Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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miércoles, 17 de febrero de 2016

Miedo


Noche serena


Noche serena,
el cielo cuajado de brillantes estrellas,
me envuelve como un manto
de entretejidos hilos de luz,
inundando mi espíritu de paz.

Me guía la luna,
inventadora de sueños de amor,
perpetuados hasta el infinito.

Noche serena,
mis brazos que quitan sombras
y espinas te buscan
como lazos de ardientes narcisos
y el corazón en un palpitar
inquietante se inunda de amor.

Noche serena,
ansia de vida,
anhelos supremos de amor
en un navegar tesonero,
levando las velas de mi vida
en afanes que buscan caricias y besos.

Noche serena,
ensenada segura,
la que está a salvo del  tiempo,
pleno de amor puro
de sueños indescriptibles,
mensajeros alados
de crepúsculos a albas.

Noche serena,
en mis horas de vigilia
de sueños sin sueños,
en mis noches oscuras,
en esas horas
donde nadie me encuentra,
te amo.

En esas horas
donde tu cuerpo juega a ser mío
poniéndole luz a mis horas serenas,
te quiero.

Y cuando tus manos me pintan
nadie nos ve,
mi alma entra en tormenta
por encontrar la tuya.

Noche serena contigo a mi lado,
nuestras almas se unen
en un paradisíaco tiempo de amor.

Soy feliz en el aire,
dejándome en tus brazos volar,
donde ellos vuelen
a su rumbos sin signos,
solo con ternuras del tacto.

Y tan puro es nuestro amor
que nos en vuelve
y nos lleva al descanso del alma.

Noche serena,
plena de risas y palabras de amor
que anuncia
las mas hermosas auroras.

Tiempo divino
que llegó a ser tiempo poco a poco,
estío que se junta con el otoño,
camino sobre anhelos
en las noches lentas y ardorosas
que en la alta madrugada
nos une aun mas.

Noche serena,
donde dos amantes noveles,
tendidos bajo las estrellas se aman,
despacio,
muy despacio,
mirándose entre susurros ondulantes
plenos de sonidos y silencios,
entre caricias suaves,
mágicas.

Ser


Ser para ti lo anhelado,
lo esperado,
el amparo en tus momentos de tristezas,
la paz en el umbral de tu vida.

Ser fiel reflejo en la claridad
del alto espejo donde nos miremos juntos,
llenando tus ojos con el cielo infinito
del sentir el mutuo amor
que siembra en nuestros corazones
llamas de rosas entregadas al viento.

Ser tuya,
toda tuya,
entregarme en tus brazos cálidos,
perfumados de espigas
y que tus manos me guíen
a las cumbres del lucero.

Ser el reflejo de tu sonrisa,
flotando en el devenir continuo de la vida,
tu paz de intactos cristales
liberados de ruidos y de sombras.

¡Ah!
¡Si pudiera ser el manantial de tu dicha,
que suavemente mane
para sentirme amada y protegida!

Ser tu espera y tu cercanía
para que mis palabras
te lleven a mi silencio
y entre suspiros entrecortados
hacerte sentir el amor que me inspiras.

Ser en ti todo sentido,
todo un pensar
y grabarme en tu mente,
estar en tu corazón,
en cada latido y convertirme en tu presente.

Quiero ser parte de ti
en todo momento,
dejando tus espacios libres
pero sí podernos fundir en un mismo fuego,
ser un solo cuerpo
en una misma esencia.

Ser en tu vida
algo más que un instante,
algo más que una sombra
y algo más que un afán,
sí ser en ti mismo
una huella imborrable,
un recuerdo constante
y una sola verdad.

Ser en tu vida
una pena de ausencia
y un dolor de distancia,
algo más que una imagen
y algo más que el ensueño
que venciendo caminos llega,
pasa y se va…

Ser en tus labios la risa,
ser el fin y principio,
la tiniebla y la luz,
la tierra y el cielo.

El abrazo de la Luna


El abrazo de la luna en el cielo,
ya clareando,
se dibuja finita,
la luna que ilumina
todo mi amor por ti.

