Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 9 de marzo de 2013
Encuentro inesperado
Encuentro
inesperado, fortuito, sin esperanzas de que el amor único fuera el que se
acercaba, acechaba, con ímpetus de pasión y deseo.
Mi
alma se sintió acongojada, mi mente colmada de pensamientos incoherentes y
confusos.
¿Qué
sucedió en mi vida que el amor, el sentido, se fue y aparece otro, no deseado,
no esperado?
¿Por
qué amor no esperado, llegas sin avisar, sin decir nada, como ladrón por la
noche, con tan sólo ansias desesperadas de estar junto a mí con promesas de
hacer feliz a quien no puede impedir que entres?
Encuentro
inesperado, llegas arrasando con todos los sentimientos que están a tu lado
para después irte y dejar vacío mi corazón, tristeza en mi vida, gris y sin
ilusiones.
No
quiero más que llegues a tocar ni un dedo de mi cuerpo, ni a respirar a mi
lado, ni a sentir el palpitar de mi sangre corriendo por mi cuerpo.
Tú
no eres ni serás la luz de mi oscuridad, a pesar de tu tenacidad y paciencia
por serlo.
Encuentro
inesperado, no deseado, te quiero lejos de mí, muy lejos, que las distancias se
muevan como alas batientes, por detrás de mí, llevándote al horizonte de tu
vida, sin mí.
Vete
moviéndote con el viento en su susurrar, sosegado, a montes que su verdor,
sangra en el río.
Encuentro
inesperado, con el hombre que alguna vez formó parte de mi vida pero que un día
cualquiera, como todos los amantes abandonaron el sentimiento, se dijeron
adiós.
Él
encontró su camino, yo encontré un nuevo sentido a mi manera de construir mi
sendero.
No
hubo propuesta ni un acuerdo, todo se entregó a la nada, a lo inconcluso, sin
palabras, uno marcó una ruta, yo hablé con un suspiro.
¿Por
qué regresaste a mi vida?
No
quiero que ni roces mi cuerpo, ni me mires a los ojos, mi amor por ti se acabó,
sólo dejaste un zumbido en mi alma, palabras sin prefijos, vocablos
inentendibles, una dicción no percibida.
No
regreses más, vete más allá de la lejanía, sin distancia, que desaparezca mi
nombre recogido de tu boca que antes era el color en la música del viento.
Encuentro
inesperado, con sabor insípido y roces furtivos como dagas en mi pecho.
Necesito
salir corriendo, agitada, sudada en frío, huyendo de ti, el que me hizo sufrir,
desgarrando mi corazón.
Voy
hacia el camino a una libertad madura, con sabor a un amor de mariposas
frescas, hacia la luz, a saborear la paz en espera del verdadero amor.
Regálame tus secretos
Regálame
tus secretos, los que tienes escondidos allá, detrás de la esperanza.
Enséñame
los que tienes ocultos en la sombra de tu corazón, y yo te regalaré mi alma.
Concédeme
la luna, envuelta en tu sonrisa y los mimos tibios que florezcan de tus fuertes
manos despierten la esencia íntima de mi ser.
Regálame
tus secretos, los más íntimos, que como en un ritual te envuelves en ellos,
compartámoslo juntos aunque nos entretejan, consumiéndonos en temblores, en una
desgarradora verdad que nos ahoga.
Te
amo, perfil solo, nube gris, nimbo de olvido.
En
el misterio de tus miradas, bajo la tormenta oscura de palabras, en la tristeza
o puñal de cada beso hasta la ira o la melancolía, te sigo amando.
Regálame
tus secretos aunque no más el pequeño y yo te enviaré los míos, los que en el
recóndito de mi alma, te pertenecen y te los haré llegar como un relámpago
entre sueños de amaneceres, atravesando la aurora para que tú, los descifres en
el sueño del horizonte donde todo se olvida.
