Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 28 de febrero de 2012
Conmigo Misma
Aquí estoy, lejos de mi lar, frente al mar, conmigo misma, sintiendo la esencia de mi ser en mi espíritu que flota sobre las olas entre nubes que se confunden allá lejos en el horizonte sin fin.
Conmigo misma, percibiendo aromas, murmullos, pensamientos divagantes que llegan del mas allá.
¡Sensación de ser dos voces que vibran en mi interior azul unidos por lazos estrechos y entretejidos de recuerdo!
Vivir conmigo misma, ¡qué maravilla jubilosa de sentirse entera!, desnuda el alma, inocente y limpia como el mar intenso.
Soy la viajera que a solas conmigo misma busca esos instantes breves e intensos de felicidad, viaja con el corazón pleno de amor y las sombras de amores presentes y pasados.
Conmigo misma, me llegan despacio a intervalos breves, rumores de amor de quien me está buscando en este presente, en noches de espera.
Conmigo misma, canto sin tristezas ni penas, danzo y me sumerjo en el mar que me llama sin palabras, sólo con las olas que me llevan a sus arenas profundas.
Conmigo misma expreso en mi mundo interior la verdad tan difícil de encontrar con palabras, en frases y así puedo transmitir mis pensamientos en bellezas por fin llevadas a mi interior por mi mente y espíritu, aflorados en un tiempo sin tiempos.
Conmigo misma, la luz me inunda, me fundo en mí, en mi recinto sin misterios, sin falsedades, sin subterfugios, y hallo el lugar donde mi alma en paz canta y danza horas, ligera y desnuda, sin testigos, ni pesares.
Conmigo misma, en mi soledad, no sola, voy bordando una red de recuerdos de vida en forma de sonetos, rimas, estrofas, que envuelven el amor que tengo para dar y que en minutos preciosos logro volcar en poemas de amor en páginas que vuelan vacilantes con el viento.
¿Porqué milagro aparecen esas poesías nacidas de la nada, cuando estoy conmigo misma?
¿Cuál es la razón de estos despertares que me inundan de felicidad y dan amor a mi alma?
Benditos momentos de inspiración cuando la vida, canta, ríe, llora y nos hace estremecer en estos instantes de placer y paz.
Dime tú…
Dime tú…
¿Cómo no quererte, si te
pienso todo el día?
¿Cómo no añorarte, si te
quiero junto a mí?
¿Cómo no buscarte, si sin
conocerte bien me haces falta?
¿Cómo no soñarte, si te
acaricio hasta en sueños?
¿Cómo no sentirme
perdida, si hay veces que me dejas en la nada?
¿Cómo no querer
acariciarte, si la brisa siempre lo hace?
¿Cómo no enamorarme, dime
cómo si he depositado mi fe en ti?
Fue tan poco el tiempo
para amarte que parece no hubiera sucedido. Pero está aquí, mi corazón herido,
sufriendo sólo al recordarte.
¡Qué triste, cruel
condena! buscaré refugio en el olvido.
El olvido tarda,
lentamente, pero llega y el corazón parece conformarse, en el fondo del alma
una voz clama, más no hay corazón donde abrigarse.
Dime tú que puedo hacer
si quiero quererte y sólo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi
mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón, quiero alejarme pero estás en
mí.
Dime tú cómo hago para
vivir si te necesito, a ti, como el día necesita la noche para descansar.
Dime tú… te escucho y
suspiro con todos mis sentidos, ¡te amo! ven y ¡búscame ya!
Cuando estoy triste
pienso en ti porque recuerdo todos los momentos que pasé contigo.
Cuando quiero que alguien
me escuche, pienso en ti porque recuerdo todo lo que me escuchaste decir.
Cuando quiero abrazar,
pienso porque recuerdo todos nuestros abrazos.
Pero ahora que tú no
estás conmigo pienso mucho en ti, sólo me pregunto algo: dime tú, ¿qué piensas
de mí?
El día menos pensado te
llevaré al cielo, dormirás en una cometa, bailarás en una nube y cubriré todo
tu cuerpo con sonido de trompeta.
Una noche pensando en ti,
mis ojos se humedecieron y entonces comprendí lo mucho que te quiero.
El día menos pensado te
raptaré un instante y te llevaré muy lejos donde nadie te encuentre, donde
nadie te descubra, donde nadie lo sepa.
Dime tú amor, un día no
sabrás como ni cuando te besaré profundamente, soñarás con ese día, esperarás
que en la mañana te ame eternamente.
