Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




Haz click para ver los videos de mis prosas poéticas.


sábado, 21 de enero de 2017

Nardo


Al son del fuego


Un gnomo
con pasión de adelantado
en su corcel de vidrio
rosa y muselina
sorteó los parapetos de mi rutina,
asaltó mis defensas de virginidad
y me retuvo en tus cálidos brazos.
                                                                                                          
Sentí tu querer en mi boca
y mi sed no se apaga,
dejaste fuego en mí
para que en cada beso
quisiera beber entera tu alma.

Al son del fuego
se siente la sangre
corriendo por mis entrañas,
quisiera ser el aire
que todo entero te abraza.

Al son del fuego del amor
estamos unidos
somos un cuerpo
que solo se agita y se estremece
entre quejidos y suspiros.

Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias,
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas.

Al son del fuego,
canciones de amor me colman
y sin siquiera saber el por qué
como ninfas tus manos recorren
cada poro de mi piel con luz cenital
en una perfecta geometría.

Al son del fuego
tu acompasada respiración
es melodía en mi cuerpo deseoso de ti,
de tenderme a tu lado
dejando una huella indeleble
que el tiempo no esfume.

¿Por qué llegaste a mí?
No lo entiendo,
nos miramos
y ya nos amamos.

Este amor perdurará
hasta la hora de los cielos,
estaremos viviendo
un Paraíso sólo nuestro.

Llévame a la claridad de lo incognoscible,
Paisaje dulce y sensual
con vocablos tuyos,
nuevos para mí.

Tómame con todo tu ser,
envuelta en tus brazos.

Al son del fuego,
ven a mis brazos,
suelta esa felicidad indescifrable
con su misión de fuego puro
nos abrazaremos sin movernos
y así haremos temblar
el témpano del mundo
por vez primera.

Sueños nuestros
eternamente duraderos,
de dos seres
que han encontrado el nido del amor
en este mundo que nos rehuía
con tu palabra última
-       ¡Adiós!

Ayer encadenaste la noche a tu silencio
pero el primer rayo de sol en tus ojos
me hirió
con su ciega evidencia
de que me amas.

No te irás a la nada secreta
ultraterrena,
nunca más…



Te estoy queriendo





Te estoy queriendo,
casi sin saber cómo
ni por qué.

Mi tierra estaba yerma,
resquebrajada,
seca,
sin vida,
muerta,
esperando torrentes de gotas simientes
y apareciste tú,
en silencio adormecedor,
con un atisbo de amor.

Te estoy queriendo,
antes era yo una mitad,
una sola, vacía,
restellante de luces,
con tan sólo medio abrazo apenas
y apenas medio beso
y sólo tú
eres quien puede completarme.

Te estoy queriendo,
tu risa como diablillo
que en mis venas pirueteas,
hace latir mi corazón a prisa
y en mi mente fluye y refluye tu voz
cantarina y risueña.

Te estoy queriendo
y soy feliz,
la alegría en mí
parece ser un remolino de sol
corriendo por los campos.

Y te aguardo,
sin magia y sin milagro
ya que un dorado vórtice
inundará el cauce de mis noches
que ya no serán solitarias.

Te estoy queriendo,
despacito,
sin apuros ni desgastes
sólo mi amor se va asomando en tu horizonte
ya no tan lejano.

Cuando el cielo se afina
al conjuro de un sutil cosquilleo de flautas
y la última estrella remisa
abandona su puesto de guardia,
me gusta perderme en mis pensamientos
teniéndote a mi lado
como un reportero del alba.

Te estoy queriendo,
naciste al son de mis deseos
viola de amor,
entre cánticos y risas
modelados en nácar verde.

En los duros biseles del silencio,
inmóvil y solitaria te esperaba a ti,
mi señor de la risa.

Crecías hacia adentro de mis dedos
cuando tocabas desde lejos mi piel
y al rose y al llamado de tu voz
se alza mi sangre con poemas.

Te estoy queriendo,
te imagino apoyado en la mañana
circuida de luz en primavera
ascendiendo la vida de tus hombros
y en tus manos
temblando una estrella.

Tu risa, ¡oh, tu risa!
Es eco de alegría desdibujada
desde la distancia.

Tu voz ¡ah, tu voz!
Suave,
tierna,
con inflexiones espléndidas de sabiduría.
Tú, el único.

Te estoy queriendo,
imagino el pálido rocío de tus ojos
y mi corazón impulsa por mis sentidos
sangre nueva,
¡loor a la risa y al amor!

Romance azul



Romance azul
entre tú y yo,
nos envuelve como un capullo
un mar azul intenso
de aguas cristalinas, transparentes,
que nos invade para amarnos hasta el fin,
es una comunicación intensa y honda.

¿Cuál fue la magia
 de este milagro de amor
surgido sin darnos cuenta?
¿Por qué en este otoño de mi vida
me siento amada y protegida
como nunca lo fui?

Mi existencia se iluminó,
se perfumó,
palpitó con toda su sangre
corriendo por las venas con total alegría.

Tú, mi amado,
eres hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma
cuando das tu azul beso.

Único hombre que ha besado mi alma
al besar en mi cuerpo.

Romance azul,
¡cómo sueño las horas azules
que me esperan tendida a tu lado,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!

¡Qué frescura me mueve a quedarme
 en el alba que tú me has brindado!

