Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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jueves, 17 de marzo de 2016

Vigilia


¿Cómo será?


¿Será esto,
amor,
lo que siento?
Dímelo tú,
mi amado.

¿Será
o sólo es cuestión de tiempo?
Quererte tanto sin saber
si te quiero
¡vivir! ¡morir!
en un momento.

Como si nada más existiera,
sólo tú y yo
en este eterno
tormento de supuesta felicidad
mezclada con la soledad
que no me deja en paz.

La necesidad de no sentir tu vacío.
¿Será esto,
amor,
lo que siento?
o sólo un instante fugaz
que desaparecerá cuando caigas tú,
mi dulce amor,
en el tiempo.

¿Cómo será mi vida
sin que tú llenes mi universo
de brillantes estrellas?
estrellas que nublan mi razón
y de cometas que caen
a veces de golpe
y me devuelven a la realidad.

Pero,
¿qué es la vida
si tú no estás?

¿Será esto amor
lo que siento cuando te extraño
y estás lejos y siento
como si fuera a morir
si no te tengo?

¿Cómo será vivir sin ti?

¿Será esto,
amor,
lo que siento?
O más una tortura,
un sufrimiento,
un espejismo,
obra del destino
este sentimiento tan intenso,
a veces frágil,
incierto,
que me hace dudar
y pensar si será esto lo que siento.

¿Cómo será separarnos?
Lo distinto se alza,
nos pone en pie,
nos llama otra vez
a vencernos por las minas oscuras.

¿Cómo serán
las tempestades amantes
igual que las celestes,
desembocando en fúlgidas sorpresas,
en más luz,
en la cándida novedad de lo mismo?

¿Cómo será
cuando nuestras almas dedicadas,
ardientes,
se buscan como por un camino
que no tiene despedidas?

¿Cómo será
el verso que inunda mi espíritu
en noches solitarias,
misteriosas,
en tinieblas?

¿Cómo serán
las estrofas inspiradas por ti,
mi amado,
mi corazón se asombra
de cómo llevan todas mis ilusiones,
volando como insectos de luz
en sus canciones?

Quiero a mis poemas por ingenuos,
piensan que vuelas,
sólo porque mi frente roza
tus alas de jilguero.

Los quiero por audaces,
yo sé que en sus anhelos
hay horizontes para los mundos
y los cielos.

¿Y cómo será,
amor,
cuando no pueda volcar en mi papel,
en versos todo el amor
que por ti siento
ya que siempre tendrán
en mi laúd cantares
y en el rosal de mi cariño,
flores brillando en el fondo
de mis noches las alas de mi númen.

Todo de mí


Todo de mí,
soy tuya,
mi alma y mi cuerpo.

Te busco entre el follaje de tu prado
y en el fresco temblor del rocío
e indago por el mar
por mí cantado.

Todo de mí
te pertenece,
tu estás en el verde levantado del árbol,
donde pierdo mi albedrío
y en el viento caliente del estío
y en la orilla del mar enamorado.

Todo de mí
es para ti,
y así voy por veredas de la tarde,
perdida para siempre en tu embeleso,
sin sentir el cercado de tus ramas
ni ver tus fuegos que en los fuegos arde,
te llamo hasta quebrar mi voz
¡ven conmigo!
¡No me dejes!
¡Todo de mí es tuyo!
Ya que si no estás a mi lado,
mi corazón se desangra.

Tan de cristal y oro perfumado
que te cerca la garganta,
que temo despertar en tus pupilas
por no apoyar mis ojos en el aire.

Todo de mí,
me siento dentro de ti.

Tú arriba, ingrávido, leve,
salvado ya de ser vida tú mismo
para vivir en el cielo monosílabico
del puro arranque de sentirme tuya,
de la chispa que de la nada se prende,
vivirás.

Todo de mí,
siento que hasta tu sombra me pertenece,
ayer la acaricié
¡qué extraño fue!

