Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 4 de octubre de 2016
Volverás a mí
Volverás
a mí, pronto, muy pronto, despacio, lentamente
como
un león en celo, desmelenado y con ojos relucientes.
Yo
te esperé largo tiempo mirando a través de la niebla de mi ventana anhelosa y
triste pero a la vez esperanzada de que volverías a mí.
Desde
siempre cuando nuestros cuerpos se atrajeron,
desearnos
era inevitable,
cuando
nos entregamos al lenguaje de los labios,
nos
traicionaron las palabras.
Cuando
abrí la puerta, el perfume lejano de tú ausencia
me
acarició la piel, saturada de calles ,
de
tumultos, de ruidos, de sopor.
Sentí
que me abrazabas,
sentí
tu aliento tierno sobre mi nuca,
Y
tus labios sedientos se movían sobre todo mi cuerpo.
Tus
manos hechas caricias bautizaron mi frente enferma por tu ausencia y dibujaron
mi cara toda iluminada por tus ojos relucientes,
entibiando
mi cuerpo deseoso de tus besos.
Volverás
a mí, te necesito, mi cuerpo clama por ti,
mis
senos doloridos de deseo se agitan en borracha entrega
y
agitan la soledad que se deben.
En
el espejo hallarás la memoria que dejaron tus manos y las mías cuando juntos
recorrieron nuestra piel.
Mírate
y repite en sordina mi nombre
como
una letanía hasta que al fin encuentres el deseo de volver a mí, para terminar
abrazados y sedientos uno del otro.
Enséñale
a mi boca a que te nombre
y
llévame las manos a tu pecho, amor,
que
desnudándote camines sobre el muro que cerca mi silencio sólo roto por mis
lágrimas pidiéndote que vuelvas a mí.
Volverás
a mí, y los dos entonces nos desnudaremos de ropa y pudor y haremos el amor
minuto a minuto,
entrelazando
nuestros cuerpos como dos enamorados por siempre.
Volverás
a mí, a tú amor y tu pasión
para
no alejarte jamás
para
volver a la locura de nuestro amor
“Crecías hacia adentro de mi dolor
cuando hería mi piel con tu belleza
y al roce y al llamado de tus ojos
se alzaba de mi sangre un poema”
Suspiro del destino
Suspiro del destino,
misterioso, promesas indefinidas
plenas de sueños por cumplir.
Destino venturoso con grandes
expectativas sembradas de emociones con el placer de descubrir el amor por
venir.
La vida nos lleva por caminos
claros y oscuros,
entre sinuosas pendientes o
abismos insondables que acosan nuestras memorias de placeres cumplidos y
desvaríos pendientes.
Suspiros del destino que nos
persiguen en sueños
y me hacen vivir confundida y
suplicando.
Busco incansable en el espejo
acrisolado
la memoria que dejaron tus
manos y las mías
encadenadas a nuestra piel.
No somos del aire que
perdura, somos tiempo del ayer y del Hoy,
raíces ocultas , encantos
ajenos.
Suspiros del destino,
invisibles ,
etéreos,
diáfanos,
a veces suplicantes,
otras dolorosas por el sufrir
de no estar juntos.
Por las escalas del mediodía
heme aquí,
una mitad tan sólo,
esperando que tú llegues
desde el más allá
y los suspiros ahora son
más leves,
más cortos,
más límpidos,
elevándose hacia el infinito,
atrás del horizonte donde la
poesía espera inquieta volcarse en un papel que la espera sin suspiros,
sólo con anhelos de cubrirse
de letras,
frases,
palabras saltarinas y
risueñas.
Suspiro del destino, visiones
crepusculares, audaces, inquietas, en el rojo resplandor del mediodía
y en la nocturna soledad
secreta.
Mi ansiedad es por hallar el
corto sendero a mi poesía,
inundada mi alma emocionada
por estar a tú lado.
Suspiros entrecortados,
desteñidos, silenciosos,
corren por mis venas al ir y
venir galopando hacia tu voz silenciosa y húmeda.
Ven hacia mí, escucha en tu
pecho mis suspiros de amor,
que acompañados de mi mirada
furtiva
te necesitan cerca, muy
cerca.
Suspiros del destino es
inútil negarlos, nos acompañan siempre,
Entre sí y no, entre siempre
y nunca,
la soledad no existe entre tú
y yo,
no se han abierto las puertas
del abismo
ni nos hemos despedido aún.
En el Hoy vibran las cuerdas
del amor en nuestros corazones,
Nos extrañamos mutuamente
buscando intensamente nuestro tibio refugio para sentirnos con manos, ojos y
labios.
Los suspiros del destino se
deslizan muy dentro nuestro,
ahondándose en nuestras almas
para colmarnos de amor.
“Más
frágiles que el viento
las
palabras son
orgullosa
voz del viento”
Atardecer frente al mar
Atardecer frente al mar,
sé que mi corazón
alguna que otra tarde
recordará estas serenas aguas del mar
y este levísimo encantamiento azul
del cielo que las sueña.
Sé muy bien que mi corazón
recordará este crepúsculo,
buscará este frescor,
estos reflejos del lento atardecer
que ven mis ojos.
Atardecer frente al mar,
los pájaros escriben con sus vuelos
en la celeste página la belleza
y verdad de la cual soy testigo.
Esta visión,
esta emoción,
viaja ya por el tiempo,
hasta este día para dejar temblando
su milagro desnudo en las aguas.
Entonces, me acordaré del hoy.
Donde fluye vida,
mis ojos brotan como manantial de agua
al son de la música
al ver el sol esconderse
entre nubes en el horizonte.
Cuando agoniza el sol,
el agua se le entrega,
fraternal,
sumisa,
envolviéndolo con guirnaldas
de flores y collares ondulantes.
Desaparecen estos espléndidos colores
de un arco iris iridiscente,
soñando va la tarde azul
y la vida marcha hacia el ocaso.
Entre abanicos de espuma de olas
que golpean sin cesar las rocas,
el cielo se va tornando de colores rojizos
ante la puesta del astro.
El mar por la sal sutil
y el iodo sano plateado
por los hilos del sol conserva la música
de sus ondas en marcha.
Atardecer frente al mar,
entre trompetas radiantes del agua el cielo
como una flor dormida
cierra sus pétalos de colores.
Atardecer frente al mar,
entre aromas de mar y sal mi corazón
se estremece y mi alma renace en onda paz
y me veo reflejada en espléndidas sinfonías
que viajan al ritmo sigiloso
al encuentro de este atardecer tan esperado.
¡Tengo todo el mar en mi pecho!
¡Todo el cielo en mi alma!
Atardecer soñado
que frente a mí se cierra
y queda plasmado
en mis pupilas por siempre.
¡Cuánta gracia,
el cielo y la mar
a mi cuerpo entregan,
pájaro de fuego,
reflejándose en los sonoros espejos!