Romance azul,
nuestra cita de amor fue en el ancho mar,
me tomaste de mi nido
y me hiciste tuya en el agua profunda y clara
y hubo duelo de lirios estirando colinas
y me entregue a ti en el mar
que se hizo victoria de amor.

Ahora soy ola de abandono derribada,
tendida,
sobre un inmenso azul
de sueños y de hadas
pero tu regresarás,
fértil,
más intacto y más blanco.

Me llevarás épico,
venciéndote a ti mismo
los caminos cerrados.

Romance azul,
hoy anda mi caricia derribada,
tendida,
sobre un inmenso azul
de sueños con mañanas.

¡Sí, todo con exceso:
 la luz,
la vida,
el mar!

Luces, vidas y mares
contigo a mi lado
en un abrazo febril,
palpitante,
romántico
y sensual.

Nuestro lecho en el mar
es un cántico de amor
y en nuestro silencio
van apareciendo los poemas de amor nuestro,
 que vienen desde los astros
para dejar su huella en páginas en vuelo.

Todo lo nuestro es ternura,
entre cielos,
mares,
ecos,
nuestra vida juntos es un inmenso azul
de sueños con mañanas.

viernes, 20 de enero de 2017

Soslayo de amor


Cuando me fui


Cuando me fui, sin darme cuenta
despacio, muy despacio,
me iba por un caminito de piedras
con árboles sin hojas a su costado.
Yo iba hacia el nunca jamás,
plácidamente, sola, pero con serenidad en mi espíritu.
¿Por qué me iba?
¿Cuál era la forma de regresar?
Iba hacia la muerte,
sin saberlo, sin temor, con fé,
pero algo me hizo regresar.
¿Por qué?
¿Qué debía hacer yo en esta vida presente?
No lo sabía, pero de pronto regresé
con un súbito estremecimiento, con mucho amor a la vida
que me llamaba para que yo empezara a escribir mis poemas de amor,
éstos que escribo sin cesar,
que me estrujan el alma,
que necesitan volcarse en hojas apergaminadas, en blanco,
que las espera ansiosas
como un amate deseoso de placer y gozo.
Y desde lo profunde a donde me dirigía
me encontré en el cenit,
con mi inocente cuerpo voltario,
ingrávido, juglar,
interminable juglería, casi sin volar
toqué tierra nuevamente,
liberta de las leyes del contacto del irme y no volver más.
Pues, estoy aquí, feliz nuevamente entre
monosílabos, frases, metáforas, sinónimos, poemas.
Mi cuerpo volvió,
puso al sumo mediodía
equidistante de los dos crepúsculos.
Y nace nuevo alfabeto, se hace y se deshace
y comienzo a escribir rapidísimas palabras de amor,
unas sensuales, otras románticas,
pero todas de amor a la vida.
Y tiendo versos como un trapecista a otro,
como elásticos firmes que se pierden
en volantes que se van por el mundo.
Me fui sin darme cuenta, sin prisa ,
me escapé de esta vida
con el primer rugido de una supuesta tempestad
que llevaba dentro .
Ahora estoy en paz,
volví como un milagro de luz
para esperarte sin tiempo
a ti mi amado el distante,
el que desea mi piel para danzar
encendiendo nuestro propio laberinto
¡Qué gozo!, ¡Qué alegría!
De regreso traigo conmigo tu aroma
 que me alivia la imagen de tu cuerpo
luchando contra el mío,
en una lucha plena de amor
y tus manos le enseñan a las mías
la destreza de las tuyas.
Y al regresar descubrí
el secreto que se me negaba revelar.
Me basto ir más allá de mis tibios pasadizos,
trepar a la cima más alta del deseo
y enseñarme ese punto milagroso y esquivo que esperaba por ti.

Déjame amarte




Déjame amarte,
amor, que tengo el universo para darte
y todo mi ser para acariciarte con una ternura infinita
que se hace más grande cada vez.
Amor, déjame encontrarte,
déjame descubrirte,
déjame ser de ti
como la luz del sol,
como la flor y su aroma,
como una paloma y el cielo azul.

Déjame amarte,
enseñarte a amar,
ser la sangre en tus venas.
Déjame ser una delicada cadena de flores
que aten nuestra libertad y seamos el uno para el otro.

Déjame amarte para toda la eternidad.
Soledad no más,
tú me acompañarás
y de mi propia pena me libertaras.
Sólo quiero oír tu voz,
aquí a mi lado
y si una boca en la boca me besa
la felicidad ligera me inundará
déjame amarte.

Llévate mi tristeza por la noche,
esa, la que era mía,
bien mía, pensaba decirla en versos
darle forma como dan las lágrimas,
forma tibia al dolor de adentro…
Pero estaba clara la noche
y el papel esperó en vano
anduve pensado en ti por las estrellas
y el aire y el olor de acacia,
todo era como un corazón tendido a la confidencia.

Déjame amarte
como tu secreto divino, ansioso
y torpe, a tu vera me quedo esperando
que tú me enseñes el lenguaje de tu amor
y me lleves a la claridad de lo incognoscible,
paisaje dulce pleno de vocablos de amor.

Déjame amarte con todo mi corazón
latiendo por ti
y espérame allí en ese refugio tibio
que son tus brazos
donde allí me esconderé  de por vida.
Déjame amarte,
¡serás feliz por siempre
con  mi amor intenso, ingenuo y verdadero!
Tu recuerdo serás tú mismo,
ahora ya puedo olvidarte
Porque ahora, estas aquí a mi lado.