Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
martes, 12 de marzo de 2013
Contigo soy feliz
Contigo soy feliz
(sueño día y noche con estar a tu lado y en mi
duermevela busco tu alma clara y abierta por caminos anchos y altos muros para
guardarlo, escondida sólo para mí).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(siempre me pregunto dónde estás, si tú no estás
ausente te siento conmigo, veo tu cuerpo alto que se termina voz como en humo
la llama, en el aire impalpable).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(me inspiras tropeles de versos que abren las alas
y vuelan levantando un tembloroso remolino de cadencias que nacen de mi amor
por ti, son frases nobles, cláusulas marmóreas, blancas que lentas pasan al
pensar en ti).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(el silencio nos une, el hondo que nos hace llegar
a lo profundo en nuestras almas quebrando surtidores delicados, en la tierra de
lluvia recién mojada llamándonos con su húmeda voz desde un mundo muy remoto a
otro mundo muy lejano siempre unidos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(cada amanecer flores acaban en rimas, versos que
empezaron tallos hasta el jardín más quedo va floreciendo por el amor insólito
que acomete por los altos riscos azules del aire).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(te siento tan cierto y mío, seguro que hoy, que
aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere tu abrazo, se gastarán tus
caricias en días y noches blandas y poco a poco te voy queriendo más, amor, no
quiero que te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre mis brazos).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(en nuestro lenguaje sutil cuando los cristales
duplican el blanco disco de marfil de la luna, nos unimos y nuestras voces
tiemblan plenas de ansiedad y muchas veces, misteriosas frases de amor vuelan
como visiones que se ocultan al llegar la aurora).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(sin querer, te quiero, el estar juntos… tiene
saber a poco, siempre que estoy a tu lado cada día quiero más de ti, eres mi
silencio azul en las etéreas alas que descienden por diáfanas escalas a las
aguas turbulentas y profundas que inundan nuestras almas).
Mi felicidad es estar a tu lado.
Contigo soy feliz
(nuestro paso armonioso nos lleva en plena noche
por el campo abierto. Los astros nos observan con tenue empeño y las lomas echadas
de bruces nos miran en silencio).
Juntos somos uno, aspiramos la calma que nos une,
con perfume a trébol mientras se alborozan todos nuestros recuerdos de nuestra
vida juntos y la luz nos ilumina de puntillas, en el alba lanzándonos a las
nubes para amarnos siempre como voces.
Siempre
Siempre
seré tuya en cuerpo y alma, huyendo de los pesares, dolores, resquemores, me
voy contigo por la vida, depositándome toda en ti.
Siempre
será horizontal mi silencio que va a llenarse todo porque unos labios, los
tuyos se abren suavemente en los míos.
Y
fuiste voz al fin, tan hermosa que puede confundirse con miradas.
Voz
nunca servidora de lengua alguna, ni de sus palabras, sólo son los teclados
donde tocas tu eterna melodía.
Siempre
tu voz, queda desnuda porque es para mi inolvidable, ha sido tu primera manera
de entrar en mí, tu entrada por mi alma como brisa todopoderosa.
Siempre
te amaré, aún flotando en suave y rítmico andar en movimiento bajo el fanal
errante de la luna confidente de nuestro mutuo amor, pleno de goces y placeres.
Siempre
escribiré prosas, versos, palabras donde el Amor impera, sueño el verso y soy
feliz, vertiéndolo en páginas al vuelo, se agitan y rápidos se dispersan, se
entrelazan, se entrecruzan como musicales flechas en el firmamento.
Siempre
cantaré con estruendo de gloria al amor que me inunda como un mar estallando en
mí por doquier de mi cuerpo, vítores y clamores entonando fiestas en dúos de
color entre crujidos de notas augurales.
Más
gozo en mi alegría, más luz en tu esplendor.
Siempre
te recordaré por estar tallado en mi corazón y hacer saltar nubes de fuego y
huracanes en mi cuerpo vibrante y deseoso de ti en cada momento que te pienso.
Siempre
existirá una primavera en mi alma al estar a tu lado plena de caudales de gozo
con los ojos cerrados de luceros con tu cantar nocturno con el que me brizas y
me entrego a tu eterno cántico, por gracia tuya, ya no soy silencio.
