Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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domingo, 19 de junio de 2016

Culpa



Manto De Flores


Manto de flores,
me envuelven
con su fragante aroma
y su cadena de colores,
rojos,
amarillos,
blancos,
 lilas
y su dulce perfume
perturban mi alma plena de amor.

Entre rosas,
nenúfares,
amapolas,
azahares,
 azucenas,
almendros en flor,
dalias,
tulipanes,
calas,
aterciopelan mi cuerpo
y me inundan de dulzura y paz,
aureolan mi ambiente.

El amor es como la flor
 todavía en capullo bello
donde ha brotado pureza,
suavidad,
delicadeza,
pasión.
Manto de flores
que a su través
me lleva al mundo de tus brazos,
me siento cobijada,
amada
entre colores y perfumes.

En el aire sensual
y tibio de la tarde
me acarician sus pétalos,
es un manto dulce,
mágico,
 luminoso,
que nunca se olvida.

Como el arco de los cielos
sus olores llegan
 y crecen
y luces me envuelven
y el ángel verde
de la esperanza
me llena de alegría.

He perdido el miedo
en tus brazos
que me estrechan poderosos
con la fuerza del amor.

Manto de flores,
 el lirio de la ternura crece
en la pradera celeste
 del agua
como los nenúfares en flor
 quietos y anhelantes
que parece que esperan las canciones
que alguien los acompañe
en su danza de círculos.

Los camalotes cándidamente se asoman,
castos y libres
y las aguas nos brindan
 sus vestiduras de melodías
haciendo que nuestra total entrega
sea duradera y dichosa.

Mantos de flores,
 la lluvia se inicia ya,
 las nubes
en su tránsito lento
hacen brotar los retoños luminosos,
que crecen libres
en las ramas perfumadas
haciéndonos sentir
entre vergeles floridos,
caricias nuevas.

El radiante césped trémulo
 se viste de perlas de agua,
dando a nuestro amor
frescura
que espera botones,
capullos
y tenues lazos
que entre grises y rosas
se entrecruzan.

Manto de flores,
en la calma
de unos pétalos
nuestro amor resurge,
se retrata fiel,
entre rosales
y madreselvas
con comunicativa ternura.

Olor de nube en la flor celeste,
en la tierra verde,
en tus brazos
mis manos leves
encuentran los carmines que busco.

Manto de flores,
 feliz la nube de mayo,
que es ésta
o aquella rosa,
déjenme vivir feliz
con mi amado
entre guirnaldas florecidas,
 límpidas y libres,
y entre enredaderas
de campanillas azules
aquellas que allá se asoman.

Bajo la esmeralda temblorosa,
amado mío,
te veo
y te siento
con corona de jilgueros
y pétalos de amapolas,
siguiendo yo
alegre tus pasos
 hacia las islas
y los bosques florecidos
 del sueño.

Soy feliz,
estoy en el valle perfumado
de tu ágil cuerpo
y en tu regazo
me dejo caer
cual frágil flor
recién nacida.

Destello azul


Destello azul,
fulgor del alma,
nace de una fuerza extraña
de asustar al miedo,
un agua no pausada, sí cantada,
se allega por tus manos a mi pecho.
Los signos de tu voz que me reclaman,
despiertan mis ternuras y mis requiebros.

Destello azul,
 luz que centellea en mi pecho,
te siento y descubro
tu resplandor en mis pupilas,
subiendo a energizar nuestros deseos.
Pasa un color alzado de laureles
 desde tu mano ungida hasta mis dedos.

Destello azul,
 tus ojos que se abren en cielo infinitos
anegan de esperanza mis deseos
 mientras recorre un sol enamorado
 las largas avenidas de tu cuerpo.
Me enriqueces con tus estrellas
que me guían por caminos de esplendor,
difundiendo tu figura alta y enhiesta.

Destello azul,
trasiego la ternura de tus campos
por acequias de celo a mi esperanza,
 rocío amedrentado y puerta firma,
 prados de libertad, hondos silencios.
Te reflejas fiel con brillo propio,
dulce boca que me transporta
a las cumbres rojas del lucero
y a la inmensidad verde y azul
de las aguas mansas y tibias
que nos guían por sueños nuevos.

Destello azul,
que vislumbra la sonrisa del amor
 siempre sincero,
 en las tardes pausadas
donde las lluvias guían la barca de los cuentos.
Tú iluminas mi claridad,
el llamear de mis anhelos
y percibo el perfume de tu ágil cuerpo.

Destello azul,
esperan procelosas las auroras,
 las lumbres cenitales,
los crepúsculos,
todo ese mundo que se llama amor.
Crece libre en las ramas perfumadas
y en mi pecho
reflejan mi pulso y mi deseo.

Destello azul,
chispazos de colores
que me desnudan por dentro
 llevándome a la inmensidad
de un cosmos perfecto
donde tú y yo vivimos los días, las horas,
 en un hábitat escondido y sólo nuestro
donde los astros con su luz fosforescente
marcan el contorno de nuestros cuerpos.
Vivo en el milagro del querernos
que vigoriza con gracia,
con corazón de magia, la dicha nuestra.

