,
ahoga tu luz ausente de mis carnes,
ya no siento tus besos,
ya no soy tuya más.
Voy bajito, despacio, sin ahondar las pisadas,
con un dejo de lástima,
porque aún así no te puedo encontrar,
ni en cuevas, ni en valles, ni en altos pedregales.
Luego un grito felino de furor salió de mi mundo interior,
por ira, rabia, desconsuelo,
al darme cuenta de que por fin no te vería más
y tu hombría toda se derrumbó para mi,
se fue achicando y deshaciendo liquida,
rojiza y pegajosa.­­­

Despedida frustrante,
pseuda tristeza tu sonora y amada voz,
se tornó en un cuchicheo arrullador y trémulo,
ya no te escucho más,
no querré oírte,
esa voz que me conquistó por su seducción,
tono, en medio de palabras de amor.
¿Por qué esta sed que crece desde adentro,
urgiendo el deseo de estar contigo y
trueca lo deseado?
¿Por qué este inexorable desencuentro?
necesito tu amor, como la lluvia a la tierra seca,
tus abrazos como a la orilla del mar,
tus noches enteras haciéndonos el amor,
como la alergia y la risa juntas.
Me siento sola, sin otra compañía,
que miras muy despacio con los ojos,
arrasados de llantos el pasado ya ido,
en el que juntos estábamos y nos amábamos.

No estás ya en mí


No estás ya en mí,
no siento tus caricias, tus abrazos,
no harás más el amor conmigo,
no estarás mas dentro mío.
¿Qué pasó?
¿Por qué estas sensaciones tan tristes y deseadas,
no están ya más en mi?
¿Es que te has ido de mi lado sin una palabra,
sin un beso de despedida?
¡qué dolor!
te necesito tanto en mi vida que casi ya no puedo respirar.

No estás ya en mí,
la tarde en su crepúsculo rojizo,
se ahoga en el fuego dilatado como se ahogan mis ansias,
sobre la nada que me da tu ausencia.
Te apagaste en la lejanía,
que me seducía, se fue lejos asfixiando mis suspiros y
 ¡ al final terrible y trágico te vas de mi nada tormentosa!
tu indiferencia me hirió,
picoteando mi corazón en mil pinchazos duros y filosos.
todo se dilata… hasta tu ausencia.
A veces siento que vienes… pero no vienes,
son sentimientos truncos por pensar tanto en ti.
esta es una carta más,
te la envió por el aire, las nubes altas,
el mar bravío, pero no te llegará nunca jamás.
el silencio me trae tus ojos temblorosos,
el murmullo de la calle fragosa,
me tira por la ventana en oleadas de viento y humo,
por la esperanza de que vienes.
pienso en tus caricias.
Y tus caricias corren como antes hambrientas sobre mi piel dormida.
Esto es tan sólo un sueño.
Me niego a despertar, no quiero ver la soledad detrás de tu perfume,
que se negó a partir de una ausencia tenaz,
quizás algún día querrías encontrarme,
no será así,
soy ahora pasión en polvo de cenizas,
tendrás que armarme con tus besos redentores.
Tendrás que hacerme hoy y fuego.
Aunque… ni tal vez…
Ya nadie cambie y allá voy con mis delirios,
como la sal traída por el viento , que pega y se va.

Desarraigada


Desarraigada,
su significado profundo y hondo
 hiere y lastima el alma,
 trastorna mi mundo interior,
confunde mis amores
en desamores.

¿Por qué me siento apartada,
alejada
del mundo que me rodea?

Soy una emigrante itinerante,
mi lar está fuera del real,
 mi imaginación me transporta
a un mundo
donde vivo dando amor,
 traspasando barreras,
cadenas,
prejuicios,
 críticas,
¿cómo no sentirme perturbada
al vivir desconectada,
descuajada
de la rama alta del ciprés
 verde y frondoso,
cima en la que creí vivir,
 levantando vuelos cortos
 y veloces
para regresar
al lugar que creí era amada?

La vida tiende sus redes
y en un instante
me siento dañada
pero, ¡ya no más!
No pueden arrancarme de la luz
que me conduce a un orbe nuevo
y maravilloso,
desprendiéndome de lo que el amor
 me hace escribir,
inundar páginas en blanco
 que me buscan desesperadamente
con ansias de volcar en ellas
mis inquietudes,
 mis sentimientos,
mis deseos de escaparme
a otro lugar distante
y vacío
 donde encuentre la paz ansiada
en mis ideas locas
de estar enamorada de la vida.

