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lunes, 16 de septiembre de 2019

Secreto oculto


Secreto oculto, 
misterioso, 
sutil, 
escondido en la silenciosa puerta 
de mi corazón 
que ni a una voz 
a tus golpes respondía, 
es inútil, 
un abismo 
ya nos separa.

Mis labios
 no van a pronunciar 
palabras de amor hacia ti, 
de mis manos no brotarán más 
caricias leves, 
volátiles 
ni tiernas.
Secretos ocultos,
 más allá de las palabras,
 de los sentidos 
y de las ideas 
en el territorio oculto 
de tiempos escurridizos,
 mi piel de mares infinitos 
acuna la fuerza de las esperanzas 
agitando su melodía 
a través de los siglos 
por el amor viviente y puro.

Me deslizo en la oscuridad, 
en oscuridad profunda 
que no proyecte sombra alguna 
y abro mis brazos 
para recibirla 
y aún cuando te necesito 
y mi cuerpo clama por ti, 
mis sentimientos de amor 
se confunden en el negro espacio.

Secreto oculto,
 mi amor es secreto 
y oculto como las perlas 
que están escondidas 
en el fondo del mar 
pero siento placer cada segundo
 pensando en ti, 
acariciando como una centella 
de amor secreto y profundo 
tu cuerpo 
erguido y fuerte.

Secreto oculto,
 sumergido en la luz de los caminos 
que vuela con el ritmo del viento 
hacia las alturas del amor.

En nuestro secreto oculto 
quiero elevarme contigo 
más allá de las cumbres terrenales
hasta el reino de la paz 
y de la armonía 
donde nuestra dicha 
no pueda ser perturbada 
ni en un solo instante.

Secreto oculto, 
es el amor 
que se lleva muy dentro del alma 
lleno de ilusiones y sueños 
pero viviendo con dolores y sufrimientos 
ya que está muy guardado 
en el silencio de todas las sonrisas 
y grita 
pero no es escuchado 
ya que sus gritos 
se quedan en el alma 
con la esperanza 
de no ser descubiertos.

Secreto oculto, 
es el que tú y yo llevamos por dentro 
con el anhelo de esperar el día, 
el momento, 
en que juntos estaremos,
 es algo más que una espera, 
es saber que compartiremos la vida,
 es tener la ilusión, 
cada día, 
de sentirte junto a mí.

Secreto oculto,
 sin tristezas ni llantos, 
nos sentimos amados,
 juntos y abrazados, 
¡qué más pedir a la vida!, 
y el tiempo que es río 
que huye 
nos conduce a hallarnos 
en las sombras de un remoto venir.

La eternidad es el lar 
que al fin hemos de habitar, 
aún en un secreto oculto 
y misterioso
 pero unidos para siempre, 
sin temor 
a la vida y a la muerte.

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