Espíritu
triste,
en
la profundidad de mi alma,
se
anidó oculta la tristeza, esa,
la
de las penas desconocidas,
la
que lleva ilusiones a las sombras.
Sin
quererlo,
la
suerte se mezcló en mi vida,
entre
recuerdos perdidos,
angustias
y desengaños,
la
tristeza que cruza aleteando
por
el espacio sombrío,
va
derramando ilusiones,
y
dejando tan solo
sueños
de angustia,
de
soledad y de frio.
Espíritu
triste
que
de a poco va derramando su tristeza
para
que llegue
de
algún lejano pensamiento consolador
una
lumbre de aurora,
una
voz de ternura,
que
me reclama con amor mi triste ausencia,
implorando
que la luz de nuestro amor
nos
alumbre a los dos.
Tristeza
aciaga, déjame,
vete
de mi mundo interior,
para
lograr una vida dentro de mi querer
como
vuelve hacia adentro,
amando
intensamente,
sin
aflicciones ni congojas
que
los desconsuelos vuelen
lejos
al cosmos infinito.
Abatida
mi alma,
nunca
más,
quiere
lograr una vida
que
por puro milagro
surja
nueva, pura, irrefutable,
entre
auroras seguras colmadas de amor
y
entonces de mi espíritu
libre
de tristeza
brotarán
cual suaves caricias
letras
estremecidas,
palabras
de pasión,
pensamientos
puros,
rimas
de éxtasis de amor,
para
ti mi amado.
Y
como campanas distantes
en
noches oscuras
tus
palabras con tus miradas
hondas
como de un ensueño
me
estremecerán entre tibias luces
donde
no hay mas tristezas,
solo
silencio creciente,
susurros
temblorosos,
murmurando
que el amor detuvo el vuelo
y
acogió bajo su manto
a
la plateada luz de la luna
a
dos seres temblorosos
que
vibran al calor de sus besos.

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