Poemas que viajan, vuelan lejos, muy lejos, en instantes,
apenas, recorren el cielo cruzando vastos océanos, llevando su mensaje de amor
a los corazones que los reciben palpitando de emoción en invisibles instantes
de felicidad plena.
Poemas que viajan sembrando amor ya que el mundo,
desesperadamente establece a través del vínculo de la vida una alianza
considerada.
Cumplen su misión de amor para lo que fueron creados:
inundar las almas de sentimientos puros y en forma sencilla, no extensa, clara,
entendible para que cada uno las interprete en su búsqueda de la paz y del amor
deseado.
Están en el aire, el sol les da triunfales signos de
libertad, se apoyan en el agua, sin guijarros, sin cuestas y ya libres se
vuelcan en páginas en blanco que los espera con ansias y alegrías al saber que
no se marcharán.
Poemas que viajan, como tibios presagios con rumbos
conocidos, corren pero sin prisas, disfrazados de ardores, sin motivo a dejar
su amor inolvidable y perdurable en papeles, a veces lisos y brillantes, otras
en trozos desmenuzados que no se pierden nunca.
Poemas que viajan, en tiempos de paz y de ventura, como
dulces recuerdos que se elevan al infinito para desvanecerse donde los esperan
con ansias los llamados de las almas que necesitan encontrar fuerza y alegría
de vida.Poemas que viajan, vuelan en las serenas tardes o en las
oscuras noches y sienten el llamado ¡vengan! los necesitamos, los estamos
esperando con deseos de inundarnos de amor, buscando ese sueño que sí, ¡existe!
Y van, paso a paso, llegando por la soledad avanzando llenos
de encanto y dulzuras y entre notas musicales caen en los corazones abiertos
que los esperan, necesitados de palabras, colmados de risas, júbilo, alegría,
amores.
Poemas que viajan, van solos, no son llamados sin razones,
caen como aves alegres y juguetonas y revoloteando, luciendo su gracia, su
ilusión florecida en aquellos lugares escondidos donde su ambrosía es esperada
con fiestas de almas.
Paisajes que viajan, poesía inspirada en amores presentes,
entre temas de nostalgias, como diminutas corolas puras que se columpian en sus
leves tallos, se inclinan cual rocíos de color.
Sueños de astros que las luces del alba volcaron en el
papel, se funden con el todo entre anhelos de ternura en bóvedas azules donde
las nubes, eternas mensajeras, tejen guirnaldas de blancos copos para que viajen
por el mundo a tierras lejanas ofreciendo sus versos por doquier.

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