Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 9 de abril de 2013
Soñadora
Soñadora, me envuelven los sueños de amor como suave
manto levísimo, buscándote, amado, sin saber donde encontrarte con miles de
palabras invisibles, gritando tu nombre en el espacio infinito.
Soñadora peregrina, sobre el balcón de mi vida, veo
obnubilarse la aurora por cenizas de estrellas apagadas y necesito tenerte a mi
lado.
Como soñadora fiel, bañé con luz de luna mis poemas de
amor, esculpidos para ti en papel por ríos de sueño, por siempre.
Soñadora, que escribe en el terciopelo de mis versos, mi
amor, que la musa inspira cuando me encuentra y se irá al alba entre perladas
brumas del recuerdo.
Soñadora, busco la raíz de los quebrantos para hacerlos
desaparecer, para siempre y poder encontrar el amor cálido, el que me espera y
entregarme al goce perfecto.
Soñadora, voy a los ayeres sin angustias desoladas, con
el anhelo de evadirme por fin, de frustraciones y vivir soñando en el aire
llenos de memorias, plenos de luces, de felicidades e ilusiones de afanes de
amar y de ser amada.
Soñadora de tibios presagios sin rumbo, que corren tras
ardores de amores, sin soledades en sus labios, en búsqueda de tu cercanía,
presentida ya muy cerca.
Soñadora que vive buscando con los ojos, penetrantes,
avisores, en las altas madrugadas tus vagos rasgos imprecisos, tu cuerpo
fuerte, tu inventada figura, imaginando donde tú estarás. Allí en la oscura
noche donde el silencio lo puebla todo.
Soñadora que muy despacio, con suspiros en eco, en lentas
claridades, encuentra tu cuerpo y vamos corriendo juntos entre orillas que se
llaman los días más felices.
Caminos olvidados
Caminos olvidados, senderos transitados en el ayer, no
están entre los recuerdos que dieron calor a mi corazón.
La vida, vivida a pleno, nos lleva por lugares y momentos
sorpresivos, penosos, pesarosos, inquietos y de amores falsos y verdaderos.
Caminos olvidados, sin cercas ni trancas, sin puertas con
llaves ni candados, abiertos a la vida para sentir, amar y sufrir en momentos
que se proyectan al hoy y al mañana si no los dejamos en el olvido.
Caminos olvidados, trillados, con huellas hondas y
barrancos profundos que dejaron marcas en nuestro corazón pero que
sensibilizaron nuestra alma para que en el Hoy sea transparente y diáfana y dé
todo su amor por todos los rincones de este cercano mundo en el que vivimos con
fe y esperanza.
Caminos olvidados, los vislumbro lejanos, distantes,
entre curvas y vueltas perdiéndose en la nada, me han dejado experiencia y
ganas de vivir a pleno.
Desde estos caminos olvidados nacieron de a poco mis
primeros poemas de amor, senderos con palabras etéreas, frases dulces, letras
que comenzaron a inundar mi mente para enlazarse y caer, sin darme cuenta, en
papeles traídos por el tiempo.
Caminos olvidados, espejos del recuerdo, mis pasos
resonaron en las aceras solitarias de la vida y se perdieron en la cinta del
eco enredados entre el follaje entretejido de dolores, alegrías, amores,
apurando la vida en la breve llama de la inmensidad del tiempo.
Caminos olvidados, me llevan en instantes a recuperar la
azucena jubilosa de la infancia, a sentir el goce del primer beso de amor.
El ayer no fue sólo momentos de tristeza ni de cansancio
de los días, ni de miedos con temores, también fue un dichoso sendero de música
y de formas, de cantos y risas, de amores vividos sin sombras ni pesares.
Mi vida renace
Mi vida renace, el numen de mis poemas de amor se rompió
en mil pedazos de cristales punzantes y afilados.
Su imagen destrozada y esquiva no inspirará más ni una
frase ni una palabra de amor sentido y verdadero,
Iluminé con mil soles brillantes su no existente amor,
sólo era un mero seductor, sin luces ni destellos.
El príncipe azul idealizado cayó lentamente al abismo del
olvido, ya ni su voz, ni sus arrullos llegan en ráfagas sin tiempos de la nada.
Mi vida renace, tú el que seducías ya no existes, caíste
en la profunda hondonada del pasado, con olvido.
No merecías mi amor ni mis poemas, mis palabras
enternecidas por sentimientos puros y únicos, sólo te has convertido en un
fantoche de marioneta, rota por el paso del tiempo.
Mi vida renace, ya no eres parte de mi vida.
¡Quiero amar al que sea verdadero y único! y que me
conduzca a vivir a su lado por siempre y me acompañe a seguir la travesía de
las nubes con esperanza y fe en el mañana.
Mi vida renace, es como un gran naufragio en el callar donde
se termina lo que no era nosotros en nosotros y como un gran milagro me escapé
de los lazos que a ti me unían.
Mi alma gritó: ¡Basta! ¡Termina el largo suplicio de
pensar en ti!, defendiendo inmóvil, trágicamente quieta el derecho de buscar
otro amor que no me niegue la luz del afán de vivir amándonos.
Mi memoria te borra de mis recuerdos, se van tus falsas
palabras de amor, déjame volar ingrávida en esta nueva vida, sin sombras ni
dudas de existencia.
Y así contemplaré, asombradamente, que mis poemas de
amor, mis frases sentidas, vuelan rápido a las hojas sin que tú, el numen,
aparezcas en ella.
Mi vida renace, suelta, inocente, desnuda, feliz como en
un mar inmenso y ya la luz de lo gozado y lo sufrido se me revela atrás,
transparente y pura ya que el vivir hasta ahora ha sido sólo trémulo
presentirse jubiloso.