Tengo miedo de verte,
necesidad de verte, esperanza de verte, desazones de verte. Tengo ganas de
hallarte, preocupación de hallarte, certidumbre de hallarte, pobres dudas de
hallarte.
Tengo ganas de oírte,
alegrías de oírte y temores de oírte.
Dime tú, ¿piensas en mí?
Revelaciones
Revelaciones son tus cartas de amor, cuando me miras mis ojos son llaves, el muro tiene secretos, mi temor, palabras y poemas.
En la noche sueño en estar a tu lado, las palabras son claves, son llaves para que nuestros cuerpos sean siempre un amado espacio de revelaciones.
Revelaciones, solamente en la noche las escribo en mis poemas, he pedido, he perdido el amor único y esperado, como en alegrías y pesares de naufragio de letras.
He implorado tanto, desde el fondo de los fondos de mi escritura, en ceremonias de días y semanas, buscando que tu amor se despertara y me encontrara.
Revelaciones del hoy y del mañana entre las cenizas del alba te veré llegar a mí entre pétalos de flores y sonrisas tiernas y calladas, entre hierbas invisibles con perfumes secos.
Revelaciones de las sombras de los días a venir, esperando siempre tu dulce llamado, entre luces de querer y cánticos de amor.
Revelaciones como voces cantando que van vestidas de pájaros, llevando mis poemas a los confines del mundo.
Revelaciones de quien salta en el vacío, de estrella en estrella, de quien ama el viento y tiene la memoria iluminada, galería donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá. No es verdad que no vendrá.
Revelaciones de un corazón misterioso que en el umbral de mi mirada, espera, ahora, la dulce presencia del ser amado, no la cornisa de la niebla, sí en el cielo azul, diáfano y puro, despertando la flor que se abre al viento.
Revelaciones de poemas que no digo sin explicar con palabras de este mundo el amor que late profundo en lo hondo de mi ser.
En la noche sueño en estar a tu lado, las palabras son claves, son llaves para que nuestros cuerpos sean siempre un amado espacio de revelaciones.
Revelaciones, solamente en la noche las escribo en mis poemas, he pedido, he perdido el amor único y esperado, como en alegrías y pesares de naufragio de letras.
He implorado tanto, desde el fondo de los fondos de mi escritura, en ceremonias de días y semanas, buscando que tu amor se despertara y me encontrara.
Revelaciones del hoy y del mañana entre las cenizas del alba te veré llegar a mí entre pétalos de flores y sonrisas tiernas y calladas, entre hierbas invisibles con perfumes secos.
Revelaciones de las sombras de los días a venir, esperando siempre tu dulce llamado, entre luces de querer y cánticos de amor.
Revelaciones como voces cantando que van vestidas de pájaros, llevando mis poemas a los confines del mundo.
Revelaciones de quien salta en el vacío, de estrella en estrella, de quien ama el viento y tiene la memoria iluminada, galería donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá. No es verdad que no vendrá.
Revelaciones de un corazón misterioso que en el umbral de mi mirada, espera, ahora, la dulce presencia del ser amado, no la cornisa de la niebla, sí en el cielo azul, diáfano y puro, despertando la flor que se abre al viento.
Revelaciones de poemas que no digo sin explicar con palabras de este mundo el amor que late profundo en lo hondo de mi ser.
Estas son las palabras
Estas son las palabras que quiero decirte y no sé si te
llegan, no sé si las percibes, te las
trasmito despacito, en secreto, en murmullos dulces, en levísimas frases que
necesito que escuches.
¡Te quiero! Mi corazón entristecido vibra en sólo pensar en
ti y en el espacio del existir medido por la luz del alba hasta el crepúsculo
que busco para sentirte cerca de mí, con las manos entrelazadas y entre
emocionados versos nuestras almas se acercan.
Estas son las palabras que bajo el gran cielo azul, me
hicieron temblar.
Aceleradamente aumentan mis deseos de estar a tu lado y en
los encantos de la noche cuando se movilizan las brisas tiernas, entre vergeles
súbitos y celestes luceros, mis palabras van hacia ti dibujando con belleza
fácil tiernas palabras de amor.
Ven a mis brazos, vuelca en mí la felicidad deseada que
cumpla su misión de fuego puro.
Tú y yo abrazados sin movernos, alcanzamos así los
indispensables momentos felices que dan
al existir instantes inolvidables.
Estas son las palabras, las que surgieron del silencio, las
que trasmito a través de estos versos, ven y búscame y bajo la luz de la luna
sonreiremos a la vida impaciente para que nuestro amor nos envuelva.
