Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 21 de enero de 2018
Indignante
Indignante,
no sé por qué la vida
me hizo sufrir en un instante
tan sólo sin esperar el dolor
lacerante
de una traición sorpresiva.
Tú, el infame,
actuaste como un ser leal,
franco y sincero
los primeros momentos de nuestro
existir.
Indignante,
creí en tí
y por poco tiempo viví
el mundo maravilloso de la ilusión
que el anhelo esperado
había llegado al fin.
Pero, de pronto, sin aviso,
en una forma vil y ultrajante,
cambiaste en un instante,
te transformaste en un ser malévolo,
frustrado,
falso,
que otorgas esperanzas incumplidas,
¿Para qué?
¿Por qué?
Mi vida en un segundo cambió,
mi mente y mi alma brillantes de
alegría,
y de arte de amar,
se derrumbaron con estrépito.
Y ahora, a los pies de lo hecho
tan solemne y tan seguro,
ya no sirve,
olvidado está
y yo salvada, virgen,
ímpeta primera de todo y
nunca de nada.
Indignante,
Inútil héroe blanco,
con venas sin estrenar.
Tú arriba,
ingrávido, leve,
salvado ya de ser vida tú mismo
para vivir en el cielo
monosílabo del puro arranque, en la
chispa
que nada prende, vivirás
¡Qué lejos de lo acabado!
Tan solo de estar queriendo vivir
sin Amor,
diciendo siempre que no
a las formas y a los tiempos
¡Tonta fui al creer en alguien sin
valor,
sin honradez,
sin lealtad,
que se había acercado a mi vida
por instantes de mi existir.
Indignante,
La decepción me colmó,
me desarmó en mil pedazos,
destrozó en espejuelos
agudos y frágiles
mi corazón crédulo e inocente.
Borraré de un plumazo
el poema que escribí pensando en ti,
buscaré en mi mente y en mi alma
el amor por la vida
que siempre existe en mí,
el amor de vivir en mi orbe,
en paz,
felicidad,
esperando siempre con ilusión
al que realmente me colmará
de verdades, de palabras de amor.
No dejaste ya, ninguna huella detrás
vivirás escapado de tu cara
de mi alma que será
hoja fresca del adiós.
Vivir: mirarnos en el adiós.
indignante,
Ya te marchaste,
inútil buscar por donde anduviste,
¿Seguirte?
Imposible.
Cuando andas no te diriges a nada,
tú no sales del existir
centro puro de ti mismo,
son los rumbos confundidos
los que te van al encuentro.
Locura mía de creer en alguien
desconocido y traicionero.
Voy feliz, ahora,
al sendero recto
con rumbo seguro,
con mis pies desnudos,
pisando firme el césped fresco
que me lleva a la plenitud de mi
ser.
´
Voy hacia ti,
el que me está buscando,
plena de esperanzas y dichas sin
fin.
Voy rompiendo trabas,
abriendo puertas y ventanas,
volando con mi espíritu
con alas doradas
al cielo azul,
olvidando recuerdos inmerecedores de
dolores,
sólo ir despacio al infinito
lugar mágico
donde me espera lo único
que es lo que une al mundo
¡el amor!
Invadiendo mi silencio
Invadiendo mi
silencio,
tú el que intentas
murmurar,
constantemente,
tus palabras sentidas
de amor
no dejando que me
encuentre
a solas conmigo misma
para borrar de mi
mundo interior,
antiguas
desolaciones.
Quiero mi silencio
mudo
incluso hasta en el viento que toca mi oído,
o el eco que se asoma
a burlar mi voz.
Hoy necesito soledad,
el cielo está oscuro,
la luna se ha ido,
las flores no tienen la esencia de ayer.
Las aves volaron
dejando su nido,
me siento sola,
pero sé que tú
vendrás
al grito desesperado
de
¡vuelve a mí, no me
abandones,
necesito tu amor!
Invadiendo mi
silencio,
estoy en penumbras
con todo mi hastío
y en cada suspiro lloro una oración
que clamo en silencio
porque sé que todo
fue pasado
y que tú vendrás a
mí,
dejando en tinieblas,
dolores ya idos.
Invade el silencio
todos mis espacios,
mi vida marchita
navega sin ti,
en un triste andar
se mueren mis pasos,
te buscan sin tregua
para que me traigas
al hoy
donde tú me esperas.
