Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 15 de agosto de 2013
Entre tú y mil mares
Entre tú y mil
mares
se alza en el
aire
nuestro
reencuentro irreal,
mágico,
como un
interminable túnel de amor.
¿Cómo me vas a
explicar
la dicha de
pensar que estamos juntos?,
si no sabemos
cuándo ni cómo,
dónde,
nos veremos
alguna vez
en un instante
mágico.
La distancia nos
idealiza,
nos desdibuja,
nos enaltece,
nos une.
En nuestros
ojos,
visiones,
visiones
y no miradas
nos separan mil
mares,
distancias sin
datos,
ni signos.
No percibíamos
lugares,
colores,
tamaños,
sólo percibíamos
nuestra unión,
fusionada con
esa fuerza
estruendosa
que es el amor.
Tan sorprendida
y anhelante,
estaba yo,
sintiendo,
que mi mirada
en el aire,
al vuelo,
te soñaba
y me soñaba la
tuya.
Palabras
sueltas,
palabras,
deleite en
incoherencias,
no eran nada más
que signos de
cosas,
voces puras,
voces para no
ser olvidadas.
Entre tú y mil
mares,
naciste al son
de mis deseos,
te necesito aún
en la lejanía,
e inquieta la
vigilia de mis ojos
van en busca de
tu imagen
entre los mil
mares
que nos separan.
Naciste al son
de mis deseos,
entre la cima de
los cielos
con la tierra
y el llamado de
tu mente,
se alzaba,
de mi sangre
en este poema.
Entre tú y mil
mares,
las estrellas
brillan
para nosotros
y entre
temblores de ansias
nuestros
incorpóreos cuerpos
se abrazan entre
hálitos
de amor
completo y
total.
Te siento llegar
en mis solares,
entre nubes
altas y calmas,
te conozco por
tu aroma,
tu leve
presencia,
y te proclamo
mi único y
verdadero amor.
Entre tú y mil
mares,
estoy más unida
a tí
que si
estuviéramos juntos.
Vive mi mirada
en tus ojos,
mi inquietud
primera,
recién amanecida
en tus pestañas
cerradas
y poco a poco
se asoman a mi
pecho,
tus sentidos,
y tiembla mi
cuerpo
aunque mil mares
nos separen
porque el
secreto de nombrarte
en silencio,
me da amor y vida.
Luz de esperanza
Luz de esperanza
es el mensaje de los plateados poemas
que ríen mudos,
surcando el viento,
llevando amor y paz
al mundo que lo necesita.
Luz de esperanza,
me das tú,
mi amor lejano,
en cada destello de tu voz,
en cada mirada luminosa,
en tus palabras que invaden
mi alma de gozo.
Luz de esperanza,
es mi camino hacia la pasión,
la aventura que emprende el corazón.
Llenas mi vida
de alegrías y sonrisas,
me devuelves la ilusión perdida
y sumerges mi alma en colores
que sólo nacen
de las más hermosas emociones.
No dejo un segundo
de pensarte,
desaparece mi pasado,
ya ignoto y olvidado.
Te vuelves cada día,
cada momento
el único y verdadero,
iluminando mi ser
y llenando mi vida.
Luz de esperanza,
eres la ilusión que mantengo encendida
eres la esperanza en mi sufrimientos,
el silencio de mi ansiedad,
el que colmó mis sentimientos
de paz y sosiego.
La luz nunca muere,
es eterna.
Llega allí donde los corazones tiemblan,
donde pirámides de cristal
anuncian la aurora.
La luz todo lo alcanza,
ilumina los abismos del mundo
en el aire de la inocencia.
Y desde aquí,
escribo,
desde esta cúpula transparente,
desde esta burbuja
en el espacio de lo que no existe.
Escribo poemas de amor
a la luz de la noche,
a tu presencia invisible,
imposible y deseada,
en el desierto de tu ausencia
en el jardín del mundo.
Y no puedes oírme,
no puedes oírme a la luz de la noche,
no hay palabras en mi voz,
esto es un campo hacia la nada,
una canción en el silencio,
un poema que escribo
entre las estrellas de tu ausencia,
entre los muros de este caótica laberinto
donde el amor es la vida.
EL silencio es el poema
en la luz de la noche.
Mi voz es mi palabra
en el tiempo de tu ausencia.
Dos caminantes
Dos caminantes de la vida, tú y yo, juntos en un pedazo de cielo con vibraciones distantes y entre sueños envueltos en tules y mantos, caminaremos unidos hacia el más allá que nos espera, entre nuestras sonrisas que alegran la soledad ya ida.
Dos caminantes rodeados de blancas nubes vigías, flotando sobre el agua con luces encendidas que el amor arrulla.
Dos seres que sin mañanas, sin neblinas y sin misterios en tardes otoñales, silenciosos van, sin alas, por los aires como aves ligerísimas.
Dos caminantes, los que a su paso arrullan las oscuras golondrinas entre frondas verdecientes buscando una mirada donde el amor gozoso encuentra sombras bellas, gráciles que se deslizarán en su ruta, entre besos y escenas de colores.
Dos caminantes que viven el amor con la hermosura posible, entre tinieblas con las luces que esquivan.
Ya no más esperanzas perdidas en éste hoy, se ofrecen breves dosis de retorno a ilusiones ya idas.
Dos caminantes ansiosos de estar juntos, revoloteando por el aire sus voces apocalípticas con alas de profecía.
Dos caminantes que piensan y aman en el crepúsculo para alcanzar con suspiros el cielo y volar libres y danzar en un cortejo de besos rozándose casi sin tocarse, ya que en dulce tibieza, de a poco encender el fuego del amor en insaciables ansias de amar.
Dos caminantes que arrobados marchan paralelos al tiempo en un afán sin término para salvarse de no encontrarse.
Rodeados de esa luz inextinguible ya que el camino bordeado de estrellas los conduce a su lar, avanzando en claridades casi a ciegas porque la búsqueda es donación de la vida, entrega total, sin misterios, donde las preguntas retumban y los ecos contestan.
¡Amor, eres mi vida!