Destello azul,
dame tu luz,
para seguir la travesía en la nave de mi sueño
y llevarnos por las aguas sin cadenas,
cara al viento
y que la coraza de la inseguridad y del miedo
 se rompa en mil cristales iridiscentes
y se tornen radiantes los encuentros entre besos.

Prefiero la noche


Prefiero la noche,
son las horas en las que amustian
las nubes vespertinas,
sobre la azul altura
del vasto firmamento.

Asómanse los astros,
cuyas luces divinas como miradas
pesan sobre mi pensamiento.
Y es mi hora,
en las que entre la voz lejana
de la campana
que con lentitud las notas
del Ángelus desgrana,
a mis hojas en blanco
 los versos de amor anidados
 en mi corazón
 se vuelcan sin cesar, con prisa
para que no sean olvidados.

Prefiero la noche,
porque mi fantasía con audacia inquieta
sin cesar te busca.
¡Oh, poesía!,
 en la nocturna soledad secreta.

Muchas veces,
misteriosa poesía,
 frases de amor dolido,
manchan mis páginas albas
en el tedio de las noches acíbaras
y vuelan por todas mis visiones de armonía
 que se ocultan cuando el cielo aclara.

Prefiero la noche,
en ella te busca mi cansada fantasía
y mis sueños se tienden como aves raras
cuyas alas exploran
hasta horizontes lejanos y oscuros
tanteando tu imagen,
la única imborrable,
 para mí por siempre.

Como solitaria misteriosa,
vago volando bajo el cielo
y sobre el mar
en la noche profunda y estrellada,
tratando de percibir tu figura
que añoro
y tu dulcísimo firmamento
y en instantes como un sueño
que se esfuma,
 creo entreverla en un revuelo de la espuma
o en los astros del Universo.

Prefiero la noche,
porque la Luna me acompaña
con su fulgor, blanco y brillante.
Mi corazón puede correr
a regiones ignotas
apareciendo en el pentagrama
vacío de mi alma
 las notas que buscaba
y no encontraba y que inútilmente
yo clamaba para inundarla de amor
como en un agitado río
entre tupido follaje.

Prefiero la noche,
con la Luna como nota errante
que parece que extravió su cantar
 pero aún así con su luz agonizante sigo,
en mi perenne búsqueda
de aquel a quien no puedo hallar,
mi ideal no encontrado.

Prefiero la noche,
 porque mis versos me aroman el alma
y los busco en los sones de liras
que van brotando
entre pasos de visiones
que conmigo los van buscando.

En algunos momentos
no responden,
no aparecen en ningún lugar
de mi mundo interno
y entonces me inquieto.

¿En qué lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo qué estrella se guarece?
Vuelve a mí, en esta noche mía,
nuestra,
ven con el viento,
las brisas,
los astros del firmamento.

Prefiero la noche,
 quedarme un instante suspendida en lo Eterno
e ir como el viento,
nómade del existir
 transitando por la expansión del Universo.

sábado, 18 de junio de 2016

Regresa


Supongo


Supongo

Supongo, dices que supongo, quizás sí, supongo, más es,
la verdad que expreso cuando me dan la espalda, cuando digo: no hay sonrisa- y digo-
el mundo es una estrella que pregunta.
¿Por qué forman en mis huesos,
el polvo sombreado que ahora con el viento se dispersa?
Hoy me llaman partícula, quizás por ser mujer poeta de ardiente fuga,
quizás por ser el laberinto lleno de júbilo, cuando no veo como un cuerpo más,
ante la instancia minúscula de mi mundo, ahora que muevo los brazos como alas,
sonrió y me levanto por un segundo al cielo que prueba la ley del desengaño.
Supongo porque tú dices, porque digo que mi amado me dejó por desamor.
Los siglos de la tierra me caen en los brazos, soy una viejera sin fin.
Las alas de la norme aventura baten entre inviernos y veranos.
Mirad cómo suben estrellas en mi alma, desde que he
expulsado las serpientes del tiempo oscurecido.
¿Cómo podíamos entendernos en este caótico mundo?
Heme aquí de regreso ,donde no se vuelve.
Compasión de las olas y piedad de los astros.
¡Cuánto tiempo perdido sin amor entre todos los seres humanos!
Soy, no la mujer de las lejanías, la que daba vuelta las páginas de los muertos.
¿Reconocéis mi andar?, vuelvo con más amor en mi alma con un sabor de eternidad,
con un olor de olvido, con un sonar de venas misteriosas que están llorando en mi universo.

