Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 23 de julio de 2016
Ninfas encantadas
Ninfas encantadas,
surgen por el bosque
luminosas,
misteriosas,
travesías que empiezan
rumbo a Siempre,
buscando en su camino
el alma adolorida
de amor
para darle calor,
luz
y vestirla de armonía,
afanes
de querencias puras.
Ninfas encantadas,
geométricas,
columnas de amor,
arquitectas de sueños,
son un todo invisible
pero su suave roce
nos acaricia al pasar
como náyade del cielo,
nos mima
y nos ama.
Ninfas encantadas,
como ayas cuidadosas
e institutrices permisibles,
nos acogen
en su seno
para sentir
su calor y su protección.
Nanas prodigiosas
que danzan
entre duendes,
gnomos,
dando vida al bosque umbrío
donde tú y yo
nos amamos sin cesar.
Son balsas de salvación
con un polícromo velamen de nubes
vestidas de Venus
hendiendo prodigiosas
auroras
y crepúsculos,
espumas del tiempo de los años,
siglos
y con peripecias supremas,
día y noche nos reúnen,
nos hacen navegar
entre besos dulces
y abrazos fuertes,
empujándonos
a nuestro tibio lecho
de hojas de otoño,
para que lleguemos
al clímax supremo.
Ninfas enamoradas,
dan ansias de vida,
afanes extrañísimos de amor,
de querencias puras,
haciéndonos recalar
en la celeste ensenada,
segura,
la que está lejos,
detrás,
a salvo del Tiempo.
Ninfas enamoradas
calculadoras de sueños,
hijas sin edad,
sólo un diseño traslúcido
que une nuestro cuerpo
a la máxima plenitud
del amar.
Abstractas,
sin misterios,
serafines o ángeles,
mensajeras de pedazos de sonrisas,
de besos,
de caricias.
Ninfas encantadas,
sus alas,
yacen en lo altísimo,
entre plumas de ángeles,
que encomiendan su vuelo
hacia nosotros,
para que en nuestro existir,
vivamos amándonos,
entre gemidos,
quejidos,
reclamos,
suspiros,
del amor cuajado de estrellas.
Tal vez
Tal vez
La felicidad nos inundará
si en este
crepúsculo de múltiple colores
los claros
ríos de aguas cristalinas
nos
brindarán su esplendor
y se reflejarán en ellos nuestro amor.
Los dos
Tal vez
Si las rojas clavelinas,
las perfumadas rosas,
los azules de los acianos,
si las
amarillas amapolas,
el amor de
la celidonia,
nos infundieran energía,
vitalidad,
estaríamos siempre juntos.
Los dos
Tal vez
Si las deliciosas cerezas de agridulce corazón,
las frescas
ciruelas,
las rojas
frambuesas,
los milagrosos arándanos,
las puras grosellas nos envolvieran
entre sus dulces sabores,
nos abrazaríamos muy fuerte.
Los dos
Tal vez
Si los vientos se congregaran
después de la puesta de sol
y soplando formaran
una gran
orquesta tocando,
homenajearían nuestra unión.
Los dos
Tal vez
Si las hojas del roble solitario
nos dieran su energía estimulante,
si las hayas que sólo saben hablar de amor,
sí murmurar
el nuestro,
los ombúes centenarios
con sus grandes copas
nos
ampararían entre sus ramas,
seríamos
muy felices.
Los dos
Tal vez
Si como una hoja amarillenta
transportada por el viento
me dijeras
cuánto me amas,
si una libélula bailarina
me rozara al revolotear con el viento
y me
recordara tus caricias
¡qué
felices seríamos!
Los dos
Tal vez
Si pudiéramos oír las palabras,
los
sonidos,
las frases
del lenguaje de las plantas,
de las
flores,
de la
naturaleza,
todos viviríamos una eterna fiesta
de dulce y
sereno amor
sin que todo fuera un sueño.
