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Vivir amando

Vivir amando
sólo hay que vivir la vida
que te conduce entre alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido como recompensa
de vivir amando.

Mi ser en prosa,
en velocísimo viento
atraviesa la vida en
segundo, minutos, horas,
sin que se caigan o destruyan
todo lo que deseamos.

Nuestros esfuerzos
que cuestan a veces sollozos
a veces risas que como rosas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días en peligros en llamas
al vivirlos con toda intensidad.

Y entre galardones de éxitos,
triunfos, amores milagrosos,
prologamos el hecho máximo de amar
con la pena y el pecho.

Conquistando en afanosas lides,
entre gozos parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción,
que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.

Vivir amando,
medalla que merece recibirse,
cada beso perfecto,
aparta el tiempo,
lo echa hacia atrás,
para ensanchar el mundo breve
donde pude besarse todavía.

Va en el llegar,
ni en el hallazgo,
tiene el amor su cima,
es en la resistencia a separarnos
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.

Instante de amor

Instante de amor, breve, brevísimo pero intenso, apasionado, haciéndome vibrar todas las cuerdas de mi cuerpo.
¡Qué olor de azahares y madreselvas a mi pecho se derrama al sentirte en mi alma!
Eres la luz que ilumina mi alma encendida, me enseñas la orilla de ese mar que descansa y al rayar el alba puedo tocar tu silencio, instante supremo, despierto el tormento de un amor sin fronteras, sólo instantes, pequeños espacios de presentes eternos.
Instante de amor y dulces miradas con cálido encuentro a puertas cerradas con un mar de palabras no pronunciadas y caricias aisladas con un verbo inspirado en un mar liberado.
Al llegar el ocaso de una línea de mi vida, recordaré ese instante, único, reflejándose siempre en el espejo de mis pensamientos y besaré en silencio que dio vida al placer de sentir en mi alma, tu ser.
Lo que sentimos es un camino sin un principio… ni un final.
Fiel a mis instintos y al deseo de vivir una experiencia mágica, única, distante, sobrenatural, te escogí a ti en un breve instante y tú a mí, con la única protección de mi secreto… tú secreto, corriendo juntos los momentos breves como los más vibrantes del amor.
Instante de amor, suspiros entrecortados como cantos de aves en enero al abrirse las amapolas bajo nieve, invisibles.
Se escucha el canto del gran hallazgo que al amor se le oye, su soliloquio, claro, sin esperar que llegue ese día preciso.
Sólo cuando el amor despierta, me roza por instantes aún en una noche fría ya que el impulso del amor brota con música de liras el don de alegrarse, seguir su ímpetu y conquistar su forma por el aire diáfano.
Instante de amor, breve pero lento, pleno de placer y alegrías, deja lágrimas de emociones llenas de ti y de mí en surcos de pasión aclarando tristezas y llenando melancolías.
Lágrimas por quererte, secarlas con sentimientos que perdurarán por siempre.
Y de noche te sueño, te contemplo a mi lado y te miro sin saber que existes, en poder pensarte y te siento con amor, aún sin saber si estarás junto a mí algún día.
Instante de amor, sueños que ilusionaron, sonidos que se soñaron, miradas que pretendieron poseerte.
Suaves llegaron tus palabras ¡todo ilusión, pretender que existes, que me amas!
Déjame amarte aún sin tu saberlo, amarte es mi presente, es mi futuro, sólo sueño amarte porque amarte es mi ser, es mi vida, es mi anhelo, mi deseo más profundo.
Instante de amor, te hago llegar en él mis palabras, mis sentimientos, ¡siéntelos! y búscame más allá del final del mundo. 

La noche se acerca

La noche se acerca, las penumbras me envuelven cual manto de entrelazados hilos de terciopelo azul y pienso en ti.
Las nubes grises y altas giran en círculos dibujando en este atardecer tardío, cerca del horizonte trazos de colores que se van diluyendo en la nada.
La niebla torva del silencio ahoga tu luz ausente y como la sal traída por el viento desde el mar te pegas a mi piel y te vas despacio, levemente,
La noche se acerca y aquí estoy con la desgarradora soledad de tu recuerdo, te siento, estás en mí como una sombra de fuego y tormenta.
A través de la húmeda niebla que es un velo todo impregnado en llanto, te vislumbro y deseo estar en tus brazos y la felicidad me inunda.
La noche se acerca y te necesito cerca, me llegan notas aterciopeladas que recuerdan un concierto de amor. 
La noche se acerca y te siento lejos, en el dolor de la distancia, del antes y del ahora.
La noche se acerca y tú no estás conmigo, en una lejanía cercana el agua modela tus formas de hombre esculpido en el andar, en el sufrir de las distancias, en el querer de los recuerdos.
La noche se acerca y tu ausencia tenaz me duele, es mi dolor secreto, mío sólo.
Ya no se definir en la distancia si estás presente y me hieres con tu ausencia o si es tu ausencia tan fuerte y desgarradora que vives presente en mi mundo interior desorientado y triste.
 La noche se acerca, con ese toque de misterio que da el amor, no te alejes más, mis quejas solitarias me colman el corazón que con alas de ciudad y voz de horizonte se alza entre rumores de caricias no dadas y besos olvidaos.
¡No te alejes más! ¡Ven con la noche y tómame en tus brazos es la hora de soñar con lo que fue, es la hora de soñar con lo que será!