“Nadie encontró las llaves perdidas
 en el tiempo y en las brumas
 cuántos siglos perdidos”

Soledad


Soledad

Estoy sola bajo la opaca multitud soterrada.
Todos pasan de prisa a mis cuatro costados, como un naufraga que desde
la perdida playa llama en  vano.
Estoy, sola, angustia, por el polvo rencoroso, pisoteada.
Estoy sola, olvidada.
¿ A dónde se alargan las manos?
¿A quién abrir el corazón desolado?
Todos llevan las tristezas de la vida, sin recibir las señales de los astros.
Estoy sola, acosada.
Por los rostros repetidos, renovados en quienes inultamente busco el rostro,
de un hermano.
¡Ay! si pudiera huir lejos por el campo.
Y sin relojes echarme sobre el pasto.
Estoy sola, encerrada, quisiera correr descalza a las orillas de los ríos
y las manos de los aires subir en pájaros o en nubes.
Y abrir la ventana a las golondrinas del aire.
Para entregarles el secreto de mi alma acongojada,
porque mi alma alucinada hace lluvia en mis ojos siempre azules,
dulcemente despierta a las glicinas.

“El silencio
 me trae tus ojos
 de perla temblorosa”

Aquí y acullá

Aquí y acullá

Aquí y acullá, te pienso siempre, la vida nos reunió
sin un por qué, pero la distancia lejana
nos separa lejos, muy lejos.
La vida la caminamos por senderos diferentes,
cada cual viaja en el suyo.
Los nuestros se han cruzado en un momento mágico
y a partir de él seguiremos juntos por un solo camino,
distantes pero cerca, tu alma junto a la mía, los dos por igual.
Y en algún lapso, en algún momento, nos encontraremos,
Sobre las diferencias invencibles, arenas, rocas, años
ya alejados pero juntos, nadadores celestes,
náufragos de los cielos.
Aquí y acullá, escribo poemas para ti frente al papel en blanco
mis palabras sin yo querer aparecen en él, casi ilegibles,
son poemas de amor de esta mujer poeta en el otoño de su vida.
Me asombra descubrir que las palabras se salieron del margen,
las frases, las metáforas, las puntuaciones , los verbos,
se deslizaron en el papel para que al fin llegaran hacia ti
con todo el amor que por ti siento.
Aquí y acullá, estoy para ti sabiendo que algún día vendrás apresuradamente a compensar el tiempo que perdimos en romances ajenos.
Por eso espero tu llegada para tus manos ávidas que quieren acariciar mi cuerpo que te espera ansioso.
Hay personas que pasan por la vida sin darnos cuenta, tú en cambio como una sorpresa, una locura fuiste un alud de sobresaltos, una caja de música la ternura que siempre me negué y yo con toda mi lujuria me entrego a ti.
Aquí y acullá, siempre pienso en ti, te añoro, te extraño,
mi alama se va contigo a nuestro horizonte lejano.

“Al viento lo escucho
cuando me habla
sin palabras me acaricia
sin rozarme y sin labios
me besa”

viernes, 17 de junio de 2016

Estoy sola



Aquiétame las ansias


Aquiétame las ansias, 
yo no sabía que el amor es como 
una llamarada que en el silencio
 quema todas las palabras  .
¿ Cómo pude olvidar que fosforece , 
ahogado en un gemido y en el 
eco sin eco de una lágrima?.
Aquiétame las ansias, 
me duele el alma como herida quemada de sollozos , 
tiembla como una flecha hundida 
en las entrañas y ante el umbral, 
enmudecido, habla.
Señor, ¿por qué no me dijiste que 
el amor no se escribe con palabras?.
Vengo a ti como el viento del erial, 
herido por los cactus, 
como tierra sin agua.
He quebrado, a tus pies ,
 todas las metáforas y supe al fin, 
con el sabor dolido de mi carne, 
que el amor no conoce otra palabra 
que la sangre hecha ríos y el 
clamor  hecho llantos.
Aquiétame las ansias, 
despierta mis deseos de estar junto a ti. 
Señor, dame una gota del mar de tu silencio 
y quemaré en la hoguera de tus aguas 
mis tormentos entre espumas 
que se rompen en la arena.
Ahógame esta sed. 
Apágame este grito, 
aquiétame esta llama.
Vísteme Amor la desnudez 
de  mi cuerpo con túnica de lirios en el alba.
Desata con tu aliento el corcel de mis ansias 
y ven antes que la noche 
con sus dormidos pies de sombras a anegar mi morada.
Aquiétame las ansias, 
ya que el amor no se escribe con palabras, 
precisa de tu calma.
Soy mujer de inmensidades , 
de plenilunios, de profundidades, 
de corazonadas ciertas y mi amor resuena en ti.
Quiero que seas refugio, 
mi aldaba, mi copa con tu amor desaforado 
y que  se extasíen mis soles con tus ríos claros.
Aquiétame las ansias , 
quiero ser tu todo,
 quiero que seas mi plenitud más íntima, 
mí ánfora y mi cayado , 
mi brújula y mi designio.
Cálmame , aquiétame , apacíguame, 
arrúllame, aquiétame las ansias.
No tendré más futuro ahora que ser con tu rosa, 
mi rosa, vivida en ti, 
por  tí  en su olor , en su tacto.
Aquiétame las ansias y pon tus manos 
sobre mi cuerpo estremecido, 
buscando el vino de amapolas 
que borra las huellas del dolor 
y nos lleva al panal de luz y música del alma.