Y
si tú los quieres, irán hacia ti como un alarido gimiente y doloroso que llega
de tan hondo que han deshecho su quemante raudal, desfallecido antes que tu
alma lo sienta.
Regálame
tus secretos, así estarán unidos a los míos en nuestros corazones de agua y
miel, prisioneros de cascadas de sonrisas como cadenas de flores suspendidas en
nuestros suspiros, en nuestro tiempo imaginario donde rumorea una bandera de
rosas.
Regálame
tus secretos, los guardaré en mi cofre de tesoros ocultos con siete candados y
llaves que nadie encontrará, estarán conmigo comulgando en silencio el amor sin
límites que siento por ti.
Y
entre goces, placeres, caricias que desgarran, besos que dibujan nuestros
rostros temblorosos, nuestro amor nace, renace, en cada instante de nuestro
amanecer.
Regálame
tus secretos, los que no huyen a su guarida oscura, que trepan, sí, por las
paredes húmedas para llenar mi alma como en un juego de risas y tristezas
compartidas como canta el río, mojando las veredas y empedrados en la sed del silencio y el
anhelo.
Mis
palabras de amor, más que mías son tuyas y para que tú las oigas son como
cascabeles de cristales para tus manos suaves como la seda, van trepando
despacio, sin prisas en mi viejo dolor como las yedras de no tenerte.
Ahora,
conmigo, tú y tus susurros que van tiñendo con tu amor mis prosas porque todo
mi mundo interior lo ocupas tú, todo lo ocupas, fundiéndome en tu regazo con
tus secretos en mis labios.
Aroma de vergeles
Aromas
de vergeles, en prados florecidos de multicolores flores y de fragancias
exquisitas, allí quiero estar.
Ir
en busca del edén divino de belleza, para no volver nada o para volver inhibida
de fragancias de alelíes, rosas, azahares, azaleas, jazmines.
Tenderme
en los jardines y unida a las abejas oír y aprender el dúo que en la flor
recién abierta, el perfume y el color misteriosamente elevan.
Pasar
por rosaledas, contigo abrazada y que su aroma nos inunde en una nube de
esencia como emanaciones de amor recién florecido.
Aromas
de vergeles, de bosques umbríos que beben luz de las estrellas, dormitamos en
el silencio blanco de la luna llena o como en potros de llamas cabalgamos en
los cometas.
Pensativa
y calma en el vergel sumergida, surgen de mi corazón de poeta los versos de
amor para ti que un rojo sol prisionero encerrado, encuentra.
Quiero
volar contigo por todo el universo y regresar con las flores inmortales del
pénsil de la belleza.
Aromas
de vergeles que hacen nacer el ideal del poeta, el que está en el mundo
interior pleno de encanto.
Suelta
la flor su perfume, mas si una frase lo aspira, se evapora o se consume en las
cuerdas del violín.
Efluvios
de suspiros de amor en un intangible ensueño, donde lejana, la flor se esconde.
Aromas
de vergeles, donde la mujer poeta escribe lo que es en su fantasía, ave y flor,
mirlo y lavanda, pues viven sólo en la bruma que en la ilusión se levanta ese
canto que perfuma y ese perfume que canta.
Aromas
de vergeles, bálsamo de colores que nos inundan, los verdes más verdes, los
tornasolados ocres, los lacres de hojas marchitas nos inundan de amor
placentero, pleno de paz y belleza.
Tendida
en ese campo infinito entre amapolas y margaritas el aroma de la tierra húmeda
hiende mi alma necesitada de tu intenso amor.
¿Bajo
qué fronda te escondes? Ven y tiéndete a mi lado, el cielo nos acaricia, el
viento nos mece y las hierbas frescas nos acunan en su mullido lecho.
Aromas
de vergeles, en esta aurora placentera, entre mil estupendos follajes,
temblorosos de primavera, nuestro amor crece, se agiganta, entre sones de
música celestial y canto de pájaros.