Los dos
Tal vez
Si en una noche larga y tormentosa,
juntos pudiéramos ver
cuando la aurora tiñe el cielo de rosa,
emergiendo poco a poco
por la
cresta de los montes,
estaríamos enlazados
en un apretado abrazo sensual
y casto a la vez.
Los dos
Tal vez
Si cae el pulso agitado de nuestra sangre
sobre el plato sonoro del silencio,
el que custodia el hechizo de nuestro sueño,
nos
besaríamos con pasión,
agitándonos en el aire
por el
largo alumbrar del movimiento.
Los dos
Tal vez
Si estás ahí,
rezagando mi camino,
serías
ancla de oro y cadenas de mi anhelo,
piel que
adivina el pulso de mis ojos,
cruz que aprieta las nubes contra el cielo,
nuestras voces se oirían sobre el mundo
como un
cántico puro de amor.
Los dos
Tal vez
Si la sabia naturaleza
nos envuelve y ampara
como el fresno colmado de amor y de poesía,
las aves que emiten una dulce melodía
que se
difunde entre el cielo y la tierra,
nosotros
nos elevaríamos
por el
infinito azul
entre loas de felicidad y alegría.
Aguardo
Aguardo,
desfalleciente y agónica,
no deseo sentir que el espacio
donde tú estarías conmigo
vacío se halla en una nada.
Mis sentimientos de amor
alzan vuelo buscándote,
pero tú no estás
y no deseo que mi alma
se abrume de dolor.
Aguardo, debe ser un ahora,
un ya,
exclamando con ardor apasionado
entre sueños
donde tú me buscas y nos amamos
con tal intensidad que el mundo real
tiembla,
se estremece con nuestro calor pleno
de luz.
Aguardo,
me desespero y siento
el murmullo que viene de noche
a llamar a los cristales de mi ventana
y pienso que es el viento
galopante en las soledades que me
abruman.
La espera,
me lleva a un orbe de ingratitud y de
nostalgia
pero gracias a los sueños
es posible encontrarte en tu lejano
estar.
Te imagino pensando en mí.
El amor está muy lejos,
no sé dónde,
entre las nubes, el Sol,
la Luna,
pero lo importante
es que lo sienta dentro de mí,
dentro de ti,
entre los árboles,
en medio de la hierba y de las flores.
La certeza de su presencia me hace
feliz,
por eso esta añoranza por ti
me hace vivir con la esperanza
de estar enlazada en tus brazos,
soñando juntos,
ya que el amor es la fuerza de la
vida.
Aguardo,
para que la desesperación de que no te
acercas
deje que sueñe con el corazón libre
para volar,
los sueños son la ventana de mi alma
que me llevan a la pureza de mi
pensamiento
que vuela hacia ti.
Es un hilo larguísimo
que ha atravesado desiertos,
oasis, grutas,
abismos interminables,
siempre soñando que estamos juntos
tú y yo.
La espera se hace larga,
me estruja el corazón,
sólo pienso y sueño
en nuestro encuentro tan deseado.
Vivo cada instante en una soledad
conmigo misma
y porque los sueños llegan en silencio
y no sé su origen,
vagan como nubes solitarias,
unas veces son claros,
luminosos y llenan el corazón de
felicidad,
mientras que otros son oscuros,
amenazadores y perturbadores
y me hacen pensar que no te encontraré
mi amor.
Aguardo,
debo alimentarme de la esperanza
de que nos uniremos en cuerpo y alma
como los árboles que siempre dan sus
frutos
a pesar de las variaciones de las
estaciones.
Mientras te espero
debo buscar en el mapa de mi alma
donde figuran las bahías de la
sabiduría,
el mar de la abundancia,
el océano de la paz,
los desiertos áridos y valles
y prados plenos de luz,
sé que me hallarás dejándote llevar
por el flujo de las ideas
olvidando dudas y temores.
Te añoro,
vendrás hacía mí con amor.