Mi Verso es un Canto

Mi verso es un canto, se desliza en mis hojas en blanco como un cisne en aguas de un lago, despacio, con ternura y paz.

La tarde pura de mi verso me da gozo al corazón y calma a mi alma.

Mi verso son lentas escrituras como el humo gris de las fogatas que lleva el viento sur por las noches hacia las estrellas.

Mi verso es un canto de campanas al vuelo, que trepidan el aire con su música de plata.

Solas las palabras con suspiros en suave tiempo imaginario rumorea una cadena de flores en transparencia de sueños.

Mi verso es un canto, nace de un corazón de agua y miel en una cascada de sonrisas y vaga llegando a las hojas que lo espera con música del alma.

La inspiración mana sin saber por qué y las palabras fluyen con acordes melodiosos recorriendo la corriente de mi mente como voces que parecían enmudecidas de los tiempos inmemoriales y que de pronto, como por milagro, recorriendo un largo camino aparecieron dando señales de existencia en pedazos de hojas desteñidas por el tiempo.

De mis ríos interiores, bien oculto estaba el verso durmiendo la esencia de su ser, despertó en una luz que estaba retenido en pimpollo en mi alma que al infinito ahora se alarga.

Mi verso es un canto, como hilos que conectan las estrellas y el mundo, como niebla que se fuga a las nubes más allá del horizonte.

Mi verso es un canto, como veladas voces cuyo velo aparto para que purificadas y transfiguradas se van en el aire meciendo su esencia y llegan desde lo hondo con delicadeza y alegría, como gotas de agua, despacio y de a una, al papel donde bailan una danza sin fin.




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lunes, 18 de noviembre de 2019

Instante


Momentos vividos


Momentos vividos,
tan sólo minutos de un tiempo de amor
Y esto cambió mi vida para siempre.
es increíble ver como la vida va cambiando más rápido,
día a día, segundo a segundo,
como ha dejado de ser tan natural,
tan vivo como antes.
Cada vez se escucha menos el murmurar de los vientos cálidos,
ahora se palpita menos el resplandor de la luna
y el calor suave del sol.
Desde que desapareciste,
todo se volvió de súbito húmedo, denso, frio, vacío.
El viento grita día a día con ansiedad,
con una enorme tristeza,
porque te tuve en mis brazos un minuto, dos, tres y no más…

Momentos vividos,
te quiero a mi lado más, mucho más,
mirándonos a la cara,
besos cálidos entre los dos,
tímidos y gozosos placenteros y sin fin.
Horizontal así te quiero junto a mí,
No desaparezcas quédate inmóvil, marmóreo,
quiero que yo con mis caricias y mis abrazos,
te haré vivir un instante largo de felicidad…
Podrá nublarse el sol eternamente.
Podrá secarse en un instante el mar.
Podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.
¡todo esto podrá suceder!
Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

Momentos vividos,
no te vayas aún, deja ya que mis manos acaricien tu frente,
deja ya que mis labios besen,
con mil besos todo tu cuerpo.
Pero ya no te puedo encontrar,
allí en esa distancia, precisa, con tu nombre donde estás ausente.
Por irte a buscar abandonaré todo,
Pero aún no te veo y no sé dónde estás.
En vano iría en busca tuya,
allí en donde todo fue mi pensamiento,
a sorprender tu sueño o tu risa.
Tú andas entre el aquí y el allí.
Tienes mi alma suspensa, toda sobre el gran vacío,
sin poderte besar ni un milímetro de tu cuerpo.
Tu sola vida es un querer irte en silencio,
en un tránsito vives, en alejarte de mí,
no en el mar, ni en la tierra, ni en el aire que atraviesas,
Anheloso con tu cuerpo como si viajaras.

Momentos vividos,
quisiera estar contigo siempre, no sólo algunas veces,
sufro cada vez que partes
y quisiera todos los días tenerte.
y yo perdida, ciega, no sé con qué alcanzarte,
en donde estés,
si con abrir la puerta nada más o con gritos,
sentirías llegar mi ansia en la absoluta espera inmóvil del amor,
inminencia, gozo, pánico sin otras alas que silencios,
alas de amor.

