Desde el fondo de mi alma escribo para ti, mi amado amante,
siento fluir mis versos, mis frases, mis estrofas al pensar en ti, es un canto
que perfuma y ese perfume canta todo el amor de mis sueños. Cada estrofa es una
nube y para flotar en ella hay que tener luz de estrellas y corazón de querube.
Desde el fondo de mi alma tu sensualidad que me llega sin
tocarme me despierta como gotas de rocío al amanecer.
La inspiración más pura, fluye para escribir ideas, frases,
palabras, dando vuelo a mi todo.
Algunas estrofas que aparecen en esas hojas en blanco hacen
que mi corazón se asombre, las quiero por audaces porque sé que en mis anhelos
hay horizontes para los mundos y los cielos.
Desde el fondo de mi alma surgen los versos fugaces,
cubiertos de diseños en las puntas de las olas alumbrando mis intentos entre
curvas, más curvas, se inician dibujando mis anhelantes ideas. Desde el fondo
de mi alma, los monosílabos van diciendo en la arena sin huella, más, más, más,
más y el propósito se dibuja en prosas poéticas.
Los deseos de hacerte llegar mis versos convocan desde las
honduras, descienden del firmamento, luces, sombras, brisas, vientos, cristales
que son espumas surtidoras de amores y de palabras.
Como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos, van
cayendo de a poco en hojas sin estrenar, hojas de la orilla que se acercan con
el seno de las olas, tiernas, llegan tibias al papel al gran taller del gozo,
feliz, de hacértelos llegar a ti, mi amado amante.
Desde el fondo de mi alma, tan blanco como la espuma trabaja
mi pensamiento, bosquejando entre haces de luces, entre resplandecientes
afanes, los versos de amor que velando están en puro juego en un ardoroso
buscar la plenitud del acierto.
Desde el fondo de mi alma, te busco a ti, mi inspiración.
¿Dónde vives, solitaria misteriosa?
Por hallarte mi alma no reposa, vuela y vuela bajo el cielo
y sobre el mar.
Y tan solo como un sueño que se esfuma ve un revuelo de tu
clámide en la espuma, ve en los astros tu dulcísimo mirar.
Pálidamente y en secreto los versos responden y aparecen
desde lejanías o de frondas donde se habían guarecido y en las estrofas van los
sones brotando como pasos de visiones que conmigo los estuvieron buscando.