Gotas
de amor, caen con tibieza y ternura y me inundan toda, alma y cuerpo.
Son
de miel y néctar, como frutos mágicos y envuelven en lentas caricias como ondas
en el mar infinito.
Gotas
de amor traen felicidad que viene del
cielo en su marcha lenta y suave, hollando nubes y aunque llega muy despacio,
vaga e indecisa, atraviesa más allá de las constelaciones, para llegar a mí,
franqueando a su paso lo imposible.
Gotas
de amor, como nardos dorados, llevas a mi boca mágicas flores del agua, secando
las fuentes de mi llanto.
Gotas
de amor que hacen bajar la luna en mis brazos y tímidamente dejan en mis manos
tenues besos que subyugan mi alma que al clamor de los deseos queda estremecida, abierta, conmovida,
emocionada.
Gotas
de amor recorren mi cuerpo, endulzándolo y acariciándolo con ternura.
Mi
piel se incendió entre tus mieles y mi corazón dio un vuelco y mi alma resurgió
al amor.
Gotas
de amor van recorriendo y descubriendo los secretos de mis besos seduciendo
cada rincón de mi piel.
Gotas
de amor vienen y se posan en mis ojos, buscando mi fondo y allí se detienen
para dejar luces soñadas y mi alma entonces centellea como una gran estrella
pura.
Gotas
de amor deseadas siempre y más aún que en la aurora en el espacio del hondo
besar nocturno…
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