Claro de luna,
me haces tuya
en las praderas vírgenes
de tu armonioso amparo.

Con tu abrazo cierro
la poesía de mis ojos,
te revelas en mis sedas blancas,
sonata de primavera,
bálsamo de fineza.

El abrazo de la luna que se refleja
en las quietas aguas del mar
con plateados brillos
llevándonos al mundo del amor.

Desde el vacío
tú y yo
flotamos en una nube mágica,
en un apretado abrazo
cobijándonos bajo las estrellas.

La luna,
amante del mar,
nos lleva con su serenidad y armonía
a amarnos más cada instante
y nos hace ver en el espejo
eterno de la felicidad
y el cielo nos cubre
con su manto regocijante
de luz amanecida.

El abrazo de la luna,
imprevisto e inesperado,
sin saber por dónde asomará
para llevarnos de improviso
al día del amor,
ilusión antiquísima,
pero lúcida y transparente
de todos los amantes.

El abrazo de la luna
tan sabio e inocente
como en un cerco de aire
nos absorbe en una red
para ser cómplices de las promesas
que nos hicimos
en inmensos momentos de afecto.

El abrazo de la luna,
nos lleva a vivir completamente
en un idilio que el tiempo no ha de olvidar,
ni ha de borrar
las huellas del amor.

La luna,
en la playa,
cubre la arena que ha de ser nuestro
lecho de pasión
y de no vanas esperanzas.

¡Cantemos alborozados
nuestro himno al amor,
con nuestros cuerpos amando
en noches de impulsos
y de secretos!.

El abrazo de la luna,
tímido y a la vez audaz,
nos lleva a conocer
los más escondidos secretos
que habitan en nuestro interior.

martes, 16 de febrero de 2016

Adios


La Plaza del Amor


¿Por qué lugar de esta plaza
impreciso y misterioso
se entra al interior de nuestra alma?
Es un lugar secretísimo,
leve, amplio,
donde imperceptiblemente se deslizan
los sentimientos más íntimos,
los desconocidos
por el resto de las almas mortales,
quietas,
en sus bancos de siempre pensando
en el ayer.

Una vez,
hace tiempo,
sentí un cosquilleo suave,
ineludible y es que la plaza de mi alma
se había abierto hacia lo lejano,
buscando lo que más importa en la vida,
el amor que nos inunda de fe,
esperanza, caridad.

Plaza de silencio
que nos llega hasta el alma
sin saber de qué ruidos está hecha:
pelotas girando, trompos danzarines,
cometas entre árboles,
tintineando bolitas multicolores
entre el suave pasto.

Plaza por donde sin sombras
pasan las letras antiguas,
lengua del paraíso,
sones primeros,
vírgenes y en el aire del mundo
se estrenan en los rincones
los nombres de los gozos primeros,
que se olvidaban luego
para llamarlo todo de otro mundo
al hacerlo otra vez:
nuevo son para el  júbilo nuevo.

En ese paraíso de los tiempos del alma,
la plaza en paz deja amores y nombres
en realidades sin huellas,
sin memoria ni en signos,
percibiéndose apenas,
nítidos y momentáneos.

La plaza como extensión abierta
de la gracia y de la melancolía,
nos dejó trasegar la ternura de los campos,
las acequias del celo de la esperanza,
la tierra amedrentada y firme
como prado de libertad,
honda muralla sin sonrojo
que corre por las venas
al seno de la comunidad.

Cerca, muy cerca de la plaza
el alma en antiguo brocal
de musgo y verde
arrebata el deseo creciente
de las aguas entrando despacio,
muy espacio al mirar
de los ojos tiernos.

Otras sensaciones mueven
en mi pecho la plaza dulce y virgen
que en ilusiones vuela a mis sueños
y nos olvidamos de sus grietas,
sus baches, sus surcos,
sus zanjas, sus charcos
que en un mar alado
de geográfico equilibrio
nos lleva al mundo real
y cósmico de esta vida.