Resignación


Resignación,
mis pensamientos corren de prisa inconformados,
de que tú te alejas en silencio, en sigilo,
huyes de mí y entonces debo aceptar lo inevitable,
una pasión que fue intensa ya pasó
y nunca volverá.
La noche es la que me hace recordar,
a quien tanto amé
y me hace lamentar lo que no pude hacer,
para que continuaras amándome,
y entonces escribo cartas de amor que nunca leerás.

Resignación,
ya no quedan hechizos de luna llena,
se acabaron las pociones mágicas,
ya no sirven los rezos ni las lágrimas,
ni hay deseos que te hagan regresar.
Aceptando mi destino con entereza,
me resigno hoy a perderte.
¡sé que nunca volverás!
me resigno estrenando estrategias,
si tanto anhelo me ha servido,
quizás a través de este olvido,
regreses algún día a mi vida.

Resignación,
Me enfundo en el traje de la esperanza
y desearía con toda mi alma susurrarte al oído,
con palabras mudas que mis tibias lagrimas derramo,
Desconsolada al alba son por ti mi amado ausente.
Me refugio en mis versos, en poesías de amor,
esperando que pase la tormenta del alma,
y que mi lánguida tristeza desaparezca
y deje ese vacío insistente que recorre mi esencia.

Resignación,
es herida sángrate, son sueños rotos,
pero debo aceptarla y convivir con la derrota.
buscaré despacio, paso a paso,
otro amor que colme mi bosque con luces celestes.
Y que cada estrella sea para mí,
un beso lanzado al aire,
que se guarda en el manto de la noche.
Y así este nuevo amor me colmará,
de besos , de apretados abrazos, de cariños.

Resignación,
pareciera que el tiempo corre lento,
pero la risa, la alegría, los cantos, volverán a mí,
ya que tú mi nuevo amor colmará de paz, de bonanza,
y de felicidad, mi alma que tan herida estaba.

Miedo a perderte


Miedo a perderte
Ahora que te nombro y te reclamo,
Se aleja un rudo embarazo de silencios
Entre tu cuerpo y mi presencia.
No te vayas, tú eres para mí la vida entera
Recorres mis sentidos sin orillas.

Miedo a perderte
Eres en mi otoño un viento adolescente en primavera
En la estupre de mis cantos se levanta
Y la sangre convoca en apetencia.
Te nombro a cada instante
Y te invoco con pasión y deseo, no me dejes.

Miedo a perderte
En las duros biseles del silencio
El calor de tus hombros enlazaba
La cima de los cielos con la tierra.
Crecías hacia adentro, mi piel con tu belleza
Y al roce, y al llamado de tus ojos…
Se alzaba de mí siempre este poema.

Miedo a perderte
No me abandones, no te alejes, no te pierdas,
Te buscaré entre el follaje de tu pecado
Y en fresco temblor de tu rocío,
Reposaré la cuidad, cada recóndito lugar secreto,
Explorare el río e indagaré por el mar, por mi cantado.

Miedo a perderte
No te encuentro si me dejas sin el verde levantado
Del árbol donde pierdo mi albedrío
Ni en el viento caliente del estío
Ni en la orilla del mar enamorado.

Miedo a perderte
Y así voy por verdes de la tarde perdida
Por siempre en tu embeleso sin sentir el cercado
De tus brazos, ni ver tu fuego que en los pueblos arde,
Te llamo hasta quebrar mi voz, por eso,
Sangra mi corazón y te derramas alejándote
Sin sequia con una palabra de amor.

Miedo a perderte
Si regresas a mí, amado ausente,
El sol iluminara nuestro amor,
Y nuestra sangre con bilirrubina
Combinándose en el fuego.
Están fuertes mis manos y pasa un viento dormido
Ramos verdes que cierran mi sueño
Y torpe seré por siempre.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Desamparada


Mi vida sin ti


Mi vida sin ti ya no tendría sentido,
sin tu existencia que me inunda raudamente
todos los momentos de mi mente inquieta.

