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martes, 4 de febrero de 2020

Incomprensión




Incomprensión, tú no sabes quién soy,
ni sabes tampoco mis pensamientos más íntimos,
ni mi yo interior,
ni mi amor por ti.
No me comprendes,
sólo ves mi imagen virtual,
no lo que despertaste en mi alma,
por admirarte al saber de tu sapiencia
y el amor de por vida a todos los que te rodean.
La tarde se ahoga en el fuego dilatado,
como se abrazan mis ansias sobre la nada
que me da tu incomprensión.
Sé que tú me encontrarás en el horizonte lejano y distante,
me reconocerás por la pureza de mi alma
y del gran amor hacia ti
que me envuelve como un capullo de tul invisible.
Compréndeme para que no me consuma en mis temblores,
Ni consuman mis gritos buscándote por doquier.
Cuando mi voz con sus tibios murmullos de amor,
nos encienda,
ni en el ancho viento acerque renovados suspiros
a tu perplejidad,
que no siente de donde llegan en forma fugases y breves
a tu alma,
esas desconocidas formas de amar.
Incomprensión, tú no sabes cuándo llegaré a tu vida,
pero sin conocerme aguárdame,
que con fervores estivales recuperaré las huellas de mi aliento
y resolveré en cánticos brutales
el fuego que me sirve de sustento.
Quiero acercarme a ti para encender tu piel
con mis besos almizcleros de miel y jengibre,
para que ardan en tus labios
y me busques en la distancia deseándome desde la lejanía.
Tú al fin me vas a llamar desde tu pecho,
desde tus labios,
desde tus palabras encendidas,
desde tu encendida materia,
ojos,
voz,
bravura,
que en ti llevas.
Incomprensión, deseo ardiente de que me mires,
me busques,
me abraces,
me beses,
desde el columpio lirico del son de tu vida y la mía.
Y así cantará la gloria de la luz del día,
con mística y ardiente inspiración,
y escucharemos juntos las notas milagrosas,
transfigurando el mundo en un vergel en donde la ilusión
vive en un inmortal laurel.
“Me encontrarás un día
seré pasión en polvo de cenizas
y tendrás que amarme con tus besos redentores”





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