Desarraigada,
 desterrada de este mundo real
para  poder irme
al mundo mágico,
puro y límpido
donde nacen mis prosas poéticas vírgenes,
 sin causas ni porqués.

Desarraigada,
 me voy,
no tengo tiempo de volver a empezar,
de regresar a ese pasado
cercano y lejano a la vez,
 debo volver al hoy,
plenamente,
entre cielos azules
 y nubes de algodón,
entre desprecios de lejanías,
mares transparentes,
 turbulentos y calmos,
entre rojizas puestas de sol
en el horizonte lejano,
donde las nubes danzan
 a su alrededor,
en silencios y vientos calmos.

Desarraigada,
 ¿por qué ocurrió?
No lo sé,
son diferencias de vida,
de sentir el amor y de ser amados,
como ídolos de mármol,
duros,
impenetrables,
rígidos
y no con el corazón abierto
para dar lo mejor de mí,
de sentir cálidos sentimientos
y brisas frescas
y limpias en mi mente.

Ya me desprendí
de todo el manto de llanto,
ahora sólo correré tras la música,
las risas,
 las bellezas del verde bosque,
 el azul del mar
y los corazones tibios y verdaderos
que se me acercan
 y me acarician
con sus miradas dulces
y palabras tiernas
 buscando en mí
 el amor que aflora
sin saber por qué.

La pesadumbre se fue lejos,
no quiero pensar en los recuerdos
que me hicieron mal,
 busco la luz,
 quiero sentirme envuelta
en ese capullo que me protege
entre palabras de amor
 en mi ser entero
y que la alegría me invada entera,
 no sintiéndome desolada
y triste,
 si no plena de amor
para dar a raudales
por el mundo que me rodea
y lo quiere recibir.

sábado, 15 de agosto de 2015

Al son del juego


Después de tu amor


Después de tu amor,
no puedo vivir en paz
te necesito entre mis brazos
mi corazón apura su marcha.

Ora explorando amores
ora andando comarcas,
te reclamo cual necesitadas
gotas de sangre
que mi corazón al latir
hace correr por mi cuerpo.

Y un torrente de lágrimas
cual diluvio y riada ahoga mi alma.

Después de tu amor,
mi ancha puerta está
sin cerrojos esperando tu llegada.

Te quiero a mi lado,
en cada minuto de mi existir,
mi voluntad se afana
casi tiene un límite
en el umbral de mi casa.

Un mar de letras impresas
de poemas de amor
esperan en el dintel de mi alma
y como marejada leal del mar
impetuosa,
quiere acercarse a ti
con un poco de gozo
y otro dejo de lástima.

Después de tu amor,
siento pena por tantos sueños
muertos a mis espaldas.

En mi entorno me elevo
enhiesta y altiva,
vertical,
necesariamente buscándote,
absorbiendo mis tormentas internas.

Mis poesías están en su estuche,
cerradas al mundo,
ya que no te tengo a ti,
no quiero que nadie las lea,
son tuyas
nada más
tuyas por siempre.

¿Por qué esta sed que crece
desde adentro
urge el deseo y trueca lo deseado?
¿Por qué este inexorable dolor
de no tenerte?
Después de tu amor,
un ronco sonido de mi voz,
se me estampa en las venas
y no puedo hacer un poema para ti.

Mi cuerpo se estremece,
un temblor pluvial se desata.

Aguarda siempre con fervores estivales
pero mi aliento ya no deja huellas.

Sólo oigo cánticos tristes
y quejumbrares de palabras sin versos
y hasta mi corazón doliente
echó férreo cerrojo
para que nunca más un amor entre.

Después de tu amor,
que nadie que no seas tú
ose entrar
ni el tiempo,
que de los sueños
suele la trama cortar.

Después de tu amor,
todo en mí, es remolino
donde confluyen todos mis raudales
que nos arrastran tiernos recuerdos,
otros, se encrespan
con furor felino.

Después de tu amor,
ya nada fue.

Deshojando margaritas


Deshojando margaritas,
sus pétalos blancos, amarillos,
van tenue mente volando hacia ti,
a tu rostro amado
en medio del campo floreciente
entre vergeles frondosos de pastos tiernos.

¿Qué te dicen sus pétalos de mí?
¿Te preguntan quién eres?
¿Acarician tus labios?

