Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 4 de agosto de 2013
Ninfas encontradas
Ninfas encantadas,
surgen por el bosque
luminosas,
misteriosas,
travesías que empiezan
rumbo a Siempre,
buscando en su camino
el alma adolorida
de amor
para darle calor,
luz
y vestirla de armonía,
afanes
de querencias puras.
Ninfas encantadas,
geométricas,
columnas de amor,
arquitectas de sueños,
son un todo invisible
pero su suave roce
nos acaricia al pasar
como náyade del cielo,
nos mima
y nos ama.
Ninfas encantadas,
como hayas cuidadosas
e institutrices
permisibles,
nos acogen
en su seno
para sentir
su calor y su
protección.
Nanas prodigiosas
que danzan
entre duendes,
gnomos,
dando vida al bosque umbrío
donde tú y yo
nos amamos sin cesar.
Son balsas de salvación
con un polícromo velamen
de nubes
vestidas de Venus
hendiendo prodigiosas
auroras
y crepúsculos,
espumas del tiempo de
los años,
siglos
y con peripecias
supremas,
día y noche nos reúnen,
nos hacen navegar
entre besos dulces
y abrazos fuertes,
empujándonos
a nuestro tibio lecho
de hojas de otoño,
para que lleguemos
al clímax supremo.
Ninfas enamoradas,
dan ansias de vida,
afanes extrañísimos de
amor,
de querencias puras,
haciéndonos recalar
en la celeste ensenada,
segura,
la que está lejos,
detrás,
a salvo del Tiempo.
Ninfas enamoradas
calculadoras de sueños,
hijas sin edad,
sólo un diseño
traslúcido
que une nuestro cuerpo
a la máxima plenitud
del amar.
Abstractas,
sin misterios,
serafines o ángeles,
mensajeras de pedazos de
sonrisas,
de besos,
de caricias.
Ninfas encantadas,
sus alas,
yacen en lo altísimo,
entre plumas de ángeles,
que encomiendan su vuelo
hacia nosotros,
para que en nuestro
existir,
vivamos amándonos,
entre gemidos,
quejidos,
reclamos,
suspiros,
del amor cuajado de
estrellas.
Fuegos encontrados
Fuegos encontrados,
entre dos seres que sólo
ansían amarse con
intensidad.
Beso esperado la boca
entreabierta
entre gemidos de placer
y murmullos de pasión,
entre ardores urdidos de
desvelos.
Fuegos encontrados,
pisando en añicos
los tabúes,
lo prohibido,
lo no pronunciado.
Sólo en ardorosas noches
nuestros cuerpos se unen
sin dejarnos un instante
y en la alta madrugada
se da por fin
el exacto instante
del último aliento
como toque final
o por milagro
lo que era cima ultísima
se convierte en sueño de
dos.
Fuegos encontrados,
imprevistos,
sorpresivos,
nuestra piel se abre
como un capullo
con un canto inaudito
de quejas, gritos,
clamores de amor.
Nuestras manos no eran
tocar
lo que hacían en
nosotros,
era descubrir,
los tactos nuestros
cuerpos inventaban
aún en plena luz,
tan claros como en la
plena tiniebla
en donde sólo ellos
pueden ver
los cuerpos con las
candorosas almas.
Fuegos encontrados,
pedí noticias de tu
fuego
al viento, al ave, a la flor,
y a los astros del
firmamento
ya que no he de dejar de
buscarte.
Desnudo está mi cuerpo,
y sin hartura colando
entre mis dedos,
la arena se desliza de mis manos,
va hacia adentro de mí,
mi deseo por ti reverdece,
puliendo artesonada a tu
ausencia.
Fuegos encontrados,
deseos colmados
de pasión y gozos.
Tú recorres con tus
labios mi cuerpo
sobre el musgo suave
y espero que nazca de
tus ojos
el verde que refresque
mis sentidos,
tus manos acarician mis
cabellos
y siento un temblor
ruboroso en mi rostro,
y en mi regazo el calor
de quererte
sentirte dentro de mí.
Adoro tus palabras
que me trastornan
y apuran mis sentidos en
reyerta.
Acaricio tu pecho
descubierto
y me complazco
en la luz que contorna
y desmayo en tus besos
al besarte.
Muerta de amor
en lecho entibiecido,
aquí estoy y estaré
siempre contigo.
Fuegos encontrados
que no se separarán
nunca más.