Sin mis frases de noble sentir,
mis cláusulas marmóreas,
blancas y sin cuerpo,
pasarían lentas y leves dentro de mí,
sin llegar a las páginas de colores
que cambiarían apergaminándose
y terminando en leve y suave
polvo de la nada.

Poesía,
mi vida sin ti no tendría mágicos alfabetos
en hojas sin tacha ni rasgos de cristal
en monosílabos brillantes que se clavarían
en lo hondo de mi alma.

Mi vida sin ti,
sería no existir,
que mis manos no llegaran al papel
y la horas pasaran lentas,
pausadas, débiles, tristes,
sin sentir las vibraciones de componer
con celestes temas de amor,
odas lejanas.

Poemas de amor no escritos,
guardados en el fondo del alma,
en huecos invisibles donde se esconden y huyen,
ahogan mi confusa mente en órdagos de pensamientos
oscuros y tristes.

Mi vida sin ti,
sin la escritura de letras,
abecedarios vírgenes,
la que llega y sin tocar el papel,
ya se fue rápido, indescifrable,
la que con plumas veloces
sobre otras precipitadas borra,
apenas escribieron en mi página en blanco,
breves y sentidas palabras de amor.

Parecen escritas por otras alas,
lo esbozado por  mirlos,
las palomas lo arrebatan.

Poesía amada,
no podría vivirla,
imposible sería dejar en blanco
las hojas de la mañana,
pluma tras pluma
hasta llegar la oscura noche
que hace temblar mi corazón.

Poesía amada,
¿Cómo, de qué manera,
vivir sin los poemas,
sin sentir su aroma,
su pureza guardada,
sus bosquejadas formas indefinidas,
lo no escrito,
lo callado?

Quiero seguir contigo,
mi verso abierto paraíso,
luz de mi alma,
pureza de mi mundo,
amor de mis cielos,
encantos de mis sueños,
consuelos de dolores
y de heridas no sanadas.

Poesía amada,
viviría en un simulacro
de no verdades ni sentimientos de amor
que me llevaran al mundo
encantado del más allá.

Soñadora


Soñadora,
me envuelven los sueños de amor
como suave manto levísimo,
buscándote, amado,
sin saber donde encontrarte
con miles de palabras invisibles,
gritando tu nombre en el espacio infinito.

Soñadora peregrina,
sobre el balcón de mi vida,
veo obnubilarse la aurora
por cenizas de estrellas apagadas
y necesito tenerte a mi lado.

Como soñadora fiel,
bañé con luz de luna mis poemas de amor,
esculpidos para ti en papel por ríos de sueño,
por siempre.

Soñadora,
que escribe en el terciopelo de mis versos,
mi amor,
que la musa inspira cuando me encuentra
y se irá al alba entre perladas brumas del recuerdo.

Soñadora,
busco la raíz de los quebrantos
para hacerlos desaparecer,
para siempre y poder encontrar el amor cálido,
el que me espera y entregarme al goce perfecto.

Soñadora,
voy a los ayeares sin angustias desoladas,
con el anhelo de evadirme por fin,
de frustraciones y vivir soñando
en el aire llenos de memorias,
plenos de luces,
de felicidades e ilusiones de afanes de amar
y de ser amada.

Soñadora de tibios presagios sin rumbo,
que corren tras ardores de amores,
sin soledades en sus labios,
en búsqueda de tu cercanía,
presentida ya muy cerca.

Soñadora que vive buscando con los ojos,
penetrantes, avisores,
en las altas madrugadas
tus vagos rasgos imprecisos,
tu cuerpo fuerte,
tu inventada figura,
imaginando donde tú estarás.
Allí en la oscura noche
donde el silencio lo puebla todo.

Soñadora que muy despacio,
con suspiros en eco,
en lentas claridades,
encuentra tu cuerpo y vamos corriendo juntos
entre orillas que se llaman
los días más felices.

