Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
lunes, 15 de enero de 2018
Angustia
Angustia
se me remueve el
alma,
destruyendo mi
corazón en mil pedazos.
Sufrimiento,
opresión,
Y
el llanto aflora como un mar salado
Entrecortado,
a veces reprimido otras.
Angustia
Porque
me ha herido, lastimado,
no
el cuerpo si no el alma
con
críticas severas o indiferencias absolutas.
Bajo
mi piel,
¡qué
viento enloquecido por valles de la sangre
y
sus colinas, me estremecen un rosal de más espinas
que
de fragantes rosas florecido.
El
amor que parecía verdadero
Era
tan solo un aparente resquicio de afecto.
Angustia
ante
las sonrisas vagas que ofrecen
un
espejo al revés de lo que es diáfano y verdadero.
Amor
al prójimo.
Recorro
mis sentidos sin orillas,
dudas
entrelazadas entre hiedras de desprecio,
de
separación, del no querer estar conmigo.
Mi
piel tiembla y la tormenta se vuelca en mi cuerpo.
Hay
minutos en que parece que el firmamento cruje,
se
desquicia y el camino se cubre de tinieblas.
Angustia,
nuestra
alma mustia clama por amor
que
me conduzca al sedero de la fe y la esperanza.
Si
alguna vez la detracción me muerde
con
rampantes odios de culebra,
en
mi desprecio su ponzoña pierde su furia,
gasta
y sus colmillos se quiebran.
Quien
me hirió agote el arsenal de la impostura
y
multiplique sus proyectos ruines,
Mientras
las nubes vuelan en la altura,
Y
se visten de fiesta los jardines.
Todo
asciende.
Soñando
con las flores,
despiértese
la sabia milagrosa
y
sonríe en la gracia de la rosa.
Y
a fuerza de soñar la angustia se desvanece,
El
amor con fuerza y poderío se adentra en mi alma
y
soy feliz al tenerlo conteniendo mis dolores
y
mis decepciones que cobardes
y
falsas quisieron destruirme
pero
no pudieron
te
quiero siempre a mi lado mi amor,
te
necesito, no te alejes mas de mí.
A través del cristal
A través del cristal, mis ojos te buscan sin
cesar,
te necesito a mi lado, junto a mí,
extraño tu cuerpo apasionado.
El viento golpea el cristal
y nuestras palabras como en un milagro se
entrelazan,
se
tejen en hilos dorados
y nos amamos.
A través del cristal espero
el regreso de un suspiro tuyo.
No quiero llorar porque
Las lágrimas deben llover
sobre las mejillas de la tarde.
A través del cristal espero tu retorno.
Yo estoy ausente pero en el fondo
de esta ausencia,
ahora aquí yo estoy y no estoy.
El cristal se quiebra en miles
de pedacitos acrisolados
como puñales quemantes
que buscan herir mi alma y mi corazón.
Angustiosa lamentablemente
me escondo en un recóndito
lugar secreto
para que tu alma me busque y no me deje más.
¿Acompañan las almas?
¿Se las siente?
¿O lo que te acompaña son
dedales minúsculos de vidrio?
A través del cristal nos encontramos
y en una desatada prisa, este pecho eligió
para romperse en él y estar unidos para
Sentir el amor, besarnos,
abrazarnos sin término,
buscando uno más detrás de uno más,
otro cielo en su cielo.
¿Serás amor un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse
en el primer
encuentro con la luz,
con los labios y el corazón percibe la congoja
de
tener que estar ciego y solo un día.
A través del cristal nos vimos
y el amor nos tocó
como un retraso milagroso
de su término mismo.
Es prolongar el hecho
mágico de uno y uno sean dos,
en contra de la primer condena de la vida.
La magia y el ensueño apartan
los cristales puntiagudos
que cayeron al suelo apisonado.
La poesía llora en la punta del alma,
como un milagro que ilumina
el fondo de nuestros mares íntimos,
como el barco que se hunde
sin apagar sus luces.
Las palabras del poeta dan
un
marco celeste al cielo sin nubes,
epidemia de rosas en la eternidad.
El cristal desmenuzado nos unió
y ahora tú y tu canto me acarician
con notas aterciopeladas y tiernas
en medio de nuestra desnudez anclada.
¡No te vayas!
¡Ven pronto, amor viajero!
El espejo de agua
El espejo de agua,
allí donde me inclino
y veo mi rostro arrebolado
por el amor que por ti siento.
Mi espejo, corriente por las noches
se hace arroyo
y se aleja de mi cuarto.
Mi espejo más profundo que el orbe,
es un estanque verde en la muralla.
El espejo de agua refleja sobre sus olas,
bajo cielos sonámbulos
mis ensueños que se alejan como barcos.
De pie en la popa siempre te veré cantando,
una rosa secreta nace en mi pecho
y un ruiseñor aletea en mi piel.
El espejo de agua
nos da signos que había en el aire,
había presagios en el cielo,
tenía que brotar la gracia de repente
con sus pasos de gloria.
El espejo de agua
traía la belleza de quien sabe dónde.
Venia hacia mis ojos
con su andar esbelto, seguro de su tiempo…
Es la ley misteriosa que de pronto se encarna
y se hace realidad en un instante.
El azar se presenta con
todas sus fuerzas invisibles.
El azar con sus constelaciones desatadas
que súbito se anudan
para cumplir con un destino
en las piedras lentas.
El aire vibra con los sonidos
de la vieja flauta.
Un dulce amor ha nacido en el mundo
a través
del espejo de agua.
Está por llegar, él, él único,
no está muy lejos, ahí viene
sobre dos pies alados, envuelto
en su música y en su canto
de nardos y de bosques.
Está cruzando el cielo, atravesando mares,
volando envuelto en ilusiones.
Y al llegar por el espejo de agua nuestras
miradas se cruzan,
canta una árbol nuevo,
dos manos se entrelazan,
dos anhelos se encuentran,
dos angustias se hablan en secreto.
¿Por qué razón?
Sólo los signos y el azar lo saben.
Dos corazones reconocen su impulso ciego
y el camino que se abre al infinito.
Los ojos se adivinan,
se entornan suaves,
saben que juntos van a mirar el mundo.
Los labios se presienten,
palpitan como flores
que empiezan la jornada
¿Son besos?
¿Son palabras?
¿Es un cambio de ideas a través de los años?
¿Por qué llegas tan tarde a mi jardín?
¿Por qué no apresuraste la marcha en las
tinieblas?
¿Con qué derecho el tiempo separa la flor
del árbol que era suya?
¿Por qué poner distancia en los años?
No sabes acaso que esta mujer te aguardaba
cansada
de cantar y llamarte.
¿Serás mi estrella entre la vida
y la muerte sorprendida?
¡Ven hacia mí entre mirtos y
mármoles profundos!