Nuestras vidas surgen en el universo con todo nuestro cuerpo
y se expresan con nuestros sentimientos en cada abrazo, en cada beso.
Estas son las palabras que como ideas turbadoras, como
enigmas sin claves, llegan de pronto al númen ignoto y es cuando los ríos en
tropel brotan y las verdes colinas ondulan.
Ten presente que te busco y ansío mirarte frente a frente,
ese es mi deseo y como en un vuelo transparente que de astro en astro va con un
mensaje de paz, amor y ventura, mi voz te busca con el viento, como si al borde
de tu oído hablara entre ondas de ríos, clara y serena y con los susurros de
tus bosques llena.
Estas son las palabras, no las olvides, en nuestras manos sensibles
tiemblan la gran liberación, felicidad hallada allí en el seno del mundo pleno
de ansias nuevas y arrolladoras fuerzas que nos unen para no separarnos.
¡Ven a mí!
Chispazos de recuerdos
Chispazos de recuerdos, vienen desde el ayer cercano, uniéndome a ti, apareciendo con tu voz susurrante que endulzó mi vida y que apretándome el corazón al derribar mis murallas tantas veces levantadas para no sufrir ni ser herida.
Chispazos de recuerdos, que como diálogos de nuestras almas en miradas atentas, sorprendidas, milagrosas, sorpresivas, consuelos y bálsamos que nos unen en una alianza continua, permanente, constante, sentida.
Chispazos de recuerdos, de carcajadas frescas que repercuten en mi memoria que dormida quedó desde que nos alejamos.
Te pienso, te respiro, te extraño y hasta siento la caricia del alma que tu mi amado una vez allí dejaste.
Chispazos de recuerdos que invaden mi mundo viviendo otra vez hora tras hora la dichosa vida de ilusión y pasión que me hará esperar siempre ese amor vivido.
No existe brevedad en el tiempo del amor cuando es recordado ya que fueron y seguirán siendo momentos únicos e irrepetibles.
Chispazos de recuerdos que dejaron en palabras escritas en las madrugadas cuando te pienso poemas hilados en pensamientos entrelazados.
Chispazos de recuerdos que como relámpagos en el aire en una tierra prometida colma mi memoria que se inunda de ausencia.
Pasan por mis ojos calles lluviosas que recorrimos juntos, labios que se besaron con pasión, voces que se colgaron de mis letras.
Chispazos de recuerdos que atesoraré por siempre desnudando mi alma para no olvidarlos.
Hoy, tal vez, sólo escuches en mis nostalgias solitarias y plenas todas las letras de mis frases de amor que atrás quedaron entre colores y risas.
Chispazos de recuerdos, siento en cada poro de mi piel tus caricias suaves y hoy empecé a llorar por fin y a cubrirme de entera soledad.
No existen los adioses ni las despedidas, no se pueden romper en mil azogues de plata lo vivido intensamente. Chispazos de recuerdos del tiempo vivido no perdido en horizontes lejanos, sí sentidos para siempre, uniéndonos en una verdad imperecedera que será nuestra luz y nuestra guía en esta vida donde lentamente caminando por apartados senderos nos seguiremos amando hasta convertirnos en el mundo de dos.
Embriágame con tu mirada
Embriágame con tu mirada, dame la fascinación de reflejarme en tus ojos de miel, necesito tus palabras de amor. ¡Ámame!.
Sólo se necesitan miradas, caricias, suspiros para que las emociones se eleven hasta horizontes lejanos y el amor nos conduzca como dos seres únicos que vuelan al orbe infinito.
Embriágame con tu mirada, llévame al mundo que por doquier lucen los verdes, los rojos, los azules y el aire revolotea tibio, alegre, donde renace la vida clamando amor y temblando de emociones, a alas tendidas, reclamando un sitio para reposar y anidar, amor de ojos, de bocas, de manos, de alas y de vuelos.
Embriágame con tu mirada, enfrentemos juntos la naturaleza y la vida, las promesas y la realidad.
Llévame bajo tus alas, detrás del perfume de algún cielo y que esta felicidad soñada me acune temblando de emoción por tu mirada tierna y apasionada.
Embriágame con tu mirada, que como cegadora luz que nos rodea mis ojos son los que te miran para saber quienes éramos tú y yo: la luz de dos.
De dos, porque mis ojos embriagados por los tuyos sólo pueden verte a ti.