Conmigo Misma


Aquí estoy,
lejos de mi lar,
frente al mar,
conmigo misma,
sintiendo la esencia de mi ser
en mi espíritu que flota sobre las olas
entre nubes que se confunden
allá lejos en el horizonte
sin fin.

Conmigo misma,
percibiendo aromas,
murmullos,
pensamientos divagantes
que llegan del mas allá.

¡Sensación de ser dos voces
que vibran en mi interior azul
unidos por lazos estrechos
y entretejidos de recuerdo!

Vivir conmigo misma,
¡qué maravilla jubilosa
de sentirse entera!,
desnuda el alma,
inocente y limpia
como el mar intenso.

Soy la viajera que a solas
conmigo misma
busca esos instantes breves e intensos
de felicidad,
viaja con el corazón pleno de amor
y las sombras de amores
presentes y pasados.

Conmigo misma,
me llegan despacio a intervalos breves,
rumores de amor
de quien me está buscando en este presente,
en noches de espera.

Conmigo misma,
canto sin tristezas ni penas,
danzo y me sumerjo en el mar
que me llama sin palabras,
sólo con las olas que me llevan
a sus arenas profundas.

Conmigo misma expreso
en mi mundo interior
la verdad tan difícil de encontrar con palabras,
en frases y así puedo transmitir mis pensamientos
en bellezas por fin llevadas a mi interior
por mi mente y espíritu,
aflorados en un tiempo sin tiempos.

Conmigo misma,
la luz me inunda,
me fundo en mí,
en mi recinto sin misterios,
sin falsedades,
sin subterfugios,
y hallo el lugar donde mi alma
en paz canta y danza horas,
ligera y desnuda,
sin testigos,
ni pesares.

Conmigo misma,
en mi soledad,
no sola,
voy bordando una red
de recuerdos de vida
en forma de sonetos,
rimas, estrofas,
que envuelven el amor
que tengo para dar
y que en minutos preciosos
logro volcar en poemas de amor
en páginas que vuelan
vacilantes con el viento.

¿Porqué milagro aparecen esas poesías
nacidas de la nada,
cuando estoy conmigo misma?
¿Cuál es la razón de estos despertares
que me inundan de felicidad
y dan amor a mi alma?

Benditos momentos de inspiración
cuando la vida,
canta,
ríe,
llora y nos hace estremecer
en estos instantes de placer y paz.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Tu luz fascinante


Desde la lejanía


Desde la lejanía,
a través de los cielos
gozamos de la esperanza de encontrarnos,
de tener la luz que no tenemos
y en ese gozo de esperar,
la felicidad nos encontrará.

Nunca más solos,
mundo de dos,
frutos de dos,
verdad paradisíaca,
inventada por nosotros entre poemas,
palabras, letras que nos unieron
como apretados hilos de plata
con sabores de mieles.

Desde la lejanía,
en mi imaginación,
camino entre perfumadas setas y retamas
y voy hacia los torrentes que caracolean
sobre las piedras resbaladizas de musgo,
entre las extensiones de brezas rojas,
entre los espesos pámpanos
donde se posan las alondras.

Desde la lejanía al despedirnos,
nos separamos con ansias
ya de otra luz de encuentro,
para gozar el vivir
que hasta ahora ha sido trémulo,
presentirse jubiloso
como promesa eterna de amar.

Desde la lejanía,
pero tan cerca que vibraremos
con inquietudes,
con vehemencia,
con honduras plenas de sinceridad,
amándonos alma con alma,
corazones cálidos que anidan
el deseo de estar juntos.

Quiero tu amor como árbol florecido
y hoguera de estrellas,
río de música,
llovizna de jazmines
que por dentro me abracen,
me acaricien con esa dulzura
que tú solo puedes dar.

Llévame contigo,
vagabunda de amor,
entre tus silbidos y quejas retumbantes,
al paraíso del vendaval
eternamente unida a ti,
tú, mi felicidad,
tú mi mundo todo.