Pienso en tus caricias,
mimos, suavidades en mi piel,
que corren hambrientas
para recorrer todo mi cuerpo.

Todo de mí,
hasta tu perfume, tu sonrisa
que está conmigo
y sigue siempre clavada en mis ojos.

Necesito que cada mañana
tu aliento de cigarra,
 anude mis ojos abiertos
en la penumbra quieta.

No estás,
pero sí en mi mundo interior,
todo unido a mí,
como un ovillo de amores vírgenes,
plenos de alegría y paz.

Todo de mí,
es una brizna viva
en tu letargo de cariño.

Quiero morir en tu calor
para nacer en tus atardeceres
bajo el canto de tus besos,
en la danza de tus brazos,
¡tómame, todo de mí es tuyo!

No estar contigo


No estar contigo,
 te desviaste
de la senda
 en la que yo te estaba buscando.

Te entreví soslayadamente,
 intuí tu venida,
te esperé con todas mis ansias,
mi cuerpo entero
clamaba por ti.

Viniste hacia mí
raudamente
como relámpago de luz
 iluminando mis mares internos
y te internaste con alegrías,
con ternuras
y deliciosas caricias
como un pájaro
picoteando un campo pleno
y fecundo
de semillas estremecidas
de ser encontradas.

Tu llegada
duró sólo instantes,
ya no estoy contigo
y te extraño tanto
que mi corazón se estruja,
vibra,
palpita
y se anega de lágrimas
 largas,
interminables,
la desilusión me colma
y los pesares
inundan mi alma
que confundida
y estremecida
no puede comprender
 los por qué
de estos tan sólo instantes
de felicidad total
y pródiga.

No estoy contigo,
no lo estaré nunca más
en esta vida del Hoy,
ni del mañana.

Mi afán ciego
por creer
 en tus promesas de amor
 no me dejaron ver
que ibas a ser
en mi camino
sólo una estrella fugaz.

Bañaste mi alma
de luz por un instante
y como un cometa raudo
y veloz
su estela
dejó marcas indelebles
en mi cuerpo
y en mi espíritu.

Contigo
 sentí el perfume
y la suavidad
de una flor recién abierta.

Suave curva
la entrega de nosotros
como pájaros
que en busca de lo soñado
hacia todas partes vuelan
 ensayando todos los cantos
de las aves
 que toda la Tierra pueblan.

No estar contigo
es sentirme
como colmena vacía,
sin zumbidos
ni latidos
 ya que mi alma está seca,
es como hundirme
en un mar de dolorosas tragedias,
me hiciste mal,
me hiciste bajar
a un abismo
donde la luz
no penetra.

No estar contigo
es sentirme atrapada
en un laberinto
de verdes follajes
donde los pájaros
 no responden
 y en un intangible ensueño
lejano
donde las flores
se esconden.

Y así
 dejaste mi alma triste
y abatida
viviendo
sólo en la bruma
donde mis ilusiones
se pierden.

Te pienso
y te retrato fiel
sobre el heliotropo
del crepúsculo
 idealizándote
con ímpetu alado.

Sólo eres ahora
 un triste recuerdo,
 un tesoro no conquistado,
un espejo
donde no se reflejan
 nuestras imágenes.

¡Vete ya!
 ¡No regreses!
No me encontrarás
en la inmensidad del tiempo,
ya eres una saeta
que se perdió
en el azul cielo.

Para ti
escribí los versos de amor
que no llegaron nunca al papel
 que los esperaba
con ansias
entre el olor de tomillos
y de madreselvas.

¡Qué dolor a mi pecho se derramó!
 Voy en busca
de la lluvia que limpia
y rejuvenece mi alma
e ilumina mi rostro
con una sonrisa
para el nuevo amor
que se acerca.

miércoles, 16 de marzo de 2016

El fin


En búsqueda de…


Mi vida transcurre
en una búsqueda sin fin
de añoranzas perdidas,
poder sonreír entre lágrimas,
sentir al máximo anhelos deseados.

