Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 1 de mayo de 2013
Amantes
Amantes,
posesión lenta, al fin nuestro paraíso único, secreto, donde nos hundimos
despacio, muy despacio con la satisfacción clara de nuestros deseos ocultos.
El
edén nuestro está debajo de todo lo supuesto, lo supuesto, lo sabemos, es la vida
y el mar y por eso desnudos, voluntarios, deseosos, vamos en busca del amor,
sumergiéndonos entre besos alegres y gozosos hacia el cielo azul que nos
aguarda con música de violines encantados.
Porque
no hay duda, ya que nosotros somos los dos llamados, al fin, al edén.
Yo
tan vaga e indecisa, antes, ahora tengo escogido cuerpo, sitio y hora. Me dices
¡voy! y soy tu destinada presa.
Amantes,
cómplices de un amor prohibido, lugar incierto de encuentro que protegerá
nuestro amor en silencio.
Iré
hacia ti con los ojos cerrados y las puertas de mi corazón franquearán tu paso
hacia lo posible hecho realidad.
Amantes,
a horas inciertas, en el sosiego de los atardeceres nos amamos, bruñidos a
fuego, en cuerpo y alma.
Escogida
estoy ya para la hazaña del gran gozo del mundo, el amor profundo de lo no
permitido entre cómplices en la noche oscura nos cobija y nos cubre… con sus
velos de plata y tus caricias indómitas a mi rostro llevan el perfume de tu
piel.
Amantes,
somos lumbres, besos, abrazos, entrega total de nuestros cuerpos.
A
veces rumores nos aproximan y a veces nos alejan, nos apagamos pero igual la
luz sigue brillando quedándose con nuestros deseos vírgenes, esperándonos otra vez.
Amantes,
dos mitades fieras, dos seres en uno, enfrentados en un gran temblor, en pos de
una unidad inseparable y conquistada mutuamente para ser dichosos en la lucha
de darse en su gran dicha de ser.
Querido
amante, ¡ven a mi lado en nuestro próximo encuentro y nos amaremos hasta el
alba!
Presagio
Presagio,
anuncian los tintineos de los cascabeles de bronce o de cristal que ha llegado
el amor a mi vida.
¡Oh,
loas de alegría y felicidad! ¡Con qué emoción sus frases hablan a mi corazón
con rumores de profecías escondidas en los susurros del viento que acaricia mi
piel!
Presagio
de amor, resuman de nuestros cuerpos, aromas de azahares, de caléndulas que nos
envuelven en nubes de algodón.
¡Con
qué emoción sus tiernas y dulces palabras me llevan a un edén, el esperado!
Un
alegre cantar de frescas notas, augura el despertar de un nuevo amor.
Vaticinio
de lo que vendrá, se acerca con inocente ritmo, con la suspicacia de besos,
brazos y mimos y todo el paisaje canta.
La
luz en los renuevos y en las nubes, el viento entre las ramas, las flores
húmedas de fragancias y el cristalino arroyo, anuncian la buena nueva del amor
encontrado.
Presagio,
la música del alba con notas misteriosas traen a mi alma fantásticos
pentagramas plenos de dicha y luz por la felicidad hallada.
Mi
corazón en un rítmico latir en cadencia inspirada, entre un millón de compases
subyugantes y arpegios cantarines danza una melodía armoniosa y seductora.
¡El
amor llegó! La predicción se cumplió.
Presagio
de paz que ilumina mi alma y la del ser amado, unidos en fuertes lazos
entrelazados para siempre.
Augurio,
la vida nos cambia en cualquier instante, llevándonos en un alado idioma, sin
palabras a un sendero de luces y ardientes deseos de fundirnos en el hoy y en
el siempre.
La
predicción se cumple, feliz augurio, la claridad triunfa y la calma inunda
nuestras auroras, en nuestro alrededor todo canta, ríe y llora de felicidad.
Presagiemos
juntos, apostemos a más: amar sin límites uno junto al otro, todo es posible…
El solitario
El
solitario llama, mi corazón palpita al compás de ansias ocultas. Ideas
turbadoras, da frescura a mi alma el sólo pensarlo.
Mis
manos acarician sueños imaginarios que vuelan en pos de un encuentro futuro. El
solitario plegó sobre este suelo, cerca de mí, por vez primera su armonioso
vuelo que me invita a soñar con momentos de pasión y de ternura.
Quiero
compartir todos sus instantes, no más soledades, sí espacios propios,
paralelos, sinceros y transparentes.
El
solitario llama como águila, señor del espacio, me busca, me llama, su grito
clama en la llanura abierta.
Agita
sus alas, en férvida armonía: desbordando el ambiente sacudido por sus
revoloteos armoniosos haciendo brotar en mi alma deseos de estar a su lado.
El
solitario llama, estoy atenta, es un ser noble, misterioso, mágico y amoroso
No
lo conozco, lo espero y entre los juegos de luz del horizonte, lo atisbo y creo
que aparece ya que es una necesidad de mi espíritu mirarme en sus ojos,
escuchar su dulce voz, para que cada alborada se ilumine en cientos de colores
enseñando a cantar a los ensueños.
El
solitario llama, ¿para qué? para que esta vivencia de idilios surgidos desde
una lejanía distante sea muy pronto una realidad y nuestro lenguaje secreto al
oírlo sin límites aumente nuestra unión.
Su
amante voz, divinamente extraña, habla a mi corazón que lo espera con ansia.
El
solitario llama, no hay horas, no hay tiempo, con qué emoción sus frases me
dicen ¡acá estoy!
Este
idilio fluctuante nació en el instante, en el estío vibrante de colores, entre
flores deshojando sus pétalos como aves que parten en su búsqueda.
¡Son
sus frases las que me hacen soñar, que me acompañan siempre, me acurruco entre
ellas como en un mar de estrellas, plácido y cálido!
El
solitario llama, me inunda, me trasmite el saber que existe y sus frase me
inspiran como clamores puros para volar en armonía con mis versos de amor.