Ni recuerdos nos unen, ni promesas, lo que nos enlaza sólo entre dos, únicos dos, tú para que yo te mire y yo mirándote vivir podamos ver esa luz.
Que nuestro amor se encuentre en un lecho de rosas, sin heridas ni sufrimientos, ni dolores y si aparece la pena, sólo lo haga con aroma a conquista, un olor a gloria.
Embriágame con tu mirada, déjame sentir la paz en tu interior, manos llenas de amor, riqueza en tus letras cuando se oyen en el aire, aire que fluye llegando a mis oídos como notas tocadas en un piano que se sienten en el alma colmada de paz y amor.
Felicidad y alegría cada vez que en mis ojos tu mirada se aposenta.
Embriágame con tu mirada y como una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío.
Vida, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo y en un canto arrepentido vigía detrás de mis poemas, mirarme en tus ojos, sin miedos, para hacer de mí la ofrenda, el ramo que el viento abandona en el umbral.
Sólo se necesitan miradas, caricias, suspiros para que las emociones se eleven hasta horizontes lejanos y el amor nos conduzca como dos seres únicos que vuelan al orbe infinito.
Embriágame con tu mirada, llévame al mundo que por doquier lucen los verdes, los rojos, los azules y el aire revolotea tibio, alegre, donde renace la vida clamando amor y temblando de emociones, a alas tendidas, reclamando un sitio para reposar y anidar, amor de ojos, de bocas, de manos, de alas y de vuelos.
Embriágame con tu mirada, enfrentemos juntos la naturaleza y la vida, las promesas y la realidad.
Llévame bajo tus alas, detrás del perfume de algún cielo y que esta felicidad soñada me acune temblando de emoción por tu mirada tierna y apasionada.
Embriágame con tu mirada, que como cegadora luz que nos rodea mis ojos son los que te miran para saber quienes éramos tú y yo: la luz de dos.
De dos, porque mis ojos embriagados por los tuyos sólo pueden verte a ti.
Ni recuerdos nos unen, ni promesas, lo que nos enlaza sólo entre dos, únicos dos, tú para que yo te mire y yo mirándote vivir podamos ver esa luz.
Que nuestro amor se encuentre en un lecho de rosas, sin heridas ni sufrimientos, ni dolores y si aparece la pena, sólo lo haga con aroma a conquista, un olor a gloria.
Embriágame con tu mirada, déjame sentir la paz en tu interior, manos llenas de amor, riqueza en tus letras cuando se oyen en el aire, aire que fluye llegando a mis oídos como notas tocadas en un piano que se sienten en el alma colmada de paz y amor.
Felicidad y alegría cada vez que en mis ojos tu mirada se aposenta.
Embriágame con tu mirada y como una flor no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío.
Vida, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo y en un canto arrepentido vigía detrás de mis poemas, mirarme en tus ojos, sin miedos, para hacer de mí la ofrenda, el ramo que el viento abandona en el umbral.
Susurros
Susurros, leves, misteriosos, acariciantes, que llegan a lo profundo de mi alma.
¿Qué trasmiten? ¿Por qué aparecieron en mi vida?
Me inspiran ansias de que estén siempre cerca aunque en mi mundo interior llegan palabras sin sentido, sí con sentimientos de amor.
Susurros, apenas audibles, sus colores brillantes iluminan mi mente, los necesito, son parte de mí, me estremecen, me acarician por dentro, me hacen cosquillas y mi corazón late más aprisa.
Murmullos sinceros que inspiran instantes de felicidad, puros y mágicos, no existe el tiempo ni la distancia.
Susurros que como bocanadas de aire diáfano penetran en mi cuerpo, se traslucen en mi piel, en mi sonrisa espontánea y única.
Son como gota a gota que caen bajo un sol radiante iluminando ampliamente y con rítmicos latidos mi corazón de agua y miel.
Musitas a mi oído como si estuvieras escondido detrás de mí, entre sombras claras y crepúsculos ardientes. Susurros encantados como temblores de alas que me buscan y se posan despacio, muy despacio en mi espíritu.
Y entre esos balbuceos de siempre, en tiempos sorpresivos, constantes, lentos, a veces dadores de armonía, a veces dispensadores de amores pero nunca los mismos. Me hacen estremecer entre músicas de cascabeles y cristales como pájaros colgados, con olores inefables, frutales, a uvas cortadas o a café recién molido.
Susurros inquietos, a veces suaves, a veces calmos pero siempre con un mensaje de amor, como una caricia que me lleva a esperarlos con ansias de besos, ternuras.