Invadiendo mi
silencio,
sin ningún encuentro,
sé mi amor,
vigía de esta silenciosa
que quiere regresar
de su viaje
interminable
en el desierto de su
alma
y que su corazón,
de la mano dulce de
la brisa,
llegue hasta ti.
En la caricia de tu
voz,
yo era el umbral de
tu presencia,
yo estaba en la
sombra de tu nombre,
yo habitaba en ti,
pero en mi mundo de silencio,
no te encuentro
y un profundo dolor
invade mi corazón.
No me dejes estar en
el completo olvido,
hazme llegar sólo una
caricia leve,
el recuerdo de una
sonrisa,
la mano dulce de la brisa
y acércate con
ternura
a mi mundo de
silencio.
Invadiendo mi
silencio,
tú, sin prisa, despacio, lentamente,
te vas adentrando en
mi mundo
para hacerme beber
la fuente de la vida,
aquella que dejé
sin casi darme
cuenta.
¡Ven! ¡Entra en mi
alma y hazla renacer!
Que poco a poco
tu magia invada mi
ser
despertando sus
deseos
de gozar y amar
y así lograrás
detener el tiempo
entrando al silencio
de mi alma
para vivir contigo
suspiros leves y
caricias cercanas.
No quiero que seas
en mi mundo de
silencio
un simple reflejo
en mi imaginación
y que al despertar
mis ojos no te lloren.
Invadiendo mi
silencio
con tu presencia en
mi cuerpo
para darme la flor
del amor de la vida
que hoy desvela mis
pensamientos
con silencio de
olvido.
Desde el fondo de mi alma
Desde el fondo de mi
alma
escribo para ti,
mi amado amante,
siento fluir mis
versos,
mis frases, mis
estrofas
al pensar en ti,
es un canto que
perfuma
y ese perfume canta
todo el amor de mis sueños.
Cada estrofa es una nube
y para flotar en ella
hay que tener luz de
estrellas
y corazón de querube.
Desde el fondo de mi
alma
tu sensualidad que me
llega sin tocarme
me despierta
como gotas de rocío al amanecer.
La inspiración más
pura,
fluye para escribir
ideas,
frases, palabras,
dando vuelo a mi
todo.
Algunas estrofas
que aparecen en esas
hojas en blanco
hacen que mi corazón
se asombre,
las quiero por
audaces
porque sé que en mis
anhelos
hay horizontes
para los mundos y los
cielos.
Desde el fondo de mi
alma
surgen los versos
fugaces,
cubiertos de diseños
en las puntas de las
olas
alumbrando mis
intentos
entre curvas, más
curvas,
se inician dibujando
mis anhelantes ideas.
Desde el fondo de mi
alma,
los monosílabos van diciendo
en la arena sin
huella,
más, más, más, más
y el propósito se
dibuja
en prosas poéticas.
Los deseos
de hacerte llegar mis
versos
convocan desde las
honduras,
descienden del firmamento,
luces, sombras, brisas, vientos, cristales
que son espumas
surtidoras de amores
y de palabras.
Como fugitivas
centellas
rebotando en sus
reflejos,
van cayendo de a poco
en hojas sin
estrenar,
hojas de la orilla
que se acercan
con el seno de las
olas, tiernas,
llegan tibias al
papel
al gran taller del
gozo, feliz,
de hacértelos llegar
a ti,
mi amado amante.
Desde el fondo de mi
alma,
tan blanco como la
espuma
trabaja mi
pensamiento,
bosquejando entre haces de luces,
entre
resplandecientes afanes,
los versos de amor
que velando están en
puro juego
en un ardoroso buscar
la plenitud del
acierto.
Desde el fondo de mi
alma,
te busco a ti,
mi inspiración.
¿Dónde vives,
solitaria misteriosa?
Por hallarte mi alma
no reposa,
vuela y vuela bajo el
cielo
y sobre el mar.
Y tan solo como un
sueño
que se esfuma,
ve un revuelo de tu clámide
en la espuma,
ve en los astros
tu dulcísimo mirar.
Pálidamente y en
secreto
los versos responden
y aparecen
desde lejanías o de
frondas
donde se habían guarecido
y en las estrofas
van los sones
brotando
como pasos de visiones
que conmigo
los estuvieron buscando.