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martes, 7 de febrero de 2012

Vivo ausente


Vivo ausente, estoy detenida en un concierto de otoño escuchando como los violines agitan un mar de hojas, esperando que tú llegues con tu sonrisa breve y feliz disipando para siempre las neblinas que me envolvían como un velo transparente, como tul de novia.
En un manto de estrellas en la noche de estío me encuentro entre tus brazos y vivo ausente del mundo que me rodea en un glisar de brisas, de ternuras intensas y hondas.
Vivo ausente, tú alumbras mis sueños con tu alada dulzura, vuelo hacia la dicha en horas venturosas.
Viajo en una carroza de sueños, vestida de lluvia y con un broche de ensueños que tú con tus manos pálidas pusiste en mi pecho.
Vivo ausente, contigo somos jinetes del aire, canto de lluvia y nostalgia, inventando alquimias.
Somos solitarios pensadores y en ráfagas de pensamientos profundos, afloran entre nosotros los poemas del hoy que esta mujer poetisa te entrega a ti, hombre único, inspiración y rumen de siempre.
Vivo ausente, en un idilio sublime que en geométricas figuras nos lleva en savia que renueva a un espacio donde las ansias de amar son quimeras de fuego y la espera que era como una tormenta que asolaba mi alma, se dispersó en el más allá donde se esfumen las perdidas calmas que asolan corazones sin amor.
Vivo ausente, feliz y plena, fundiéndonos de amor. ¡Qué paz de amor! En este hoy nuestro, ¡cuánto ayer se vive!, en este ahora mirándonos en una larga y profunda mirada vivimos esperanzas nuevas en un etéreo abrazo sin final.

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