Rumorean cerca de mí, me llegan como de lejos, como viento entre tallos de mimbre o entre nenúfares flotando en el agua, me cercan, me rodean, bordan en mi interior cuartetas que sólo yo podré escuchar.
Susurros dulces, ¡no se detengan! cual extrañas partituras contrapuntean en mi alma deseos inconfesables, íntimos, muy íntimos y río de felicidad cuando oigo su mágica brisa en las madrugadas albas de mis despertares ansiosos de tenerlos cerca de mí.
Son los susurros de amor que me inspiran a volcar en mi poesía todo lo que siento siempre, desde lejos, siempre desde cerca.
Líricas de respiración como notas azules en mi corazón, melodías que resbalan en mi sangre como visiones de ti que se posan en una mirada fija en la vida de dos muy nuestra.
¿Qué trasmiten? ¿Por qué aparecieron en mi vida?
Me inspiran ansias de que estén siempre cerca aunque en mi mundo interior llegan palabras sin sentido, sí con sentimientos de amor.
Susurros, apenas audibles, sus colores brillantes iluminan mi mente, los necesito, son parte de mí, me estremecen, me acarician por dentro, me hacen cosquillas y mi corazón late más aprisa.
Murmullos sinceros que inspiran instantes de felicidad, puros y mágicos, no existe el tiempo ni la distancia.
Susurros que como bocanadas de aire diáfano penetran en mi cuerpo, se traslucen en mi piel, en mi sonrisa espontánea y única.
Son como gota a gota que caen bajo un sol radiante iluminando ampliamente y con rítmicos latidos mi corazón de agua y miel.
Musitas a mi oído como si estuvieras escondido detrás de mí, entre sombras claras y crepúsculos ardientes. Susurros encantados como temblores de alas que me buscan y se posan despacio, muy despacio en mi espíritu.
Y entre esos balbuceos de siempre, en tiempos sorpresivos, constantes, lentos, a veces dadores de armonía, a veces dispensadores de amores pero nunca los mismos. Me hacen estremecer entre músicas de cascabeles y cristales como pájaros colgados, con olores inefables, frutales, a uvas cortadas o a café recién molido.
Susurros inquietos, a veces suaves, a veces calmos pero siempre con un mensaje de amor, como una caricia que me lleva a esperarlos con ansias de besos, ternuras.
Rumorean cerca de mí, me llegan como de lejos, como viento entre tallos de mimbre o entre nenúfares flotando en el agua, me cercan, me rodean, bordan en mi interior cuartetas que sólo yo podré escuchar.
Susurros dulces, ¡no se detengan! cual extrañas partituras contrapuntean en mi alma deseos inconfesables, íntimos, muy íntimos y río de felicidad cuando oigo su mágica brisa en las madrugadas albas de mis despertares ansiosos de tenerlos cerca de mí.
Son los susurros de amor que me inspiran a volcar en mi poesía todo lo que siento siempre, desde lejos, siempre desde cerca.
Líricas de respiración como notas azules en mi corazón, melodías que resbalan en mi sangre como visiones de ti que se posan en una mirada fija en la vida de dos muy nuestra.
Somos prisioneros
Somos prisioneros y te siento y miro lejanas mis palabras, más que mías son tuyas y de mis manos surgen los poemas de amor que tú inspiras.
Llenas mi alma toda de sortilegios mágicos y poéticos y quiero que las oigas, que te lleguen proféticamente puras porque voy tejiendo con todos los poemas un collar infinito para que te envuelva y no te alejes nunca más de mí.
Todo hace el amor en este enmudecer de dos, me habías prometido un silencio como un fuego, una casa del silencio y de pronto el templo es un cerco de amor y la luz una lluvia de estrellas.
Tensas las fuerzas vírgenes, dormidas en el ser y así la dicha se anuncia en ansia ardiente, inminencia galopante uniéndonos en este alejamiento sin miedo, franqueándonos su paso a lo imposible.
Somos prisioneros de cascadas de sonrisas, tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores.
Sólo tú a mi lado suspendes con tu voz mis suspiros y en nuestro suave tiempo imaginario rumorean corazones de agua.
Llenas mi alma toda de sortilegios mágicos y poéticos y quiero que las oigas, que te lleguen proféticamente puras porque voy tejiendo con todos los poemas un collar infinito para que te envuelva y no te alejes nunca más de mí.
Todo hace el amor en este enmudecer de dos, me habías prometido un silencio como un fuego, una casa del silencio y de pronto el templo es un cerco de amor y la luz una lluvia de estrellas.