Siempre
al escuchar la lluvia, seré tuya, cuando la tormenta avance rodeada de negros
nubarrones y el viento silbe más agudo, entre truenos errantes y tropeles de
relámpagos, mi deseo por ti será más fuerte y mi cuerpo palpitará ansioso de tu
espera.
Mi
corazón te siente llegar, una onda de fuego arde en mi espíritu, llenando los
espacios infinitos.
Siempre
te amaré, en loca algarabía, aún oponiéndose a la simetría de la versificación,
yo te buscaré con mis prosas, mis palabras, mis ideas, como una mariposa que
sobre el rosal se posa y proclama en el rosal el triunfo del capullo de la
rosa.
Siempre
veneraré la poesía como una visión que me traspasa el alma, entre prosas y
versos te amaré, seré tuya en cada monosílabo, en cada letra, las quiero por
ingenuas, por volátiles, por audaces y cuando se asoman algunas de las
estrofas, mi corazón late y palpita más a prisa porque las escribí siguiendo
fielmente tu dictado.
Siempre
mis versos llevarán todas mis ilusiones volando como insectos de luz en sus
canciones.
Yo sé que en sus anhelos estás siempre tu presente,
hay horizontes para los mundos y los cielos y sus alas sobre mi sien flotaron,
yo sé lo que sintieron, yo sé lo que soñaron, siempre estar junto a ti mi
amado.
Déjame
Déjame
vivir como yo quiero, libre, en volandas al viento, danzando entre arabescos de
colores y sentimientos íntimos.
Quiero
una vida plena de armonías de flotantes alas.
¡Ven
conmigo a comulgar el Amor único y verdadero!
Déjame
amarte en silencio, entre suspiros entrecortados, entre gemires de placer y
gozo, entre ecos halagadores de la eterna música de la Tierra Prometida, ritmo
sin fin de la sagrada unión de dos seres que se aman.
Déjame
soñar con nuevos amaneceres juntos, frente al mar y al horizonte límpido y
diáfano entre besos áridos por la sal que florecen desde los rincones del alma.
Los
pesares del ayer y los fantasmas de la duda se han escondido, lejos, en el
infinito ocaso porque nubes de calma dan fuerza a nuestro amor.
Déjame
gozar plenamente y serenamente de una vida plácida a tu lado, no cercenada por
pesares ni heridas, sólo, tan sólo, plena en un oasis de júbilos y alegrías
como cascadas de aguas estruendosas y brillantes.
Déjame
seguir mi manso camino perfumado con el gris de tus ojos que son aromo en flor.
Me
siento como un azahar del naranjal en flor, purificada y virgen.
Tus
labios son para mí una flor, su perfume es mi dicha, su presencia mi tenaz
redención.
Déjame
ser una flecha alada que dispara el arco piadoso de la vida, ser Cupido para ti
con una espada en cuyo filo duerme el amor.
Déjame
llorar con lágrimas de sal, brumosas, calmas que enciendan tu noche procaz con
música blanca en plenilunio.
Ser
como una madreselva, beso de plata con esmeraldas para ti.
Déjame
encender velas de colores donde el viento sacude la negra soledad ya ida e
iluminar tu rostro, tu cuerpo que acariciaré como el pétalo de la sombra y
sentir caer la lluvia donde los dos vivimos la eternidad del gozo y del placer.
Déjame
prevenir el mañana donde no existan culpas ni se acepten dudas, donde no se
enferme el silencio y el deseo se encienda sin saber, en tan solo un instante.
Déjame
descansar junto a ti, amurallados en un resplandor estático de paz y quietud,
sin pasos y sin alas, solos tú y yo, sobre el espacio blanco de los días
huyendo de ruidos y sombras.
Déjame
estar frente a ti, besar tu boca con mis manos sobre tu pecho, envuelta en la
gracia divina de sentir tu calor, negándome a las telas, en nuestra desnudez
total.
La
dicha está segura ahí, a tu lado, eres el elegido, como el agua más clara, más
perfecta, en la mínima esfera de la gota que no en infinitudes de océano.
Déjame
ser yo, tu amante, totalmente tuya.