Incomprensión,
tú no sabes quién soy,
ni
sabes tampoco mis pensamientos más íntimos,
ni
mi yo interior,
ni
mi amor por ti.
No
me comprendes,
sólo
ves mi imagen virtual,
no
lo que despertaste en mi alma,
por
admirarte al saber de tu sapiencia
y
el amor de por vida a todos los que te rodean.
La
tarde se ahoga en el fuego dilatado,
como
se abrazan mis ansias sobre la nada
que
me da tu incomprensión.
Sé
que tú me encontrarás en el horizonte lejano y distante,
me
reconocerás por la pureza de mi alma
y
del gran amor hacia ti
que
me envuelve como un capullo de tul invisible.
Compréndeme
para que no me consuma en mis temblores,
Ni
consuman mis gritos buscándote por doquier.
Cuando
mi voz con sus tibios murmullos de amor,
nos
encienda,
ni
en el ancho viento acerque renovados suspiros
a
tu perplejidad,
que
no siente de donde llegan en forma fugases y breves
a
tu alma,
esas
desconocidas formas de amar.
Incomprensión,
tú no sabes cuándo llegaré a tu vida,
pero
sin conocerme aguárdame,
que
con fervores estivales recuperaré las huellas de mi aliento
y
resolveré en cánticos brutales
el
fuego que me sirve de sustento.
Quiero
acercarme a ti para encender tu piel
con
mis besos almizcleros de miel y jengibre,
para
que ardan en tus labios
y
me busques en la distancia deseándome desde la lejanía.
Tú
al fin me vas a llamar desde tu pecho,
desde
tus labios,
desde
tus palabras encendidas,
desde
tu encendida materia,
ojos,
voz,
bravura,
que
en ti llevas.
Incomprensión,
deseo ardiente de que me mires,
me
busques,
me
abraces,
me
beses,
desde
el columpio lirico del son de tu vida y la mía.
Y
así cantará la gloria de la luz del día,
con
mística y ardiente inspiración,
y
escucharemos juntos las notas milagrosas,
transfigurando
el mundo en un vergel en donde la ilusión
vive
en un inmortal laurel.
“Me encontrarás un día
seré pasión en polvo de cenizas
y tendrás que amarme con tus besos
redentores”

No hay comentarios:
Publicar un comentario