En búsqueda de vivir sin miedos,
en triunfales signos de libertad,
sin guijarros ni cuestas,
en sueños del orbe
duraderos y profundos.

¡Oh!
quiero seguir hollando
veredas sin tropiezos,
pastos tiernos,
arroyos límpidos
hasta encontrarte a ti
entre los aires del sol,
haciéndome surtidora de hojas de amor,
golondrina de la noche,
narcisos perfumados
y reír y llorar contigo.

En búsqueda de agostar los sueños,
donde los rincones se cortan
y los fatales ángulos desaparecen
en su sed de infinitud
llegando desde lejos hasta ti.

Veremos cielos altos,
con sus variaciones de colores
que prometen caminos
para no andar,
sólo flotar tú y yo
en alegría silenciosa.

En búsqueda de percibir tu presencia
para unir nuestras almas,
mirándome en tus pupilas
y percibiendo la magia de tu sonrisa.
Aunque sea solamente
por un instante ser tu oasis
y perderme extasiada
en tus brazos.

En búsqueda de un deseo atávico
que me induzca a ir hacia ti,
desde lejos por ciudades y valles.
Verás en mis ojos la dicha
y en mis labios la sonrisa,
saber que me amas
alcanza para lograr
la excelsitud de la vida.

En búsqueda de ese breve instante
recobrado de la distancia,
vivir la emoción de tu proximidad
en alegría fabulosa.
Estamos en el aire
y el sol nos da
triunfales signos de libertad
donde el tiempo se va desgranando
en gotas que inundan nuestra alma toda.

Porque nosotros somos
llamados a amarse en posesión lenta,
al final en nuestro paraíso
que es la vida y es el mar.

Entre tú y mil mares


Entre tú y mil mares
se alza en el aire
nuestro reencuentro irreal,
mágico,
como un interminable túnel de amor.

¿Cómo me vas a explicar
la dicha de pensar que estamos juntos?,
si no sabemos
cuándo ni cómo,
dónde,
nos veremos alguna vez
en un instante mágico.
La distancia nos idealiza,
nos desdibuja,
nos enaltece,
nos une.

En nuestros ojos,
visiones,
visiones
y no miradas
nos separan mil mares,
distancias sin datos,
ni signos.

No percibíamos lugares,
colores,
tamaños,
sólo percibíamos nuestra unión,
fusionada con esa fuerza
estruendosa
que es el amor.

Tan sorprendida
y anhelante,
estaba yo,
sintiendo,
que mi mirada
en el aire,
al vuelo,
te soñaba
y me soñaba la tuya.

Palabras sueltas,
palabras,
deleite en incoherencias,
no eran nada más
que signos de cosas,
voces puras,
voces para no ser olvidadas.

Entre tú y mil mares,
naciste al son de mis deseos,
te necesito aún en la lejanía,
e inquieta la vigilia de mis ojos
van en busca de tu imagen
entre los mil mares
que nos separan.

Naciste al son de mis deseos,
entre la cima de los cielos
con la tierra
y el llamado de tu mente,
se alzaba,
de mi sangre
en este poema.

Entre tú y mil mares,
las estrellas brillan
para nosotros
y entre temblores de ansias
nuestros incorpóreos cuerpos
se abrazan entre hálitos
de amor
completo y total.

Te siento llegar
en mis solares,
entre nubes altas y calmas,
te conozco por tu aroma,
tu leve presencia,
y te proclamo
mi único y verdadero amor.

Entre tú y mil mares,
estoy más unida a tí
que si estuviéramos juntos.
Vive mi mirada en tus ojos,
mi inquietud primera,
recién amanecida
en tus pestañas cerradas
y poco a poco
se asoman a mi pecho,
tus sentidos,
y tiembla mi cuerpo
aunque mil mares nos separen
porque el secreto de nombrarte
en silencio,
me da amor y vida.