Conservamos los labios
sobre el borde de sus senderos
y esperamos que nazca
el verde que refresque nuestros sentidos.
Y en el largo alumbrar del movimiento,
la plaza, lentamente,
hace sin sonidos las notas del silencio,
quemando los caminos cerrados,
curvos,
para que el alma alce vuelo sin dudas,
ahogando en desazón el pensamiento,
deteniendo las horas
y la ramazón elástica del viento.

Tú, plaza,
déjanos ir por el aire tibio y perfumado
que nos invita entre ramos verdes
que cercan nuestro sosiego
aquietando nuestras ansias
entre laureles florecidos.

Eres tú,
plaza del alma
quien corona los vientos serenados
y donde boga el sol
con sus cánticos unánimes,
el brillo de nuestros bienes ya logrados,
atravesando tus curvas,
tus rectas,
tus círculos para que el aire llene
el vuelo de los ángeles
en la plaza del amor.

Pérfido corazón


PÉRFIDO CORAZÓN
De una mujer
para un hombre
De mí para ti
Pérfido corazón,
con hábiles maniobras
y lastimando mis sentimientos
tu ingratitud me invadió
hasta lo más profundo.

Me heriste con tus maliciosos juicios,
ignoraste u olvidaste todos mis esfuerzos
para darte lo mejor en tu vida.
Fuiste un baluarte para mí
cuyos muros cayeron por tu incomprensión
y tus desalmados sentimientos.
Pero aunque todo sea un gran todo,
trataré de que parezca una nada.

No quiero recordar tus perversos esfuerzos
para herirme y lastimarme.
Rompiste mi
corazón con tu hábil indiferencia
 pero cruzaste la línea con ladina porfía
y supiste hacerme sufrir hasta que
un manto de lágrimas cubrió mi pecho.

Ahora ya no quiero
saber más nada de ti.
No eres nadie en mi vida, fuiste el todo,
mi ternura, mi amor,
mi protección, mis cuidados,
todo eso ya ha desaparecido
en el espacio infinito
de la nada.

Todo tiene un principio y un final,
lo que sentí por ti se terminó
ahora busco un sino, un sendero, una luz,
donde refugiarme a curar mis heridas
las que tú causaste
y no me verás más,
para ti desde hoy no existo,
soy invisible.

Comprendo que nunca comprenderás
el daño que me hiciste
y en algún momento de tu vida
cuando yo ya no esté pensarás
en tu actuación cruel y mezquina hacia mí
pero ya no tendrá solución,
lo pasado ya fue.

Empezaré a vagar sola
encontrándome conmigo misma,
buscando donde está la verdad,
cuál fue mi error, en qué camino de errores
me sumergí para no volver a cometerlos
y en el hondo silencio de la noche encontraré
las respuestas aún dudosas de por qué recibí
estas heridas sin haberlas creo provocado.

La memoria del corazón
elimina los malos recuerdos
y magnifica los buenos
y así podré sobrellevar
lo que sucedió esa noche,
a quien quise tanto
y por celos, envidias, rencores,
me destrató y surgió su furia
queriéndome hacer pedazos.

Ese hombre nació
de mis entrañas, un fruto hermoso que colmó mi vida,
fue lo más querido,
lo más preciado
pero hasta hace poco se transformó
por los pasos de la vida en otro ser
deshumanizado y sin sentimientos buenos.

Ya la vida lo llevará
por otros caminos,
donde su corazón cerrado
se abra al espacio sin fin del amor.

Yo no lo veré ni lo sentiré,
pero son mis deseos los que lo lograrán
y podrá encontrar
el camino de la verdad.
Cuando la razón indica decepción
hay que darle paso a la razón
para que no sufra el corazón.

Desde hoy mi tarea es
llevar mi vida en alto,
jugar con ella,
lanzarla como una voz a las nubes
a que recoja las luces que se me habían ido lejos.

Ese es mi sino:
vivir plenamente entre risas,
alegrías, olvidos y amores
renovándome cada día para
encontrar la luz de la plenitud
llenándome de gozos con alas por el aire
como las mariposas o las nubes flotantes.