Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 6 de marzo de 2013
Ecos de besos no dados
Ecos de besos no dados,
resuenan en mi alma como alas rotas de
aflicción y deseos reprimidos, esos instantes que no se olvidan, tan vacíos,
devueltos por las sombras, tan vacíos, rechazados por el tiempo.
Ecos de besos no dados,
ese instante que pudo ser tierno y pleno de gozo, pasó despacio por mi lado y
mi cuerpo desnudo, desnudo de sangre de alas, sin ojos para recordarte, sin
labios para recoger el zumo de tus mieles, se perdió en el canto de los helados
campanarios.
Los suspiros del mar me
humedecieron las únicas palabras y los besos no dados por los que vale vivir.
Ecos de besos no dados,
fue tan solo un instante breve de la nada acurrucado en una eterna espera en la
cueva del destino, sin manos para decir nunca, sin labios para besar los tuyos.
Ecos de besos no dados,
como dueños del silencio, son como una tribu de palabras mutiladas y de
tibiezas no recibidas, se elevan entre montañas hacia las nubes, lejos, muy
lejos, en una partición de sol en pequeños soles negros.
Hay en la espera del
beso un rumor a lilas rompiéndose en la lluvia gris del alba.
Ecos de besos no dados,
soy como una viajera, mujer poeta, que ha dejado su cuerpo junto a la luz y ha
cantado la tristeza de lo que nace.
Mi alma sin tus besos se
estremece toda, volcándose en la madre de las tinieblas.
Entre hilo e hilo de su
tejido de espera encierra el anhelo del beso no dado, guardado como tesoro en
el mundo para mí perdido entero sin ti.
Ecos de besos no dados
que pasarán entre el frío, el viento, la lluvia, el trueno, resonando por un
minuto de vida breve en los confines del mundo, danzando como palabras de amor
en paraísos no encontrados, que saltan de estrella a estrella, de sombra en
sombra.
Voy por galerías donde
vagan los besos que no encuentran mis labios, esperándolos, sabiendo que no
llegarán a mí.
Todo sonido en eco tuyo
me lo convierte el alma que te espera y ahora en esta hora inocente me siento
en el umbral de mi mirada como sonámbula en una cornisa de niebla esperando
despertar como flor que se abre al viento en un camino de espejos donde los
besos son dados como encantamiento creciendo solos en la noche pálida,
enlazando fuegos de silencio, ingenios en espejos de triste transparencia.
El arte de amar
El
arte de amar consiste en vivir y el arte de vivir consiste en amar.
Cuando
la palabra brota refulgente del corazón trae suspiros hondos cuando florece, es
cuando en los ojos nace la estación en que las pupilas se iluminan de amor.
Nacen
de mi alma versos y estrofas, formando caricias en mis manos y enamorada,
fascinada totalmente hago del amor un sublime placer.
Siento
que mi corazón me exhorta a actuar como su emisario y mi voz te susurra
dulcemente mis sentimientos cándidos en la luna frágil de la tarde nuestra.
Sin
hablar, en un silencio distante, nuestros labios temblorosos de tentación
sentían los latidos en ansias verdes, azules, en ondas para rendirse en las
mieles de la pasión.
El
arte de amar nos eleva a la cima más alta del más allá, al momento tan
perfecto, tan sin par, imposible en lo mejor del placer de estar tú y yo
juntos.
La
esencia del amor está en los ideales de la paciencia entrelazando mieles,
pasiones intactas como tejidos de hilos.
Es
un don, un diseño ideal, meditando juntos aprendemos a amarnos más.
El
arte de amar es saber proteger y cuidar esa ilusión nacida sin saber por qué,
frágil y perfumada sin atrevernos a tocarla por miedo a que desaparezca en la
nada.
Amar
es una mirada que se enciende, una voz que penetra, una necesidad de caricias,
un mundo de dulzura, una sed de ternura, es cantar y bailar, respirar y sentir,
abrazar y mecer.
Mirar
juntos esa puesta de sol, escuchar el murmullo de las olas, volar alto en el
cielo mecidos por el suave viento.
El
arte de amar es proteger la vida, vivir momentos únicos e inolvidables,
compartir alegrías y tristezas, luchar juntos siempre.
Quiero
llevarte en mis pensamientos y sentir tus brazos rodeándome cuando cierro los
ojos, diferenciar tu aroma y saber que eres tú quien está aquí a mi lado,
demostrándome que amar es un arte que llevamos siempre con nosotros pero que
tan solo desarrollamos cuando hallamos a ese ser mágico que nos arrebata una
ilusión para convertirla en realidad.
El
arte de amar es poder volar sin alas y sentir en el pecho perfumado con rosas y
calas, es abrir un fino abanico y desplegar sensaciones y perderle el miedo a
las emociones cuando los suspiros se vuelven canciones.
El
arte de amar es saber besar, acariciar y encender la pasión, es la gloria a
alcanzar y eso ¡amado mío!... eso… eso es celestial, en el cielo monosílabo de
ser dos queriendo vivir.
Incongruencias de la vida
Incongruencias
de la vida, nos golpean sin saber por qué, nos atrapan, nos deshacen cuerpo y
alma en pedazos de cristales rotos, rompiendo nuestro equilibrio interior.
Nuestro
corazón se rompe en absurdas e inadecuadas situaciones que de seres del
submundo aparecen para destrozarnos y hacer manar lágrimas de angustia por
nuestras mejillas haciéndonos sentir el vacío de la ausencia del amor.
Las
metáforas de la vida cambian, se presentan notas divagantes en las
conversaciones íntimas de nuestros corazones.
Incongruencias
de la vida, imprevistas, divagantes que entre signos y quejidos se nos
presentan sin sentido alguno en laberintos de emociones encontradas.
Aparecen
sin sentido ni causa como centellas de maldades, las desconocidas iras
soterradas que se yerguen frente a nuestras almas y quieren azuzarnos en
amarguras, polvo, sañas y sequías de espíritu.
Incongruencias
de la vida, despropósitos que como armas se alzan frente a nosotros en tiempos
lentísimos, en minutos rápidos y en nuestro interior nos defendemos atrapando
el sentimiento que nos hiere con puños, entre grumos de gritos.
Sucumbimos
al enojo y una gran incapacidad nos impide vislumbrar las nubes alumbrando la
tierra y el sol invernando de a poco.
Debo
ser indiferente, no desgastar la vida tan valiosa de vivir sin pesares ni
dolores, quedarme quieta, no desarmarme nunca.
Hablar,
pensar, llorar, gritar, ir, amar, vivir y morir entre risas, cantos, alegrías y
alborozos de amor.
Lozanía
de tocar el cielo entre limbos terrestres.
¿Cómo
he de ser feliz frente a la adversidad?
¿Quién
descifra la vida?
Incongruencias
impropias, frente a ellas el silencio absoluto, sí la búsqueda interminable de
poemas de amor ya conjugados que se van vertiendo de a poco entre mantos y
velos de tinieblas semioscuras en noches grises en papeles que ansiosos los
esperan.
Incongruencias
de la vida, la calma de nuestro espíritu limpia todo lo inadecuado, lo indebido
que nos hace sentir tristezas sin fin.
Volemos
muy alto escapándonos de los funestos recuerdos, remontémonos hacia horizontes
claros, diáfanos que nos conduzcan al olvido y poder amar sin límites ni miedos
ni temores en el lecho nupcial de algas
y flores iluminados por la luna que como nota errante se había extraviado en su
cantar.
Vivir la vida a pleno, soñar entre versos y cantos
y no dejarnos llevar por extravíos de otras mentes que sólo están en la
oscuridad absoluta.