Tensas las fuerzas vírgenes, dormidas en el ser y así la dicha se anuncia en ansia ardiente, inminencia galopante uniéndonos en este alejamiento sin miedo, franqueándonos su paso a lo imposible.
Somos prisioneros de cascadas de sonrisas, tu nombre llueve en mi piel como una cadena de flores.
Sólo tú a mi lado suspendes con tu voz mis suspiros y en nuestro suave tiempo imaginario rumorean corazones de agua.
Después de ...
Después de haber
sido tuya, de haber estado entre tus brazos, de haber saboreado la miel de tus
labios, te fuiste y me he quedado sola.
Sin ti ya no es
lo mismo mis prosas poéticas, mis frases de amor, se diluyen en papeles
desteñidos por la tristeza del tiempo.
Después de haber
vivido sobrevolando en el azul cielo por la dicha de amarte, ahora soy tan
solo, una sobreviviente del tiempo sordomudo en una eterna y condenada búsqueda
que aplaque esta sed clavada en mi corazón.
Después de dejar
estelas de amor por doquier, ahora me deslizo, resbalando de a poco sin dejar
ni siquiera posadas, buscando las huellas y el recuerdo de lo que ya fue en ese
minuto tan próximo o en el ayer de ayeres o en el borde mismo del ya del jamás.
Después de que
ya el amor en vilo se fue, no tiene donde pisarte y mi corazón como un gran
hueco vacío guarda tan solo un beso, el último, el que nos dimos bajo las
estrellas.
Nuestro amor, ya
remoto, quedó suspendido en gotas de agua, en nubes de algodón, en campos de
amapolas mustias de tristezas.
Después de que los
recuerdos sean olvidos en los fondos del tiempo, esperaré con ansias y anhelos
otra imagen, otra voz, otro amor que me ame ciertamente.
Y así ser libre,
querer lo que me es querido oscilando los imposibles trémulos como cañas de bambú
en las orillas del agua, después del sufrimiento viene la paz, las heridas se
cierran y las espinas que se clavaban rectas en mi pecho, desaparecen, como el
caudal sereno de un río palpitante.
Triunfo gozoso
del nuevo amor que no se nos niega, con besos, auroras, mañanas aquí en el agua
segura que canta los imposibles
posibles, de onda en onda las promesas de las dichas desatadas.
Después de que
el mundo se me había pagado en forma pasajera, llegó por fin el amor esperado,
está al alcance del querer, cerquísimo como está el ser amado cuando está
soñando a nuestro lado.
Sola con mis recuerdos
Voy por la vida sola con mis recuerdos, ya que
tú desapareciste…
la luz intermitente que tu corazón me daba se
apagó de golpe y quedaron solos mis suspiros envolventes clamando por tu presencia toda.
Sola con mis recuerdos ya que un vuelco ajeno, te borró de mi espacio
y así tu ausencia me llevó a un recuerdo grave e imborrable.
Sola con mis recuerdos, con mis guiones de
vida, fluyeron los poemas de amor, con palabras suaves, que tú encontrarás en
un libro que ya habrás olvidado.
Sola
con mis recuerdos, revivo los recuerdos de este amor frustrado y son los
versos que escribo hora tras hora por motivos que nadie jamás podrá decir que
sabe pero que tú, mi musa del amor,
siempre me has inspirado.
Sola con mis recuerdos vuelvo del ayer, hasta el hoy y voy hacia el
mañana tras el camino cierto que yo buscaba y a la aventura me entrego con nuevos
bríos, sin desapegos, sin verdades a medias y sin heridas en mi pecho abiertas.
Sola con mis recuerdos voy hacia la paz total,
rodeada de voces de aliento y de sentimientos cálidos y sentidos a buscar
palabras claras que como el arco de los cielos luces dispara hasta mis ojos y
pueda escribir con pasión, sones y sortilegios no usados,
el amor que se anida en mis recuerdos toda en emocionados
versos que aparecen en cada instante de día o de noche.
Sola con mis recuerdos sin memoria perdida voy
a lugares recónditos y secretos en pos de la armonía que navega en un mar de
nuevas dulzuras y amores que despiertan mis sentidos que adormecidos estaban.
Sola con mis recuerdos plena de ternuras en
todos los instantes, liberada de ataduras y lazos de pasiones aparentes, viene
hacia mí un nuevo amor con mimos y caricias como un leve hilo que de la noche
avanza, a buscarme para estar a mi lado y compartir con dichas y dulzuras todos
los momentos que la vida nos depare…