Deshojando margaritas,
entre te quiero y requiebros,
mi amor se alza en vuelo
esquivando temores, dudas, penas,
sólo voy hacia ti
guiada por mis margaritas puras y vírgenes.

Con un te quiero mucho poquito y nada
voy por la vida enamorada y feliz.
¡Viva el amor!
La vida es el verbo vivido del amor.

Las margaritas tiemblan
en mis manos cuando te ven.
Entre mis brazos las acuno y las beso
sintiendo su perfumado aroma
que inunda todo mi cuerpo
que va en tu búsqueda.

¡Vuelen pétalos de margaritas!
¡Vuelen lejos!
lleguen a lugares donde el amor es necesitado
para que todos nos amemos
y sintamos el gozo del vivir.

Cubran como un manto blanco, amarillento,
entre velos envolventes todo lo que nos rodea
en el floreciente rocío de los amaneceres
luminosos de este mundo,
dejándonos como un eco resonando
por los rincones como rocío de luna
en este tiempo que nos atrapa.

Y aquí estamos en el camino primaveral
donde se conjuga el tiempo y el beso
donde la inocencia salpicada de te quiero
susurran en el aire llevándolo por doquier.

Margaritas deshojadas,
lleguen lejos hasta él,
no se reduzcan
al estrecho espacio de mi verso
recorran el paisaje perfecto del amor
donde todos estamos reunidos
por la calma primaveral
que acarician nuestros rostros.

Pétalos de amor recorran
los caminos del mundo,
vuelen con la brisa de la mañana
llevando el mensaje de que la vida
merece vivirse
y que el amor existe, existió
y existirá por siempre.

La vida es un trofeo


La vida es un trofeo,
que vivimos intensamente,
con alegrías y pesares
pero sintiendo la fuerza
que nos empuja a vivir
con deseos de superarnos,
de luchar, de prodigarnos,
de dar amor por doquier,
de escribir poemas
para unirnos en un largo puente
para salvar al mundo del caos
y la destrucción.

La vida es un trofeo
si la vives con pasión,
como recompensa
a todo lo que das
con ilusiones y anhelos.
¡Vida, mereces vivirla a pleno!
entre cálidos perfumes
de jazmines de fina espuma.
Arranco al cristal azul,
mil campanas anunciando
que vivir es recibir la luz del cielo.

La vida es un trofeo,
entre amores y desamores,
fidelidades, inquietudes,
dolores, sufrimientos, felicidades,
por todo es un don que recibimos
del más allá y debemos dignificarlo.
La vida viene de lejos

a despertar el alma
y en el cielo de las aguas,
mis ojos al horizonte lejano
las flechas disparan.
Me siento con una máscara
tapando el rostro
y mi papel aprendido
que me quita los disfraces
y exige razón de la vida
me lleva a vivirla sin trampas.

La vida es un trofeo,
todo cabe entre sus fuertes muros
contra vientos y lluvia levantados,
las ventanas del miedo y de la duda
en la paz de mi umbral se han quebrado.

La vida es un trofeo,
¡qué fácil es vivirla
en las altas cimas del cielo,
con tu mano entrelazada en la mía!
La vida es un trofeo,
sólo hay que vivirla
y dejar que te viva
entre alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido
como recompensa de vivir amando.

Mi ser en proa,
en velocísimo viento,
atraviesa la vida en segundos,
minutos, horas,
sin que se caigan o destruya
todo lo que deseamos,
nuestros esfuerzos que cuestan
a veces sollozos,
a veces risas
que como hojas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días
en peligros en llamas
al vivirlos con toda intensidad.

Y entre galardones de éxitos,
triunfos, amores milagrosos,
prolongamos el hecho máximo
de amar con la pena
y el pecho conquistados
en afanosas lides,
entre gozos parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos
a la gran disyunción que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.

La vida es un trofeo,
medalla que merece recibirse,
cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima,
es en la resistencia, donde se le siente,
desnudo, altísimo,
temblando en la separación.

La vida es un trofeo,
pleno de laureles, de ilusiones,
de anhelos de vivirla enamorados de ella.
¿Qué es la vida?
¿Se le coge a puñados
como al mar
o cae sobre nosotros
como el sueño sin despertar ya más,
igual que la muerte?
Va suelta,
escapada va sin que se sepa dónde,
si pisando los cielos que miramos
o bajo el techo que es la tierra nuestra,
inasequible, incierta, eterna…
jugando con nosotros
a vivir a pleno.